jueves, 19 de febrero de 2026

Extracto de un texto inédito.

Cada vez que Basilio se acercaba, Antulio se retiraba siete, diez, quince, cuarenta metros. No entendía, no asimilaba, no le entraba en la cabeza que ese hombre que tanto le había hablado de respeto y consideración se convirtiera en un descuartizador con un bate en las manos. Más de una vez se despertó gritando, “vamos batéame uno de esos lineazos que le disparabas a Matías”, la mirada se le dispersaba en la oscuridad de las tres de la madrugada y pasaba minutos sentado en la cama. Siempre quiso buscar una referencia de parte de un entrenador profesional respecto a la mejor metodología para enseñar a un niño las técnicas y tácticas defensivas de un jugador del cuadro interior. Había encontrado artículos muy técnicos, muy mecánicos, por eso se emocionó hasta ahogar un grito cuando haló aquella entrevista de Cal Ripken Jr. El campocorto de los Orioles de Baltimore explicaba con muchos detalles como enseñar a un niño a atacar roletazos. Había un tono de respeto y consideración y respeto que heló a Antulio. “Jamás se debe batear roletazos o líneas contundentes a ningún niño en una práctica. Ni siquiera al 75 por ciento de intensidad”, Ripken enfatizaba que lo más importante era que el niño aprendiera a leer, a atacar los batazos. La intensidad, era algo que de debía aprender durante los juegos, ante peloteros de su edad o parecida. Nunca se debe acelerar, apurar el proceso de aprendizaje, de desarrollo físico y mental de un niño. Jamás se le debe exigir como a un adulto. Los avances, el progreso, desarrollo solo lo va a determinar el propio niño con sus gestos, actitud,disposición. No se debe confundir saber respetar las etapas en la vida de un niño con malcriar o mimar en exceso. Malcria muchas veces puede ser maltratar, vejar, humillar al niño con la excusa de la disiplina. La disciplina trata de cumplir normas, y para eso no hace falta acosar, acorralar. De esa manera solo se consigue aislar al niño, silenciarlo hasta la mudez, cargarlo de inseguridad, mancharle la mirada de tristeza.
Alfonso L. Tusa C. Febrero 19, 2026.

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