miércoles, 10 de junio de 2026

Tom Seaver. El Arte de Pitchear

El lanzador del Salón de la Fama Tom Seaver, discute sobre su tema favorito.
 Marty Noble. New York Newsday. Baseball Digest. Julio 2003.
 Tom Seaver, indiscutiblemente el pelotero más importante en la historia de los Mets de Nueva York recibió el porcentaje más alto de votos de la historia (hasta ese momento) en una elección de inducción al Salón de la Fama, 98.6, en 1992.   Él es ampliamente reconocido como un pitcher de extraordinario alto intelecto que combinó los componentes físico y mental, para producir una carrera estelar, de 311 victorias, 61 blanqueos, 3640 ponches y 2.86 de efectividad. Seaver ganó el premio Novato del año de la Liga Nacional y tres veces el premio Cy Young y fue ganador de al menos 20 juegos en una temporada cinco veces. Recientemente Seaver conversó acerca de una de sus pasiones __el pitcheo como una forma de arte.   Pregunta: Usted habla elocuentemente del pitcheo, con mucha pasión y apreciación. ¿Siempre sintió que esa experiencia era algo que iba más allá del reto atlético?   Seaver: No más allá de lo atlético pero sí como parte de ello, una parte que podía ser apreciada con eso se desmenuzaba en sus componentes.   Pitchear puede ser como crear arte. Se empieza con un lienzo en blanco. Una experiencia totalmente creativa. Sin reloj. Hay reglas, hay límites, pero hay libertad entre ellos. No te das cuenta cuando empiezas.  Pero si eres lo suficientemente afortunado y bueno para hacerlo bien por mucho tiempo, algo encaja y tu nivel de apreciación  sube hasta un nivel más alto y entiendes lo que haces y todo el potencial que hay en el proceso. Mientras más avanzas, más triunfas y aprendes,  la apreciación  y la comprensión son mayores.   Pregunta: Armas, cerebro, corazón y en su caso, piernas; ¿en que proporción?   Seaver: Cada uno te apoya cuando estás en el montículo.  Algunos días necesitas más corazón y cerebro.  A veces el cerebro dice que tu brazo tiene más de lo que necesitas, a veces el brazo le dice al cerebro que debe encargarse de la situación. D vez en cuando cada parte tiene que trabajar sobre tiempo.   P: ¿Cuándo en su carrera empezó a masticar eso?   Seaver: Probablemente en la segunda mitad. Hay dos partes maravillosas para llegar allí. Tienes que tener la larga experiencia física antes de apreciar el aspecto mental, antes de tener algo en lo que puedas respaldarte.  No te percatas la primera vez que te apoyas en lo que sabes más que en lo que tienes, pero ocurre y si reflexionas dices: “Epa, superé esto sin mis mejores pitcheos”.   Todos han pitcheado sin nada en la bola. Y cuando tienes 22 años no estás tan bien equipado como el tipo de 34 a quien le queda poco en el beisbol.  Cuando yo estaba con los Medias Blancas, me estaba poniendo  a punto para una apertura con el coach de pitcheo Dave Duncan. Yo estaba calentando cuando Duncan me dijo que no tenía mis mejores envíos esa noche. Bien, ¡yo sabía eso! Lo miré y dije: “Ya se me ocurrirá algo”. Y lo hice. No estuve muy bien, pero salí adelante.
  Para la época cuando yo tenía 37, 38, había pasado mucho tiempo pitcheando, preparándome para pitchear y revisando como había pitcheado. Si vas a ser consistentemente exitoso, aprendes en alguna parte de la página uno que los ponches y los grandes desafíos, todas esas cosas que le gusta ver a la gente, son básicamente decoración de vitrina. Si tienes o no tus mejores envíos ese día, lo que tienes que saber es que o quien puede vencerte y entonces lo evitas.  Decides días antes de pitchear a quien no le vas a permitir que te supere y entonces planificas. Antes de determinar como ganar, más te vale eliminar la forma de perder. Hice eso cuando gané mi juego 300 en Yankee Stadium el 4 de agosto de 1985. Identifiqué a Don Mattingly y Dave Winfield como los tipos que podían vencerme. Winfield viene a batear en el octavo inning. Tengo una ventaja de 4-1, pero él tiene dos en bases con dos outs. No empecé a planificar en ese momento. Lo había hecho días antes. Lo llevé a cuenta de 3 y 2 y le lancé el cambio de velocidad.   Él era un bateador agresivo. Pensé que sabía lo que él quería hacer en esa instancia. Pensé que el plan tenía méritos. Ahora que estoy listo con mi plan, Carlton Fisk me pide la curva, sin dudas mi peor pitcheo. Mientras empiezo mi lanzamiento, me digo: “Que escogencia de pitcheo tan perfecta. Genio”. Consigo el strike. Así que estoy a mitad de camino en una parte de lo que quiero__3 y 2. Le lanzó una y otra vez adentro, y llego a la cuenta de 3 y 2. Si hace swing a lo que le estoy lanzando adentro, el batazo sale un foul. Si no lo hace, estoy acercándome a la cuenta de 3 y 2. Estoy ahí. Y ahí están 55.000 personas en los asientos preguntándose que viene ahora. Hay otros 30 en cada dugout preguntándose. Y los comentaristas y todo el mundo están curiosos. Cambio de velocidad. Hace swing y falla. El plan funciona. Hay que estar preparado.   Cuando todo termina, miré todo como pinceladas en una pintura. El número 300 no fue el tercer strike ante Winfield en el octavo. Fueron todos los pitcheos que lancé y lo que pensé antes de hacerlos y las decisiones sobre quien me vencería. Es una imagen más grande. Y entonces, al final de la temporada, hasta ese juego es parte de una imagen mucho más grande.  P: ¿Usted pinta?   Seaver: No, dibujo.  P: ¿Piensa pintar?  Seaver: Está en mi lista.  P: ¿Le funciona bien su intelecto de beisbol?   Seaver: Si. Pude haber dicho más sobre eso. No estoy solo.  Los pitchers que han tenido mucho éxito, ninguno lo hizo solo con el brazo y las piernas.  Greg Maddux de seguro lo tiene. Él y yo podemos explicarlo diferente de Steve Carlton o Bob Gibson. Catfish Hunter tuvo que haberlo tenido. Lo entendía.   P: Aún cuando el pitcheo le haya dado tanta satisfacción ¿habría jugado usted otra posición?   Seaver: Seguro. Me hubiese gustado ser shortstop y batear .325.   P: ¿Qué lo detuvo?   Seaver: Cuando  los otros empezaron a ponerle efectos giratorios a los pitcheos que me hacían.
P: Usted mencionó aprender a ganar como el paso que seguía a eliminar las fuerzas que te pueden vencer. ¿Los relaciona usted?   Seaver: Es el próximo paso natural. No importa cuanto te prepares, hay obstáculos que no puedes anticipar, y tienes que tener una manera de escapar. A veces encuentras cosas que no sabías estaban disponibles. Es casi imposible explicar de donde vienen. Es como la pornografía. No puedo definirlo, pero lo conozco cuando lo veo. Lo percibo. Lo huelo.   Tuve un juego contra los Medias Rojas de Boston, 1984…Yo tenía 36, 37. Tenía las bases llenas con un out y venían Mike Easler y Tony Armas. No tenía plan excepto que no les iba a regalar nada. Seis pitcheos, todos rectas, dos ponches. Todo lo que sabía era que tenía seis envíos de cuatro costuras. Eso era todo.”Úsalos aquí”. Cuando regresé al dugout, le dije a Fisk. “No cuentes con ninguno más de esos pitcheos “La municiones se agotaron”.   Conseguí mi meta ese día. Tenía la oportunidad de ganar. Y esa era siempre mi meta principal __ganar. Ese es el pensamiento básico de Gil Hodges y Rube Walker: “Colócate donde puedas ganar. Ponte ahí”.   Yo tenía un objetivo mínimo __siete innings y no más de tres carreras limpias o sucias. Pensaba que tenía oportunidad si conseguía eso. Ahora tenemos una “apertura de calidad”, que trata de tres carreras limpias en seis innings. ¿Calidad? Eso no es lo adecuado, ¿y quieres que los pitchers lancen para eso?   No los estamos ayudando, si dejamos que se conformen con tres carreras en seis innings. Eso es una efectividad de 4.50. Tienen que aprender a buscar su solución. Cuando llegue a los Rojos de Cincinnati en 1977, les dije a un grupo de pitchers jóvenes que leyeran “Goren on Bridge” y aprendieran acerca de fortalezas, debilidades y posibilidades. Muchos de los procesos mentales  son los mismos para el pitcheo. Tuve que buscar como resolver porque me desarrollé tarde físicamente. Tuve que lanzar la bola de tenedor y entendí lo del control. Aprendí a manejarlo __movimiento y control. Solo tienes tres componentes con los que trabajas: velocidad, ubicación y movimiento. Y el menos importante es la velocidad. Cuando gané velocidad, eso hizo una diferencia, por supuesto. Pero yo tenía lo básico precisado.   Hay tipos que entienden la importancia de la ubicación y el movimiento.  Y los que tienen velocidad son especiales, si entienden. Pedro Martínez lo entiende, sin dudas. Roger Clemens, Maddux, Curt Schilling. Se puede ver que lo tienen. Me gusta observarlos…Eso me hace pensar que quiero pitchear.   Pero jugar shortstop todos los días y batear .325 sería divertido. P: Pero ya sabe, todavía usan los pitcheos con efecto giratorio. Seaver. Si.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. 18 marzo 2024. 

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