The Human Side of Baseball. Anécdotas. Vivencias.
Se busca plasmar la conexión entre el béisbol y la vida, como cada regla del juego resulta una escuela de reflexión hasta para los seguidores más remotos cuando los sucesos del mundo indican que ciertas veces las normas de justicia son violadas; el transcurso de las sentencias de bolas y strikes reflejan la pertinencia y compromiso de cada pelotero en respetar la presencia del árbitro.Cada jugador deja lo mejor de sí sobre el campo de juego a pesar de lo complicado que pueda ser su vida.
sábado, 27 de junio de 2026
"He pensado en Venezuela en cada segundo". Willson Contreras
Fenway Park. Junio 26, 2026.
Willson Contreras sigue siendo el amo y señor del Fenway Park y esta vez, le mostró su poder a los Yanquis de Nueva York. Además de esto, el primera base de los Medias Rojas de Boston se acordó de Venezuela y les envío un mensaje.
He pensado en Venezuela en cada segundo, es un momento muy duro», le dijo Willson Contreras a la prensa. «Lo que más duele es que estábamos empezando a ver la luz al final del túnel».
Transcripción: Alfonso L. Tusa C. Junio 27, 2026.
Fuente: El Emergente.com
domingo, 21 de junio de 2026
Ranger Suárez lleva un juego sin hits hasta el séptimo inning y los Medias Rojas vencen a Marineros
Junio 19, 2026.
SEATTLE (AP) -- El venezolano Ranger Suárez llevó un juego sin hits hasta la séptima entrada y los Boston Red Sox vencieron la noche del viernes por 6-2 a los Seattle Mariners.
Suárez (3-3) ponchó a cinco y dio tres bases por bolas en 6 2/3 entradas. Su intento de no hit no run terminó con un doble de Josh Naylor con un out en la séptima.
El zurdo de 30 años consiguió su primera victoria desde el 27 de abril contra Azulejos de Toronto.
Caleb Durbin puso al frente a los Medias Rojas con un jonrón solitario en la segunda entrada.
El mexicoamericano Marcelo Mayer impulsó dos carreras más con un sencillo con las bases llenas.
El venezolano Carlos Narváez añadió un elevado de sacrificio antes de que Seattle finalmente saliera del inning.
Suárez otorgó una base por bolas con dos outs que llenó las bases en la séptima en su último lanzamiento de la noche.
Mayer agregó una carrera más de seguro con un doble impulsor en la novena. Los Marineros se hicieron presentes en la pizarra gracias al jonrón de dos carreras del dominicano Julio Rodríguez en la novena.
El abridor de Seattle, Bryce Miller (3-1), ponchó a siete en cinco entradas. Permitió tres hits y una carrera.
El dominicano Luis Castillo permitió cinco carreras en cuatro entradas como relevista.
Transcripción: Alfonso L. Tusa C. Junio 21, 2026.
Martín Pérez se apunta victoria en trabajo de una carrera en seis innings para vencer a Jacob Misiorowski.
Junio 19, 2026,
ATLANTA (AP) -- Jacob Misoriowski perdió por primera vez en dos meses, después de que los Bravos de Atlanta anotaran dos carreras contra el as de los Cerveceros de Milwaukee y Mike Yastrzemski conectara jonrón en una victoria este viernes por la noche por 3-2 en el primer juego de una serie de tres entre líderes divisionales de la Liga Nacional.
Misiorowski (8-3) había permitido apenas una carrera limpia en ocho aperturas antes del juego, pero Mauricio Dubón conectó un sencillo de dos carreras en la sexta entrada ante el as que le dio a los Bravos una ventaja de 2-1. Fue la primera vez desde el 25 de abril que Misiorowski permitió múltiples carreras.
El jardinero derecho de los Braves, Eli White, puso out al venezolano Jackson Chourio por centímetros en el plato en la novena entrada para preservar la ventaja de 3-2, y el cubano Raisel Iglesias consiguió su 15to salvamento al ponchar al venezolano William Contreras para terminar el juego.
El venezolano Martín Pérez (6-3) ganó su cuarta apertura consecutiva, al permitir una carrera en seis entradas con cinco ponches.
El jonrón de Yastrzemski hacia el jardín derecho en la séptima entrada fue su cuarto de la temporada.
Misiorowski permitió dos carreras en seis entradas y ponchó a siete.
Transcripción: Alfonso L. Tusa C. Junio 21, 2026.
sábado, 20 de junio de 2026
Eduardo Rodriguez firma victoria 100 en MLB en triunfo de Diamondbacks
Junio 17, 2026.
PHOENIX (AP) - Corbin Carroll bateó un grand slam, el venezolano Eduardo Rodriguez consiguió su victoria número 100 de por vida en el montículo y los Arizona Diamondbacks vencieron por 8-1 a Los Angeles Angels el miércoles.
Los D-backs ganaron dos de tres juegos en la serie.
El quinto grand slam en la carrera de Carroll cayó apenas por encima de la barda del jardín derecho, lo que le dio a Arizona una ventaja de 5-1 en la segunda entrada. Fue el jonrón 13 de la temporada para el dos veces All-Star.
Rodríguez (6-2) permitió seis hits y otorgó tres bases por bolas, y cedió apenas una carrera en sus siete entradas. El veterano zurdo ponchó a cinco, bajó su efectividad de la temporada a 2.45 y se convirtió en apenas el noveno lanzador nacido en Venezuela en alcanzar 100 victorias en las Grandes Ligas.
El dominicano Ketel Marte añadió un doble de dos carreras, mientras que el novato Tommy Troy tuvo dos imparables -incluido un triple- y dos carreras impulsadas. Gabriel Moreno aportó una jornada de tres hits y se embasó cuatro veces.
El zurdo de los Angelinos Sam Aldegheri (2-2) duró apenas tres entradas y permitió seis carreras. El campocorto Zach Neto abrió el juego con un jonrón solitario. Fue el cuadrangular 15 de la temporada para Neto y el segundo en dos días.
Transcripción: Alfonso L. Tusa C. Junio 20, 2026.
martes, 16 de junio de 2026
Peter Gammons reflexiona sobre su carrera de 53 años en el beisbol, comparte sus historias favoritas de los Medias Rojas.
Dan Roche,Matt Geagan https://www.cbsnews.com/. Abril 11, 2025
El periodista de beisbol de mucho tiempo Peter Gammons cumplió 80 años de edad esta semana. Ha pasado 53 años cubriendo el beisbol, y por décadas su columna notas de beisbol en The Boston Globe fue lectura obligada cada domingo,.
Pero en su mente, el trabajo más importante que ha hecho es iniciar ThePeter Gammons College Scolarship Program. A través de los últimos 15 años, mediante Gammons y The Foundation To Be Named Later, más de 350 estudiantes de bajos recursos han sido enviados a universidades por cuatro años alrededor del país. Muchos han ido a trabajar en firmas jurídicas, hospitales, y para The Foundation To Be Named Later.
“Pienso que esta es una de las cosas más importantes en las que he est6ado involucrado, y ciertamente la más gratificante”, le dijo Gammons a WBZ-TV. “Lo que es tan increíble para mí es la emoción de esos muchachos. La mayoría de ellos son los primeros de sus familias en ir a la universidad”.
"Me produce una enorme satisfacción darme cuenta de lo importante que es para tanta gente y para esos muchachos", añadió Gammons.
Solo hay que preguntarle a Mariano Suriel Guerrero, quien recibió la beca Gammons en 2012.
“Nos mudamos aquí desde República Dominicana. Aprendimos a hablar inglés y empezamos a trabajar. Mis hermanas y yo estudiamos en la secundaria y eso nos permitió ir a la universidad y obtener nuestros títulos”, dijo Guerrero de la beca. “Ahora soy asistente de un médico en Brigham”.
Hau una fiesta cada enero para celebrar y contactar a los ganadores de la beca.Gammons dijo en la fiesta del año pasado, que cada estudiante habló de como querían retribuir y ayudar a la fundación.
“Estos muchachos definen lo exitosos que somos con esta fundación”, dijo Gammons.
La música sigue siendo una pasión para Gammons.
Cuando no está hablando de beisbol, hay una buena probabilidad de que Gammons esté escuchando una melodía o rasgando la guitarra con entusiasmo. La música sigue siendo una gran parte en la vida de Gammons, mientras se prepara para celebrar el aniversario 25 de Hot Stove, Cool Music el sábado por la noche en el Paradise Rock Club de Boston.
El concierto de este año estará encabezado por Cheap Trick, miembros del Salón de la Fama del Rock and Roll, y contará con la participación de Greg Hawkes de The Cars, la banda de pop cinematográfico Eddie Japan, originaria de Boston, Bill Janovitz de Buffalo Tom, Kay Hanley de Letters To Cleo y muchos otros. En ediciones anteriores, el concierto ha contado con la presencia estelar de Eddie Vedder de Pearl Jam, John Legend y James Taylor.
También hay otras dos bandas que Gammons recuerda con agardo.
Teníamos una banda de Nueva York llamada Carlton Fisk y otra de Boston llamada Thorman Munson”, sonrió Gammons.
Todo lo recaudado en el evento irá a las arcas de The Foundation To Be Named Later y el Peter Gammons College Scholarship Program.
Las preguntas de los Medias Rojas para Peter Gammons.
No te puedes sentar con Peter gammons y no hablar de beisbol y los Medias Rojas. Es casi mandatorio cuando se habla con el nativo de Groton, quien cubrió al equipo para The Boston Globe por 14 años. También habló de los Medias Rojas durante su carrera de 20 años en ESPN.
¿Su pelotero favorito a cubrir en Boston? Ese sería el segunda base Dustin Pedroia. ¿Qué hay del mejor pelotero que él ha visto jugar en Boston?
“Pienso que por lo prolongado de su carrera, y lo que hizo y significó para la ciudad, y haber jugado la segunda mayor cantidad de juegos en la historia del equipo, pasó solo 10 días en la lista de incapacitados, fue Carl Yastrzemski”, contestó Gammons.
Pedro Martinez fue su pitcher favorito, pero también dijo que Luis Tiant, de quien Gammons explicó que tenía “un estilo diferente, un significado diferente para la ciudad”.
“Con toda la crisis y todo eso, los 1970s fueron una época muy mala. Tiant llegó aquí y todos se enamoraron de él”, dijoGammons. “Mike Barnacle y yo siempre hemos dicho que él es una de las figuras deportivas más importantes de a ciudad de Boston por lo que hizo para tranquilizar la ciudad”.
A Gammons también le preguntaron como era observar a Ted Williams manejar un bate. “Siempre fue como si fuera en cámara lenta porque era muy artístico y hermoso. Cada swing era perfecto”.
De los cuatro campeones de Serie Mundial más reciebntes de los Medias Rojas, 2004, 2007, 2013 y 2018, Gammons dijo que el equipo de 2013 era su favorito.
"Era algo totalmente inverosímil", dijo Gammons. "Además, era Boston, por todo lo que pasó con el maratón y por cómo estaban los jugadores".
Gammons recuerda haber visto a David Ortiz durante una ceremonia previa para homenajear a los socorristas menos de una semana después del atentado del maratón, y lo afectado que estaba el inquilino del Salón de la Fama durante el tributo a Martin Richard, de ocho años, uno de los tres espectadores fallecidos en la tragedia. Fue eso lo que impulsó a Ortiz a pronunciar su famoso discurso previo al partido.
“Esta camiseta que usamos hoy no dice ‘Red Sox’. Dice ‘Boston’”. Dijo Ortíz antes de agradecer a los socorristas. “Esta es nuestra ciudad, y nadie va dictar nuestra libertad. ¿Mantenganse fuertes’”.
"Yo trabajaba para NESN el día que organizaron el evento para homenajear a todas las personas que trabajaron después del atentado. Cuando pusieron el vídeo de Martin Richard, David Ortiz bajó y estaba al final del banquillo. Bajó corriendo y me agarró, gritando: '¡Mi hijo tiene ocho años!'".
"Si alguien pensó que salió y pronunció ese discurso según lo planeado, Martin Richard había desconcertado tanto a David Ortiz que tuvo que salir y hacerlo", dijo Gammons. "Recuerdo que el lunes me preguntaron en Morning Joe: '¿Qué hay del lenguaje?'. Respondí: 'Habló por mí y por todos los que crecimos en Nueva Inglaterra. Gracias'".
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Junio 16, 2026.
domingo, 14 de junio de 2026
Esas jugadas emocionales en el “home-plate”.
La primera vez que ví el equipo de trabajo de un catcher, me quedé mirando la barajita un rato. Era una imagen de Walter Hriniak con los Navegantes del Magallanes en aquella temporada 1968-69. Me impresionó mucho la máscara, la pechera y las rodilleras. Mis hermanos se extrañaron al ver que la velocidad con que pasaba las barajitas había desaparecido por completo. Con todas aquellas herramientas encima Hriniak se me pareció a la Mole de los 4 Fantásticos.
Sólo entendí el motivo de toda aquella armadura de caballeros de la edad media en el juego decisivo de la Serie del Caribe de 1970. Ray Fosse era el receptor del Magallanes. Dámaso Blanco jugaba adelantado en tercera base porque jugaban el noveno episodio y había corredor en tercera. Sandy Alomar Sr. venía a batear. Con toda esa adrenalina de la decisión del título de la Serie, Dámaso intuyó que Jim Fregosi, manager de los Leones de Ponce, podría estar tramando el squeeze play. Entonces avanzó varios pasos más hacia el plato cuando el lanzador hizo su envío. Con el corredor avanzando en paralelo, Dámaso tomó la pelota a mano limpia, su concentración había permitido realizar la primera parte de la jugada, luego le paso la esférica a Fosse quien se cuadró delante del plato justo antes de que el corredor iniciara el deslizamiento. Los spikes de Fosse parecieron clavarse hasta el centro de la tierra, apretó la pelota en la mascota y aguantó la avalancha del embalaje del corredor para completar un out que transcurrió como un acto de suspenso entre el arrojo de Dámaso, la velocidad del corredor y el estoicismo de Fosse. Cuando muchos dentro y fuera del estadio Universitario de Caracas pensábamos que Ponce había tomado la delantera en la apertura del inning 9, Fosse sacó el coraje y apretó los dientes para hacer saltar a más de un aficionado en las tribunas. Era la primera vez que sabía del temple que debía tener un catcher. Ese jugador que además de ponerse de acuerdo con el lanzador con cada lanzamiento, de salir corriendo hacia detrás de primera base después de cualquier batazo al infield, de ubicar a sus compañeros en el campo, de mirar hacia el dugout para buscar señas, debía enfrentarse a los corredores que venían desde tercera base como camiones descarriados. En el próximo episodio Dámaso comenzó con sencillo, el manager Fregosi boleó a los próximos 2 bateadores y Gustavo Gil trajo la carrera del triunfo con otro sencillo.
Más adelante ese 1970 Ray Fosse protagonizó otra impactante jugada en el plato. Todavía siento la jugada como un choque de camiones. Esa noche de julio me había quedado viendo el juego escondido detrás de un pilar del comedor, luego que papá me ordenara ir a la cama. Aquellos Juegos de Estrellas mostraban a los jugadores tan comprometidos con la acción sobre el terreno como si estuviesen jugando el séptimo juego de la Serie Mundial. Recuerdo que cuando la Liga Nacional empató en el cierre del noveno inning con elevado de sacrificio de Roberto Clemente ante Mel Stottlemyre para traer la carrera de Joe Morgan, papá casi me descubre porque di un zapatazo sobre el piso de granito. Luego empezó un forcejeo entre Claude Osteen y Clyde Wright.
Cuando Amos Otis bateó para doble play en el comienzo del décimo inning tuve que morderme la lengua para no gritar. Papá se golpeó la palma de la mano derecha con el puño izquierdo. Cada cierto tiempo volteaba hacia atrás como si sospechara que estaba por ahí. Cuando Carl Yastrzemski mandó aquel zambombazo al centerfield que se convirtió en doblete en la primera del duodécimo, papá empezó a cantar victoria. Pero Wright dominó a Otis. Grité sin voz con todas mis fuerzas. Estuve a punto de salir de atrás del pilar. Pero quería ver el desenlance del juego. Pete Rose conectó sencillo después de 2 outs en el cierre del inning 12. Apreté el puño y me dije. “Ahora si los vamos a dejar en el campo”. Billy Grabarkewitz siguió con sencillo a la izquierda que llevó a Rose hasta segunda.
Jim Hickman despachó una línea imparable al centro. Otis tomó la pelota y lanzó con tiempo al plato. Temí porque hicieran el out. Pero aunque Fosse tomo la pelota y se aprestó a bloquear el plato, Rose venía como una locomotora descarriada y arrolló a Fosse haciéndolo dar una voltereta mientras anotaba la carrera del triunfo. No supe que hacer, había ganado la Liga Nacional. Pero Ray Fosse, a pesar de levantarse de inmediato, recibió un golpe muy fuerte que sólo su coraje y arrojo lograron disimular, tiempo después de finalizada la temporada le descubrieron fractura en la clavícula. La mezcla de emociones me llevó a soltar un grito mezclado de júbilo y tristeza. Papá me persiguió hasta la habitación donde llegué a la cama en un deslizamiento forzoso.
Hay otras jugadas en el plato de las que me he enterado a través de la bibliografía. Por ejemplo aquel robo de “home” de Jackie Robinson el 28 de septiembre de 1955, en el octavo inning del primer juego de la Serie Mundial ante los Yanquis. La jugada fue muy cerrada, Robinson corrió con todas sus ganas y Yogi Berra salió a buscarlo en el deslizamiento. Las filmaciones mostraron que Robinson fue out por un tris, pero la intensidad de Berra fue tal, que recibió el lanzamiento de Whitey Ford antes de que el bateador Frank Kellert pudiera hacerle swing.
Tengo grabadas en las retinas innumerables atrapadas de Carlton Fisk jugando con los Medias Rojas de Boston a mediados de los años setenta. Por televisión o en las fotografías de los periódicos era escalofriante ver a Fisk perseguir elevados de foul detrás del plato para terminar lanzándose sobre los asientos de la tribuna para atrapar la pelota con los brazos extendidos hasta que la mascota estaba tan alejada de su cuerpo que parecía uno de los 4 fantásticos.
Otro momento que tengo tatuado en los oídos ocurrió en la apertura del octavo inning del tercer juego de la Serie Mundial de 1972. Con Joe Morgan en tercera y Bobby Tolan en segunda y un out, Johnny Bench enfrentaba a Rollie Fingers en cuenta de tres y dos. Dick Williams salió a conversar con Fingers y ordenó el boleto intencional. Gene Tenace se levantó para recibir la cuarta bola, pero en el último momento se agachó y poncharon a Bench con un strike en la esquina de afuera. Esta jugada pesó mucho al final pues el juego terminó 1-0 a favor de Oakland.
Alfonso L. Tusa C. Marzo 29, 2009.
La palabra cobertizo
Colum McCann. The New Yorker. Diciembre 29-12 2014
Cada vespertina, cuando mi padre llegaba a casa de su trabajo como editor de artículos en un periódico de Dublin, desaparecía en su cobertizo de escritura. Para llegar allá había que encogerse a través del cajón del carbón, la podadora de grama, latas de kerosene y pintura y viejas piezas de bicicleta. El cobertizo siempre olía a humedad, como si la lluvia se hubiese escapado de la alfombra. Los estantes de libros se inclinaban. El techo bajo y crujiente tenía una luz opaca con un sombrero de un gris de nube irlandesa.
Desde la casa, yo podía oir el tic-tac del tipeo con dos dedos. El estallido de la campanita. El rugido del rodillo que avanzaba la página. Todo sonaba como una débil forma de aplauso. Los libros de mi padre, "The World of Sean O'Casey", "The Wit of Oscar Wilde", "All the World's Roses", "The Fighting Irish", descansaban sobre la mesa de café en lo que llamábamos la sala D & D: reservada para lo inerte y dignificado. Los libros no significaban mucho para mí. Yo quería ser lo que querían los otros chicos; futbolista profesional. En su juventud, mi padre había sido portero de futbol semiprofesional. Nada del otro mundo. Era suplente en el Charlton Athletic, en Londres, le pagaban diez chelines y 6 peniques semanales. Lo que él recordaba más era tener que pulir los zapatos de los jugadores regulares, y barrer los excrementos de rata de la cantina en la mañana. Nunca jugó en el primer equipo, pero no lo veía como un fracaso, sino como una aventura con limitaciones. Regresó a Dublin, tuvo una familia, y empezó a escribir.
Una noche de invierno, cuando yo tenía nueve años de edad, él vino a mi habitación, con un paquete de papeles bajo el brazo, algunos de ellos de un metro de largo. (Como Kerouac, él usaba largos rollos de papel industrial en su Olivetti). Era una copia al carbón de lo que había estado escribiendo durante las semanas recientes: un libro para niños titulado "Goals for Glory". ("Goles de Gloria")
"¿Te atreverías a leerlo? Dime si es horroroso o no".
Lo leí a velocidad de relámpago. Georgie Goode era un infeliz muchacho gitano, de quince años, con cabello negro largo. Él pasaba alrededor de las tierras bajas de Inglaterra en una caravana caótica, con un padre que algunas veces estaba ahí, y otras no. Georgie no tenía dinero para comprar botines de futbol, por lo que se resbalaba en el lodo con sus zapatos de goma. Este era el tema del mito de los niños, Georgie tenía visión para encontrar la red y un pie izquierdo cual relámpago, pero todo parecía previsible.
Años después, leería a James Joyce y reconsideré la idea de que la literatura podría "recrear la vida fuera de la vida", pero en aquel entonces lo que me impactaba era que del destartalado cobertizo de mi padre pudiera emerger otro muchacho, tan real para mí como el polvo acumulado en mis propios botines de futbol. Esto era un nuevo territorio: el imaginado regreso a la vida.. La máquina de escribir de mi padre me sonaba diferente a hora. Más y más, me desaparecí entre los libros.
Cuando "Goals of Glory" fue publicado, el año siguiente, llevé la portada a la escuela. Mi profesor, Mr. Kells, leía un capítulo entero en voz alta cada tarde de viernes, el momento de la semana escolar cuando todos están pendientes de escapar. Nos sentábamos en nuestro salón prefabricado y esperábamos por él.
En el último capítulo, el equipo de Georgie tenía que vencer al equipo rival, Dale Rovers. A Georgie le habían regalado un par de botines de futbol nuevos. Se decidiría el campeonato. Yo ya conocía el desenlace, pero mis compañeros de clase no. Estaban empinados en sus pupitres. Por supuesto, Georgie comenzó el juego muy mal, y por supuesto se adaptó a sus botines nuevos, y por supuesto su padre llegó tarde para animarlo, y por supuesto la tristeza crecía, como siempre lo hace en una buena historia.
Nunca olvidaré a Christopher Howlett, mi compañero de asiento pelirrojo, saltando como en una oración ante un ataque aereo, mientras Mr. Kells se acercaba a la página final. Georgie marcó el gol de la victoria. El salón de clases hizo erupción. El niño del cobertizo de mi padre, esa maraña de cabellos que había salido detrás de una cinta de máquina de escribir, salió con nosotros fuera del portón de la escuela, hacia Mart Lane, a través del estanque, y hacia el campo detrás de Dunnes Stores, donde, con un pesado balón de cuero en nuestros pies, todos nos convertimos en Georgie, por lo menos por uno o dos minutos.
Tal euforia pocas veces dura, pero la nostalgia por ella permanece. Mi mundo había cambiado lo suficiente para saber que trataría de escribir sobre un personaje, no un Georgie, pero quizás un padre, o un hijo.
Pocos años después, cuando yo era adolescente, mi padre me sentó en el cobertizo y recitó, de memoria "This Be the Verse" de Philip Larkin: "Tus padres te la hacen pasar mal/ Ellos pueden decir que no, pero lo hacen". Y supe lo que él trataba de decir, pero también sabía que algunas veces, solo algunas veces, el padre que tienes es el padre que quieres.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Diciembre 30, 2014.
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