lunes, 2 de marzo de 2026

‘Él de verdad era alguien que estaba en otro nivel’

Daniel Flores participó en la exhibición internacional de MLB de febrero en República Dominicana. Bill Mitchell.
Aimee Ortiz. The Boston Globe. 10 de Noviembre de 2017.
José Salas Jr., quien entrenó al prospecto de los Medias Rojas y “básicamente lo adoptó”, no escatimó palabras para describir al cátcher de 17 años de edad cuya muerte fue reportada este miércoles 8 de noviembre. “Honesto, sincero, gran trabajador, excelente hijo quien siempre sonreía”, dijo Salas durante una entrevista este jueves en la noche, “Él era un ser humano excepcional…Alguien que estaba en otro nivel”. Los Medias Rojas dijeron que murió de complicaciones durante el tratamiento de cáncer. Salas dijo que Flores fue diagnosticado con una forma extrema de cáncer testicular que había hecho metástasis. El cáncer se había extendido hacia los pulmones de Flores, dijo él. El adolescente venezolano pasó un tiempo en República Dominicana y en Fort Myers, Fla., trabajando con los instructores de los Medias Rojas, en avance de su debut profesional en la Dominican Summer League en 2018. De acuerdo a Salas, Flores se hizo hombre antes de tener la oportunidad de ser niño. Salas dijo que Flores dormía de niño en pisos sucios, y ayudó a sacar de la pobreza a su madre, Rosa Urbaneja, y a su hermana de 10 años de edad. “Daniel Flores nos enseñó muchas cosas”, dijo Salas. “Humor, confianza, voluntad, que voluntad, caramba, que voluntad…” Salas dijo que Flores tuvo 14 pruebas con 14 organizaciones distintas, “una detrás de otra”, y nunca se quejó. Despues de una dura prueba de 11 horas, él regresaba al campo a las 7 am del día siguiente para la siguiente sesión con otro equipo. “No hay nada más que decir”, dijo Salas con la voz quebrada. “Hace dos martes él estaba bateando líneas ante rectas de 95 millas por hora”. Salas dijo que Flores se había quejado de un dolor en la espalda pero insistió en que estaba bien, atribuía el dolor a un tirón muscular o solo a una mala noche. Moriría días después del diagnóstico, de acuerdo a Salas. Salas notó que todos los exámenes sanguíneos así como todos los exámenes físicos de Flores antes de firmar el contrato con los Medias Rojas fueron claros. “Nada de señales, ni seguimientos, ni nada…Hicimos cada pequeña prueba y él estuvo bien”, dijo él. “Cuando vimos que la situación era seria, hicimos barridos de CT, rayos X, pero era muy tarde, muy tarde”, dijo Salas, “Él era tan fuerte que no sentía dolor…No hubo señales, nada sospechoso, nada de negligencia, no hubo nada…no sé que decir”. De acuerdo a Salas, Flores era un adolescente sano, quien nunca bebió malteadas proteínicas, mucho menos consumió esteroides. “No creo en esteroides, no creo en malteadas proteínicas, no creo en nada de eso”, dijo Salas. Flores tuvo un bono de 3-1 millones de dólares por firmar con los Medias Rojas y no se sabe cuanto de este fue pagado, pero, de acuerdo a Salas, Flores nunca usó ese dinero. “Ni un zarcillo, ni un tatuaje, ni una falta de conducta, ni una fiesta de noche avanzada, ni siquiera ropas, era un ángel”, dijo Salas. Salas estuvo de acuerdo con el sentimiento compartido por los seguidores de Flores en línea: Venezuela, en medio de una crisis política, está ahora de luto. “El beisbol de pequeñas ligas está muy afectado”, dijo Salas, al notar que niños de todas las edades admiraban a Flores. “Él es un ejemplo…es un verdadero testimonio de trabajo duro, fe, honestidad, y voluntad”. Flores será cremado, dijo Salas, y sus cenizas regresarán a Venezuela para una “celebración de su vida” que será realizada en el auditorio de la Universidad Simón Bolivar en Caracas. “Necesitamos evitar que el dolor se convierta en sufrimiento”, dijo Salas. “El dolor sostenido se convierte en sufrimiento, Daniel no merece que se sufra por él. No será sufrido, será celebrado. Todos en la industria del beisbol tienen que celebrar a un ángel como él”. Salas dijo que Flores, en sus cortos 17 años, nunca conoció el odio o la envidia. En vez de eso, el niño pobre del campo, cuya madre vendía empanadas en la calle, era cariñoso y siempre estaba dispuesto a dar lo mejor de sí. “Él no llegó a las ligas mayores del beisbol”, dijo Salas. “Pero fue todo un inquilino del Salón de la Fama”.
Alex Speier de The Boston Globe, contribuyó con este reportaje.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Noviembre 13, 2017.

domingo, 1 de marzo de 2026

Esquina de las Barajitas: Joe Foy.

Bruce Markusen.
Los trabajadores del Salón de la fama también son seguidores del beisbol y aman compartir sus historias. Aquí está la perspectiva de un fanático desde Cooperstown.
A menos que usted sea seguidor de los Cardenales de San Luis, los pensamientos del beisbol en 1967 tienden a gravitar hacia el “Sueño Imposible”. Aquellos improbables Medias Rojas de Boston, aunque no ganaron la Serie Mundial, siguen cautivándonos como uno de los grandes equipos sorpresa de la era de la expansión. Cuando recordamos a esos Medias Rojas, probablemente no pensamos mucho en un pelotero como Joe Foy. No, recordamos a Carl Yastrzemski, y George Scott, y Reggie Smith, y Jim Lonborg, y el manager, Dick Williams. Pero Foy fue una parte importante de ese equipo, el cual capturó la atención del país durante una espeluznante carrera por el banderín entre cuatro equipos de la Liga Americana. La barajita Topps 1967 de Foy nos regala un primer plano extremo de su rostro Esa era la manera común como Topps fotografiaba a los peloteros en los 1960s. Esas fotografías no solo nos dan un buen ángulo de los rasgos faciales del pelotero, sino que también permiten examinar la expresión. En este caso hay un sentimiento de incomodidad en su rostro. Es comprensible. La fotografía muy probablemente fue tomada durante el entrenamiento primaveral de 1966, cuando Foy todavía era jugador de ligas menores e inseguro de su futuro inmediato en el juego. Todavía estaba por debutar en las ligas mayores. Foy no se encargaría completamente de la posición de tercera base hasta más adelante en la temporada, luego que los Medias Rojas decidieran reajustar el cuadro interior y pasar a George Scott desde la antesala hasta primera base. Adicionalmente, Foy parece un novato de rostro fresco en su barajita Topps de 1967. aparece joven e inocente, sin desgaste en su rostro, solo la manera como lucen muchos peloteros de primer y segundo año. No se puede percibir los problemas que Foy enfrentará más adelante en su carrera, cuando asuntos extra terreno truncarán la promesa de aquellas primeras temporadas en Boston. Nacido y criado en el Bronx, donde emergió como sobresaliente jugador callejero ensu niñez, Foy firmó originalmente con los Mellizos de Minnesota en 1962, acordó por un bono pequeño como parte de su primer contrato. Foy tenía lo que algunos observadores describían como una complexión corpulenta, lo cual explica porque los Mellizos trataron de convertirlo en catcher. Pero pronto se dieron cuenta de que ese movimiento no funcionaría y lo mudaron a primera base. Mientras jugaba en la New York-Penn League con Erie en 1962, mostró una vista muy precisa lo cual le permitió negociar la increible cantidad de 109 boletos en 113 juegos. (Esa es una relación que hubiese enorgullecido a Ted Williams). Pero de acuerdo a las reglas de ese momento, Foy era elegible era elegible para el draft de ligas menores después de solo una temporada. Los Medias Rojas de Boston actuaron y seleccionaron a Foy con lo cual removieron a un prospecto legítimo del sistema de los Mellizos. Foy tenía apenas 20 años de edad y todavía no estaba listo para las ligas mayores, los Medias Rojas lo asignaron a un a temporada completa de beisbol Clase A. También trataron de que se desempeñara como catcher, pero cuando eso no se dio, lo devolvieron a primera base. Eventualmente, Foy empezó a jugar en el campocorto, mientras continuaba con una carrera inusual. En 1964, se movió a la tercera base, donde se establecería. Para 1965, había trabajado para subir hasta AAA. Ese verano bateó .302 con 64 boletos y 14 jonrones para los Maple Leafs. Esa actuación le permitió ganar los honores de jugador de ligas menores del año entregado por Sporting News.
En noviembre,los Medias Rojas anunciaron que Foy reemplazaría a Frank Malzone como tercera base titular en 1966. En la primavera, Foy se desempeñó suficientemente bien para hacer la nómina del día inaugural de los Medias Rojas, pero empezó la temporada como jugador de reserva del cuadro. En su lugar, Scott (otro novato) empezó la temporada en tercera base. Ese movimiento no duró mucho. En una semana, los Medias Rojas mudaron a Scott a primera base en lugar en lugar de Tony Horton quien pasaba momentos dificiles con el madero, y trataron con el veterano Eddie Kasko en la esquina caliente. Cuando Kasko mostró que carecía de las condiciones, Foy entró a la alineación titular. Antes de terminar el mes de abril, Foy jugaba todos los días en la esquina caliente de los Medias Rojas. Los números del primer año de Foy fueron impresionantes. Aunque su promedio de bateo de .262 parecía ordinario, negoció 91 boletos, lo cual incrementó su porcentaje de embasado hasta los .360s. También largó 15 jonrones. El único detrimento a su desempeño fue su defensiva, la cual fue errática por momentos. De solo 23 años de edad, y con atributos de poder por encima del promedio yvelocidad, Foy parecía tener asegurada la tercera base de Boston por muchos años. Foy no jugó tan bien en 1967, pero siguió siendo un colaborador positivo al cumplir con su papel al ocupar el segundo turno de la alineación. A principios de temporada, Foy hizo una brillante jugada defensiva para preservar temporalmente el esfuerzo de lanzar sin imparables de Bill Rohr. Sin embargo la temporada trajo dificultades para Foy. En junio, el hogar de su familia en East Bronx se incendió. Nadie resultó herido, pero Foy perdió la mayoría de sus pertenencias y recuerdos. Ese mes también trajo controversia. En el juego del 21 de junio en Yankee Stadium, Foy se convirtió en el centro de uno de las trifulcas más memorables de la larga rivalidad entre Medias Rojas y Yankees de Nueva York. En el primer inning, Tony Conigliaro le dio a los Medias Rojas ventaja tempranera con vuelacercas de tres carreras. En el inning siguiente, Thad Tilotson, pitcher derecho, lanzó una recta alta y adentro contra Foy, quien había jonroneado en el juego anterior. De alguna manera Foy se las arregló para eludir el pitcheo errático. Aparentemente insatisfecho con su primer intento de recostar la pelota, Tillotson disparó otra recta alta, esa vez golpeó a Foy de lleno en el casco.Aunque de momento tambaleante, Foy valientemente siguió en el juego y ocupó su lugar en primera base, sin incitar a Tillotson. Cuando Tillotson fue a batear en el cierre de ese inning, el pitcher abridor de los Medias Rojas, Jim Lonborg, aplicó de inmediato la venganza por su compañero de equipo, al impactar a Tillotson con una de sus rectas. Mientras Tillotson caminaba hacia primera base dirigió varias palabras furiosas hacia Lonborg. Foy sintió que era el momento de intervenir. Corrió desde su posición en tercera base, Foy cruzó el campo y envió su propio mensaje a Tillotson. “Si quieres pelear, ¿por qué no lo haces conmigo?” Le pregunto Foy al pitcher de los Yankees. “Soy el tipo a quien golpeaste para iniciar este problema”.
Aunque eso generó una batalla campal entre los equipos, el gesto de Foy fue del tipo que lo hizo popular con sus compañeros, especialmente Yastrzemski y el segunda base Mike Andrews, quienes se convirtieron en sus amigos más cercanos en el equipo. Generalmente un tipo positivo, Foy recibía elogios en el clubhouse de los Medias Rojas. Cuando aparecían los problemas raciales, como ocurría a menudo en los 1960s, Foy usualmente trataba de buscar una solución. Foy sabía de la indignidad racial, principalmente por sus experiencias con la segregación de Jim Crow en Florida durante los entrenamientos primaverales. Como Andrews dijo una vez: “Si se presentaba algún problema de blanco y negro que había que resolver, Joe era el puente”. Por más que él le caía bien a sus compañeros, la falta de condición física de Foy afectaba su presencia ante el manager. El nuevo manager del equipo, Dick Williams sentía que Foy estaba pasado de peso y fuera de forma. Su nivel de juego también era más errático en 1967. En la segunda mitad de la temporada, Foy tuvo prolongadas sequías con el madero, por lo cual Williams empezó a alternarlo con Dalton Jones, bateador zurdo, y Jerry Adair, quien bateaba a la derecha. El promedio de bateo y total de boletos de Foy disminuyeron, pero bateó con más poder,al despachar 16 jonrones. Como equipo, los Medias Rojas sorprendieron a todos los observadores, al tomar el comando de la liga en agosto y mantenerse allí hasta ganar la carrera del banderín de la Liga Americana en una temporada que se esperaba fuese poco menos que de reconstrucción en Boston. La Serie Mundial de 1967 fue frustrante para los Medias Rojas, quienes perdieron ante Cardenales de San Luis en siete juegos. Foy fue sentado en los primeros cuatro juegos, pero cuando jugó, solo despachó dos imparables en 15 turnos al bate, se ponchó cinco veces contra el duro cuerpo de lanzadores de los pájaros rojos. En 1968, Foy se reportó a los Medias Rojas con 98 kilogramos, el peso más bajo de su carrera de ligas mayores. Pero su promedio de bateo y su poder se derrumbaron. Como les ocurrió a la ofensiva de los demás en una temporada que fue conocida como el “Año del Pitcher”. En el contexto de la época, Foy siguió siendo un pelotero ofensivo por encima del promedio, pero su defensiva se convirtió en un preocupación grande.Siempre un defensor dudoso, Foy cometió 30 errores, el total más alto de cualquier tercera base de la Liga Americana. Un incidente extra terreno esa temporada también golpeó el futuro de Foy. Foy manejaba un carro, con su compañero Juan Pizarro como pasajero, cuando el vehículo impactó contra un taxi. La policía de Boston arrestó a Foy y Pizarro salir a la calle intoxicados. Los Medias Rojas no estaban contentos. Multaron a ambos peloteros por violar la hora límite de regresar al hotel, y los suspendieron por un doblejuego, sin pago. El episodio de manejar borracho convenció a los Medias Rojas de que era tiempo de desprenderse de Foy. Decidieron no protegerlo para el venidero draft de expansión. Los Reales de Kansas City, ante la oportunidad de adquirir un tercera base de renombre, seleccionaron al experimentado jugador del cuadro en la cuarta escogencia general.El movimiento fue dificil para Foy, quien se sintió traicionado por Williams. Para empeorar las cosas, elamigo cercano de Foy, Yastrzemski ahora era un ex compañero.
Un buen comienzo en Kansas City ayudó a Foy. Redujo sus errores a la mitad desde 30 hasta 12 y también incrementó su promedio de bateo hasta los 260s. Al recibir más libertad en las bases, se robó un tope personal de 37 almohadillas. También mostró versatilidad al jugar cinco posiciones para los Reales. Foy se desempeñó tan bien que despertó interés en el mercado de cambios. Los Mets de Nueva York, quienes habían estado buscando por largo tiempo un tercera base desde su aparición en 1962, buscaron a Foy con vehemencia. Aceptaron entregar dos de sus principales prospectos: el jardinero Amos Otis, quien había fallado al tratar de hacer la transición hacia tercera base, y el pitcher derecho de potente recta Bob Johnson. Los Reales no pudieron rechazar tan generosa oferta por un pelotero que había sido seleccionado en el draft de expansión solo hacía una temporada. Foy estaba emocionado por regresar a casa, actuar en juegos en Queens, a escasa distancia de su lugar de nacimiento en el Bronx. Los Mets creían que Fox, un defensor mejorado con poder para batear líneas y vista selectiva, estabilizaría la tercera base por varios años. No ocurrió. Foy se involucró con drogas, particularmente la marihuana. También hubo reportes de dificultades por ingerir licor. Durante el primer juego de una doble tanda en 1970, Foy probó la paciencia del manager de los Mets, Gil Hodges. Estando en el dugout, Foy camino frente a Hodges en un pitcheo, se mantuvo ahí, y empezó a celebrar. Al bloquear la visión de Hodges durante el juego, Foy había hecho algo que simplemente no estaba permitido en el dugout de los Mets. Más adelante ese día, en el segundo juego de la doble tanda, Hodges incluyó a Foy como tercera base en la alineación inicial. Un bateador conectó un roletazo por los predios de Foy, pero este no reaccionó, como si no hubiese visto la pelota. Después que la pelota lo pasó y se internó en los jardines, él empezó a golpear con el puño el interior de su guante, gritaba “Batéala hacia mi, batéala hacia mí”. Los otros peloteros de los Mets y Hodges se miraban sorprendidos. Debido a su extraña conducta en el dugout y el campo, se sospechaba que Foy estaba bajo la influencia de las drogas. Los peloteros de los Mets querían que sacaran a Foy de inmediato del juego, pero Hodges decidió enseñarle una lección a Foy al mantenerlo en el el juego. Ese incidente selló el destino de Foy con sus compañeros de equipo y Hodges, este último no toleraba las drogas ni la falta de profesionalismo. El 12 de septiembre pocos se sorprendieron cuando los Mets sacaron a Foy de su alineación titular a último minuto. Ese octubre los Mets separaron a Foy de su nómina, y lo enviaron a AAA. “No conseguimos ni un mordisco a cambio”, le dijo un directivo de los Mets al periodista deportivo Dick Young sobre los esfuerzos del equipo por cambiar a Foy. “Su valor se ha dsvanecido”. Más adelante en el receso entre temporadas los Mets vieron como los Senadores de Washington seleccionaban a Foy en el draft de la regla 5. En 1971, Foy jugó pelota mediocre al inicio de la temporada con los Senadores. Mientras estaba en Washington, comentó de los rumores de su uso de las drogas “¿De cuantos jóvenes de Nueva York saben que no hayan fumado hierba?” Le dijo Foy a un reportero. Esa probablemente no era la respuesta que esperaban escuchar los Senadores.
El manager de Foy, el gran Ted Williams, pronto notó que Foy estaba fuera de forma y le pidió a la oficina principal que lo enviara a la categoría AAA para que perdiera peso. En 15 juegos de liga menor en Denver,Foy bateó solo .191. Un día, Foy discutió con el gerente general de Denver. Solo dos horas después los Senadores despidieron a Foy. A los 28 años de edad Foy había terminado de jugar beisbol profesional. Su carrera de ligas mayores, a pesar de su enorme talento, solo duró seis temporadas. Los problemas de Foy con las drogas y el alcohol se mantuvieron un poco en sus días posteriores al beisbol. Eventualmente administraba y operaba una licorería. Para su crésdito, Foy se sobrepuso a sus demonios. Dejó de usar drogas. Limpio y sobrio, vivió su vida la mejor parte de las próximas dos décadas. Lamentablemente, su cuerpo lo traicionó. En octubre de 1989, sufrió un ataque cardíaco fatal en su hogar de la ciudad de Nueva York. Solo tenía 46 años de edad.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Febrero 22, 2026.

‘Él de verdad era alguien que estaba en otro nivel’

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