miércoles, 16 de septiembre de 2026

“El deporte vuelve a unirnos”.

Habías escuchado a Juan Vené en el circuito radiofónico de los Tigres de Aragua a comienzos de los 1970s comentaba el juego junto a Duilio DiGiacomoy narraban Buck Canel y Foción Serrano. Había mucho de pasión, conocimientos y ganas de innovar, de mostrar otras maneras de ilustrar un juego de pelota. Por esa misma época empezaste a escuchar los juegos de grandes ligas mediante un equipo de narradores que Juan Vené armaba para llevar los juegos desde mediados de julio hasta la Serie Mundial. Allí escuchaste desde Buck Canel hasta Delio Amado León, y toda una pléyade de narradores latinoamericanos establecidos en Estados Unidos. Recuerdas que en 1979 escuchaste por primera vez a un joven Humberto Perdomo a quien Vené llamó en esa ocasión “El Novato del Año”. Esas transmisiones destilaban entusiasmo, amor por el oficio, disciplina en cada jugada, en cada anécdota, todo un taller de periodismo y manejo del lenguaje, con mucho buen humor. Poco a poco descubriste que ese Juan Vené era el mismo que escribía reportajes en la revista Sport Gráfico, “Con el texto y la cámara de Juan Vené”. De esos reportajes se te quedaron grabados dos: El de David Concepción el día que se fracturó el tobillo en un deslizamiento en tercera base, aquel texto reflejaba, cincelaba en carne viva las tribulaciones de una persona que debe asumir que no jugará más por unos cuantos meses y el dolor de resistir la reducción de la fractura que le practicó en el clubhouse el médico de Rojos de Cincinnati. El otro reportaje fue un ejercicio futurista con Luis Aparicio III, donde plasmaba su llegada a la Gran carpa a inicios de los 1980s. Lamentablemente Luis III decidió alejarse del beisbol, pero aquel reportaje, aquellas imágenes de Juan Vené fueron muy nítidas, al más puro estilo de Vincent van Gogh. Se notaba el ahínco, la dedicación, el cariño que Vené le ponía a cada uno de esos trabajos. Si, aquel era el mismo Juan Vené que nadie sabe como organizaba aquellos juegos Guaicaipuro y Farándula con equipos de periodistas y artistas de farándula, recorrían todo el país luego que finalizaba la temporada de beisbol profesional. Mucha organización , mucho empeño, mucha obstinación en hacer las cosas bien hechas y respetar al público. También recorría el país visitando restaurantes y probando productos, entrevistando personajes para el inolvidable Festival Gastronómico de Venezuela. Luego tuviste oportunidad de visitar varios de esos restaurantes, panaderías, pastelerías. Todos de inmensa calidad, de gran trato al público, provocaba regresar y lo hiciste por mucho tiempo. Se requiere mucha iniciativa, mucha determinación, muchas buenas intenciones para desarrollar empresas de ese calibre, de esa responsabilidad por tanto tiempo, porque esos festivales al menos se realizaron casi o durante una década. Luego lo viste editar una revista semanal llamada “Universo Deportivo” a mediados de los 1980s, tal vez tratando de rememorar a Sport Gráfico. Siempre buscaba periodistas muy dedicados, muy dispuestos a trabajar con mucha intensidad hasta entregar un trabajo de alta calidad. También le recuerdas en aquel programa Play Ball que editó desde su productora de TV establecida en Barquisimeto. Disfrutabas esa otra cara del beisbol, ese otro ángulo que Juan Vené siempre se esmeraba en buscar. Las entrevistas más impensadas, las observaciones más mordaces sobre tal situación del juego, y también el sentido del humor al mostrar las tres mejores jugadas de la semana, si la jugada era muy espectacular siempre decía”¡Vuélvemela a poner!” Aquella atrapada de Melvin Mora en aquella serie final versus Caracas, Juan Vené pidio ¡Vuélvemela a poner! Unas siete veces.
Descubriste la columna “Juan Vené en la pelota” porque encontraste un ejemplar del vespertino “El Mundo” que había dejado uno de tus tíos en el comedor de la casa de tu abuela. Desde ese momento te ibas todas las tardes al tamarindo del centro o al Punto Criollo a eso de las cinco de la tarde para esperar que llegara “El Mundo”. Eran pocos ejemplares y se vendían muy rápido. Las columnas que más disfrutabas eran las de las cartas, porque siempre tenía buenas respuestas y además le ponía apodos respetuosos y pintorescos a los remitentes. Solo leías la columna de Juán Vené, y después encontraste otra columna en las páginas de farándula del mismo vespertino “El Otro Canal de Juan Vené” allí escribía apuntes del mundo artístico. El día de su exaltación al Salón de la Fama del beisbol venezolano, Juan Vené preparó un discurso muy emotivo, muy cargado de vivencias,de profesionalismo, de muchas visiones entrañables. Fue inevitable transportarse a todos esos ambientes que describía, hasta el propio Dámaso Blanco, quien era el otro exaltado de esa ocasión, reconoció al iniciar su discurso que Juan Vené le había dejado el listón muy alto. Entonces se escuchó desde la primera fila la voz de Juan como continuando la poesía con que remató su intervención en la que dijo: “...y Dámaso que es mi hermano...”: “Vamos Dámaso, te he visto atrapar roletazos más incandescentes detrás de tercera base”. Es inevitable regresar hasta aquellas tardes de octubre, aquellos juegos de serie de campeonato o de Serie Mundial a la una o las dos p.m, las imágenes punzando las cornetas de los radio transistores. Llamaba Pedro Rosa a Pete Rose y Juancito Banco a Johnny Bench en aquella Serie Mundial de 1970 versus Baltimore. También llamaba a Tany Pérez “El goajiro gentil”. Así iba punteando una geografía, un lienzo de nueve innings donde el beisbol fluía entre anécdotas y datos históricos sin dejar de ilustrar las particularidades de cada jugada. Son sonidos, imágenes, que quedan marcados en un lienzo inolvidable que traspasa la temporalidad, que desafía aquello de que “el tiempo no vuelve” porque más que un album de recuerdos se trata de una colección de voces, sentimientos, emociones que reaparecen tan pronto se escucha el nombre de esa persona que dejó marcas muy especiales. También fue toda una experiencia audivisual y espectral ver aquel programa “Lo Mejor de la Semana” con los momentos más significativos de cada juego y muchas referencias históricas relacionadas con los logros actuales, todo un documento, un ejercicio de gimnasia periodística visitar los salones más esenciales del beisbol, en jugadas, comentarios e interpretaciones instantaneas. Gracias por todos esos gratos momentos Juan Vené. Dios brille para ti la luz perpetua.
Alfonso L. Tusa C. Septiembre 16, 2026

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