viernes, 16 de octubre de 2026

Una Conversación con Billy Pierce. (I)

Uno de los mejores y más amables Medias Blancas que alguna vez usara ese uniforme.
Mark Liptak.Febrero 16, 2020.
Conocí a Billy Pierce en el verano de 2002 cuando lo contacté para hacer una entrevista. Él fue cálido y generoso por teléfono, y desde allí se desarrolló una buena amistad. Habl{abamos varias veces al año, le llamaba en su cumpleaños, y cada vez que regresaba a Chicago usualmente les hacía una visita a él y su esposa Gloria, quienes me abrían su hogar de Lamont. Cuando él falleció en julio de 2015 y supe la noticia, estaba completamente impactado. Nunca supe que Bill estuvo enfermo. Escribir su obituario fue literalmente una de los retos más dificiles que he afrontado, es duro escribir cuando los ojos están llenos de lágrimas. Tan simple como que Billy fue una de las personas más agradables que tuve el placer de conocer, y sus logros beisboleros hablan por si mismos. Aquí está la entrevista que empezó nuestra relación. Descansa en paz, mi amigo. Billy Pierce ...solo pronunciar ese nombre hace evocar otros tiempos en Estados Unidos Hubo un tiempo cuando el beisbol era el pasatiempo nacional, cuando los Medias Blancas no eran segundos de nadie, especialmente en su propia ciudad. Hubo un tiempño cuando a los peloteros. Era una época en la que a los jugadores realmente les importaba (especialmente ganar), en la que los propietarios se esforzaban de verdad por triunfar en lugar de poner excusas sobre los márgenes de beneficio, y en la que los niños de todo el país podían recitar las alineaciones titulares de la mayoría de los equipos de béisbol con la misma facilidad con la que se sabían las tablas de multiplicar y dividir. Era una época cuando hasta los peores equipos como Washington y Kansas City tenían peloteros del calibre de Harmon Killebrew, Roy Sievers y Roger maris. Billy Pierce estuvo justo en medio de eso. A pesar de ser pequeño en tamaño, “Billy The Kid” probó que estaba entre los mejores pitchers del beisbol, y lo demostró consistentemente por más de 10 años. La lista de sus logros podría ser muy larga pero solo resaltaremos algunos de ellos, especialmente para los aficionados que nunca lo vieron pitchear. Ganó 186 juegos para los Medias Blancas desde 1949 hasta 1961 (211 en total). Tuvo 11 años con triunfos en doble dígitos (12 en total).
Ganó 20 juegos en 1956 y 1957. Lanzó 35 blanqueos (38 en total) Se acreditó 19 salvamentos (38 en total) Lideró la Liga Americana en juegos completos en 1956, 1957 y 1958 (193 en su carrera) Lideró la Liga Americana en efectividad en 1955 (1.97, efectividad vitalicia de 3.27). Lideró la Liga Americana en ponches en 1953 (186, propinó 1999 en su carrera) Lanzó cuatro juegos de un imparable, incluyendo un juego perfecto que perdió luego de dos outs en el noveno inning (1958) Siete veces seleccionado al Juego de Estrellas, y el único pitcher de los Medias Blancas en abrir el Juego de Estrellas varias veces (1953, 1955, 1956) Portada de Sports Illustrated en mayo de 1957. Portada de la revista Sport en octubre de 1957 Pierce tambien fue respetado como un genuino buen tipo que siempre tenía tiempo para los aficionados. Trataba a todos por igual, ya fuera el entonces alcalde de Chicago, Richard J. Daley (que tenía abonos de primera fila justo al lado del dugout de los Medias Blancas), o el tendero local. Pierce nunca se avergonzó a si mismo, a la organización de los Medias Blancas o a la ciudad de Chicago. Su número 19 fue retirado por el club en 1987. Nadie nunca dijo una palabra desagradable sobre él. "Billy fue el primer jugador que conseguimos mediante un traspaso. Era un lanzador ganador, una pieza clave mientras construíamos un equipo campeón. Cuando le tocaba lanzar contra Whitey Ford, se podrían haber vendido las entradas veinticinco veces; tal era la cantidad de aficionados que querían verlo lanzar". – Chuck Comiskey, ex propietario de los Medias Blancas. “Ese tipo menudo tenía más coraje por gramo que cualquier pelotero que haya visto. No se necesitava un relevista cuando el pitcheaba. Si tenía ventaja de una carrera en el séptimo u octavo inning, el juego había terminado”. Frank “Trader” Lane, antiguo gerente general de los Medias Blancas.
Mark L:iptak: Billy, naciste y creciste en Detroit. ¿Como empezó tu relación con el beisbol? Billy Pierce: Como la mayoría de los niños en aquellos días, jugábamos en el patio de la escuela, el callejón, jugábamos todo el tiempo. Nada era organizado, solo jugábamos. Los viejos clichés son verdad. Cuando rompíamos un bate, lo reparábamos con clavos. Cuando la pelota se despedazaba la ajustábamos con cinta plástica adhesiva y seguíamos jugando, aunque la pelota luciese como de futbol americano. Jugábamos donde fuera que pudiéramos. Si no podíamos jugar beisbol, jugábamos softbol. Nos divertíamos jugando. No fue hasta que tuve 13 o 14 años de edad que finalmente jugué en un equipo organizado. ML: ¿Cuando notaste que eras bueno y podías tal vez jugar a nivel profesional? BP: Nunca pasó por mi mente jugar en el profesional. Yo jugaba mucho y era muy bueno. ¿Sabes cuando los muchachos se reunen y juegan, cuando escogen los equipos?Yo siempre era uno de los primeros que seleccionaban. Era primera base cuando tenía 14 años de edad, y el muchacho que era pitcher de nuestro equipo se fue a jugar a otro equipo porque tenían uniformes más vistosos. Estábamos a una semana de empezar a jugar en nuestra liga y yo lanzaba duro, así que me convertí en pitcher. Yo era descontrolado en aquellos días. Cuando estaba en la escuela secundaria los scouts se acercaban a verme, pero yo quería ser doctor. Mi papá era farmaceuta y yo tomé muchas clases para prepararme para la escuela de medicina. Yo tenía una beca, pero pensaba en tratar de jugar por dos o tres años y si no funcionaba utilizaría la beca y regresaría a estudiar. ML: Solo estuviste pocos años en ligas menores, y de pronto eras el chico de la ciudad que jugaba para el equipo de casa. ¿Como te sentiste la primera vez que pitcheaste en grandes ligas? BP: Fue muy emocionante. Fue en Boston, nunca lo olvidaré. Tenía 18 años de edad. En aquellos días el bullpen estaba muy lejos del montículo, y mientras yo caminaba hacia allá nuestro jardinero derecho, jardinero central y el segunda base me decían palabras de aliento . En esos días los veteranos no eran tan duros con nosotros los novatos. (Pierce debutó el 1 de junio de 1945. Lanzó 3.1 innings, solo permitió un imparable y propinó cuatro ponches. Su catcher fue su futuro manager, Paul Richards). ML: Pasaste dos años con los Tigres, y entonces el 10 de noviembre de 1948 te cambiaron a los Medias Blancas por el catcher Aaron Robinson. ¿Como te enteraste de eso y como te sentiste? BP: Estaba en la casa de mi novia, ella es ahora mi esposa, y lo oimos en la radio. Un locutor leyó un boletín deportivo que decía que fui cambiado a Chicago. No estuve muy feliz con eso, porque había leido en el periódico unas dos semanas antes que los Tigres iban a reconstruir y a darnos a los novatos la oportunidad de jugar. No quería ir a Chicago ni a Filadelfia. No es que no me gustara Chicago, pero en esos días los corrales de ganado funcionaban a pleno rendimiento y cuando se jugaba en Comiskey Park, especialmente de noche, el olor era ¡insoportable! Eso resultó ser un gran aliciente para mí...los Medias Blancas habían perdido como cien juegos el año anterior y les iban a dar oportunidades a todos.
ML: En 1951 Paul Richards asumió como manager, tuviste tu primera temporada ganadora, y los Medias Blancas empezaron a jugar mejor. ¿Que había en Richards que te motivaba a ti y al equipo? BP: Paul fue el manager más formativo que tuve, sin dudas. Frank Lane hacia los cambios y traía a los peloteros, tipos como yo, y Nellie Fox, pero Richards siempre estaba trabajando con nosotros. Por ejemplo, Paul cambió el bate que Nellie usaba con aquel estilo de botella y lo convirtió en un gran bateador. (Pierce y Fox fueron compañeros de cuarto por 11 temporadas con los Medias Blancas). ML_ Richards se fue para encargarse de la franquicia de Baltimore pero tu carrera siguió prosperando bajo Marty Marion, un manager subestimado. ¿Como era jugar para él? BP_ Muy bueno. Me sorprendí cuando lo dejaron fuera y los Medias Blancas lo reemplazaron, porque jugábamos bien con él. No era tan bueno enseñando como Paul, pero nadie lo era, pero aún así,él era muy, muy bueno. ML: Tu carrera siguió avanzando, hasta llegar al año del banderín en 1959. para la ciudad y el equipo eso fue el pináculo del éxito, pero para ti personalmente, esa no fue tu mejor temporada. Perdiste seis semanas con una lesión en la cadera y cuando llegó el momento de la Serie Mundial, el manager Al Lopez te quitó la posibilidad de abrir juegos. Los viejos aficionados de los Medias Blancas insisten, que si hubieras abierto el segundo juego en vez de Bob Shaw, y hubieras ganado, los Medias Blancas hubiese ganado la serie. ¿Que tan complicado fue para ti ser relegado a solo cuatro innings de trabajo como relevista? BP: Eso fue muy duro. De verdad algo rudo. Aparecí en tres juegos y pitcheé bien, pero fue una decepción. Aún así quería que los Medias Blancas ganaran, después de todo eran mis compañeros de equipo, pero me alegré mucho cuando terminó todo. Pongámoslo de esta manera, me fui de la ciudad rápidamente para tratar de olvidarme de eso. ML: ¿Afectó eso tu relación con Lopez, y que piensas de él como manager? BP: Al fue un manager muy bueno. Su marca lo demuestra. Fue un hombre de beisbol de porcentajes sólidos. Honestamente pienso que la controversia afectó más a Al que a mí. Yo no era el culpable, todo lo que podía hacer era lo que el me dijo. Él tuvo que escuchar a los aficionados que querían que yo pitcheara, pero yo no podía hacer nada al respecto.
ML: Aún así, ganar el banderín debió ser excitante. BP:¡ Fue tremendo, la multitud que tuvimos en Midway Airport! Lo más dificil de ese viaje fueregresar a casa porque había mucha gente en la calle. Recuerdo que Earl Torgeson y yo íbamos en un taxi por el Garfield Boulevard, eran como la una o las dos de la madrugada, y los aficionados estaban por todas partes. Tenían las luces encendidas en los jardines, todos estaban fuera de las casas hablando y celebrando. ML: Luego de la temporada de 1961 fuiste enviado a los Gigantes por los pitchers Eddie Fisher, Dom Zanni y el jardinero Bob Farley. Como institución beisbolera de Chicago, ¿te afectó lo que ocurrió lo viste como una nueva oportunidad con un buen equipo de San Francisco? BP: En realidad por la manera como estaban ocurriendo las cosas las últimas temporadas, lo esperaba. Todo lo que hice fue pedirle al entonce gerente general Ed Short que si algo ocurría por favor me llamase primero, antes de informarle a los medios. Recuerda, la última vez que fui cambiado supe de eso por la radio. Short me llamóun día y dijo que había hecho una negociación con San Francisco. Le agradecí por dejarme saber, y eso fue todo. Estaba preocupado por lo que le iba a decir a mi hijo respecto a eso. Él tenía 10 años de edad y creció alrededor de Luis Aparicio, Nellie Fox y los muchachos. Así que mi esposa y yo le dijimos, y el nos miró y dijo ‘¡Grandioso ahora voy a conocer a Willie Mays!’ Eso fue todo, conseguimos su aprobación y seguimos adelante. ML: Al menos finalmente tuviste la oportunidad de abrir un juego en la Serie Mundial de 1962 contra tus viejos amigos, los Yankees.¿Al menos tuviste algo de satisfación personal con eso? BP: Sin dudas. Todo ese período que llegó tan tarde en mi carrera...los juegos de playoff contra los Dodgers y luego la Serie Mundial ante los yankees fue muy especial. Fue un período de 10 días excitante, especialmente como dije antes, porque ocurrió tan tardío para mí. (En la serie de playoff de la Liga Nacional, Pierce blanqueó a los Dodgers 8-0 en el primer juego, venció a Sandy Koufax, luego salvó el tercer juego para asegurar el banderín. En la Serie Mundial inició dos juegos, ganó el sexto desafío sobre Whitey Ford, 5-2. En 15 innings de postemporada, Pierce permitió ocho imparables y cuatro carreras). ML: Después de la temporada de 1964 y con 18 años de servicio, te retiraste. ¿Fue esa una decisión fácil? BP: Luego de la temporada de 1963 decidí con mi esposa que la de 1964 sería el punto final. En el otoño de 1963 nos mudamos a Chicago, donde hemos vivido desde entonces.Aquí es donde queríamos estar. Una vez que decidí retirarme, fue fácil aceptarlo. Fue algo hecho a voluntad. Fue mucho más fácil porque fue en mis propios términos.
Continuará...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Una Conversación con Billy Pierce. (I)

Uno de los mejores y más amables Medias Blancas que alguna vez usara ese uniforme. Mark Liptak.Febrero 16, 2020. Conocí a Billy ...