jueves, 15 de octubre de 2026

Análisis de dos juegos lamentables.

El tipo de cabellos más canos que grises y pantalón desgastado hasta hilachas y huecos de blue jean se detuvo ante una tertulia de otros cuatro hombres canosos. “Ni siquiera en el beisbol se puede buscar algo de respiro a esta realidad laberíntica a esta puñalada prolongada de 27 años. Si no tienes pitcheo, ni defensa dificilmente podrás ganar juegos de beisbol”. Uno de los tipos se quitó una gorra vieja con un m mínuscula blanca. Otro metió las manos en la guayabera de lino azul claro. “Es muy temprano en la temporada, apenas son los dos primeros juegos”. Un tercero se frotó el antebrazo derecho con la mano izquierda llena de callos. “Igual hay que hacer las observaciones y se esperaría que el cuerpo técnico y el propio manager Yadier Molina deberían estar enfocados en eso. No puede ser que tu pitcher principal, Ricardo Sánchez, que viene de una temporada muy buena, se presente regado sin dar con la zona de strike y salga del juego con cuatro carreras encima apenas en el cuarto inning. El tipo de pantalones desgastados empezó a alejarse de la reunión. Ni soñaba con participar en esa tertulia. Sabía lo complicado, lo que podría estar ocuriendo en las interioridades del dugout, la inmensidad de situaciones que se desconocen de los peloteros. Sin embargo fue inevitable plantearse aquel rompecabezas. ¿Por qué los Navegantes del Magallanes habían comenzado la temporada 2026-2027 con ciertos lunares que se supone no deberían ser frecuentes? A este hombre le gustaría tener al frente a Molina para preguntarle por qué Vargas, el abridor del segundo juego lanzó de manera tan insufrible que ni siquiera sacó un out en el primer inning. Se supone que estuvo preparándose, practicando para por lo menos lanzar dos o tres entradas. Porque insiste con ubicar a Tucupita Marcano en el jardín izquierdo, si la temporada pasada cuando jugó allí o en cualquiera de los jardines se vio muy timorato y cuando hacía los outs era con mucho sufrimiento. El hombre se tiempla los cabellos canos. Le gustaría ver que hubiesen hecho Gil Hodges, Earl Weaver, Dick Williams, Danny Murtaugh, o Sparky Anderson en esa situación. Cuando un pelotero quiere jugar otra psoición debe mostarar naturalidad y disposición continua para progresar en ella. Ese no parece ser el caso de Tucupita. En el primer juego se le cayó un elevado más que atrapable y eso significó el desenlace de un ataque de varias carreras que terminó definiendo el curso del juego. En el segundo juego, cuando se supone deberían haberse hecho los ajustes, a Tucupita le volvió a caer otro elevado casi a sus pies. Entiendo que es un bate muy importante para la alineación. El tipo se tiempla la pretina del pantalón. Esperaría que para el tercer juego el manager y su cuerpo técnico intenten colocar en el left field a Luis Sardiñas y a Tucupita como bateador designado. O pasar a Breyvic Valera al jardín izquierdo y bajar a Tucupita hasta tercera base.
Alfonso L. Tusa C. Octubre 15, 2026.

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