Se busca plasmar la conexión entre el béisbol y la vida, como cada regla del juego resulta una escuela de reflexión hasta para los seguidores más remotos cuando los sucesos del mundo indican que ciertas veces las normas de justicia son violadas; el transcurso de las sentencias de bolas y strikes reflejan la pertinencia y compromiso de cada pelotero en respetar la presencia del árbitro.Cada jugador deja lo mejor de sí sobre el campo de juego a pesar de lo complicado que pueda ser su vida.
jueves, 13 de noviembre de 2025
Peñasca y verdolaga
A principios de noviembre de 1970 los Navegantes del Magallanes fueron de visita al estadio “Luis Aparicio El Grande” de Maracaibo y en el primero de la serie. Gary Janeski blanqueó a los Navegantes en cerrado duelo ante Jorge Lauzerique. La mañana siguiente me lamentaba con mis amigos de la esquina y temía que para el segundo juego le podía ir peor al Magallanes puesto que tendrían que enfrentar a Bart Johnson. Luego que se disolvió la reunión, Clemente, el hijo del mecánico se acercó y me dijo: “Si quieres escuchamos el juego esta noche en el poste de mitad de cuadra. Tengo un recurso para hacer ganar al Magallanes”. Alrededor de las 8 de la noche llegué al poste con mi radio transistor. Me sorprendió que había una roca de más de cincuenta kilogramos a un costado del poste. De pronto apareció Clemente con unas ramas de tabaquero, arrancó las hojas y dispuso los tallos en cruz sobre la acera, luego le montó la roca encima y dijo: “Esto se llama pisarle las bolas al diablo”. Como el juego llegara 1-0 a favor de las Águilas al séptimo inning. John Morris había lanzado muy bien por Magallanes. Clemente se internó en el patio de su casa y regresó con unos tallos morados de verdolaga. Levantó la roca y sustituyo la cruz de tabaquero por otra de verdolaga. En el octavo inning el manager de las Águilas trajo un relevista y Magallanes le marcó dos carreras. Clemente sonrió “La verdolaga fue más efectiva”.
Alfonso L. Tusa C. Un centenar de anécdotas magallaneras. Octubre 09, 2017.
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