The Human Side of Baseball. Anécdotas. Vivencias.
Se busca plasmar la conexión entre el béisbol y la vida, como cada regla del juego resulta una escuela de reflexión hasta para los seguidores más remotos cuando los sucesos del mundo indican que ciertas veces las normas de justicia son violadas; el transcurso de las sentencias de bolas y strikes reflejan la pertinencia y compromiso de cada pelotero en respetar la presencia del árbitro.Cada jugador deja lo mejor de sí sobre el campo de juego a pesar de lo complicado que pueda ser su vida.
jueves, 16 de abril de 2026
Bruce Froemming, un Árbitro Duradero con décadas de confrontaciones coloridas fallece a los 86 años de edad.
Tyler Kepner. The New York Times. Febrero 26, 2026.
Bruce Froemming, un gigante del arbitraje quien oficiara 5163 juegos a través de 37 temporadas de ligas mayores, clasificado en el tercer lugar de la lista vitalicia de MLB, falleció este martes 24 en Milwaukee. Los hijos de Froemming, Steven y Kevin, dijeron que su padre resbaló y cayó en su casa en Mequon, Wis., temprano en la mañana del martes y fue llevado al hospital local. Luego fue trasladado al Ascension Columbia St. Mary’s Hospital de Milwaukee, donde faleció debido a sangrado cerebral. Froemming tomaba anticoagulantes sanguineos, deijo Steven Froemming, y los doctores no pudieron detener el sangrado. “ël amaba el hecho de que el beisbol era como una fraternidad”, dijo Steven Froemming. “Se podía argumentar con intensidad en el terreno, y después que terminaba el juego, te ibas del estadio, y mañana era otro día”.
Una fotografía firmada de la pelea de la serie de campeonato de la Liga Nacional firmada por Rose, Harrelson y Froemming quien solo está detrás de Joe West y Bill Klem entre los árbitros que más han oficiado juegos. Estuvo en segunda base en Shea Stadium cuando Pete Rose y Buddy Harrelson pelearon en la serie de campeonato de la Liga Nacional de 1973.
Más de tres decádas después, el 24 de julio de 2004, Froemming trabajaba en el plato cuando Jason Varitek, restregó su mascota de catcher en el rostro de Alex Rodriguez en Fenway Park. Esa imagen rapidamente se convirtió en comentario de cada sala de bar a través de Nueva Inglaterra. “Nuestro padre estaba entre ellos y dijo, ‘¡Ya basta!’” dijo Steven Froemming. “Ellos siguieron aproximándose, y papá se alejó como diciendo, ‘¡No puedo hacer más!, y los dejo que ajustaran cuen tas entre sí”
Froemming, quien nació el 29 de septiembre de 1939, en Milwaukee, sirvió 13 años como árbitro de ligas menores antes de llegar a las mayores en 1971. Luego del retiro, trabajó para la oficina del comisionado por ocho años. En su segundo año en las mayores, una tarde de septiembre en Wrigley Field, Froemming escogió la integridad sobre la historia. Milt Pappas, un veterano pitcher derecho de los Cachorros de Chicago, estaba a un strike de un juego perfecto contra los Padres de San Diego. Al enfrentar a Larry Stahl, un bateador emergente zurdo, Pappas lanzó un pitcheo en cuenta completa que apenas falló la esquina exterior del plato. Stahl aguantó el swing. Froemming no levantó el brazo. Cuarta bola.. Pappas estaba lívido, ladrándole a Froemming desde el montículo, aunque se recuperó para salvar el juego sin imparables ni carreras y les dijo a los reporteros que Froemming había hecho la sentencia correcta. A través de los años, él cambió su opinión, para molestia de Froemming. “El pitcheo estuvo afuera”, le dijo Froemming a The New York Times en 2010. “No fallé el pitcheo, Pappas fue quien lo falló. Se puede ver en el video. Al día siguiente Pappas dijo, ‘Sé que el pitcheo estuvo afuera, pero pudiste habérmelo dado’. Ese pitcheo ha mejorado con los años. Ahora está justo en el medio”. Los hijos de Froemming estuvieron en el juego ese día, y el relato se hizo parte de la historia de la familia.Nuestro padre diría, ‘El único que estuvo perfecto ese día’ fue él”, dij Steben Froemming. “Indicando que fue nustro padre, no Milt Pappas”.- Después Froemming oficiaría en tres juegos más sin hits ni carreras: Ed Halicki en 1975, Nolan Ryan en 1981 (el quinto de Ryan.una marca) y José Jimenez en 1999. Ejecutó 125 expulsiones en su carrera, desde el manager de los Bravos de Atlants Lum Harris em 1971 hasta el manager de los Rays de Tampa Bay Joe Maddon en 2007. La más famosa de esas 125 ocurrió en la primera de las cinco Series Mundiales de Froemming. Era el cuarto juego en 1976, y la Gran Maquinaria Roja completaba una barrida en el noveno inning en Yankee Stadium. Cuando Billy Martin, el avergonzado manager de los Yankees se apareció desencajado, Froemming le ordenó salir del terreno. “Billy lanzaba pelotas por el suelo hacia el plato para llamar la atención del árbitro y nuestro padre le dijo desde primera base, porque el dugout estaba ahí, ‘¡Una má y estás fuera del juego! Dijo Steve Froemming. “Lanzó una más para probar la paciencia de nuestro padre, y unos árbitros tenían más paciencia que otros”.
A Froemming le sobreviven su esposa, Rosemarie, Steven y su esposa Elizabeth; Kevin y su esposa, Lynn, los nietos Nicolas y Christopher; una hermana, Cathy, y un medio hermano, John.
Tyler Kepner es escritor experimentado de The Athletic que cubre MLB. Previamente trabajó para The News York Times, cubriendo los Mets (2000-2001) y los Yankees (2002-2009) y sirviendo como columniksta nacional de beisbol desde 2010 hasta 2023. Graduado de Vanderbilt University, ha cubierto a los Angels para Riverside (Calif.) Press-Enterprise y a los Marineros para el Seattle Post-Intelligencer, y empezó su carrera con una revista de beisbol hecha en casa en su nativa Filadelfia a inicios de los 1990s. Tyler es el autor de los éxitos de ventas “K: A History of Baseball In Ten Pitches” (2019) y “The Grandest Stage: A History of The World Series” (2022).
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Abril 15, 2026.
miércoles, 15 de abril de 2026
Esquina de las Barajitas: Curt Blefary. Topps. 1972.
Bruce Markusen. 02-11-2012.
Hay algo que muestra lo que es un catcher en una barajita de beisbol en acción. Quizás es la pechera, la cual lo hace lucir como miembro de un equipo SWAT. Un cátcher completamente equipado luce como si estuviese listo para cualquier cosa que pudiera ocurrir en un terreno de juego, desde una gran trifulca que podría reventar entre dos equipos, o un disturbio de fanáticos mareados por una promoción de cervezas.
Cuando empecé a coleccionar barajitas, en 1972, en realidad no tuve en mis manos la barajita de acción de Curt Blefary. Eso ocurrió porque yo tendía a coleccionar las barajitas al principio de la temporada, cuando aparecían las barajitas de números bajos. Para el momento cuando salían los números altos, y eso incluía la barajita de Blefary, número 692, nos habíamos mudado a otros entretenimientos. Algunos de nosotros habíamos empezado a coleccionar barajitas de futbol americano en vísperas del inicio de la temporada de NFL. Si, éramos idiotas entonces.
Así que nunca vi la barajita de acción de Blefary ese año. Nunca la tuve hasta que empecé a convertirme en un coleccionista serio, al comprarla por unos dólares a un negociante local de barajitas en algun momento durante los años ’80. ¿Por qué me gustó esa barajita de Blefary? Había tres razones. Primero, era una barajita de acción, la cual era parte de una subserie especial de la serie de 1972. Las barajitas de acción no eran comunes en los años ’70 y ’80; todavía eran una novedad y un atractivo para un joven coleccionista. Segundo, idolatraba los Atléticos de esa época, la altura de la dinastía verde y dorada de Charlie Finley. Y tercero, Blefary, era una firma original de los Yanquis, mi equipo favorito desde la niñez.
Hay otra característica interesante de la barajita, una de la que no me percaté hasta años después. Parece algo incongruente cuando los malos fildeadores son fotografiados usando guantes o mascotas. Ese es exactamente el caso de la barajita de acción 1972 de Blefary, la cual lo muestra con tintura negra bajo sus ojos mientras corre con la pelota en la mano.
Blefary se había ganado desde hacía tiempo el apodo de “Clank”, lo cual representaba el sonido imaginario de la pelota cuando rebotaba desde sus manos. Se hizo acreedor de ese apodo durante sus primeros años en las Grandes Ligas con los Orioles, la organización que lo reclamó en waivers después que había firmado originalmente con la organización de los Yanquis. Frank Robinson quien regía la Corte de los Canguros de los Orioles, le puso el remoquete de Clank a su compañero de equipo.
Al unirse a los Orioles en 1965, Blefary era un jardinero, y no particularmente uno bueno. Pero podía batear. Tenía paciencia y poder. Como jugador de primer años, Blefary bateó 22 cuadrangulares y negoció 88 boletos, números que lo ayudaron a ganar el premio del Novato de Año de la Liga Americana.
Blefary continuó agenciando buenas estadísticas de poder en 1966 y 1967, aún cuando los Orioles empezaron a usarlo como primera base a medio tiempo, porque tenía muchos jardineros buenos. Pero eso solo fue una solución parcial, debido a la presencia de Boog Powell y Mike Epstein en primera base.
En 1968, el manager de los Orioles, Hank Bauer, reintrodujo la faceta de catcher en el perfil curricular de Blefary. Participó en 40 juegos detrás del plato y mostró una gran aptitud con el brazo, al hacer out a 51 por ciento de los robadores de base rivales. También le recibió un juego sin hits ni carreras a Tom Phoebus. Pero hubo problemas, cometió nueve passed balls. De manera más alarmante, su ofensiva decayó dramáticamente. Su promedio de bateo disminuyó desde .242 hasta .200 y su promedio de slugging decreció hasta .322. Blefary dijo que el constante cambio de posiciones había afectado su bateo.
Blefary también tuvo encontronazos con el nuevo manager, Earl Weaver, quien reemplazó a Bauer e mitad de temporada. Blefary pidió que lo cambiaran. Ese invierno los Orioles enviaron a su infeliz toletero a los Astros como parte de una negociación por el pitcher zurdo Mike Cuellar. Ese resultó ser uno de los mejores cambios de la historia de la franquicia en Baltimore, Cuellar se convirtió en baluarte de durabilidad y efectividad en la rotación de los Orioles, en los años por venir.
A corto plazo, el cambio también favoreció a los Astros. Ubicado como el primera base regular de los Astros, Blefary largó 12 jonrones, un total respetable al tomar en cuenta la inmensidad del Astródomo. También negoció 77 boletos y levantó su promedio de bateo hasta los .250.
La estadía de Blefary en Houston recibió elogios desde una fuente inesperada. Eso llegó con la publicación del libro Ball Four de Jim Bouton en 1970. Bouton consideró a Blefary como el tipo de compañero de equipo a quien le gustaría tener al lado en una madrigera de zorros. Elogió la rudeza de Blefary y su voluntad para trabajar duro.
Blefary mereció elogios por algo más, aunque eso recibió poca publicidad favorable en su momento. Se convirtió en compañero de habitación de Don Wilson, al as derecho de la rotación de Houston. El arreglo fue notable porque Wilson era negro. Al aceptar ser compañeros de habitación, se convirtieron en la segunda pareja integrada de compañeros de habitación en la historia de las Grandes Ligas. (Reggie Jackson y Chuck Dobson se habían convertido en los primeros, con los Atléticos, en 1968). Tristemente, Blefary recibió cartas de odio de los racistas quienes lo ridiculizaron por tener la “audacia” de compartir una habitación de hotel con un negro.
Aunque la relación Blefary-Wilson creó una controversia desagradable, Curt aún disfrutó una buena temporada. Sus números fueron sólidos, particularmente debido al ambiente ofensivo de finales de los años ’60. Pero Blefary no disfrutaba jugando en Houston y por segunda vez en dos temporadas, chocó con su manager, esta vez fue Harry Walker “The Hat”, quien también era instructor de bateo de Houston, y quería que Blefary recortara su swing y dirigiera sus batazos por todo el terreno. Blefary disentía de ese enfoque y solicitó un cambio.
Afortunadamente, los Astros encontraron una oportunidad, enviaron a Blefary a los Yanquis, su organización original, en una negociación directa por el jardinero/primera base Joe Pepitone.
El cambio fue un regalo de Dios para Blefary, quien siempre había querido jugar para los Yanquis. Libre de Walker y el Astródomo, Blefary abandonó su enfoque de bateador de contacto y regresó a su viejo swing de jonrón en un intento para aprovechar la corta distancia de Yankee Stadium por el jardín derecho. Desafortunadamente, se obsesionó con los jonrones, y su bateó sufrió.
En las etapas postreras de 1970, Blefary perdió su puesto como regular del jardín derecho. Se convirtió en bateador emergente. Al fallar en adaptarse a su nuevo trabajo, se convirtió en elegible para ser cambiado. A finales de mayo de 1971, los Yanquis lo enviaron hasta Oakland por el pitcher zurdo Rob Gardner.
Finley adquirió a Blefary en parte porque le gustaba mucho su versatilidad. Los Atléticos lo usaron como utility, le dieron algun tiempo de juego como cátcher, una posición que no había jugado desde la temporada de 1968 en Baltimore. Blefary se hizo conocido por cargar con ocho guantes diferentes, en la eventualidad de que podría ser cátcher, primera, segunda, o tercera base, o patrullar los jardines. Blefary llevó entusiasmo al trabajo de utility, se fajaba duro en cada posición, pero en realidad creaba una incertidumbre defensiva en cualquier posición que jugara.
Cuando empezó el entrenamiento primaveral de 1972, Blefary era considerado el segundo catcher detrás de Dave Duncan. Todo parecía ir bien, porque él se mantenía en forma, hacía buenos swings con el bate, y se mantenía tranquilo. Ciertamente tuvo buen desempeño con el madero, bateó .360 en la Cactus League, pero de alguna manera pasó a ser el cuarto receptor detrás de Duncan, Gene Tenace y Larry Haney. Aunque Blefary era un jugador de reserva valorado por los Atléticos, un cuarto cátcher no tiene mucha seguridad en un roster de 25 peloteros.
A pesar de estar enterrado en la profundidad de talento del equipo, Blefary se mantuvo listo para jugar y se condujo bien como bateador emergente y jugador de reserva, coleccionó cinco imparables en 11 turnos al bate. Entonces, de pronto los Atléticos anunciaron un cambio el 17 de mayo, enviaron a Blefary y al pitcher zurdo Mike Kilkenny a los Padres por el veterano jardinero “Downtown” Ollie Brown. Blefary había durado menos de un año calendario con los Atléticos.
La naturaleza extrovertida de Blefary, que a menudo lo colocaba en el medio del torbellino, ciertamente influyó en su salida de Oakland. Justo antes del comienzo de la temporada regular, Blefary había expresado su insatisfacción con su condición de cuarto catcher, al decir o me ponen a jugar o me cambian. Le costaba mucho mantener la boca cerrada. Desde hacia tiempo se había hecho famoso por emitir tales ultimátum en etapas previas de su carrera.
Un día después de su último episodio de insatisfacción, Blefary se disculpó con Fick Williams por poner a su manager en evidencia justo antes del día inaugural. Finley, el dueño irascible de Oakland, no pareció tan comprensivo como Williams. Como gerente general del equipo, fue Finley quien envió a Blefary a empacar.
Luego que el cambio fue anunciado, Blefary amenazó con retirarse del juego y hacerse policía si los Padres no renegociaban su contrato. Al darse cuenta que no estaba en condiciones para asumir una disputa legal, Blefary cambio de parecer y se reportó a San Diego. Bateó .196 como utility de los Padres, quienes lo dejaron en libertad después de esa temporada.
Cerca de un mes después, los Bravos lo llamaron y le ofrecieron una invitación al campo de entrenamiento primaveral. Blefary aceptó la oferta y se reportó a Florida, pero no pudo hacer el equipo. Los Bravos lo dejaron libre antes que terminara el entrenamiento primaveral. Nadie más lo llamó, ni siquiera un equipo de las ligas japonesas.
La carrera de Blefary en Grandes Ligas había terminado, aunque solo tenía 29 años. No pudo haber sido en peor momento, considerando que la Liga Americana había adoptado la regla del bateador designado. Esa era una regla que le habría sentado muy bien a Blefary dadas sus limitaciones defensivas. La habilidad de Blefary para batear con poder y negociar boletos siempre lo había hecho un jugador ofensivo positivo. Si alguna vez hubo un hombre nacido para ser bateador designado, ese era el hombre conocido como Clank.
Entonces ¿Qué ocurrió? Algunos observadores sintieron que Blefary se había saboteado con sus frecuentes quejas acerca de su tiempo de juego y sus repetidas demandas de cambio.
Hay otra teoría que involucra la afición de Blefary por la vida nocturna. Conocido como un bebedor considerable, él iba a muchas fiestas para el gusto de muchos gerentes generales. Ese fue un problema que él reconoció más adelante en su vida, cuando decidió participar en un programa de rehabilitación planificado por el antiguo grande liga, Sam McDowell.
Tristemente, la carrera de Blefary luego de sus días de jugador activo resultó ser frustrante. Él trató de conseguir trabajo como entrenador de beisbol, pero nadie lo empleó. Entonces pasó por una variedad de trabajos, como barman, comisario y camionero, entre otras ocupaciones. Su vida personal también empezó a fracturarse, se divorció de su primera esposa.
En sus últimos años, Blefary se enfermó de pancreatitis crónica, la cual fue causada por su alcoholismo. La enfermedad le quitó la vida en 2001 a la joven edad de 57 años. A solicitud suya, su segunda esposa dispersó sus cenizas en el viejo Memorial Stadium de Baltimore, el cual ya estaba en el proceso de ser demolido. Blefary tuvo sus mejores temporadas jugando ahí con los Orioles.
Quizás un año o dos antes de su deceso, Blefary visitó Cooperstown para participar en un evento de firma de autógrafos en el Tunnicliff Inn. Pensé asistir al evento, no solo para conseguir un autógrafo sino para entrevistar a Blefary acerca de sus días en el beisbol.
Cuando oi poco después que Blefary había fallecido, me di cuenta que nunca tendría una segunda oportunidad. Hasta el día de hoy, lamento mi decisión de no asistir a esa firma de autógrafos. No solo porque nunca tuve la oportunidad de preguntarle acerca de su carrera, sino también porque perdí la oportunidad de agradecerle por algunas de mis memorias favoritas con las barajitas de beisbol.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
Notas del Traductor:
- En el cambio del 4 de diciembre de 1968, los Orioles de Baltimore enviaron a Curt Blefary junto al tercera base, jardinero y primera base de ligas menores John Mason, a los Astros de Houston por Mike Cuellar, el primera base, jardinero y tercera base de ligas menores Tom Johnson, y el torpedero venezolano de ligas menores Enzo Hernández.
Curt Blefary estableció un record de Grandes Ligas el 4 de mayo de 1969, cuando en un juego entre Astros de Houston versus Gigantes de San Francisco, los Gigantes batearon siete rodados para dobleplay (lo cual también constituyó otro registro para un equipo de ligas mayores) y Blefary participó en todas las jugadas como primera base. A continuación la secuencia de doblematanzas:
Primer inning: Menke-Morgan-Blefary. Jim Ray Hart (lf) bateó roletazo para dobleplay (short-segunda-primera)
Tercer inning: Rader-Morgan-Blefary. Dick Dietz (c) roleteó para dobleplay. (tercera-segunda-primera).
Cuarto inning: Menke-Morgan-Blefary. Bobby Etheridge (3b) la rodó para dobleplay. (short-segunda-primera).
Quinto inning: Morgan-Blefary. Frank Johnson (rf) roleteó para dobleplay. (segunda-primera)
Séptimo inning: Menke-Blefary. Juan Marichal (p) roleteó para dobleplay. (short-primera).
Octavo inning: Blefary-Menke. Ron Hunt (2b) roleteó para dobleplay. (primera-short)
Noveno inning: Morgan-Menke-Blefary. Etheridge (3b) roleteó para dobleplay. (segunda-short-primera).
Los Astros ganaron el juego 3-1.Dooley Womack se apuntó la victoria. Fred Gladding el salvado. Juan Marichal cargó con el revés.
Chase Dollander y Antonio Senzatela se estabilizan en el bullpen de los Rockies.
Samantha Bradfield. The Purple Row. Abril 13, 2026.
Antonio Senzatela y Chase Dollander son dos pitchers muy diferentes, pero ambos se han encontrado en transición desde ser abridores hacia el relevo largo desde el año pasado.
Para Senzatela, el movimiento llegó luego de dificultades las pasadas temporadas que le vieron lidiar con una variedad de retos de salud, incluyendo una cirugía Tommy John. Finalmente en agosto, los Rockies rediseñaron su papel como pitcher y lo mudaron al bullpen. Tuvo la oportunidad de recuperar su lugar en la rotación de abridores esta primavera, pero fue devuelto al bullpen debido a que no estuvo en plena forma luego de su participación con el equipo de Venezuela en el Clásico Mundial de Beisbol.
Aunque Dollander no experimentó los retos físicos de Senzatela, tuvo dificultades en 2025 para ser un pitcher efectivo en MLB. En la primavera, compitió con Ryan Feltner por el quinto puesto de la rotación de abridores. Feltner ganó el puesto, y Dollander fue mantenido en la nómina como otro relevista largo. Los Rockies lo ven como abridor a largo plazo, pero sintieron que esta era la mejor forma de permitir su progreso.
“Queremos que Chase se desarrolle a nivel de grandes ligas, y sienta como enfrentar bateadores de ligas mayores de manera consistente le llevará a desarrollarse mejor que en AAA en este punto”, dijo el manager Warren Schaeffer del movimiento en su momento.
Hasta el momento, a través de 15 juegos, ambos peloteros ha estadoprosperando de diferentes maneras y se ajustan a sus papeles en 2026. Senzatela ha hecho cuatro apariciones y ha lanzado nueve innings en los que ha permitido apenas dos imparables con tres boletos y 12 ponches. Dollander también ha hecho cuatro apariciones, permitiendo siete anotaciones (todas limpias), 14 imparables con tres jonrones, cuatro boletos y 14 ponches en 13.2 innings.
“De seguro, es diferente”, dijo Dollander. “Cuando ese teléfono suena el corazón bombea muy rápido. Me refiero, a que tienes una idea cuando vas a pitchear, pero no tienes una pista definitiva de ‘Epa, voy a pitchear hoy’. Es muy divertido cuando el teléfono suena porque todos miran a Matt Buchmann para ver si van a llamar a alguno de ellos”.
Senzatela tiene experiencia en el bullpen de la temporada pasada y el clásico mundial, pero se siente más cómodo.
“Seguro que el Clásico ayudó”, dijo Senzatela. “El año pasado lancé un par de innings comom relevista. Cuando voy allá afuera en situaciones de gran responsabilidad, eso sobresalta un poco mi corazón. Así que ahora se siente bien estar en el bullpen y tener esa experiencia”.
Y él ha hecho algunos ajustes en su rutina, al saber cual es su nuevo papel en el equipo.
“He heco algunos cambios porque ahora tengo que estar listo para cualquier juego todos los días”, dijo él. Así que me gusta trabjar y hacer algunas cosas antes de salir al montículo. Es diferente, pero es bueno. Me siento muy bien ahora”.
Adicionalmente, Senzatela ha hecho algunos cambios profundos en su arsenal, el cual ha sido limitado la mayor parte de su carrera. Históricamente Senzatela ha usado su recta de cuatro costuras más de la mitad del tiempo. Ahora, él tiene seis pitcheos y solo usa su recta de cuatro costuras alrededor de un tercio de las veces.
“Yo estaba trabajando en la instalación Push Performance en Arizona”, dijo él. “Agregamos dos pitcheos, y todavía trabajamos en eso, pero hasta el momento vamos bien”.
Dollander no ha hecho muchos cambios, pero ha estado recibiendo buenos consejos de Buschmann a través de los juegos.
“Es asombroso”, dijo él. “’El y yo hemos tenido algunas conversaciones muy buenas, sea sobre la vida o de ‘Mira, así es como debe ser tu rutina’, o tine sugerencias de como hacer el calentamiento para el juego, o si piensa que voy a participar en el juego hoy o no. Es muy inteligente en ese tipo de cosas”.
Y Dollander y Senzatela se han comunicado más desde que ambos están en el mismo bote de ser abridores convertidos en relevistas largos.
“Hemos hablado un poco”, dijo Dollander. “Hemos dicho que esto es muy diferente de abrir juegos, pero a la vez es más divertido. Bien, no más divertido, abrir juegos es divertido y estar en el bullpen con los muchachos también es divertido. Definitivamente hay aspectos diferentes en esto, pero pienso que ambos tratamos de divertirnos, para ser honestos”.
“Empecé diciendo que necesitábamos estar listos para cualquier momento”, dijo Senzatela. “Hemos disfrutado el tiempo juntos ahí afuera ene l terreno y ahora tratamos de ser lo mejor que podamos en el montículo para poder tener otra oportunidad”.
Schaeffer ha notado un cambio en Dollander en su nueva función, y le gusta lo que ve.
“Pienso que en cualquier gran ocasión vas a ver a Chase y observarás resultados como ese, y el continúa atacando la zona, pienso que de seguro se trata de madurez”, dijo Schaeffer este sábado 11 de abril. “La otra parte que me gustó de él esta noche es la consistencia en su alineación hacia el plato. Me refiero a que este año tenemos a un Chase diferente”.
Y específicamente, él no ve a estos relevistas largos como “comedores de innings”, los ve como parte importante del cuerpo de pitcheo.
“Pienso que eso es algo enorme, específicamente en abril en Coors Field”, dijo Schaeffer. “Eso le quita un peso inmenso de encima a nuestro bullpen tener tipos que puedan salir y atacar la zona de strike. Esperamos tener un bullpen más descansado en agosto y septiembre debido a esto. Pero no solo se trata de quemar innings con estos muchachos. Esos fueron innings de gran responsabilidad para Chase. Eso no es quemar innings, él sale a buscar el triunfo”.
Además, Dollander está aprendiendo lecciones importantes en el bullpen que puede llevar con él de regreso a la rotación de abridores.
“Pienso que para mí se trata de mantener la mentalidad de atacar y ser agresivo”, dijo él, “porque cuando vienes desde el bullpen, es como , ‘todo bien, tienes que trabajar estos innings y necesitas avanzar a través de ellos’. Así que tengo que salir con mis mejores recursos y voy a ser agresivo con eso”.
Pero lo más importante es, “el año pasado es lo que fue y no puedes cambiarlo. Pero este año, copnfío mucho más en mis habilidades y en mí debido a todo el trabajo que hice en el receso entre temporadas”.
No ha habido ninguna señal de cuando Dollander regresará a la rotación de abridores, pero ambos, él y Senzatela han hecho lo mejor en sus oportunidades y se espera que continuén haciéndolo bien en sus papeles actuales.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Abril 15, 2026.
Nota del traductor: En el juego de este martes 14 de abril de 2026. Antonio Senzatela lanzó 3.1 innings (entre el tercer y el sexto inning) del juego que los Rockie perdieron ante Houston 7-6.. Apenas permitió dos imparables, 0 carreras, sin boletos, tres ponches.
domingo, 12 de abril de 2026
Un momento emocional para Varitek y su familia
Peter Abraham. The Boston Globe. 01-03-2012
Fort Myers, Fla. _ Jason Varitek tenía sus emociones controladas hasta que levantó la mirada y vio a muchos de sus compañeros alineados detrás de las sillas donde se sentaron sus padres.
Estaban Jon Lester y Clay Buchholz, dos de los cuatro pitchers a los que guió a lanzar sin hit ni carrera. Tim Wakefield, su compañero por 15 años quién había anunciado su retiro dos semanas antes, estaba ahí. También Josh Beckett, el tejano terco que insistía en que Varitek fuera su receptor.
Una docena o más estaban ahí, todos para rendirle homenaje.
Ahí fue donde lo sacudió la marea y por primera vez que alguno de ellos pueda recordar, su capitán, el pelotero más duro que conocían, rompió a llorar.
“Muchachos, ustedes no tienen idea de lo que esto significa”, dijo Varitek antes de hacer una pausa y enjugarse las mejillas.
Varitek habló desde un podio en frente del “home” de JetBlue Park, una nueva facilidad donde nunca jugará. Su esposa, Catherine, y sus tres hijas, Alexandra, Kendall y Caroline, se sentaron a pocos metros de distancia.
“Él ha estado muy emocional toda la semana”, dijo Catherine Varitek. “Es algo muy duro para él. Los muchachos significan mucho para él”.
Beckett dijo: “Es dificil ver llorar a un hombre. No tengo palabras para hablar de él y de lo que significó para nosotros”.
Los Medias Rojas le ofrecieron a Varitek un contrato de ligas menores y no le podían garantizar un puesto en el equipo grande. Él tenía ofertas de otros equipos pero no estaba dispuesto a cambiar de uniforme. Eso llevó a Varitek a ponerse un flux gris y pararse frente al plato donde hubiese querido agacharse a llamar el juego.
“Él estaba muy consciente de que está dejando un legado. Fue muy importante conocerlo”, dijo Scott Boras, el agente por mucho tiempo de Varitek. “Él lideraba un cuerpo de pitcheo y marcaba el paso de una organización, se identificaba con éste equipo”.
“Fue más que un uniforme, o un trabajo, o un lugar. Para él, se trataba de ser parte de la tela”.
Joe Varitek quién crió a Jason y otros tres hijos, dijo que era un momento de orgullo para su familia. Él y su esposa Donna, vieron a su hijo hablar con una cajita de toallas al alcance de la mano.
“Si lideras por ejemplo, que es lo que él hace, siempre es bueno ver a otras persones notarlo y reflexionar sobre eso”, dijo. “Es un gran sentimiento. Es algo que valoras toda la vida”.
El dueño John Henry dijo que ver retirarse a Varitek y Wakefield se sentía como el fin de una era para los Medias Rojas.
“Esto habla más de ellos, del tipo de persona que son, que de cualquier otra cosa.”, dijo. “Estos son dos jugadores extraordinarios que lo dieron todo. Cuando se tienen dos jugadores de su estatura que han sido parte de esta organización por tanto tiempo, cuando ellos se van, comienza un nuevo capítulo”.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Marzo 09, 2012.
jueves, 9 de abril de 2026
ElRoy Face, As de la Bola de Tenedor y Efectivo Cerrador de los Piratas de Pittsburgh, fallece a los 97 años de edad.
Face fue uno de los primeros lanzadores de grandes ligas en convertir el trabajo de cerrador en una especialidad. Sin ser un pitcher de poder, conseguía los outs mediante una engañosa bola de tenedor (forkball).
Richard Goldstein. The New York Times. Febrero 14, 2026.
ElRoy Face, el resistente pitcher derecho de los Piratas de Pittsburgh quien desconcertaba a los bateadores con su desacelerada bola de tenedor y se convirtiese en uno de los especialistas del relevo más prominentes, falleció este jueves 12 de febrero en North Versailles, Pa.
Su hija Valerie Cortazzo confirmó el deceso, en una residencia para adultos mayores.
En los 1950s y 1960s, Face fue sobresaliente entre los relevistas que estaban transformando el bullpen como un lugar para los pitchers que no eran tan buenos para ser abridores. Con 1.72 m de estatura y 75 kg, no tenía la recta cortante de los pitchers modernos, pero confiaba en una recta escurridiza y estuvo entre los primeros pitchers en desarrollar la bola de tenedor como arma efectiva,
En la primera mitad del siglo 20, algunos pitchers prosperaban como relevistas, pero los especialistas eran relativamente escasos. A inicios de los 1950s, Face irrumpió con un creciente número de pitchers como Hoyt Wilhelm de los Gigantes de Nueva York, Jim Konstanty de los Filis de Filadelfia y Joe Black de los Dodgers de Brooklyn, que controlaba el papel de “cerrador”.
Al convertirse en as del bullpen por derecho propio, Face ayudó a llevar a los Piratas a un triunfo sorprendente ante los Yankees en una espeluznante Serie Mundial de siete juegos en 1960, cuando él salvó tres de las cuatro victorias del equipo.
Al pitchear con los Piratas por 15 temporadas, Face alcanzaría los 191 salvamentos, una estadística registrada formalmente por primera vez en 1969 pero fue compilada con retroactividad.
Lideró la Liga Nacional tres veces en juegos salvados y dos veces en juegos pitcheados, con 68 apariciones cada vez, y estuvo en el equipo de estrellas en 1959, 1960 y 1961. Solo estuvo una vez en la lista de incapacitados, luego de una cirugía de rodilla en 1965.
Face compiló una marca de 18-1 en 1959, lo cual se reflejó en un porcentaje de triunfos de .947, el cual fue por mucho tiempo una marca de ligas mayores.
Face fue un baluarte del cuerpo de lanzadores de los Piratas junto a los abridores Bob Friend y Vern Law, mientras Pittsburgh tenía dificultades a través de un período de reconstrucción que llevó al equipo al campeonato de 1960. Él lideró la Liga Nacional en apariciones por segunda vez esa temporada.
Face terminó con un tope para la liga y su carrera de 28 salvamentos y registró una efectividad de 1.86 en 1962. Los Piratas lo vendieron a los Tigres de Detroit a finales de la temporada de 1968 y el terminó su carrera de ligas mayores con los Expos de Montreal en 1969.
ElRoy Leon Face , su nombre era escrito erróneamente como Elroy, dijo su hija, nació el 20 de febrero de 1928 en Stephentown, N.Y., al este de Albany. Fue el segundo de cuatro hijos de Joseph A. Face Sr., carpintero, y Bessie (Williams) Face, quien se encargaba de los oficios del hogar.
Face destacó en el beisbol de la escuela secundaria pero se alistó en la armada en 1946 antes de graduarse. Después del servició militar él probó ser un mago del ponche para un equipo semi profesional y fue firmado por la organización de los Filis de Filadelfia en 1949.
Luego de dos temporadas en las ligas menores inferiores, Face fue seleccionado en un draft de ligas menores por los Dodgers de Brooklyn. Después de dos años en el sistema de los Dodgers, fue tomado por Pittsburgh y debutó en las ligas mayores en abril de 1953.Pitcheaba principalmente como relevista, dependió de la recta y la curva esa temporada pero fue muy bateado.
En el campo de entrenamiento de los Piratas en 1954, Face observó a su compañero de equipo Joe Page experimentar con la bola de tenedor. Page, un relevista sobresaliente con los Yankees a finales de los 1940s, buscaba regresar con Pittsburgh. Face desarrolló su propia bola de tenedor mientras pitcheaba esa temporada para el equipo granja de los Piratas en New Orleans
“Sostienes la pelota entre el primer y el segundo dedo y la dejas deslizar entre ellos”, le dijo Face a Danny Peary en la historia oral “We Played the Game” (1994). Yo tenía dedos largos y eso me permitía envolver la pelota. No se lograba la rotación que se alcanzaba con la recta”.
Él continuó, “Usualmente el lanzamiento se hundía, pero a veces se movía hacia adentro y afuera, y a veces el movimiento era hacia arriba. Siempre lo lanzaba de la misma forma, apuntando el medio del plato, y esperaba que se desarrollara”.
Face usaba su bola de tenedor hasta 80 por ciento del tiempo cuando le funcionaba, pero también lanzaba recta, curva y slider.
“La lanzaba con el mismo movimiento de su recta”, le dijo Dick Groat, el campocorto todos estrellas de los Piratas a The Pittsburgh Post-Gazette en 1999. “Su recta no era muy poderosa, pero era rápida. Los bateadores se asustaban mucho con esa bola de tenedor y se abstraían tanto esperándola que él podía sorprenderlos con la recta”.
Face pitcheó en 848 juegos en sus 16 temporadas de ligas mayores, en solo 27 de ellos fue abridor. Tuvo marca de 104-95 con 3.48 de efectividad.
Después del beisbol trabajó como jefe de carpintería para el Mayview State Hospital,
centro psiquiátrico cercano a Pittsburgh.
Además de su hija, le sobreviven otros dos hijos, Michelle Battochi y ElRoy Face, de su primer matrimonio, con Jean Kuran, el cual terminó en divorcio; una hermana, Jacqueline, siete nietos; y muchos bisnietos. Su segunda esposa, Roberta (Williams) Face, conocida como Bo, falleció en 2012 luego de 33 años de unión conyugal.
En el montículo, Face se veía impermeable a la presión. “Tenía a ocho tipos para ayudarme”, le dij a Bob Cairns en su historia oral “Pen Men” (1992). “El bateador no tiene a nadie. Él tiene la presión”.
Adam Bernstein contribuyó reportando.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Abril 07, 2026.
miércoles, 8 de abril de 2026
Dick Williams. Remembranzas de un manager.
Aunque escuchaba los ecos de aquellos Medias Rojas cardíacos de 1967 y el Sueño Imposible, poco sabía del tipo que los dirigía desde el dugout. Apenas empezaba a interesarme por el béisbol, quizás escuché a mis hermanos hablar de él. Mi primera referencia propia de su presencia como manager la obtuve en la temporada de 1972. Más concretamente en los play offs y la Serie Mundial. La manera como ganó esas competencias me hizo apreciar al béisbol en toda su magnitud. A través de todos los 25 jugadores del roster. Williams contaba y jugaba con todos ellos. Quizás por eso estaba retándolos a todos cada día, cada segundo que estuvieran en el estadio. El tipo de filosofía que desde fuera te hace ver al manager como un sargento, más a medida que conoces las interioridades del juego, se llega a entender, que el tipo también tiene corazón y lo que desea es que cada quién saque lo mejor de sí.
Hasta que hace poco terminé de leer “No more Mr. Nice Guy”, una biografía de Dick Williams escrita junto a Bill Plaschke, empecé a entender aquella personalidad dura que le ganó varios enfrentamientos con sus peloteros comenzando con los Medias Rojas de 1967. Desde muy pequeño vivió las consecuencias de aquella forma de ser provocadora. A los siete años intentaba adiestrar a un perro, como este no siguiera sus ordenes, el niño insistió tanto y tan seguido que el perro le saltó y lo mordió en la cara. Sus primeros contactos con los juegos de Grandes Ligas los consiguió mediante varias entradas que le entregaban a su hermano Ellery para los juegos de los Cardenales y los Carmelitas de San Luis en Sportman’s Park a las 3 p.m. Esto por pertenecer a un club infantil que conseguía entradas para niños de 10 años o más. Como Ellery no tenía interés por el juego, Dick agarraba las entradas y al salir de la escuela primaria a las 3:15 corria hacia el estadio. Sólo debía actuar como un niño de 10 años, él sólo tenía 7.
Todos los juegos que podía Dick estaba en las gradas del left field, observaba todos los movimientos de los jardineros izquierdos, Joe Medwick de los Cardenales (inquilino del Salón de la Fama, último triple coronado de la Liga Nacional) y Chet Laabs de los Carmelitas, uno de esos jugadores anónimos que tanto valoró Williams en los equipos que dirigió. Laabs jugó 11 años en las mayores, ocho con los Carmelitas, sólo una vez bateó sobre .300 y nunca empujó 100 carreras. Pero era un sobreviviente. Jugó esos años en Grandes Ligas porque jugaba con el corazón y los sesos. Hacía jugadas que nadie que no viera su uniforme lleno de tierra, notaría. Williams lo vio jugar más que a Medwick porque los Carmelitas daban entrada libre a los niños en los juegos dominicales. Pronto se dio cuenta que aquel era su tipo de jugador.
Dick nunca se perdonó el haber causado, según él, la muerte de su padre. Aunque sabía que los hábitos de fumador de toda una vida de su padre la pasarían factura tarde o temprano. Mientras jugaba fútbol americano en la secundaria Dick sufrió una lesión en un tobillo y su padre aun convaleciente de una operación bajó de las tribunas corriendo, para ver que le había ocurrido a su hijo. Gritó y gesticuló hasta que pudo tocar a Dick a un costado del campo. Dick fue atendido y regresó a casa. Aquella noche escuchó varias respiraciones ruidosas en la habitación de su padre. Vino una ambulancia. Al día su mamá lo atendía mientras se recuperaba de la lesión. Llamaron del hospital, su madre regresó llorando. El padre había muerto. Desde entonces Dick se recriminó que de no haber ido a jugar aquel día su padre había vivido más. Sólo tenía 16 años, su padre 47.
Bobby Bragan fue el manager de Dick Williams con el Fort Worth en ligas menores (1949). Con él aprendió la disciplina de jugar en equipo, la importancia de correr para mantenerse en fuena condición física. También le mostró la importancia de que un manager les muestre a sus peloteros su compromiso con la victoria. Una vez envió 8 emergentes por el mismo bateador hasta que consiguió el adecuado. Muchas veces mandó a calentar a un zurdo antes del juego para que los rivales lo creyeran, y detrás de la pared tenía calentando a un derecho que sería el abridor del juego. Algo que parecía imposible aún en aquellos tiempos era colocar un jugador del cuadro en territorio de foul detrás de primera base cuando había jugada de toque en el ambiente. En lo único que Williams se atrevió a disentir de Bragan fue cuando este le sugirió dejar de salir con Norma Mussato, su novia y luego esposa.
El día que Williams llegó a Ebbets Field como un desconocido, la mayoría de aquellos emblemáticos jugadores (Pee Wee Reese, Duke Snider, Roy Campanella, Carl Furillo, Carl Erskine) estaban muy entretenidos y siguió de largo para ver el campo. Jackie Robinson se acercó y le dijo. “Un largo camino desde casa ¿no? Me agrada que estés aquí”. Antes de llegar a ser regular con aquellos Dodgers de Brooklyn, Dick Williams se convirtió en el provocador por excelencia del equipo. Cada vez que jugaban contra los Gigantes y su manager Leo Durocher, Dick aprovechaba que su manager Charlie Dressen les había contado como siendo coach de los Yanquis había visto a Durocher robar el reloj de bolsillo de Babe Ruth. Le gritaba desde el dugout. “Leo ¿Qué hora es? ¿Todavía funciona el reloj de Ruth? ¿Te trae buena suerte? Leeeo. Oh, Leeooo.” Dressen se moría de la risa. Luego Williams debía pagar las consecuencias. Cada vez que iba a batear, Leo le ordenaba al pitcher que me pegara la pelota en el trasero.
En el desenlace del juego final para decidir el campeón de la Liga Nacional de 1951, antes del jonrón de Bobby Thomson, Williams criticó a Dressen porque con tres carreras de ventaja puso a Gil Hodges a cuidar a un corredor que ni siquiera era el empate, eso permitió que pasara el rolewtazo de Don Mueller que sirvió la mesa para la reacción de los Gigantes. Si Hodges hubiese juagado por detrás del corredor hubiese tenido oportunidad de hacer un dobleplay o al menos un out.
Williams empezó a ganarse la titularidad en los Dodgers cuando fue capaz de realizar una jugada impensable. Con hombre en primera y segunda hubo toque de sacrificio, los corredores pasaron a tercera y segunda, el de segunda se abrió considerablemente porque el segunda base cubría la primera base y el campocorto estaba pendiente del corredor de tercera. Williams corrió desde el jardín izquierdo. Gil Hodges le lanzó la pelota e hicieron out al corredor.
Luego perdió la titularidad y prácticamente su carrera en Grandes Ligas al lesionarse el hombro derecho. De allí en adelante deambuló por varios equipos (Baltimore, Cleveland, Kansas City, Boston). En esa última parada empezó su carrera como manager del equipo AAA ubicado en Toronto. Luego de temporadas donde terminó tercero y segundo en 1965 y 1966 respectivamente. Williams fue nombrado manager de los Medias Rojas de Boston para la temporada 1967 por el gerente general Dick O’Connell. Allí empezó su despegue como uno de los mejores estrategas de las Grandes Ligas de todos los tiempos. Su táctica principal, además de una gran disciplina física y técnica, residía en la provocación de sus peloteros diciéndoles que eran incapaces de hacer esto o lo otro.
Era tal el énfasis que Williams ponía en la condición física y el peso de sus jugadores que en una ocasión entrevistaron al infielder Jim Fregosi sobre los métodos del manager Dick Williams y respondió que en la Liga Americana había 9 managers y un dietista. Al terminar la temporada Williams le envió una nota a Fregosi. “Me temo que ganó el dietista”. Al día siguiente del bolazo que recibió Tony Conigliaro en el ojo izquierdo. Dick Williams intentó ir a visitar a su jardinero derecho en la clínica. El dueño del equipo Tom Yawkey le indicó que no estaban permitidas las visitas y así se lo reiteró cuando Williams intentó visitarlo en ocasiones posteriores. Conigliaro resintió que el manager no lo hubiese visitado en el hospital y ese episodio pasó a formar parte de la difícil relación que existía entre estos hombres. Williams, escribió que lamentó mucho que nadie le informara a Tony C que había intentado visitarlo varias veces mientras estuvo en la clínica.
Hacia finales de aquella temporada del Sueño Imposible (1967) una mujer del área de Boston llamó a Dick Williams para pedirle que le hiciera su milagro particular. Su hijo Bobby Broderick estaba muriendo de cáncer y quería ver al manager de su equipo favorito. Fue al final de una serie en Fenway Park y por supuesto Dick fue al hospital. No recordaba mucho el rostro del niño, solo que tenía como 9 años de edad y se aferraba desde su fragilidad a la esperanza de que los Medias Rojas ganaran el banderín de la Liga Americana. Ni siquiera el duro Dick Williams tuvo el valor de prometerle que ganarían el campeonato, sólo que tratarían. Luego mientras caminaba por el pasillo de hospital, juró que si lo intentarían con todo el corazón. Bobby Broderick murió 36 horas después. Su madre le informó a Dick Williams en una carta muy bien escrita sobre papel azul. Williams siempre la conservó en sus archivos. En una parte decía: “No hay carta que describa adecuadamente la felicidad que usted le dio a Bobby Broderick y a sus seres queridos cuando vino a visitarlo”.
Muchos recuerdan la época de Williams en Oakland por las dos Series Mundiales, para mí el punto más indeleble en mi memoria fue el episodio de Mike Andrews en la Serie Mundial de 1973. Charlie Finley había conseguido a Andrews como agente libre luego del Juego de las Estrellas. En el segundo juego de la Serie Mundial (Octubre 14) Oakland llegó empatado a 6 carreras con los Mets de Nueva York al inning 12. Había dos corredores en base y dos outs. John Milner bateó un roletazo por segunda que le hizo un extraño a Andrews y los Mets anotaron dos carreras. Luego Jerry Grote bateó otro roletazo hacia Andrews, esta vez el inicialista Gene Tenace sacó el pie antes de tiempo, le cargaron otro error a Andrews. Otras dos carreras para los Mets. Luego del juego Williams pasó por el club house y le dio varias palmadas a un apesadumbrado Mike Andrews. “Recuerda que los errores físicos son parte del juego. Eres un ser humano”. Finley pensaba distinto e intentó sustituir a Andrews con Manny Trillo alegando una lesión. Para ello hizo que uno de los médicos del equipo redactara un informe donde diagnosticaba dolencias en la espalda de Andrews. Allí empezó el final de los días de Williams en Oakland. Al principio Andrews se negó a firmar un papel reconociendo que estaba lesionado porque no lo estaba. Luego lo firmó bajo amenaza de Finley. Ese fue uno de los momentos más duros de la carrera de Williams como manager. Antes del tercer juego de la Serie el comisionado Bowie Kuhn anunció que Finley no podía activar a Trillo y que debía reenganchar a Andrews. Andrews regresó al equipo para el cuarto juego. En el octavo inning de un juego que perdía 6-1, Williams sacó de emergente a Mike Andrews por el pitcher Horacio Piña. 55000 aficionados de los Mets en Shea Stadium se levantaron para ovacionar a un pelotero del equipo rival.
Luego fue manager de los Angelinos de California (1974-1976), el propio Williams reconocía que el equipo sólo tenía oportunidad de ganar cuando lanzaban Nolan Ryan o Frank Tanana. Era el primero en reconocer los méritos de Ryan como lanzador, se hablaba mucho de su recta pero en los momentos clave del juego siempre sorprendía a todo el mundo con un cambio, una curva o cualquier lanzamiento quebrado, como cuando dominó a Bobby Grich con un cambio para completar su cuarto no hitter ante los Orioles de Baltimore con pizarra de 1-0. Williams trataba de incentivar a sus pitchers de los Angelinos, les decía que si lograban que los contrarios le batearan 18 roletazos para outs o que pudieran serlo, les compraría un flux. Ryan le contestó que el estaba fuera de ese concurso. Williams le dijo, ok, si lanzas el juego sin conceder bases por bolas te compro el flux. Sabía que era muy difícil que Ryan consiguiera eso. Pero varios años después, cuando lanzaba para los Astros de Houston y Williams dirigía a San Diego, Ryan lanzó un juego de dos hits ante los Padres sin conceder boletos. Al terminar el juego Ryan se quedó mirando hacia el dugout de San Diego y se rió. Cuando Williams cayó en cuenta de aquella apuesta hizo los arreglos para que al día siguiente le llevaran un botella de champaña Dom Perignon a Ryan al dugout de los Astros.
Alfonso L. Tusa C. Octubre 01, 2013.
martes, 7 de abril de 2026
Dave Giusti (1939-2026) (III)
La trágica muerte de Clemente menos de tres meses después devastó al equipo, los Piratas terminaron 2 juegos por debajo de .500 en 1973.. Pero Giusti estuvo brillante una vez más, con 9 triunfos, 20 salvamentos y 2.37 de efectividad. Fue invitado al Juego e Estrellas por única vez en su carrera, aunque también merecía haber sido convocado en temporadas previas. De hecho, el manager de la Liga Nacional, Sparky Anderson admitió que le dió a Clay Carroll, un pitcher de su equipo los Rojos de Cincinnati, el último puesto de relevista en el equipo de estrellas de la Liga Nacional en 1971 sobre un más meritorio Giusti. Giusti pitcheó el séptimo inning en blanco en una victoria 7-1 de la Liga Nacional. El total de salvamentos del relevista disminuyó en 1974, pero no fue debido a falta de éxito. Se sobrepuso a un mal primer mes para pitchear en 64 juegos, incluyendo 2 aperturas, y lanzó 105.2 innings. Desafortunadamente para Giusti, los abridores de los Piratas completaron 51 juegos, lo cual limitó las oportunidades de salvar juegos. Una lesión en la espalda lo incapacitó buena parte de septiembre, y aunque fue capaz de pitchear en la serie de campeonato de la Liga Nacional, no lo hizo bien en la derrota de los Piratas en cuatro juegos ante los Dodgers. Permitió 8 carreras , 13 imparables y 5 boletos en 3.1 innings, aunque cuatro de esos boletos fueron intencionales. Cargó con la derrota en el segundo juego cuando permitió 4 imparables seguidos en el octavo inning de un empate 2-2.
Después de una cirugía en el receso entre temporadas para remover astillas óseas de su codo derecho, Giusti salvó 17 juegos en 1975 y tuvo marca de 5-4 y 2.95 de efectividad. Los Piratas ganadores de 92 juegos regresaron a la serie de campeonato de la Liga Nacional pero fueron barridos por Cincinnati. Giusti lanzó 1.1 innings en blanco en el segundo juego para su aparición final en postemporada.
El Giusti de 36 años de edad falló como cerrador a inicios de 1976. Desperdició un salvamento en su primer juego y luego sudó tinta a través de una brutal aparición de cuatro innings contra los Mets el 17 de abril. Los Mets habían anotado 7 carreras en 5 innings ante Bruce Kison y Larry Demery para tomar ventaja de 7-1. Giusti salió indemne en el primer inning pero permitió un jonrón de tres carreras a Dave Kingman en el séptimo inning. Danny Murtaugh, quien había regresado del retiro para reemplazar a Virdon, mantuvo al pitcher en el juego, y cuando los Piratas llegaron exhaustos al noveno inning, los Mets habían ganado 17-1, con 10 carreras (7 limpias) cargadas a Giusti en 4 innings. Un total de 25% de las carreras limpias que permitió en 1976 ocurrieron en ese juego. Pitcheó mejor después de esa salida, con 3.31 de efectividad hasta el final de la temporada y 4.32 en general. También ganó 5 juegos, pero su total de salvamentos cayó a 6. Ese era un verdadero bullpen por comité, con un total de 11 pitchers registrando al menos 1 salvamento. Las dificultades iniciales de Giusti combinadas con el desarrollo del submarinista Kent Tekulve hacia un verdadero cerrador, lo cual indicaba que todo estaba escrito. “Todavía puedo pitchear”, dijo Giusti en febrero de 1977. “No tengo la menor duda de que puedo lanzar para los Piratas. Si ellos sienten que no me necesitan, estoy seguro de que puedo pitchear para alguien más”.
Pittsburgh y Oakland trabajaron en una negociación de nueve peloteros en marzo de 1977. Oakland obtuvo a Doc Medich, Rick Langford, Giusti, Doug Bair, Tony Armas y Mitchell Page, y enviaron a Phil Garner, Tommy Helms y Chris Batton a los Bucaneros. Fue un cambio importante para ambas franquicias, porque peloteros como Garner, Langford y Armas tuvieron gran impacto en sus nuevos equipos. El tiempo de Giusti en Oakland fue temporal y no particularmente feliz. “Era un gran lugar para vivir hasta que llegabas al estadio”, dijo él de su tiempo allí. Oakland era un equipo tumultuoso, con el dueño Charlie Finley aparentemente enemistado con todos los involucrados en el beisbol profesional a la vez. Dock Ellis era uno de varios ex Piratas que estaban en el equipo. “A Dock le tomó como dos semanas averiguar lo que pasaba en Oakland”, recordó Giusti. “Tan pronto como lo hizo, estalló cuando Finley estaba cerca. Como dos días después fue cambiado. Dock no es ningún maniquí”.Giusti apareció en 40 juegos para Oakland y tuvo marca de 3-3 con 2.98 de efectividad. Pero el equipo no tenía un verdadero cerrador, y sus 6 salvamentos fueron la tercera mayor cantidad detrás de Bair (8) y Bob Lacey (7). No estaba contento con su difuso papel, las oportunidades cambiaron cuando los Cachorros de Chicago compraron su contrato en agosto. El cerrador del equipo, Bruce Sutter, estaba lesionado, y necesitaban un relevista derecho. Sin embargo, el manager Herman Franks le dio esas oportunidades de salvar a varios relevistas, incluyendo a Willie Hernandez y Paul Reuschel. El único salvamento de Giusti con los Cachorros, el 20 de agosto contra los Dodgers, llegó después que Hernandez y Reuschel habían pitcheado en eljuego. Giusti pitcheó bien para Chicago en agosto, pero permitió 13 carreras limpias en ocho innings en septiembre, inflando su efectividad hasta 6.04 con los Cachorros y 3.89 en la temporada. Fue despedido al terminar la temporada y se retiró a la edad de 38 años.
Giusti pitcheó en 668 juegos en las mayores, incluyendo 133 aperturas, en una carrera de 15 años. Dejó marca de 100-93, con 145 salvamentos, 35 juegos completos y 9 blanqueos. Tuvo 5 temporadas en las cuales apareció entre los 3 mejores en cuanto a juegos salvados en la Liga Nacional, y sus 30 salvamentos en 1971 fueron una marca para los Piratas hasta que Tekulve salvó 31 en 1978. Giusti ponchó 1103 bateadores y tuvo efectividad de 3.60 y una ERA+ de 95. También tuvo una efectividad de 4.87 en 20.1 innings pitcheados en postemporada, con 4 salvamentos en 16 apariciones como relevista. Como bateador, Giusti tuvo una línea de .187/.235/.250, con 4 jonrones.
El beisbol ocasionalmente reta la confianza en si mismo de Giusti, y aun hasta despues de alcanzar grandes éxitos en el juego, como un campeonato de Serie Mundial y una aparición en el Juego de Estrellas, podía encontrarse batallando con sus viejas dudas. Pero eso solo ocurría porque era muy apasionado por el juego.”Yo no tenía el mejor repertorio, pero siempre tenía una inversión emocional”, dijo él despues de alejarse del juego en 1978. “Pienso que eso te hace mejor”. Giusti permaneció en Pittsburgh después de retirarse, viviendo en la misma calle en Upper St. Clair como su antiguo compañero, Steve Blass. Mantuvo posiciones como representante de ventas en una compañía de mecanizado y luego con American Express antes de empezar a trabajar con la asociación de peloteros antíguos de los Piratas. Giusti fue inducido al Greater Syracuse Sports Hall of Fame in 1989 y agregado al Syracuse University Baseball Wall of Fame in 1998.
. Otra historia de Giusti que pensé valía la pena referir, Esto se obtuvo de un Austin American-Statesman de 2013 y de un artículo del Vancopuver Sun de 2021. Giusti fue el representante sindical de los peloteros de los Astros durante la temporada de 1968 cuando el Senador de Nueva York Robert F. Kennedy fue asesinado. El Presidente Lyndon B. Johnson decretó el día del funeral de Kennedy, Junio 9, como día de duelo nacional., pero los dueños del beisbol decidieron que el calendario de juegos debía ejecutarse como estaba programado. Los Mets de Nueva York lograron convencer al reacio equipo de los Gigantes de que cancelaran su juego por respeto, y el juego Yankees-Senadores fue suspendido debido ala proximidad del funeral. Los Astros fue uno de varios equipos cuyos peloteros votaron unánimemente por no jugar. Entonces la gerencia de Houston anunció una multa de 3000$ contra cualquier pelotero que no jugara el 9 de junio. Para un joven pelotero que cobraba el salario mínimo de la liga, 10000 $ esa era una multa pesada. “Los peloteros de Houston han decidido que sus convicciones respecto a la reciente tragedia son prácticamente las mismas, pero debido a las extremas presiones económicas ejercidas por el gerente general nos vemos obligados a jugar el domingo por la tarde”, dijo Giusti en una declaración. Al final, cinco peloteros en toda la liga se negaron a jugar: Giusti, Bob Aspromonte y Rusty Staub de Houston, Milt Pappas de Cincinnati y Maury Wills de Pittsburgh. Los tres peloteros de los Astros fueron multados, pero Giusti era un pitcher abridor y no un pelotero de posición como sus dos compañeros. No estaba señalado para abrir el juego de ese 9 de junio y era casi seguro que tampoco iba a relevar. Pero mantuvo sus principios y asumió la multa antes que retirarse y ser presionado por su empleador que no tenía tacto con la situación. Esa fue la primera vez que los peloteros se enfrentaron a los dueños durante la era moderna del beisbol. Aunque eso no funcionó para los peloteros esa vez, se generó una fisura en el dominio de los dueños del beisbol organizado lo cual abrió las puertas a mayores logros para los peloteros en el futuro.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Abril 06 , 2026.
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