Se busca plasmar la conexión entre el béisbol y la vida, como cada regla del juego resulta una escuela de reflexión hasta para los seguidores más remotos cuando los sucesos del mundo indican que ciertas veces las normas de justicia son violadas; el transcurso de las sentencias de bolas y strikes reflejan la pertinencia y compromiso de cada pelotero en respetar la presencia del árbitro.Cada jugador deja lo mejor de sí sobre el campo de juego a pesar de lo complicado que pueda ser su vida.
martes, 21 de abril de 2026
Las barajitas de beisbol olvidadas.
Siempre me llamó la atención el beisbol por la referencia a la humildad, si ganabas varios juegos seguidos podías perder varios de inmediato, batear tres imparables cada diez turnos es un logro resaltante, en el más impactante logro de un pitcher es normal aislarlo, ignorarlo hasta el punto de casi no hablar con él. La primera temporada de beisbol profesional que seguí los Mets de Nueva York, un equipo de jugadores promedio y pitchers novatos o de poco relieve sorprendieron a los expertos al vencer a los todopoderosos Orioles de Baltimore, y los Navegantes del Magallanes un equipo de peloteros en el papel por debajo de las bases criollas de Leones del Caracas y Tiburones de La Guaira, además de unos Tigres de Aragua, Cardenales de Lara y Águilas del Zulia con mucho talento emergente además de importaciones deslumbrantes, fueron capaces de mostrar que había un buen trecho entre el papel y el terreno.
Paralelo a escuchar los juegos mis hermanos, desde la temporada 1966-1967, casi todos los días llegaban a casa con varios sobres de barajitas de grandes ligas desde abril hasta septiembre y después de la liga venezolana a partir de octubre. Eran muy celosos con esas barajitas, yo apenas tenía acceso a las barajitas del tercera base suplente de los Mets Ed Charles, el jardinero Jim Gosger o de los pitchers Karl Koonce y Jack Di Lauro. De los Orioles el segunda base Chico Salmon, el jardinero Terry Crowley, los pitchers Marcelino López y Dick Hall.. Esos peloteros por lo general salían a correr o batear de emergentes o a pitchearle a un bateadordor o dos hacia el final de los juegos.
De las barajitas de LVBP siempre encontraba olvidadas las de Juan Quiroz y Nelson Castellanos con el uniforme de Aguilas del Zulia, rara vez los mencionaba el narrador radiofónico, pero cuando lo hacía era toda una experiencia tener esas barajitas a mano. También encontré en el gabinete del baño varias de Cardenales: Darío Chirinos, Irán Paz, Neudo Morales, Claudio Urdaneta. Chirinos tenía velocidad y poder ocasional, Paz era oportuno con el madero, Morales tenía buen contacto y una defensiva respetable, Urdaneta mostraba mucho coraje detrás del plato.
También encontré varias de esas barajitas de peloteros olvidados o poco frecuentes en los juegos, debajo de la cama de Felipe. Virgilio Mata, el campocorto margariteño quien era considerado el prospecto tanto en Estados Unidos como en la liga venezolana para ser regular con los Tigres de Aragua, Jesús Rizales, un relevista largo de cierta efectividad, José Manuel Tovar el novato prometedor de la temporada 1967-1968, Olinto Rojas, Pastor Romero.
Me sorprendí de encontrar varias barajitas de Tiburones de La Guaira en una gaveta del escaparate: Alexis Corro, Antonio Pipo Correa, me recordé de aquella narración jocosa de Delio Amado León: “Corro corre por Correa”. El jardinero Euclides Camejo. El catcher José Salas. Los pitchers Hector Urbano, Hector Brito. A todos los escuchaba al final de los juegos, a veces de marcador abierto, a veces juegos muy disputados.
Aunque ese era el rival acérrimo, mis hermanosle guardaban mucho respeto a las barajitas de Leones del Caracas. En contré varias debajo del colchón de Felipe. Manuel Mendible jardinero ocasional, Juan Francia, catcher de bullpen y de algunos cierres de octavo y noveno inning, Ulises Urrieta infielder, Manuel González pitcher abridor de emergencia o relevista largo.
Las barajitas más dificiles de encontrar, hasta las de esos jugadores olvidados en el banco, eran las de Magallanes. Edito Arteaga catcher de respaldo que abría algunos juegos al inicio de temporada. Victor Colina catcher que además podía jugar en los jardines y en primera base, eso ampliaba su abanico de oportunidades. Concepción Escalona infielder . Gilberto Marcano pitcher abridor ocasional o relevista largo. La barajita que más recuerdo de esos jugadores anónimos es la de Armando Ortiz, tal vez por un juego dominical en el estadio de la UCV cuando le bateó jonrón al propio invicto hasta ese juego Diego Seguï y además hizo tres outs en el plato con potentes disparos desde el jardín derecho. También porque en el propio primer juego de la Serie del cvaribe de 1970, Magallanes versus Ponce, Ortíz le bateó cuadrangular a un tal Miguel Cuellar quien en esa temporada de 1969 venía de compartir el premio Cy Young de la Liga Americana con Denny Mclain.
Alfonso L. Tusa C. Abril 19, 2026.
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