jueves, 30 de abril de 2026

Semblanza de Clem Labine de acuerdo al libro When the Cheering Stops.

En 1990, Bill Gutman escribió un libro llamado When the Cheering Stops que incluía entrevistas con veintiun antiguos peloteros de grandes ligas acerca de cómo les había ido en la vida luego de sus días de peloteros activos, en una época cuando el pelotero normal no se retiraba millonario. Esta historia, tomada del libro, es la décima de la serie que Bill llamó:     “WHEN THE CHEERING STOPS” – la Historia de Clem Labine “Siempre he dicho que había muy pocos peloteros a los que iría a ver, y como Jackie era mi compañero, siempre estaba ansioso por ir al estadio solo para verlo, así fuera en la práctica de bateo. Era una bola de fuego”, Clem Labine acerca de Jackie Robinson.
   Clem Labine llegó a los Dodgers de Brooklyn en 1950 y fue miembro integral de aquellos grandes equipos de los Boys of Summer a través de los años 1950s. Aunque era relevista, tuvo dos intervenciones muy oportunas como abridor. Lanzó un blanqueo en el segundo juego de la épica serie de playoff por el banderín de 1951 ante los rivales Gigantes de Nueva York, y también blanqueó a los Yanquis en la Serie Mundial de 1956, el día después del juego perfecto de Don Larsen. Labine dijo que nació y se crió como un Dodger, y fue con ellos hasta Los Angeles en 1958. También tuvo cortas estadías con los Tigres, Piratas y los Mets de la expansión antes de retirarse en 1962.      En retrospectiva, tuvo lo que puede llamarse una muy buena carrera, una en la que siempre ayudó a su equipo. Clem apareció en 513 juegos y estuvo en el montículo cuando 288 de ellos terminaron. Tuvo marca de 77-56 y efectividad vitalicia de 3.63. Lanzó dos blanqueos en temporada regular y uno más en la Serie Mundial, demostrando que los relevistas de aquella época también eran capaces de lanzar nueve innings. No voy a concentrarme en los registros de Clem tanto como en las cosas que me dijo cuando hablamos en 1989. Fue abierto y honesto, y abundó en opiniones acerca del juego de su época y el juego como era cuando hablamos en 1989.      Algo de su entorno. El espigado pitcher derecho nació en Lincoln, Rhode Island, el 6 de agosto de 1926. Recuerda que siempre jugaba alguna variante del juego de beisbol cuando era niño y llevaba la anotación de los juegos cuando los escuchaba en la radio. Su hermano mayor por cinco años le enseñó como lanzar la curva y esta se convirtió en uno de sus lanzamientos característicos.      Al crecer como aficionado de los Medias Rojas, Clem estuvo esperando un buen rato cuando fue al Braves Field para una prueba con los Bravos de Boston pero se encontró que el club house estaba cerrado. Entonces ¿adivinen quien pasó por ahí? Charlie Dressen, entonces coach de los Dodgers a las ordenes de Leo Durocher. Cuando supo lo que Clem hacía allí lo invitó a practicar con los Dodgers. Los Dodgers lo firmaron antes de la temporada de 1944. Luego de una pasantía en el servicio militar, empezó su carrera de ligas menores en 1946. Recibió un llamado de un juego en 1950, y para finales de la temporada de 1951 estaba en Brooklyn para quedarse.
Luego de llegar a las mayores, rápidamente aprendió que en aquella época el negocio del beisbol favorecía en todo a los dueños. “Pienso que el equipo se aprovechaba mucho de los peloteros”, me dijo. “A menudo ofrecían prestarte dinero, luego incorporaban eso como parte del nuevo contrato. Y tenían la clausula de la reserva para amedrentarte. Si no firmas, no juegas”. Después de la temporada de 1953, cuando Clem tuvo marca de 11-6 y efectividad de 2.77 en 38 juegos, él buscaba un aumento para su salario de 9.000 $.    “Yo tenía un agente llamado Frank Scott quien solía tratar de ayudarme a conseguir aprobaciones”, dijo él. “No era abogado pero fue conmigo para ayudarme a negociar mi nuevo contrato. Nos encontramos en Brooklyn y fuimos a ver al dueño Walter O’Malley. Alguien preguntó quien era Frank y llamó al gerente general, Buzzie Bavasi. Buzzie dijo que Frank no podía estar ahí, que nadie podía representarme. Y agregó que si Frank no se iba, llamaría a seguridad para que se lo llevaran”. Clem se las arregló por su cuenta y eventualmente firmó por 13.500 $.      Clem también admitió que tenía un ego gigantesco y pensaba que podía hacer out a cualquiera. “Pienso que no puedes jugar este juego a menos que tengas ese tipo de ego”, relató él, “el tipo de confianza que te dice que no hay nadie que se vaya a parar ahí que sea mejor que tú. Una vez que pienses que no lo puedes hacer más, estás muerto”. Clem inició seis juegos en 1951 y ganó cinco, con cinco juegos completos. Dijo que tuvo un juego malo y decidió que tendría más control si lanzaba sin levantar la pierna. Dressen era el manager para ese momento y le ordenó que hiciera el wind up completo. De todas formas lanzó sin levantar la pierna y le batearon un jonrón con las bases llenas. “Después de eso, no pitcheé por tres semanas”, dijo él. “Dressen era un tipo autoritario. Tenía que ser a su manera o habría consecuencias.. Era un buen manager con buen sentido del beisbol, pero no trataba bien a las personas”.      A pesar de algunos encontronazos con su manager, Clem amaba jugar para aquellos equipos de los Dodgers. “Había una verdadera unión en el equipo”, dijo él. “Pasábamos mucho tiempo juntos, dentro y fuera del terreno, y pienso que la cercanía entre los peloteros negros y blancos era lo que realmente fortalecía a nuestro equipo. Jackie Robinson era el catalizador de muchas maneras. No podía pararse en el terreno sin crear excitación. Campy (Roy Campanella) era un gran pelotero, también, pero no tenía la intensidad de Jackie. Jackie era una personalidad cosmopolita, una personalidad universal, algunos presidentes iban a ver los juegos”.      Clem también habló de los jugadores de 1989, muchos de los cuales conoció durante la trigésima reunión de los Dodgers de 1959. “No se hablaban entre ellos”, dijo Clem. “Hablan un poco en el terreno y luego se van. Todo de lo que hablaban era de los 7.9 millones de dólares de Orel Hershiser, los 7.5 millones de Roger Clemens. El dinero es importante pero hay otras cosas involucradas en esto, incluyendo la lealtad a tus compañeros y el hecho de que ningún pelotero puede hacer nada solo”.   También notó que si los peloteros de 1989 ahorraban su dinero, deberían estar bien el resto de su vida. “De ninguna manera eso ocurría con nosotros”, explicó él. “Ellos tienen una pensión increíble y su reflexión acerca de los peloteros viejos es que los veteranos  no tienen nada que ver aquí. Eso es lo que nos han dicho a cada uno de nosotros acerca de mejorar el plan de pensiones. No quiero nada de ellos, pero pareciera importarles un pepino   no dárselo a las personas que de verdad lo necesitan. Son un grupo muy egoísta, liderado por personas egoístas”.
 Afortunadamente, Clem Labine planificó su retiro. Fue socio de una planta manufacturera que producía ropa de golf, impermeables y otros artículos. Permanecieron en el negocio hasta 1979, cuando no pudieron mantenerse ante la competencia extranjera. Después de eso, se convirtió en banquero y todavía trabajaba en eso cuando hablamos. “Hasta me encargo de mi corte de cabello”, dijo riendo. “Mis hijos me hicieron intentarlo y encontré que de verdad tengo cabello”.       Dijo que nunca sintió necesidad de regresar al juego como coach o manager, pero adoraba asistir a los campamentos de fantasía y ver a los peloteros de su generación. “Todavía se puede ver el orgullo que tienen en su profesión y la facilidad con la que aún se mueven alrededor del infield. Verlos jugar contra los asistentes al campamento es como ver correr a un purasangre contra una mula. Ese orgullo, el orgullo de no querer ser derrotado. Nunca se pierde. Todavía está ahí. Y me parece que siempre será así”.     Clem Labine falleció en marzo de 2007 a la edad de 80 años.   Bill Gutman  
Traducción: Alfonso L. Tusa C. 05 de septiembre de 2020.

Esquina de las barajitas: Satchel Paige

13-11-2009. Bruce Markusen.
 Con disculpas para el crónicamente subestimado Smokey Joe Williams, el consenso de los historiadores de beisbol considera a Leroy “Satchel” Paige como el pitcher más grande en la historia de las Ligas Negras. También pudo haber sido el más excéntrico, con una lista de incidentes y citas que podían haber llenado pilas de cuadernos.  Mientras era joven en Mobile, Ala., Leroy Paige a menudo se metía en dificultades. Peleaba frecuentemente con otros niños y se escapaba de la escuela. Mientras cargaba bolsas por dinero en una estación local del ferrocarril, asi fue como recibió el apodo de “Satchel”, Paige una vez trató de robar una pieza de equipaje. Las fechorías  y el raterismo llevaron a Paige a la Industrial School for Negro Children en Mount Meigs, Ala. Permaneció en esa escuela especial hasta los 17 años. Durante se estancia en la escuela, aprendió como usar un movimiento que incluía levantar inusualmente el pie y un engañoso movimiento para soltar la pelota hacia el bateador.  Gracias a Dios, Paige tenía suficiente talento como pitcher para sobreponerse a su errática conducta juvenil. Mientras jugaba con un equipo de beisbol semiprofesional, Paige exhibía un explosivo brazo derecho que pronto llamó la atención de los buscadores de talento de las Ligas Negras. Paige firmó con los Black Lookouts de Chatanooga, quienes le dieron la oportunidad de lanzar regularmente.  Impresionaba mucho con una recta dinámica y un control afinado. Paige casi inmediatamente se convirtió en leyenda en todo el sur. Como lo ilustra Larry Tye en su detallado libro, Satchel: The Life and Times of an American Legend, Paige lanzaba una recta tan pesada que algunos de sus cátchers colocaban pedazos de carne cruda en sus mascotas para aliviar el impacto de la pelota en la palma de sus manos.  Paige no duró mucho con los Lookouts, pero añadió un lanzamiento importante a su repertorio con Chatanooga. Aprendió como lanzar su famoso pitcheo incierto, el cual involucraba una pausa completa en el tope de una patada extremadamente alta, otra parte única de su dinámico y diferente estilo de pitcheo. En 1931, Paige se fue de los Lookouts, en busca de un salario mensual más alto con los Barons de Birmingham. Durante su carrera, Paige convertiría el proceso de saltar de equipo en equipo en una forma de arte, aprovechando las suaves restricciones contractuales de las Ligas Negras como ningún otro. Siempre a disposición del mejor postor, Paige elevó su salario astronómicamente, convirtiéndose de lejos en el pelotero mejor pagado de la pelota negra.  La controversia alcanzó a Paige en Birmingham. Tuvo un encontronazo con el manager Bill Gatewood, al resistirse a tomar en cuenta su consejo acerca del pitcheo y sus esfuerzos por contener la agresividad del pitcher. Paige empeoró las cosas en un juego de junio contra los Stars de St. Louis. Golpeó a tres bateadores seguidos de los Stars, lo que detonó una furiosa batalla campal. Dado que Paige poseía un control muy fino, había poca duda de que él lanzó los pelotazos intencionalmente.  Al salir de Birmingham por lo que él creía eran lugares de mejores recompensas, Paige pasó estadías cortas en un par de equipos desconocidos. Entonces hizo uno de los mejores movimientos de su carrera ( y vida), al establecerse con los Crawfords de Pittsburgh. Lanzó dos juegos sin hits ni carreras para los Crawfords, quienes eran sin duda el equipo más talentoso de las Ligas Negras para la época. Más importante aún, Paige se casó con Janet Howard, una mesera del renombrado Crawford Grill de Pittsburgh.
  Paige también se preocupó más por su salario. Ahora con una esposa que mantener, Paige buscó un trabajo extra en 1934. Firmó con un equipo semiprofesional en Bismarck, N.D. Al llegar a Bismarck, Paige se dispuso a mostrar a los locales que las historias de su legendario control no eran exageradas. Paige coloco un palillo de fósforo sobre un palo cercano al plato. Entonces hizo 20 pitcheos hacia el plato, golpeó el palillo de fósforo 13 veces.  El calendario de Paige se hizo más ocupado en 1934 cuando firmó para jugar con el equipo Cuban House of David, un conjunto itinerario conformado por peloteros blancos. Todos los miembros del equipo tenían barba; también Paige, quien usaba una barba postiza en vez de una de autentica vello facial. La apariencia de Paige cambió, pero su recta y su característico pitcheo incierto permanecieron casi imbateables.  Esos pitcheos se mantuvieron imbateables para los Crawfords de 1935, quienes ensamblaron sin discusión el mejor equipo de la historia de las Ligas Negras. Los Crawfords  del ’35 tenían a Paige y otros cuatro inquilinos del Salón de la Fama: el cátcher legendario Joshua Gibson, el tercera base de excelsa defensa Judy Johnson, el ágil jardinero central Cool Papa Bell y el poderoso jardinero derecho Oscar Charleston.  Desafortunadamente, los Crawfords no pudieron mantener ese grupo élite por mucho tiempo. Ese mismo año, Paige tuvo desaveniencias con el dueño de los Crawfords Gus Greenlee debido a una amarga disputa contractual. Al salir de los Crawfords, Paige regresó al equipo semiprofesional para el que había jugado en Bismarck. Eso terminó siendo una proposición de trabajo de corta duración. Cuando los oficiales del equipo notaron que Paige había estado durmiendo con mujeres blancas en Nebraska, lo expulsaron de la ciudad.  Con Paige suspendido de la Liga Nacional Negra por una temporada debido a su violación del contrato con los Crawfords, buscó refugio en la Liga Americana Negra. Firmó con los legendarios Monarchs de Kansas City y jugó la temporada con ellos antes de recibir una oferta para encabezar su propio equipo, los “Alls Stars de Satchel Paige”. Era un testamento al nivel de popularidad único de Paige, el que un esquipo de todos estrellas llevando su nombre como carta de presentación pudiera existir en el circuito itinerario  Mientras Paige continuaba rebotando de un equipo a otro, hasta regresó a Pittsburgh en determinado momento, él jugó algo parecido a un calendario interminable de juegos. Lanzaba una temporada en las Ligas Negras durante el verano y luego salía de gira en el invierno. Como Tye señala en su libro, es “factible” que Paige lanzara en tantos como 250 equipo, como a menudo decía.  En el trayecto, Paige desarrolló una relación con los periodistas de diarios y revistas, se convirtió en uno de los peloteros más citados del beisbol profesional. Él suplía a los reporteros con historias ilimitadas y sarcasmos pintorescos. Algunas de sus citas más famosas incluyen las siguientes gemas:  “Generalmente no me gusta correr. Creo en el entrenamiento de levantarme y sentarme suavemente en el banco”.  “El único cambio es que el beisbol ha convertido a Paige de un ciudadano de segunda clase a un inmortal de segunda clase”.  La habilidad de Paige para alterar una frase solo sirvió para aumentar su leyenda. Otra parte intrigante de su historia involucraba a su certificado de nacimiento. Algunos reporteros se obsesionaron con la verdadera edad de Paige, lo cual se convirtió en una fuente constante de debate a medida que su carrera avanzó en los años ’40 y ’50. Paige se contradecía continuamente en referencia a su edad; algunas veces su respuesta a las preguntas indicaba que había nacido en 1906, mientras en otras entrevistas ubicaba su cumpleaños en 1908, o hasta en 1903. En verdad no era responsabilidad de Paige, su madre tampoco parecía saber su año de nacimiento, ella suministraba información contradictoria a los periodistas y a su hijo.
Cualquiera que haya sido su edad verdadera, generalmente se creyó que Paige había  sobrepasado sus cuarenta años para el momento cuando debutó en las Grandes Ligas con los Indios de Cleveland en 1948. (Cinco años después, se produjo su primera barajita de beisbol. Ni siquiera la gran fama de Paige pudo evitar que se escribiera mal su primer nombre en la barajita).  Una industria que no se preocupaba por la edad de Paige era Hollywood. Luego que su carrera en las Grandes Ligas terminó en 1957, Paige se aprovechó de su notoriedad y apareció en la película “The Wonderful Country”. La película de 1959, protagonizada por Robert Mitchum, presentó a Paige en un papel significativo como un sargento de la Armada en una unidad segregada de soldados negros. Para el momento del estreno de la película, en muy pocas cintas habían aparecido soldados afroamericanos con prominencia.  La fecha de nacimiento de Paige volvió a la palestra en 1965, cuando él regresó a las Grandes Ligas luego de varias apariciones en las ligas menores. Traído de vuelta a las mayores por otro hombre espectáculo, Charlie Finley, Paige lanzó en un juego para los Atléticos de Kansas a la supuesta edad de 59 años. Entre innings, él se sentaba en una mecedora en el bullpen y sorbía el café que le servía una “enfermera”. Cuando Paige salió del juego luego de lanzar unos espléndidos tres innings en blanco contra los Medias Rojas de Boston, el locutor interno y la multitud del Municipal Stadium en Kansas City lo premiaron cantándole “The Old Gray Mare”.  Paige siguió llamando la atención luego de sus días de jugador. En 1971, se convirtió en el primer hombre elegido al Salón de la Fama basado en su actuación en las Ligas Negras. Hace varios años, el Salón agregó otro honor al erigir una estatua de bronce de Paige, la cual está ubicada entre la biblioteca y el museo del Salón. Cuando camino subiendo la rampa desde la galería de placas del Salón hacia la biblioteca, usualmente miro afuera por la ventana y veo esa estatua. Es un buen recordatorio del  personaje más grande que haya producido el beisbol negro.  
Sobre Bruce Markusen.  Bruce Markusen es el gerente de Digital and Outreach Learning en el National Baseball Hall of Fame. Ha escrito siete libros de beisbol, incluyendo biografías de Roberto Clemente, Orlando Cepeda y Ted Williams, y A Baseball Dynasty: Charlie Finley’s Swingin’ A’s, el cual fue premiado con laMedalla Seymour de SABR.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Julio 09, 2015.

Garret Anderson Ejemplificó el Inmenso Valor de la Consistencia Extaordinaria.

El difunto jardinero fue remarcablemente confiable en casi cada aspecto, desde su misteriosa habilidad para batear hasta su naturaleza equilibrada.
Tom Verducci. Sports Illustrated.com Abril 17, 2026.
Tras el mayor imparable de su vida, uno de solo dos dobles de tres carreras para abrir un séptimo juego de Serie Mundial igualado, mientras los compañeros de equipo se regocijaban y los aficionados gritaban, estallaban y sonaban sus matracas, Garret Anderson ni siquiera abrió su boca. Se detuvo en segunda base, en el alboroto de alegría de Angel Stadium en el apogeo de su celebración, {el mantuvo su rostro impasible en su estado usual de calma natural. Se permitió la más pequeña de las celebraciones, lo cual para él fue como salirde su estoicismo como lo mostraron las cámaras. Apaludió cortésmente. El doble de tres carreras ante el pitcher derecho de los Gigantes Liván Hernández rompió un empate 1-1 y propúlsó a los Angelinos a su primer y único título de Serie Mundial en 2002. Solo Frankie Frisch de Cardenales en 1934 barrió las bases en un séptimo juego empatado con un doble. La reacción, más que imparable histórico, definió a Anderson. Pocos peloteros dejan una marca en este juego y este planeta como lo hizo Anderson, cuyo deceso repentino a la edad de 53 años fue anunciada por los Angelinos. Jugó 17 temporadas, todas menos dos con los Angelinos, fijó marcas de la franquicia en imparables (2368), carreras impulsadas (1292), dobles (489), carreras impulsadas en un juego (10), juegos seguidos con al menos una carrera impulsada (11) y juegos seguidos bateando al menos un imparable (28). Es uno de solo 15 jardineros con 2500 imparables, 500 dobles y .293 de promedio de bateo vitalicio. Todos los otros están en el Salón de la Fama excepto los esteroidicos Barry Bonds y Manny Ramírez. Anderson jugó por mucho tiempo, bien y sereno. Anderson se ocupaba de sus asuntos con un swing firme y plano y un pulso que bordeaba lo indescifrable. Pudo haber ejecutado el juego en una traje Armani sin dañar ningún pliegue. Anderson fue tan estoico en la caja de bateo que fue al plato 9177 veces y vio 30503 envío y solo fue golpeado por ocho de esos pitcheos, la menor cantidad para alguien con al menos 9000 turnos al bate. No hubo filigrana para Anderson. Nada de autopromoción. Nada extraño. Jugaba exactamente como vivía su vida. Dice Joe Maddon, coach de banca de los Angelinos campeones mundials de 2002, “Él fue un ser humano estable. Caminaba de esa manera, hablaba de esa manera, vivía de esa manera. Justo un gran ser humano”.
“Si, él era tranquilo, pero déjame decirte que si entrabas a su círculo íntimo, era profundamente maravilloso, hasta locuaz. Yo disfrutaba nuestras conversaciones. Era un tipo encantador. Todos los que lo conocimos estamos adoloridos por esto. Todos le queríamos. Esto es muy, muy duro”. “Él nunca perdía la compostura”, dice Tim Mead, un amigo cercano de Anderson y antiguo director de relaciones publicas de los Angelinos por mucho tiempo. “Era consistente en todo lo que hacía. Vivía su vida consistentemente. Su famili y su fe eran muy importantes para él. Todo lo que hacía era comedido y con propósito. Muy rara vez era emocional”. Rod Carew, su mentor, le enseñó que ir al estadio significaba ir a la oficina, su lugar de trabajo. Se trataba de un trabajo serio. Pero Anderson, dice Mead, se aseguraba de contestar el correo de los aficionados y de autografiar fotografías y barajitas para ellos, “todos los días. Uno de muy pocos tipos que hacen eso”. Cuando Mead y varios amigos de Anderson compartieron la noticia de su deceso, Carew, quien se fajaba con una curva complicada, le dijo a Mead, “Estoy orgulloso de G.A.”, un rotundo respaldo a su carácter. Anderson fue de joven, estrella en varios deportes en Los Angeles, quien nunca olvidó sus raíces Por décadas donó dinero a través de su fundación de caridad “Determined to Dream”, a su escuela secundaria básica, Maclay High School, donde su entrenador de baloncesto sen convirtió en un tempranero mentor y amigo de por vida. Destacó en la secundaria John F.Kennedy High School en Granada Hills y examinaba las ofertas D-I de baloncesto. Pero los Angelinos, luego de seleccionarlo en la cuarta ronda en 1990, le convencieron de iniciar su carrera en el beisbol profesional. Anderson fue el pelotero clave de una era dorada de los Angelinos en el desarollo de peloteros. Desde 1988 hasta 1990 los angelinos draftearon a Anderson, Jim Edmonds, Damion Easley, Jim Abbott, Chad Curtis, Gary DiSarcina, Tim Salmon y Troy Percival. Darin Erstad llegó en 1995. Anderson debutó en 1994 a la edad de 22 años. Una semana después los peloteros fueron a una huelga. El próximo año los Angelinos empezaron con unos jardines que contaban con Anderson, entonces de 23 años, Edmonds, 25, y Salmon, 26. Combinados, jugaron 48 temporadas y batearon 979 jontones. Así empezó una década en la que Andersón se convirtió, con poca fanfarria, en uno de los bateadores más respetables del beisbol. Desde 1995 hasta 2005 solo Derek Jeter tuvo más imparables que Anderson. En el tope de sus facultades, en la temporada del título de 2002, Anderson terminó cuarto en la votación del jugador más valiosos luego de batear para .306 con 56 dobles, tope en su carrera, y 123 carreras impulsadas. Tomó la mayoría de sus turnos como cuarto bate pero nunca adquirió el barniz de un temido bateador oportuno. La consistencia fue su marca. Anderson bateó .293 en casa y .293 en la carretera. Bateó .294 contra derechos y .287 versus zurdos. Bateó .290 con corredores en posición anotadora y .293 en general. Los metrónomos han tenido más irregularidades que Anderson.
Anderson tuvo un imparable muy importante en el segundo juego de la Serie Mundial de 2002, un sencillo con dos outs en el sexto inning que igualó el juego 6-6. Los Angelinos ganaron 11-10. Era el séptimo juego cuando llegó el momento más grande de Anderson. David Eckstein, Erstad y Salmon se habían embasado ante Hernández con dos imparables y un pelotazo. Hernández trató de pasar a Anderson con una recta adentro. Con su calma característica y su swing nivelado, Anderson haló la pelota hacia la parte interna de la linea de foul del jardín derecho hasta que rebotara alrededor del rincón como un disco de hockey . Ese imparable puso la pizarra 4-1. No se anotarían más carreras. “Toma diez segundos buscar el video”, dice Mead. “Él nunca empezó a sonreir. Hay una razón para eso. Él hacía lo que se esperaba. Y él sabía que el trabajo no estaba completo”. Cuando los Angelinos, un equipo marcado por más penas y tragedias que las que le corresponden a una franquicia, finalmente obtuvo su título, Anderson se permitió una gran sonrisaal llevar el Trofeo del Comisionado, el trofeo de la Serie Mundial, alrededor de las entrañas de Angel Stadium. Era una tradición para Tiffany and Co., los fabricantes del Trofeo del Comisionado, permitir que los peloteros del equipo ganador comprasen una réplica del trofeo producida a una escala de tres cuartos. Solo dos peloteros de los Angelinos, dice Mead, colocaron una orden para adquirir un trofeo propio de Serie Mundial. Eso era un indicativo de lo tanto que significaba un campeonato para para estos peloteros y lo que estos peloteros significaban para los Angelinos. Se trata de Anderson, el muchacho de Los Angeles, y Salmon, el muchacho de Long Beach, los jardineros seleccionados en años seguidos que se convirtieron en amigos y campeones mundiales.
Tom Verducci es un periodista experimentado de Sports Illustrated quien ha cubierto Major League Baseball desde 1981. También trabaja como analista de Fox Sports y MLB Network, es un autor de éxitos en ventas en New York Times.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Abril 30, 2026.

¡Take Me Out to The Ball Game! (Himno del beisbol que se entona en muchos estadios de Estados Unidos en medio del séptimo inning) Un estudiante de Brooklyn College presenta una versión digital con estrellas de Major League Baseball.

Septiembre 01, 2020. The Brooklyn College Vanguard
Harrison Sheckler, estudiante de Brooklyn College que cursa una maestría en interpretacón de piano, empezó la temporada de Major League Baseball con la nota apropiada este verano pasado, con una actuación de coro virtual de “Take Me Out to the Ballgame” que incluye a numerosos beisbolistas, aficionados y músicos. De acuerdo a una nota e prensa, casi 200 músicos contribuyeron con sus voces o instrumentos en el proyecto, incluyendo a muchos de los compañeros de clase de S Heckler en Brooklyn College. Jeffrey Biegle, profesor de piano de Sheckler en Brooklyn College, tambien participa en el proyecto. Me gusta mucho colaborar con mis amigos músicos y artistasW, dijo Sheckler. “mis dos pasiones son el beisbol y la música y tener la oportunidad de combinarlos es un sueño hecho realidad”. El video fue estrenado justo a tiempo para el dia inaugural de Major League Baseball el 23 de julio, luego que la temporada había sido suspendida debido a la pandemia COVID-19. “Debido a que tendremos que aupar a nuestros equipos favoritos de beisbol desde la seguridad de nuestros hogares, quería crear un video divertido y atractivo para ayudar a acercar a los aficionados al juego”, dijo Sheckler. “Y ¿que mejor que cantar el clásico del séptimo inning ‘Take Ne Out to the Ballgame’?” El proyecto empezó cuandoSheckler contactó al antiguo pelotero de MLB, el pitcher Bronson Arroyo, quien también es músico y el homónimo de su propia banda, para plantearle la idea.. De acuerdo a Sheckler, a Arroyo le “fascinó la idea” y fue clave para reclutar a muchos de los beisbolistas involucrados. Bronso Arroyo es sorprendente. Tiene un curriculum increible y es extremadamente humilde y gracioso con su tiempo”, dijo Sheckler. “Desafortunadamente, no pude trabajar con él en persona en este proyecto...pero estoy muy agradecido con mis ingenieros de sonido Armin Meyer y Grant Bayer quienes llevaron a cabbo la sesión de estudio en Cincinnati con Bronson y el locutor de Fox Sports de los Rojos, Jim Day para grabar sus audios para este video”. Entre los muchos peloteros que se ven en el video están Bret Saberhagen, Scooter Gennett, Jeff Frye, Jonny Gomes, y Ryan Dempster, quien inicia el video personificando e interpretando a Harry Caray, un famoso narrador de beisbol. La actuación también incluye al columnista de beisbol de ESPN, Jeff Passan, y al antiguo árbitro de MLB, Dale Scott.
El video continúa con Bronson Arroyo liderando el canto y Sheckler interpretando el piano. El rsto de los peloteros, aficionados, y músicos rotan en el video mientras la canción avanza. Al final, el video muestra a todos los que participaron en el proyecto. Desde su estreno, el video ha sido recibido con admiración y ha conseguido 30000 vistas en YouTube. “El video ha sio aceptado positivamente por los aficionados y amantes de la música a tarvés del país”, dijo Sheckler. “Los invitados de MLB involucrados est{an muy emocionados por lo que resultó de esto y han estado compartiendolo en sus redes sociales, lo cual es maravilloso”. Antes de este proyecto, Sheckler fue responsable de la actuación de coro virtual “You’ll Never Walk Alone” del Carrusel de Rodger y Hammerstein. Ese video no solo contó con 300 cantantes de quince paises sino que acumuló un millón de vistas y se ganó una significativa atención a través del mundo.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Abril 30, 2026.

martes, 28 de abril de 2026

El manager de los Azulejos de Toronto elogia en grande a Ranger Suarez luego de una apertura de un imparable.

Cole Shelton. Yahoo Sports. Abril 28, 2026.
Los Medias Rojas de Boston recurrieron al zurdo Ranger Suarez en el primer juego de una serie de tres en una gira contra los Azulejos de Toronto, y él lanzó una joya. Suarez fue dopminante desde el inicio, no permitió imparables hasta el doble de Jesús Sánchez para abrir el cierre del sexto inning. Fue el único imparable que Suarez permitió, mintras lanzaba ocho innings en blanco, y ponchaba 10 en una salida dominante. Luego del juego el manager de los Azulejos John Schneider no pudo hacer otra cosa que elogiar al pitcher zurdo. “Sus pitcheos fueron impredecibles”, dijo Schneider de Suarez. “Manejo muy bien su material, moviéndose alrededor de la zona. Todos van a cometer errores y cuando lo hacen, los aprovechas”. “Pienso que fue una combinación de no cometer esos errores, y de mantenerse terco en no quedarse en el medio del plato. Esa fue la historia esta noche”. La ofensiva de los Azulejos tuvo dificultades para batearle a Suarez, quien disminuyó su efectividad hasta 3.09 y mejoró su marca a 2-2 con el triunfo, mientras Greg Weissert pitcheaba un inning sin carreras para asegurar la victoria. “No estaba pensando en el juego sin hits ni carreras”, dijo Suarez. “Quería hacer rápido los outs. Esa eras mi mentalidad, tratar de hacer out a la brevedad para poder llegar más lejos en el juego”. Con el triunfo, los Medias Rojas ahora han ganado tres juegos seguidos y tienen marca de 2-0 desde la salida del manager Alex Cora.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Abril 28, 2026.

Joe Morgan recuerda a Sparky Anderson

John Erardi. Cincinnati Enquirer
 Una de las lecciones más importantes que Morgan aprendió, se la dio el difunto manager de los Rojos de Cincinnati  Sparky Anderson, quién le dijo en su primer día oficial con los escarlata: “Estás por tu cuenta, gran hombre. Anda a jugar. Nunca te daré una seña”.  Y Sparky nunca lo hizo. “No sabía como tomar eso al principio”, dijo Morgan. “No sabía si quería eso ¿Pero sabes porque esas palabras fueron tan inteligentes? Eso me puso más presión. Cada vez que iba a batear. Pensaba: ‘¿Qué es lo mejor para el equipo? ¿Qué querría Sparky que hiciera ahora?’ Él sabía como sacar lo mejor de mí.  No le conté esto a nadie durante mi estadía completa en Cincinnati. Él lo refirió después, pero yo nunca se lo dije a nadie. No quería que otras personas pensaran que él me estaba favoreciendo”.  Anderson falleció el 4 de noviembre de 2010, tenía 76 años. Pidió que no hubiera funeral. Pero Morgan estaba más que feliz de hacerle una eulogía a Sparky con algunas anécdotas luego de su discurso de este miércoles en la Cámara Regional de Comercio de Cincinnati.  Morgan dijo que entre las fortalezas de Sparky había que destacar su capacidad para tratar a los peloteros como seres humanos, estaba consciente de que tenían problemas familiares y domésticos como cualquier persona.  “Mi papá y Sparky coincidieron desde el principio, pensaban de la misma forma”, dijo Morgan.  “Siempre preguntaba por mi mamá. Sparky era un hombre de familia, le gustaba saber como las personas evolucionaban en su trabajo. Te gusta jugar para un tipo así”.  Morgan no quiso hablar de su estadía de 21 años como analista de ESPN de los juegos de béisbol los domingos por la noche, dijo que lo haría pronto.  Morgan disfruta mucho ser un hombre de negocios; esta a punto de abrir un concesionario Honda en Monroe y adora ver a su hija en sus eventos de gimnasia en California.  No descartó del todo participar esporádicamente en la transmisión de algunos juegos de los Rojos.  Él disfruta mucho las sesiones informales y las charlas con los peloteros de los Rojos, que empezó a dar el año pasado porque ahora es un consultor del equipo.   “Pienso que puedo aportar más ayudando a evaluar el talento en los entrenamientos primaverales y a arrancar la academia de béisbol aquí, que lo que puedo hacer hablando por radio o TV. Quiero transmitir lo que aprendí del béisbol. Si te lo llevas contigo ¿Qué bien has hecho? Sólo te ayudaste a ti mismo”.  Morgan dijo que no tenía aspiraciones de ser manager y que nunca las tendría.  ¿Por qué?  Su padre y Sparky, ambos fallecidos, querían que él dirigiera.   Morgan dijo que no hubiera sido un gran manager porque es muy fastidioso pidiéndole a los demás que den su mejor esfuerzo.  “Eso se hubiera interpuesto en el camino”, dijo Morgan.  Morgan viajará este viernes 12 de noviembre a las Carolinas para intervenir en un torneo de golf en homenaje al difunto Willie Stargell y el sábado  estará en una cena junto a Pete Rose, Johnny Bench, Tany Pérez y otros peloteros en Nueva Jersey para rendirle honores a Anderson. Los “ocho grandes” jugadores de posición de la Gran Maquinaria Roja realizarán allí un show de barajitas.
 “Pienso que lo que Sparky quería decir cuando dijo ‘No quiero funeral’, era que no quería que se armara un revuelo por él”, dijo Morgan. “Aún aquí (en Cincinnati) él le dio todo el crédito a sus peloteros. ¿Pero saben algo? El apodo que él tenía, ‘La Chispa Principal’, era perfecto. Era el tipo. Hacía funcionar todo aquí”.  Morgan recuerda a un pelotero de los Rojos hablando mal de otro pelotero de manera anónima en la prensa en los años 70, Anderson llamó a todos los peloteros del equipo.  “Dijo: ‘Si tienen algo que decir, díganselo directamente a la persona. Pero sin son tan cobardes para decirlo en el periódico, por lo menos den su nombre’”, recordó Morgan. “Aprendí eso de Sparky. Me sirvió en el futuro. Si piensas que lo que haces está bien, identifícate. Si piensas que no está bien, cállate”.  Anderson era un hombre de esfuerzo en conjunto.  “No le gustaba que nadie anduviera por su cuenta”, dijo el antiguo relevista Rawly Eastwick el día siguiente al deceso de Sparky.  “Es cierto”, dijo Morgan. “Yo era probablemente uno de los más gritones del grupo. Sparky te alcanzaba y te traía de vuelta. Algunas veces ni siquiera decía una palabra. Sólo te miraba. Le guiñaba un ojo y regresaba a dar lo mejor por el equipo”.  En una ocasión Morgan se dirigió a Anderson porque pensó que estaba menospreciando su autoridad en el club house. Anderson le dijo al equipo en medio de una discusión que no convocaría más reuniones.  Morgan recordó: “Fui a su oficina y le dije: ‘Sparky, eres el manager. Cada vez que quieras tener una reunión, tenemos que sentarnos y escucharte. Nunca le digas a estos tipos que no llamarás otra reunión. ¿Qué tal si hacemos algo indebido mañana? Me miró y me dijo: ‘Gracias’. Y tuvimos más reuniones. Le dijo a los muchachos: ‘Si necesitamos una reunión. Llamaré a reunirnos’. Y lo hizo. Era el jefe”.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Noviembre 12, 2010

domingo, 26 de abril de 2026

Antiguo catcher de los Bravos de Atlanta, Biff Pocoroba, All-Star en 1978, fallece a los 66 años de edad.

Junio 18, 2020.
ATLANTA (AP) — El antiguo catcher de Atlanta Biff Pocoroba, quien jugase en el juego de estrella de 1978 y fue reserva del equipo de los Bravos que ganó un improbable titulo del oeste de la Liga Ancional en 1982, ha fallecido. Tom Wages Funeral Services del suburbio de Snellville confirmó que Pocoroba falleció este domingo. No fue iundicada la causa de fallecimiento. Pocoroba pasó toda su carrera de 10 años con los Bravos, llegó al equipo en 1975 cuando participó en 67 juegos. Su mejor temporada ocurrió en 1977, cuando bateó .290 con ocho jonrones y 44 carreras impulsadas en 113 juegos. Fue seleccionado como pelotero de reserva para el juego de estrellas del año siguiente. Entró a jugar en el inning final de una victoria 7-2 de la Liga Nacional, como receptor de su compañero de equipo Phil Niekro para el out final. En 1982, luego de estar afectado por problemas en el hombro, Pocoroba había sido relegado al papel de catcher de reserva y bateador emergente. Actuó en 56 juegos, bateó .275 con dos jonrones y 22 carreras empujadas para Atlanta, equipo que empezó la temporada con una marca de 13 triunfos seguidos y llegó a obtener su primer titulo divisional desde 1969. Los Bravos fueron barridos en tres juegos seguidos por cardenales de San Luis en la serie de campeonato de la Liga NAcional. Pocoroba hizo su única aparición de postemporada en el segundo juego, roleteó al cuadro como b ateador emergente en el séptimo inning de una derrfota 4-3. Su compañero por mucho tiempo, Dale Murphy, dos veces jugador más valioso de la Liga Nacional quien empezó su carrera como catcher antes de mudarse a los jardines, recordó a Pocoroba como “miembro clave de nuestro equipo al inicio de los 1980s”, antes que las lesiones afectaran su carrera. “Poco una vez retiró 11 ladrones de bases seguidos en los entrenamientos primaverales”, escribió Murphy en Twitter. “Debido a sus problemas en el hombro se convirtió en nuestro bateador emergente por excelencia”. Pocoroba fue cesanteado por los Bravos luego de aparecer en solo cuatro juegos a inicios de la temporada de 1984. Se retiró a los 30 años de edad y empezó una segunda carrera administrando un negocio de especialidades de carne en un suburbio de Atlanta. “Estamos muy tristes de oir sobre el deceso del antiguo catcher de los Bravos, Biff Pocoroba”, dijo en equipo en una declaración. “Compartimos nuestras condolencias más profundas con su familia y amigos”. Biff Benedict Pocoroba nació en Burbank, california, el 25 de julio de 1953. Luego de destacar en Canoga Park High School, fue seleccionado por los Bravos en la ronda 17 del draft amateur de 1971. Le sobreviven su esposa de 37 años, Jody Karin Raymond, cuatro hijos y 15 nietos.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Abril 26, 2026.

Semblanza de Clem Labine de acuerdo al libro When the Cheering Stops.

En 1990, Bill Gutman escribió un libro llamado When the Cheering Stops que incluía entrevistas con veintiun antiguos peloteros de grandes ...