viernes, 20 de febrero de 2026

El adiós del último de los DiMaggio.

Al enterarme del fallecimiento de Dom DiMaggio este el viernes 08 de mayo de 2009 fue inevitable regresar a la sal del hogar de mis padres una tarde dominical de mediados de los años setenta. En el televisor pasaban la biografía de Joe DiMaggio. Papá veía la pantalla de reojo. Sólo cuando empezaron a hablar que los padres de los jardineros centrales Vince, Joe y Dominic eran inmigrantes sicilianos, sus ojos se clavaron en las imágenes de blanco y negro.  Dominic siguió a los Medias Rojas de Boston hasta el último momento. Al expirar su último suspiro, el televisor de su habitación transmitía la repetición del juego del jueves entre los Indios de Cleveland y los patirrojos.  Papá sonrió cuando hablaron de la cadena de 56 juegos dando de hit de Joe. Sus conocimientos del béisbol llegaban hasta cierto punto. Por eso cuando explicaron que Dom había impuesto una marca de 503 outs para un center fielder en 1948 que fue batida por Chet Lemon en 1977 giró sus manos hacia delante y estrechó los ojos.  Su apodo de “Pequeño Profesor”, iba más allá de las simples apariencias de un hombre de 1,75 metros que usaba espejuelos. Fue un genio de las matemáticas quién consiguió una beca para estudiar en la Universidad de Santa Clara y luego de retirarse estableció un exitoso negocio para lo cual le sirvieron de mucho sus conocimientos.  De acuerdo a declaraciones del hijo de Dom DiMaggio, Dominic Paul, su padre respetaba mucho al tío Joe y todo lo que hizo. Pero nunca se sintió inferior, era un gran competidor. Enos Slaughter dijo que su carrera descabellada de la Serie Mundial de 1946, que terminó dándole el título a los Cardenales de San Luis, estuvo a punto de ser detenida en tercera base, pero recordó que Dom DiMaggio no estaba en el centerfield. Dom había igualado el partido a 3 carreras en el octavo inning con un doble de dos carreras pero se lesionó un músculo de la pierna al deslizarse en segunda y debió salir del juego.  Dom dice que ver la carrera de Slaughter hacia el plato en la Serie Mundial fue muy doloroso para él, antes del batazo de Harry Walker estuvo haciéndole señas desde el dugout a su sustituto, Leon Culberson, pero este no lo vio y no se ubicó en el lugar que le indicaba Dom DiMaggio. Papá se quedó mirando las declaraciones que hacía Joe DiMaggio sobre sus hermanos Vince y Dominic. De este ùltimo en principio dudaba si iba a ser capaz de jugar en las Grandes Ligas pero pronto notó que esas dudas eran infundadas. “Los únicos que sabían bien quién era Dom eran los aficionados de Boston, pero en el resto del país no le daban mucho crédito. Él podía tocar la pelota, podía hacer la jugada de bateo y corrido, podía batear largo si tenía que hacerlo, podía robar bases. Te podía vencer de muchas formas”.  Su compañero de los Medias Rojas Mace Brown siempre habló de la calidad defensiva de Dom. “Jugaba muy corto en el jardín central, su rapidez e inteligencia le permitían hacer eso. Muchos juegos se salvaron y muchos rallies detenidos porque Dom venía corriendo a tomar flancitos detrás de segunda cuando estaban a punto de caer y después de tomar la bola no se caía, sino que hacía el disparo donde debía hacerlo”.  En la televisión hablaban las fechas de nacimiento de los 3 center fielders DiMaggio. Vince, Joe y Dominic quién nació en San Francisco en 1917 y empezó a jugar con sus hermanos en terrenos baldíos, las bases eran piedras, usaban una pelota vieja ajustada con cinta plástica, su bate era una pedazo de remo que tomaban del bote de su padre el pescador Giusseppe DiMaggio. Papá sonreía cada vez más con las imágenes de la familia DiMaggio.
 Dom DiMaggio siempre estuvo pendiente de los peloteros de su época que adolecían de una pensión, por mucho tiempo donó el dinero que hacía firmando autógrafos, a la Asociación Americana de Jugadores de Béisbol Profesional, una organización  que ayudaba a mantener a los jugadores en edad avanzada que carecían de un plan de retiro. Los recuerdos de Dominic Paul acompañando a su padre hasta lo profundo del center field de Fenway Park para despedirse como jugador activo, se mezclan con las emociones de papá pegado del televisor viendo a los DiMaggio jugar “bochas” en el patio de su casa, una música de fondo suena por detrás de una conversación donde Dom le comenta al periodista: “Hubiéramos jugado por nada si no tuvieramos que comer o familias que mantener. Era una gran emoción que sentía al jugar béisbol. También lo fue para mí demostrar que podía jugar a pesar de usar lentes”.
Alfonso L. Tusa C. Mayo 13, 2009.

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