The Human Side of Baseball. Anécdotas. Vivencias.
Se busca plasmar la conexión entre el béisbol y la vida, como cada regla del juego resulta una escuela de reflexión hasta para los seguidores más remotos cuando los sucesos del mundo indican que ciertas veces las normas de justicia son violadas; el transcurso de las sentencias de bolas y strikes reflejan la pertinencia y compromiso de cada pelotero en respetar la presencia del árbitro.Cada jugador deja lo mejor de sí sobre el campo de juego a pesar de lo complicado que pueda ser su vida.
domingo, 14 de junio de 2026
Esas jugadas emocionales en el “home-plate”.
La primera vez que ví el equipo de trabajo de un catcher, me quedé mirando la barajita un rato. Era una imagen de Walter Hriniak con los Navegantes del Magallanes en aquella temporada 1968-69. Me impresionó mucho la máscara, la pechera y las rodilleras. Mis hermanos se extrañaron al ver que la velocidad con que pasaba las barajitas había desaparecido por completo. Con todas aquellas herramientas encima Hriniak se me pareció a la Mole de los 4 Fantásticos.
Sólo entendí el motivo de toda aquella armadura de caballeros de la edad media en el juego decisivo de la Serie del Caribe de 1970. Ray Fosse era el receptor del Magallanes. Dámaso Blanco jugaba adelantado en tercera base porque jugaban el noveno episodio y había corredor en tercera. Sandy Alomar Sr. venía a batear. Con toda esa adrenalina de la decisión del título de la Serie, Dámaso intuyó que Jim Fregosi, manager de los Leones de Ponce, podría estar tramando el squeeze play. Entonces avanzó varios pasos más hacia el plato cuando el lanzador hizo su envío. Con el corredor avanzando en paralelo, Dámaso tomó la pelota a mano limpia, su concentración había permitido realizar la primera parte de la jugada, luego le paso la esférica a Fosse quien se cuadró delante del plato justo antes de que el corredor iniciara el deslizamiento. Los spikes de Fosse parecieron clavarse hasta el centro de la tierra, apretó la pelota en la mascota y aguantó la avalancha del embalaje del corredor para completar un out que transcurrió como un acto de suspenso entre el arrojo de Dámaso, la velocidad del corredor y el estoicismo de Fosse. Cuando muchos dentro y fuera del estadio Universitario de Caracas pensábamos que Ponce había tomado la delantera en la apertura del inning 9, Fosse sacó el coraje y apretó los dientes para hacer saltar a más de un aficionado en las tribunas. Era la primera vez que sabía del temple que debía tener un catcher. Ese jugador que además de ponerse de acuerdo con el lanzador con cada lanzamiento, de salir corriendo hacia detrás de primera base después de cualquier batazo al infield, de ubicar a sus compañeros en el campo, de mirar hacia el dugout para buscar señas, debía enfrentarse a los corredores que venían desde tercera base como camiones descarriados. En el próximo episodio Dámaso comenzó con sencillo, el manager Fregosi boleó a los próximos 2 bateadores y Gustavo Gil trajo la carrera del triunfo con otro sencillo.
Más adelante ese 1970 Ray Fosse protagonizó otra impactante jugada en el plato. Todavía siento la jugada como un choque de camiones. Esa noche de julio me había quedado viendo el juego escondido detrás de un pilar del comedor, luego que papá me ordenara ir a la cama. Aquellos Juegos de Estrellas mostraban a los jugadores tan comprometidos con la acción sobre el terreno como si estuviesen jugando el séptimo juego de la Serie Mundial. Recuerdo que cuando la Liga Nacional empató en el cierre del noveno inning con elevado de sacrificio de Roberto Clemente ante Mel Stottlemyre para traer la carrera de Joe Morgan, papá casi me descubre porque di un zapatazo sobre el piso de granito. Luego empezó un forcejeo entre Claude Osteen y Clyde Wright.
Cuando Amos Otis bateó para doble play en el comienzo del décimo inning tuve que morderme la lengua para no gritar. Papá se golpeó la palma de la mano derecha con el puño izquierdo. Cada cierto tiempo volteaba hacia atrás como si sospechara que estaba por ahí. Cuando Carl Yastrzemski mandó aquel zambombazo al centerfield que se convirtió en doblete en la primera del duodécimo, papá empezó a cantar victoria. Pero Wright dominó a Otis. Grité sin voz con todas mis fuerzas. Estuve a punto de salir de atrás del pilar. Pero quería ver el desenlance del juego. Pete Rose conectó sencillo después de 2 outs en el cierre del inning 12. Apreté el puño y me dije. “Ahora si los vamos a dejar en el campo”. Billy Grabarkewitz siguió con sencillo a la izquierda que llevó a Rose hasta segunda.
Jim Hickman despachó una línea imparable al centro. Otis tomó la pelota y lanzó con tiempo al plato. Temí porque hicieran el out. Pero aunque Fosse tomo la pelota y se aprestó a bloquear el plato, Rose venía como una locomotora descarriada y arrolló a Fosse haciéndolo dar una voltereta mientras anotaba la carrera del triunfo. No supe que hacer, había ganado la Liga Nacional. Pero Ray Fosse, a pesar de levantarse de inmediato, recibió un golpe muy fuerte que sólo su coraje y arrojo lograron disimular, tiempo después de finalizada la temporada le descubrieron fractura en la clavícula. La mezcla de emociones me llevó a soltar un grito mezclado de júbilo y tristeza. Papá me persiguió hasta la habitación donde llegué a la cama en un deslizamiento forzoso.
Hay otras jugadas en el plato de las que me he enterado a través de la bibliografía. Por ejemplo aquel robo de “home” de Jackie Robinson el 28 de septiembre de 1955, en el octavo inning del primer juego de la Serie Mundial ante los Yanquis. La jugada fue muy cerrada, Robinson corrió con todas sus ganas y Yogi Berra salió a buscarlo en el deslizamiento. Las filmaciones mostraron que Robinson fue out por un tris, pero la intensidad de Berra fue tal, que recibió el lanzamiento de Whitey Ford antes de que el bateador Frank Kellert pudiera hacerle swing.
Tengo grabadas en las retinas innumerables atrapadas de Carlton Fisk jugando con los Medias Rojas de Boston a mediados de los años setenta. Por televisión o en las fotografías de los periódicos era escalofriante ver a Fisk perseguir elevados de foul detrás del plato para terminar lanzándose sobre los asientos de la tribuna para atrapar la pelota con los brazos extendidos hasta que la mascota estaba tan alejada de su cuerpo que parecía uno de los 4 fantásticos.
Otro momento que tengo tatuado en los oídos ocurrió en la apertura del octavo inning del tercer juego de la Serie Mundial de 1972. Con Joe Morgan en tercera y Bobby Tolan en segunda y un out, Johnny Bench enfrentaba a Rollie Fingers en cuenta de tres y dos. Dick Williams salió a conversar con Fingers y ordenó el boleto intencional. Gene Tenace se levantó para recibir la cuarta bola, pero en el último momento se agachó y poncharon a Bench con un strike en la esquina de afuera. Esta jugada pesó mucho al final pues el juego terminó 1-0 a favor de Oakland.
Alfonso L. Tusa C. Marzo 29, 2009.
La palabra cobertizo
Colum McCann. The New Yorker. Diciembre 29-12 2014
Cada vespertina, cuando mi padre llegaba a casa de su trabajo como editor de artículos en un periódico de Dublin, desaparecía en su cobertizo de escritura. Para llegar allá había que encogerse a través del cajón del carbón, la podadora de grama, latas de kerosene y pintura y viejas piezas de bicicleta. El cobertizo siempre olía a humedad, como si la lluvia se hubiese escapado de la alfombra. Los estantes de libros se inclinaban. El techo bajo y crujiente tenía una luz opaca con un sombrero de un gris de nube irlandesa.
Desde la casa, yo podía oir el tic-tac del tipeo con dos dedos. El estallido de la campanita. El rugido del rodillo que avanzaba la página. Todo sonaba como una débil forma de aplauso. Los libros de mi padre, "The World of Sean O'Casey", "The Wit of Oscar Wilde", "All the World's Roses", "The Fighting Irish", descansaban sobre la mesa de café en lo que llamábamos la sala D & D: reservada para lo inerte y dignificado. Los libros no significaban mucho para mí. Yo quería ser lo que querían los otros chicos; futbolista profesional. En su juventud, mi padre había sido portero de futbol semiprofesional. Nada del otro mundo. Era suplente en el Charlton Athletic, en Londres, le pagaban diez chelines y 6 peniques semanales. Lo que él recordaba más era tener que pulir los zapatos de los jugadores regulares, y barrer los excrementos de rata de la cantina en la mañana. Nunca jugó en el primer equipo, pero no lo veía como un fracaso, sino como una aventura con limitaciones. Regresó a Dublin, tuvo una familia, y empezó a escribir.
Una noche de invierno, cuando yo tenía nueve años de edad, él vino a mi habitación, con un paquete de papeles bajo el brazo, algunos de ellos de un metro de largo. (Como Kerouac, él usaba largos rollos de papel industrial en su Olivetti). Era una copia al carbón de lo que había estado escribiendo durante las semanas recientes: un libro para niños titulado "Goals for Glory". ("Goles de Gloria")
"¿Te atreverías a leerlo? Dime si es horroroso o no".
Lo leí a velocidad de relámpago. Georgie Goode era un infeliz muchacho gitano, de quince años, con cabello negro largo. Él pasaba alrededor de las tierras bajas de Inglaterra en una caravana caótica, con un padre que algunas veces estaba ahí, y otras no. Georgie no tenía dinero para comprar botines de futbol, por lo que se resbalaba en el lodo con sus zapatos de goma. Este era el tema del mito de los niños, Georgie tenía visión para encontrar la red y un pie izquierdo cual relámpago, pero todo parecía previsible.
Años después, leería a James Joyce y reconsideré la idea de que la literatura podría "recrear la vida fuera de la vida", pero en aquel entonces lo que me impactaba era que del destartalado cobertizo de mi padre pudiera emerger otro muchacho, tan real para mí como el polvo acumulado en mis propios botines de futbol. Esto era un nuevo territorio: el imaginado regreso a la vida.. La máquina de escribir de mi padre me sonaba diferente a hora. Más y más, me desaparecí entre los libros.
Cuando "Goals of Glory" fue publicado, el año siguiente, llevé la portada a la escuela. Mi profesor, Mr. Kells, leía un capítulo entero en voz alta cada tarde de viernes, el momento de la semana escolar cuando todos están pendientes de escapar. Nos sentábamos en nuestro salón prefabricado y esperábamos por él.
En el último capítulo, el equipo de Georgie tenía que vencer al equipo rival, Dale Rovers. A Georgie le habían regalado un par de botines de futbol nuevos. Se decidiría el campeonato. Yo ya conocía el desenlace, pero mis compañeros de clase no. Estaban empinados en sus pupitres. Por supuesto, Georgie comenzó el juego muy mal, y por supuesto se adaptó a sus botines nuevos, y por supuesto su padre llegó tarde para animarlo, y por supuesto la tristeza crecía, como siempre lo hace en una buena historia.
Nunca olvidaré a Christopher Howlett, mi compañero de asiento pelirrojo, saltando como en una oración ante un ataque aereo, mientras Mr. Kells se acercaba a la página final. Georgie marcó el gol de la victoria. El salón de clases hizo erupción. El niño del cobertizo de mi padre, esa maraña de cabellos que había salido detrás de una cinta de máquina de escribir, salió con nosotros fuera del portón de la escuela, hacia Mart Lane, a través del estanque, y hacia el campo detrás de Dunnes Stores, donde, con un pesado balón de cuero en nuestros pies, todos nos convertimos en Georgie, por lo menos por uno o dos minutos.
Tal euforia pocas veces dura, pero la nostalgia por ella permanece. Mi mundo había cambiado lo suficiente para saber que trataría de escribir sobre un personaje, no un Georgie, pero quizás un padre, o un hijo.
Pocos años después, cuando yo era adolescente, mi padre me sentó en el cobertizo y recitó, de memoria "This Be the Verse" de Philip Larkin: "Tus padres te la hacen pasar mal/ Ellos pueden decir que no, pero lo hacen". Y supe lo que él trataba de decir, pero también sabía que algunas veces, solo algunas veces, el padre que tienes es el padre que quieres.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Diciembre 30, 2014.
sábado, 13 de junio de 2026
Cuarteto de veintenas. (Cuarenta años de aquella temporada fulgurante de Jim Palmer, Mike Cuellar, Dave McNally y Pat Dobson)
La forma como los Orioles de Baltimore derrotaron a los Rojos de Cincinnati en la Serie Mundial de 1970 me hizo esperar día a día el inicio de la temporada de Grandes Ligas de 1971. Los oropéndolas de Earl Weaver era un equipo de gran defensa, pitcheo excepcional, además de una ofensiva respetable. En 1969 sólo los milagrosos Mets fueron capaces de arrebatarles el Clásico de Octubre. Para 1971 todo indicaba que los pajaritos sonrientes regresarían a la Serie Mundial. Por mi parte abrigaba muchas esperanzas de que Cincinnati pudiera desquitarse, quería ver a David Concepción consagrándose ante los Orioles. Sin embargo el único pitcher con marca positiva fue Don Gullett (16-12). Los Rojos terminaron cuartos en la División Oeste de la Liga Nacional, que fue comandada por los Gigantes de San Francisco. Steve Blass (15-8) y Dock Ellis (19-9) destacaban en el cuerpo de lanzadores de los Piratas de Pittsburgh. Pero los escopeteros de Baltimore lucían inmensos. Mike Cuellar, Dave McNally, Pat Dobson y Jim Palmer ganaban y ganaban y ganaban. Baltimore derrotó a los Atléticos de Oakland 3 juegos a 0 por el banderín de la Liga Americana. Los Piratas vencieron a los Gigantes de san Francisco 3 juegos por 1. Los Piratas tenían a Roberto Clemente, a Willie Stargell, a Richie Hebner, Al Oliver, Manuel Sanguillén y los pitchers habían tenido una buena temporada. Sin embargo estaba consciente que los Orioles con Brooks y Frank Robinson, Paul Blair, Mark Belanger, Elrod Hendricks y Andy Etchebarren, pero sobre todo aquel incandescente cuarteto de lanzadores de Cuellar, McNally, Dobson y Palmer, iba a vender muy cara su derrota en aquella Serie Mundial.
El 09 de junio de 1971 los Mellizos de Minnesota llegaron al Memorial Stadium para enfrentar a los Orioles y a Cuellar. Jim Kaat abrió por los Gemelos. En el segundo inning Frank Robinson se embasó por error del tercera base Harmon Killebrew. Merv Rettenmund lo llevó a segunda con toque de sacrificio al pitcher. Dave Johnson elevó al centro. Etchebarren remolcó a Robinson con doblete a la izquierda. Orioles 1 – Mellizos 0. En el cuarto inning Leo Cárdenas la sacó de cuadrangular . Orioles 1 - Mellizos 1. Cuellar retiró los últimos 10 bateadores del juego. En el cierre de la décima entrada, Don Buford sencilleó a la izquierda. Blair elevó a la derecha. Brooks Robinson elevó a la derecha. Frank Robinson trajo la carrera del triunfo con doble a la derecha. Kaat lanzó 9.2 innings. Enfrentó 40 bateadores. 11 imparables. 2 carreras, 1 limpia. 0 boletos. 6 ponches. Cuellar lanzó 10 innings. Enfrentó 36 bateadores. 4 hits. 1 carrera limpia. 4 boletos. 4 ponches. “Cuellar tenía un screwball que era un lanzamiento muy poco visto en Grandes Ligas por aquella época. Me sorprendía mucho la fuerza que Cuellar le imprimía a este envío. Era un potro loco. Así lo llamábamos. La gente olvida lo bueno que era Mike Cuellar”, dijo Jim Palmer en un entrevista reciente. En 1971 Cuellar dejó marca de 20 ganados y 9 perdidos. 3.08 de efectividad. 38 juegos como abridor. 21 juegos completos. 4 blanqueos. 292.11 innings. 250 hits. 111 carreras. 100 limpias. 30 jonrones. 78 boletos. 1 boleto intencional. 124 ponches. 1 golpeado. 0 balk. 3 wild pitches. 1166 bateadores enfrentados. 1.122 whip. 7.7 hits por cada 9 innings. 0.9 jonrones por cada 9 innings. 2.4 boletos por cada 9 innings. 3.8 ponches por cada 9 innings. 1.59 ponches por cada boleto. Cada vez que Cuellar lanzaba por los Orioles parecía que ya tenían medio juego ganado antes de empezar. Se le notaba una seguridad pasmosa en el montículo ante cualquier equipo.
Si el que estaba en el montículo era McNally entonces había que prepararse para ver un concierto de curvas y cambios. Al final del juego los Orioles siempre tenían más carreras que el contrario. Una vez que los Orioles ganaron la División Este de la Liga Americana y vencieron a los Atléticos de Oakland en la Serie de campeonato. El solo hecho de contar con aquel cuarteto de escopeteros me hacía pensar que volverían a ganar la Serie Mundial. El primer juego de aquella serie se jugó el 09 de octubre de 1971 en Memorial Stadium. Dave McNally versus Dock Ellis. En el segundo inning los Piratas marcaron 3 carreras, las tres inmerecidas por marfiladas de Belanger y Hendricks. En el cierre del inning Frank Robinson la sacó de jonrón para informar que Baltimore estaba vivo. En el cierre del tercero Belanger sencilleó al centro. McNally se ponchó. Buford sencilleó a la derecha. Rettenmund la sacó de jonrón. Orioles 4 Piratas 3. Mientras tanto McNally no permitió una carrera más y partir del tercer inning no recibió ningún imparable, entre ese inning y el noveno retiró 19 bateadores en fila, sólo un error de Belanger ante rodado de Sanguillén le impidió tener una seguidilla más larga. Buford jonroneó en el cierre del quinto para darle cifras definitivas al marcador. McNally lanzó 9 innings. 3 hits. 3 carreras. 0 limpias. 2 boletos. 9 ponches. 35 bateadores enfrentados. Ellis lanzó 2.1 innings. 4 hits. 4 carreras limpias. 1 boleto. 1 ponche. 2 jonrones. 12 bateadores enfrentados. Bob Moose lanzó 3.2 innings. 3 hits. 1 carrera limpia. 4 ponches. 1 jonrón. 14 bateadores enfrentados. Miller lanzó 2 innings. 3 hits. 0 carreras. 0 boletos. 1 ponche. 9 bateadores enfrentados. Jim Palmer describía a McNally como el silencioso del cuarteto. “Era un tipo tenaz y muy terco. Ganó 20 juegos 4 veces. Cuando yo estaba lesionado me sentaba en la tribuna a observarlo, aprendía mucho de pitcheo viéndolo lanzar”. La actuación de McNally en 1971: 21 victorias. 5 derrotas. 2.89 efectividad. 30 juegos. 30 aperturas. 11 juegos completos. 1 blanqueo. 224.1 innings. 188 hits. 75 carreras. 72 limpias. 24 jonrones. 58 boletos. 2 boletos intencionales. 91 ponches. 5 golpeados. 0 balk. 5 wild pitches. 899 bateadores enfrentados. 1.097 whip. 7.5 hits por cada 9 innings. 1 jonrón por cada 9 innings. 2.3 boletos por cada 9 innings. 3.7 ponches por cada 9 innings. 1.57 ponches por cada boleto. Earl Weaver dijo una vez de él. “Dave McNally era un competidor increíble. Trabajaba con audacia e inteligencia. Le gustaba prepararte con un cambio, burlarse de ti con esa tremenda curva y entonces te lanzaba la recta. Además era todo un caballero. Era el tipo de muchacho que hubieses querido que fuera tu hijo”.
El 27 de julio de 1971 los Atléticos de Oakland llegaron al Memorial Stadium para enfrentar a los Orioles. Jim Catfish Hunter abrió por Oakland y Pat Dobson por Baltimore. Sólo en el quinto inning Oakland pudo conseguir su primer imparable, sencillo de Dick Green al centro. Sólo en el segundo y el octavo innings Dobson tuvo dos corredores en circulación primero por error y boleto y luego por sencillo y boleto. Los Orioles marcaron su rayita en el quinto mediante boleto a Rettenmund, robo de segunda. Boleto a Dave Johnson y doble de Clay Dalrymple a la derecha. Dobson lanzó 9 innings. 4 hits. 0 carreras. 2 boletos. 13 ponches. 33 bateadores enfrentados. Hunter lanzó 7 innings. 4 hits. 1 carrera limpia. 8 boletos. 8 ponches. 33 bateadores enfrentados. Darold Knowles concedió 1 boleto. Rollie Fingers lanzó 1 inning. 0 hits. 0 carreras. 0 boletos. 0 ponches. 2 bateadores enfrentados. En 1971 Dobson dejó los siguientes registros: 20 ganados. 8 perdidos. 2.90 efectividad. 38 juegos. 37 aperturas. 18 juegos completos. 4 blanqueos. 1 salvado. 282.1 innings. 248 hits. 104 carreras. 91 limpias. 24 jonrones. 63 boletos. 2 boletos intencionales. 187 ponches. 2 golpeados. 0 balk. 6 wild pitches. 1134 bateadores enfrentados. 1.102 whip. 7.9 hits por cada 9 innings. 0.8 jonrones por cada 9 innings. 2 boletos por cada 9 innings. 6 ponches por cada 9 innings. 2.97 ponches por boleto. “Dobson era un espíritu libre capaz de cambiar velocidades como el mejor. Podía sacarte out de tres maneras diferentes. Era muy divertido”, dijo Jim Palmer.
El 04 de mayo de 1971 los Orioles recibieron en Memorial Stadium a los Angelinos de California. Jim Palmer abrió por los oropéndolas y Tom Murphy por los querubines. En el primer inning los Angelinos se fueron adelante 1-0 con cuadrangular solitario del inicialista Jim Spencer. Baltimore se fue arriba 3-1 en el cierre del cuarto tramo con sencillo de Don Buford, dobletes de Mark Belanger y Boog Powell y sencillo de Frank Robinson. En lo sucesivo Palmer dispersó 6 imparables, 4 boletos y un golpeado para mantener sin anotaciones a los Angelinos en el resto del partido. En el sexto los Orioles mezclaron un pelotazo a Brooks Robinson, boleto a Elrod Hendricks y sencillo impulsor de Palmer para darle a la pizarra cifras definitivas. Baltimore 4 – Angelinos 1. Palmer lanzó 9 innings. 1 carrera limpia. 7 hits. 4 boletos. 1 golpeado. 7 ponches. 39 bateadores enfrentados. Murphy lanzó 6 innings. 7 hits. 4 carreras limpias. 2 boletos. 1 ponche. 27 bateadores enfrentados. Mel Queen lanzó 2 innings. 2 hits. 0 carreras. 1 boleto. 1 ponche. 1 golpeado. 9 bateadores enfrentados. Las estadísticas de Palmer en 1971: 20 ganados. 9 perdidos. 2.68 efectividad. 37 juegos iniciados. 20 completos. 3 blanqueos. 282 innings. 231 hits. 94 carreras permitidas. 84 limpias. 19 jonrones. 106 boletos. 6 boletos intencionales. 184 ponches. 4 golpeados. 2 balks. 8 wild pitches. 1165 bateadores enfrentados. 1.195 whip. 7.4 hits por cada 9 innings. 0.6 jonrones por cada 9 innings. 3.4 boletos por cada 9 innings. 5.9 ponches por cada 9 innings. 1.74 ponches por boleto. “Jim Palmer es el pitcher situacional más grande que haya visto. Sólo permite que lo venzan con un hit y una carrera a la vez. La mayoría de los jonrones que acepta son solitarios porque sólo viene por el medio cuando las bases están vacías”. Ray Miller coach de pitcheo de los Orioles.
El único otro equipo en las historia de las Grandes Ligas en tener un cuarteto de ganadores de al menos 20 juegos en una temporada, fueron los Medias Blancas de Chicago en 1920: Red Faber ganó 23 juegos. Lefty Williams 22. Dickie Kerr y Eddie Cicotte 21 cada uno.
Al final Steve Blass terminó venciendo a los Orioles y a Mike Cuellar en el séptimo juego de la Serie Mundial. El juego terminó 2-1 y exigió que Blass lanzara un juego de 4 hits, 2 boletos y 5 ponches. Además de un jonrón de Roberto Clemente.
Alfonso L. Tusa C. Junio 12, 2011.
miércoles, 10 de junio de 2026
Tom Seaver. El Arte de Pitchear
El lanzador del Salón de la Fama Tom Seaver, discute sobre su tema favorito.
Marty Noble. New York Newsday. Baseball Digest. Julio 2003.
Tom Seaver, indiscutiblemente el pelotero más importante en la historia de los Mets de Nueva York recibió el porcentaje más alto de votos de la historia (hasta ese momento) en una elección de inducción al Salón de la Fama, 98.6, en 1992.
Él es ampliamente reconocido como un pitcher de extraordinario alto intelecto que combinó los componentes físico y mental, para producir una carrera estelar, de 311 victorias, 61 blanqueos, 3640 ponches y 2.86 de efectividad. Seaver ganó el premio Novato del año de la Liga Nacional y tres veces el premio Cy Young y fue ganador de al menos 20 juegos en una temporada cinco veces. Recientemente Seaver conversó acerca de una de sus pasiones __el pitcheo como una forma de arte.
Pregunta: Usted habla elocuentemente del pitcheo, con mucha pasión y apreciación. ¿Siempre sintió que esa experiencia era algo que iba más allá del reto atlético?
Seaver: No más allá de lo atlético pero sí como parte de ello, una parte que podía ser apreciada con eso se desmenuzaba en sus componentes.
Pitchear puede ser como crear arte. Se empieza con un lienzo en blanco. Una experiencia totalmente creativa. Sin reloj. Hay reglas, hay límites, pero hay libertad entre ellos. No te das cuenta cuando empiezas. Pero si eres lo suficientemente afortunado y bueno para hacerlo bien por mucho tiempo, algo encaja y tu nivel de apreciación sube hasta un nivel más alto y entiendes lo que haces y todo el potencial que hay en el proceso. Mientras más avanzas, más triunfas y aprendes, la apreciación y la comprensión son mayores.
Pregunta: Armas, cerebro, corazón y en su caso, piernas; ¿en que proporción?
Seaver: Cada uno te apoya cuando estás en el montículo. Algunos días necesitas más corazón y cerebro. A veces el cerebro dice que tu brazo tiene más de lo que necesitas, a veces el brazo le dice al cerebro que debe encargarse de la situación. D vez en cuando cada parte tiene que trabajar sobre tiempo.
P: ¿Cuándo en su carrera empezó a masticar eso?
Seaver: Probablemente en la segunda mitad. Hay dos partes maravillosas para llegar allí. Tienes que tener la larga experiencia física antes de apreciar el aspecto mental, antes de tener algo en lo que puedas respaldarte. No te percatas la primera vez que te apoyas en lo que sabes más que en lo que tienes, pero ocurre y si reflexionas dices: “Epa, superé esto sin mis mejores pitcheos”.
Todos han pitcheado sin nada en la bola. Y cuando tienes 22 años no estás tan bien equipado como el tipo de 34 a quien le queda poco en el beisbol. Cuando yo estaba con los Medias Blancas, me estaba poniendo a punto para una apertura con el coach de pitcheo Dave Duncan. Yo estaba calentando cuando Duncan me dijo que no tenía mis mejores envíos esa noche. Bien, ¡yo sabía eso! Lo miré y dije: “Ya se me ocurrirá algo”. Y lo hice. No estuve muy bien, pero salí adelante.
Para la época cuando yo tenía 37, 38, había pasado mucho tiempo pitcheando, preparándome para pitchear y revisando como había pitcheado. Si vas a ser consistentemente exitoso, aprendes en alguna parte de la página uno que los ponches y los grandes desafíos, todas esas cosas que le gusta ver a la gente, son básicamente decoración de vitrina. Si tienes o no tus mejores envíos ese día, lo que tienes que saber es que o quien puede vencerte y entonces lo evitas.
Decides días antes de pitchear a quien no le vas a permitir que te supere y entonces planificas. Antes de determinar como ganar, más te vale eliminar la forma de perder. Hice eso cuando gané mi juego 300 en Yankee Stadium el 4 de agosto de 1985. Identifiqué a Don Mattingly y Dave Winfield como los tipos que podían vencerme. Winfield viene a batear en el octavo inning. Tengo una ventaja de 4-1, pero él tiene dos en bases con dos outs. No empecé a planificar en ese momento. Lo había hecho días antes. Lo llevé a cuenta de 3 y 2 y le lancé el cambio de velocidad.
Él era un bateador agresivo. Pensé que sabía lo que él quería hacer en esa instancia. Pensé que el plan tenía méritos. Ahora que estoy listo con mi plan, Carlton Fisk me pide la curva, sin dudas mi peor pitcheo. Mientras empiezo mi lanzamiento, me digo: “Que escogencia de pitcheo tan perfecta. Genio”. Consigo el strike. Así que estoy a mitad de camino en una parte de lo que quiero__3 y 2. Le lanzó una y otra vez adentro, y llego a la cuenta de 3 y 2. Si hace swing a lo que le estoy lanzando adentro, el batazo sale un foul. Si no lo hace, estoy acercándome a la cuenta de 3 y 2. Estoy ahí. Y ahí están 55.000 personas en los asientos preguntándose que viene ahora. Hay otros 30 en cada dugout preguntándose. Y los comentaristas y todo el mundo están curiosos. Cambio de velocidad. Hace swing y falla. El plan funciona. Hay que estar preparado.
Cuando todo termina, miré todo como pinceladas en una pintura. El número 300 no fue el tercer strike ante Winfield en el octavo. Fueron todos los pitcheos que lancé y lo que pensé antes de hacerlos y las decisiones sobre quien me vencería. Es una imagen más grande. Y entonces, al final de la temporada, hasta ese juego es parte de una imagen mucho más grande.
P: ¿Usted pinta?
Seaver: No, dibujo.
P: ¿Piensa pintar?
Seaver: Está en mi lista.
P: ¿Le funciona bien su intelecto de beisbol?
Seaver: Si. Pude haber dicho más sobre eso. No estoy solo. Los pitchers que han tenido mucho éxito, ninguno lo hizo solo con el brazo y las piernas. Greg Maddux de seguro lo tiene. Él y yo podemos explicarlo diferente de Steve Carlton o Bob Gibson. Catfish Hunter tuvo que haberlo tenido. Lo entendía.
P: Aún cuando el pitcheo le haya dado tanta satisfacción ¿habría jugado usted otra posición?
Seaver: Seguro. Me hubiese gustado ser shortstop y batear .325.
P: ¿Qué lo detuvo?
Seaver: Cuando los otros empezaron a ponerle efectos giratorios a los pitcheos que me hacían.
P: Usted mencionó aprender a ganar como el paso que seguía a eliminar las fuerzas que te pueden vencer. ¿Los relaciona usted?
Seaver: Es el próximo paso natural. No importa cuanto te prepares, hay obstáculos que no puedes anticipar, y tienes que tener una manera de escapar. A veces encuentras cosas que no sabías estaban disponibles. Es casi imposible explicar de donde vienen. Es como la pornografía. No puedo definirlo, pero lo conozco cuando lo veo. Lo percibo. Lo huelo.
Tuve un juego contra los Medias Rojas de Boston, 1984…Yo tenía 36, 37. Tenía las bases llenas con un out y venían Mike Easler y Tony Armas. No tenía plan excepto que no les iba a regalar nada. Seis pitcheos, todos rectas, dos ponches. Todo lo que sabía era que tenía seis envíos de cuatro costuras. Eso era todo.”Úsalos aquí”. Cuando regresé al dugout, le dije a Fisk. “No cuentes con ninguno más de esos pitcheos “La municiones se agotaron”.
Conseguí mi meta ese día. Tenía la oportunidad de ganar. Y esa era siempre mi meta principal __ganar. Ese es el pensamiento básico de Gil Hodges y Rube Walker: “Colócate donde puedas ganar. Ponte ahí”.
Yo tenía un objetivo mínimo __siete innings y no más de tres carreras limpias o sucias. Pensaba que tenía oportunidad si conseguía eso. Ahora tenemos una “apertura de calidad”, que trata de tres carreras limpias en seis innings. ¿Calidad? Eso no es lo adecuado, ¿y quieres que los pitchers lancen para eso?
No los estamos ayudando, si dejamos que se conformen con tres carreras en seis innings. Eso es una efectividad de 4.50. Tienen que aprender a buscar su solución. Cuando llegue a los Rojos de Cincinnati en 1977, les dije a un grupo de pitchers jóvenes que leyeran “Goren on Bridge” y aprendieran acerca de fortalezas, debilidades y posibilidades. Muchos de los procesos mentales son los mismos para el pitcheo. Tuve que buscar como resolver porque me desarrollé tarde físicamente. Tuve que lanzar la bola de tenedor y entendí lo del control. Aprendí a manejarlo __movimiento y control. Solo tienes tres componentes con los que trabajas: velocidad, ubicación y movimiento. Y el menos importante es la velocidad. Cuando gané velocidad, eso hizo una diferencia, por supuesto. Pero yo tenía lo básico precisado.
Hay tipos que entienden la importancia de la ubicación y el movimiento. Y los que tienen velocidad son especiales, si entienden. Pedro Martínez lo entiende, sin dudas. Roger Clemens, Maddux, Curt Schilling. Se puede ver que lo tienen. Me gusta observarlos…Eso me hace pensar que quiero pitchear.
Pero jugar shortstop todos los días y batear .325 sería divertido.
P: Pero ya sabe, todavía usan los pitcheos con efecto giratorio.
Seaver. Si.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. 18 marzo 2024.
domingo, 7 de junio de 2026
Willson Contreras pega jonrón e impulsa 3 en triunfo de Medias Rojas sobre Yankees
Junio 06., 2026,
NUEVA YORK (AP) -- Willson Contreras conectó un jonrón e impulsó tres carreras para guiar el viernes a los Medias Rojas de Boston hacia una victoria 5-3 sobre unos Yankees de Nueva York que colocaron a Aaron Judge en la lista de lesionados por una fractura por sobrecarga en la costilla derecha.
Contreras pegó jonrón por segundo juego consecutivo. Su batazo de dos carreras ante Ryan Weathers (2-4) envió la pelota al segundo nivel del graderío del jardín izquierdo, justo dentro del poste de foul en la quinta entrada.
El venezolano Conteras conectó además un sencillo dentro del cuadro para romper el empate 1-1 en la tercera entrada.
Su compatriota Andrew Monasterio disparó un jonrón en la cuarta y el también venezolano Wilyer Abreu aportó un rodado productor para la décima victoria de Boston en sus últimos 13 juegos como visitante.
El ex Yankee Sonny Gray (7-1) permitió tres carreras y ocho hits en 6 1/3 entradas. Gray, quien tuvo dificultades en el Bronx en 2017 y 2018, consiguió su quinta victoria consecutiva desde que regresó de una lesión de isquiotibiales.
Danny Coulombe dejó varado a un corredor en la séptima y Justin Slaten necesitó cuatro lanzamientos en una octava perfecta. El cubano Aroldis Chapman otorgó un par de bases por bolas a los emergentes Max Schuemann y Amed Rosario en la novena antes de asegurar su 13er salvamento.
Los Yankees perdieron por tercera vez en cuatro juegos desde que Judge sufrió la lesión. Antes del partido, New York informó que el astro sería reevaluado en unas cuatro, cinco o seis semanas.
Transcripción: Alfonso L. Tusa C. Junio 06, 2026.
jueves, 4 de junio de 2026
Una marca de Cesar Tovar en Grandes Ligas.
Yankees de Nueva York 6 - Rangers de Texas 0
Sábado, 31 de mayo de 1975. Arlington Stadium.
Cesar Tovar acumuló cinco juegos donde despachó el único imparable de su equipo ante pitchers como Barry Moore en 1967 (ese año Moore tuvo efectividad de 3.76, con tres juegos completos y un blanqueo en 143.2 innings de labor), Dave McNally en 1969, Mike Cuellar en 1969 (ante ambos pitchers el imparable de Tovar llegó en el noveno inning). Dick Bosman en 1970 (esa temporada Bosman tuvo marca den 16-12, 3.00 de efectividad, siete juegos completos, tres blanqueos, 230.2 innings de labor). Y este de 1975 ante Jim Catfish Hunter.
Apertura del primer inning. Bobby Bonds se poncha. Elliot Maddox conecta doble. Roy White despacha sencilloal centro para impulsar a Maddox. Thurmann Munson batea para dobleplay, de short a segunda a primera.
Cierre del primer inning. Cesar Tovar batea roletazo y es out de tercera a primera base. Lenny Randle se poncha cantado. Willie Davis levanta globo al centro.
Cierre del tercer inning. Toby Harrah se embasa por error del campocorto Jim Mason. Harrah roba segunda base. Roy Howell salió de short a primera base. Jim Sundberg se ponchó. Tovar elevó a la derecha.
En la apertura del cuarto inning. White se apunta sencillo de piernas con toque por tercera base. Munson conecta imparable. (White pasa a la intermedia). Chris Chambliss batea para dobleplay (de primera a campocorto a pitcher). White llega a tercera base. Graig Nettles sencillea a la derecha. White anota. Ed Herrman es out en rodado a primera base.
Conclusión del sexto inning. Howell sale de short a primera. Sundberg también falla de short a primera. Tovar sencillea al centro. Randle eleva a la izquierda.
En el séptimo inning los Yankees marcaron otras cuatro carreras amparados en los maderos de Bonds, White y Chambliss.
En el cierre del noveno inning Sundberg salió de tercera a primera. Tovar falló de segunda a primera. Randle elevó a la izquierda.
Catfish Hunter se apunto la victoria en trabajo de nueve innings, 0 carreras, 1 imparables, 4 ponches, 0 boletos.
Bill Hands abrió y perdió por los Rangers.
Traductor: Alfonso L. Tusa C. Junio 04, 2026.
lunes, 1 de junio de 2026
Un asunto entre hermanos.
Astros de Houston 4 - Bravos de Atlanta 3.
Sábado 29 de mayo de 1976. Atlanta Fulton County Stadium
Los Bravos picaron adelante en el primer inning mediante sencillo de Rowland Office. Marty Pérez la rodó por primera base donde fue out sin asistencia y Office pasó a la intermedia. Skip Jutze cometió passed ball y Office aterrizó en la antesala Jim Wynn negoció boleto. Ken Henderson se embasó por error de Bob Watson. Office anotó (carrera inmerecida. Carrera impulsada para Henderson). Joe Niekro lanza wild pitch y Wynn anota (inmerecida), Henderson pasa a segunda base. Biff Pocoroba se embasa en jugada de selección. Darrell Evans se poncha. Darrel Chaney batea elevado a la izquierda.
En la apertura del segundo inning. Watson fue out al batear por primera base. Cheo Cruz negoció boleto. Ken Boswell sencilleó. Cruz avanzó a la intermedia. Jutze la rodó por la antesala y forzaron a Boswell en segunda base. Boswell avanzó a tercera base. Phil Niekro lanza mal a primera base en intento de sorprender a Jutze y Cruz anota (carrera inmerecida). Roger Metzger levanta elevaado a la izquierda.
Entre el primero y el sexto inning Joe Niekro retiró 15 bateadores de los Bravos seguidos,
Apertura del séptimo inning. Metzger sale de segunda a primera. Joe N iekro descarga cuadrangular. Greg Gross bateó rodado al campocorto. Rob Andrews vio pasar el tercer strike. Houston 2 - Atlanta 2.
En la parte alta del octavo inning, Cesar Cedeño negoció boleto. Watson fue out al batear por la intermedia. Cruz despachó doble impulsor de Cedeño. Boswell sencilleó para remolcar a Cruz. Jerry Davanon entró a correr por Boswell.Max León relevó a Phil Niekro. Jutze bateó para dobleplay de segunda a short a primera.
En la conclusión del octavo inning. Davanon se quedó jugando tercera base. Perez entregó elevado al centro. Wynn jonroneó. Henderson se ponchó. Pocoroba recibió boleto. Tom Paciorek entró a correr por Pocoroba. Evans batea bombo al centro. Astros 4 - Bravos 3.
Por Houston Joe Niekro lanzó ocho inings, tres carreras (una limpia), 3 boletos, seis ponches- Bateó de 3-1, una carrera impulsada, otra anotada. Fue relevado por Ken Forsch en el noveno inning. Niekro se adjudicó la victoria, Forsch el salvamento.
Por Atlanta Phil Niekro lanzó 7.1 innings. Cuatro carreras ( 3 limpias), 3 boletos, 2 ponches. Bateó de 2-0. Fue relevado por Max León en el octavo inning. Phil Niekro cargó con el revés.
En total los hermanos Niekro se enfrentaron nueve veces en su tráfago por MLB. Los equipos de Joe ganaron cinco de los nueve cotejos.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Junio 01, 2026.
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