viernes, 31 de octubre de 2025

El jardinero de los Medias Rojas de Boston Mike Grenwell, ‘increible compañero de equipo e increíble amigo’ fallece a los 62 años de edad.

Ian Browne. MLB.com. Octubre 09, 2025.
BOSTON -- Mike Greenwell, quien reemplazara en el jardín izquierdo a Jim Rice a finales de los 1980s y se convirtió en miembro del Salón de la Fama de los Medias Rojas de Boston por mérito propio, feneció este jueves 9 de octubre luego de una batalla con el cáncer de tiroides. El deceso de Greenwell fue anunciado este jueves por funcionarios de Lee County, Fla., donde él había servido como comisionado del condado desde 2022. Un bateador zurdo que desperdigaba lineas por todo el terreno, Greenwell terminó segundo de José Canseco en la votación del jugador más válioso de la Liga Americana en 1988. Como el engranaje clave de los Medias Rojas campeones de la división este de la Liga Americana esa temporada, Greenwell tuvo una linea ofensiva de .325/.416/.531 con 22 jonrones y 119 carreras impulsadas. Terminó la temporada con 7.5 de bWAR y ganó el bate de plata. “Mike fue un increíble compañero de equipo y un amigo invalorable”, dijo el antiguo jardinero de MLB Ellis Burks, quien jugara con Greenwell por seis temporadas en Boston. “Él y yo fuimos amigos desde el primer día. Esta es una pérdida tremenda, no solo para su familia, sino para mi también. Es duro cuando se tiene a un amigo luchando con una enfermedad por un tiempo como esta. Mis condolencias vayan a su familia”. Greenwell fue inducido al Salón de la Fama de los Medias Rojas en 2008. El declive en la salud de Greenwell fue rápido. Le dijo a la estación de TV de Fort Myers, Fla., WBBH en agosto que había sido diagnosticado con cáncer medular tiroideo, la forma más rara de la enfermedad, de acuerdo a la Cleveland Clinic. “Impactado”, dijo otro inquilino del Salón de la Fama de los Medias Rojas, el antiguo catcher Rich Gedman. “Piensas que oirás sobre lo que ocurre, y a veces no y te enteras después que ocurre todo. Era muy joven”. Apodado popr sus compañeros a lo largo de su carrera como “The Gator” (El Lagarto) por su valiente hábito de luchar con cocodrilos durante su juventud en el suroeste de Florida, Greenwell era conocido por su personalidad abierta y sus buenos modales con los medios. “Siempre estaba riendo”, dijo Marty Barrett, el segunda base que fue jugador más valiosos de la serie de campeonato de la Liga Americana de 1986. “Fue un bateador sobresaliente. No tenía miedo en el plato, se paraba más cerca que cualquiera que haya visto. Me agradó jugar con él por casi toda mi carrera; era muy sorprendente. Lo extrañaremos mucho”. Jugó todos sus 1.269 encuentros de ligas mayores con los Medias Rojas, bateó .303 con 130 jonrones y un OPS de .831. ¿Cual fue una de las partes más subestimadas en el juego de Greenwell? Tuvo 460 boletos comparados con solo 364 ponches en sus 12 años de carrera.
“Lo que era más especial de él fue que en realidad negoció boletos (casi 100 veces más) más de lo que se ponchó, de eso poco se oye”, dijo Gedman. “En estos días, eso es ser un out dificil”. Una selección de tercera ronda de los Medias Rojas en el draft de MLB en 1982, Greenwell empezó su carrera conuna actuación impresionante en 17 juegos (.323 de promedio ofensivo, cuatro jonrones en 34 apariciones al plato) en 1985 y también apareció en 31 juegos del equipo de Boston en la serie de campeonato de la Liga Americana en 1986, estuvo en la nómina del equipo en la Serie Mundial. Durante la temporada de 1987, Greenwell se convirtió en regular de la alineación del manager John McNamara. Cuando Greenwell tomó el testigo del jardín izquierdo de Jim Rice una temporada después, esa era una posición que tenía mucho peso en Boston. La posición frente al Monstruo Verde de Fenway Park fue ocupada principalmente por un trio de legendarios inquilinos del Salón de la Fama desde 1939 hasta 1987,Ted Williams, Carl Yastrzemski y Jim Rice. A medida que Rice envejecía y transicionó hacia bateador designado, Greenwell probó estar listo para asumir el reto como jardinero izquierdo titular. “Fue un gran compañero y mejor persona”, dijo Bob Stanley, segundo en salvamentos de todos los tiempos en los Medias Rojas. “Tenía un gran compromiso que cumplir en el jardín izquierdo, e hizo un trabajo muy bueno. Jugaba duro y nunca olvido de donde venía__Fort Myers. Un gran tipo. Todos lo extrañaremos”. Aunque no alcanzó el nivel de sus tres predecesores, Greenwell fue miembro importante de un equipo que tenía estrellas com Roger Clemens, Dwight Evans y Wade Boggs al comienzo, y a Mo Vaughn después. De hecho, Greenwell hasta coincidió con el difunto nudillista Tim Wakefield, mejor conocido por sus contribuciones en la primera década de los 2000s, por dos temporadas. “Mike fue un maravilloso pelotero que siempre jugaba duro. Estba involucrado a profundidad con la comunidad de Fort Myers y entregaba mucho de si a otros”, dijo Evans. “Siempre querúas estar cerca de él --disfrutaba mi tiempo con él. Era muy competitivo en todo el sentido de la palabra, y será muy extrañado”. Greenwell y Burks lideraron un grupo de peloteros jovenes de posición que ayudaron a Boston a ser contendiente a finales de los 1980s e inicios de los 1990s. Greenwell estaba justo en el medio de un pedazo de historia de los Medias Rojas conocido como “Morgan’s Magic”, cuando el equipo ganó 12 juegos seguidosm y 19 de 20 justo después del receso del Juego de Estrellas de 1988, mientras establecí una marca para la franquicia de 24 victorias seguidas en casa. Todo eso ocurri{o después que el equipo despidiese a McNamara cuando el equipo estaba a nueve juegos del primer lugar en el receso del Juegos de estrellas y contrataron al poco conocido Joe Morgan de Walpole, Mas. Morgan dirigió a Greenwell en el Pawtucket AAA y por cuatro temporadas en Boston. “Greenwellera uno de mis favoritos”, dijo Morgan. “No empezaba bien, pero trabajaba duro y se convirtió en un jardinero izquierdo muy bueno. Era divertido estar cerca de él, feliz y afortunado. Todos lo extrañaremos”.
Un punto alto notable llegó en un triunfo 4-3 sobre los Orioles en Fenway el 14 de septiembre de 1998. cuando Greenwell bateó la escalera y anotó tres carreras. “Compartimos muchos momentos buenos”, dijo Burks. “Muchos altibajos, en las victorias y las derrotas. Fuera del terreno, ese era uno de los tipos con quien compartía más. Ibamos a cenar, a tomar una cerveza en la recepción del hotel o cualquier lugar. Va a ser extrañado”. El fuego que ayudaba a hacer exitosa la carrera de Greenwell a veces sacaba lo mejor de él. En 1991, tuvo una pelea con su compañero Vaughn durante una práctica de bateo en Anaheim. El incidente llegó a ser conocido como “La Furia en la Jaula”. Vaughn y Greenwellrapidamente remendaron las cosas y se respetaron entre sí a través del resto de su tiempo como compañeros. Greenwell fue parte de los equipos campeones de los Medias Rojas en la división este de la Liga Americana en 1986, 1988, 1990 y 1995. Aunque las lesiones pasaron factura en las etapas finales de la carrera de Greenwell, el guardó tal vez su mejor actuación individual de su carrera para su temporada final. El 02 de septiembre de 1996,jugando en el Kingdome de Seattle se fue de 5-4 con dos jonrones y nueve carreras empujadas. A Greenwell, le sobreviven su esposa Tracy, y sus hijos Bo y Garrett.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Octubre 31, 2025.

Manuel Sarmiento, Chris Green, Nelson Torres Muñoz, Benito Malavé y Manacho Henriquez.

Con este incio de temporada 2025-2026 de fracasos desgarradores de ciertos relevistas de Navegantes del Magallanes, luego del rictus amargo de una derrota un juego que se ganaba hasta el octavo, el noveno o el décimo inning, me abstraje, me aislé, me fui lejos en el tiempo. ¿Era verdad que en otras épocas los Navegantes tenían relevistas que cuando venían eran casi infalibles y aunque pudieran complicarse terminaban preservando la victoria? Si, es cierto, ahora están Felipe Rivero, Wilking Rodríguez, Jesús Reyes; el detalle es que no pueden lanzar todos los días. Empecé a buscar en los compartimientos de mi memoria y encontré muchos relevos de Sarmiento en el octavo o noveno inning y en casi todos resolvía, dominaba hasta los bateadores más complicados de entonces como David Concepción, Antonio Armas, Leonel Carrión , entre otros. Recuerdo un cierre de noveno o décimo inning versus Leones del Caracas en el estadio de la UCV.
Sarmiento llegó con las bases llenas sin outs y sacó el inning ante la casa del poder de los rivales. Todavía escucho mis latidos cardíacos de aquella noche. No podía ni celebrar, ni hablar. Después está la atmósfera de Chris Green, la intensidad de aquella recta que casi tumbaba al catcher Cliburn. Luego de algunos lanzamiento descontrolados empezaba a meter la recta y a combinarla con el cambio y una slider letal y terminaba dominando la escena. Nelson Torres Muñoz, tal vez sea el más fugaz pero no menos preciso y oportuno. Recuerdo un juego tortuoso, muy disputado con Tiburones de La Guaira en Valencia y Torres llegó a relevar con una situación complicadísima y el tipo parecía la viva imagen de su tío Roberto en sus días de mejor lanzador de la liga venezolana, fue capaz de fajarse con aquella alineación de Oswaldo Guillén, Gustavo Polidor, Norman Carrasco, Juan Francis Monasterio y pare de contar y al terminar el inning el juego seguía igual.
Benito Malavé si era un pitcher más directo, venía por la zona, pero nada de vender la pelota. Veneno puro. Resolvía como cerrador y también como intermedio. En aquella temporada 1993-1994 sacó unos ceros en el round robin que parecieran insignificante, solo que al recrear y regresar al momento preciso, se entiende el valor de tener un pitcher con ese aplomo cuando el contrario amenaza y el juego esta cerrado. Manacho si era más de terror, o de suspenso, lo llegué a llamar el actor de Alfred Hitchcock porque venía concedía algún boleto, pero después se reajustaba, apretaba el brazo y con algunas observaciones de Clemente Álvarez o Raúl Chavez, termina sacando la tarea.
Luego quise confirmar mis memorias y busqué en algunos libros y luego en google y efectivamente esos tipos fueron cuchillo cuando venían a relevar por los Navegantes, aunque viniera dos o tres días seguidos. Cada vez que llega el octavo o nevo inning esta temporada. Cierro los ojos y trato de llamar a Sarmiento para que venga a relevar.
Alfonso L. Tusa C. Octubre 31, 2025.

Aquel librito del beisbol

Los comentaristas de las transmisiones radiales lo invocaban y los innumerables managers de tribuna lo citaban. En un juego de beisbol ocurren muchas situaciones que los expertos aseguran que se pudieron haber evitado si se hubiese seguido ese texto imaginario, ese decálogo de qué se debe y no se debe hacer. 1.- El pitcher debe tener control de sus envíos. 2.- El cátcher debe estar en la misma página y entenderse a las mil maravillas con el pitcher. 3.- En cuenta de dos strikes sin bolas, el pitcher nunca debe venir por el medio del plato. 4.- Si hay corredores en base, el pitcher debe estar alerta todo el tiempo. 5.- Si dan un batazo a los jardines el pitcher debe hacer la asistencia detrás de tercera base o el plato según sea la ubicación del batazo. 6.- Un corredor nunca debe ser el último out en tercera base. 7.- Si se va a ejecutar un toque de sacrificio con corredores en primera y segunda base, el toque debe ir dirigido hacia la raya de tercera base, a mitad de camino. 8.- Si hay corredor en primera base y batean un elevado largo hacia los jardines, el corredor se debe montar en la base hasta la resolución de la jugada, si hay out, entonces podrá ejecutar el pisa y corre, si el batazo es imparable se puede correr e igual llegar hasta tercera base. 9.- El bateador debe correr con todo hacia primera base aunque haya conecta un elevadito fácil al cuadro. 10.- Un manager nunca debe traer al mismo relevista en el inning final cuando las dos últimas veces recibió jonrón para perder el juego. Debe traerlo en el quinto o sexto inning para que recupere la confianza.
Antes también existía una corte de los canguros, presidida por un pelotero. Allí se ventilaban los errores físicos y mentales al final de juego y había multas y amonestaciones, hasta para el manager.
Alfonso L. Tusa C. Octubre 31, 2005.

La Metáfora del Beisbol.

Todo empieza y termina en el hogar.
Alfonso L. Tusa C. Octubre 31, 2025.

jueves, 30 de octubre de 2025

Nueve campocortos en El campo de los Sueños

Hace poco leí una reseña de Ignacio Serrano en su portal El Emergente acerca de una solicitud del gran campocorto venezolano Luis Aparicio a la Liga Venezolana de Beisbol Profesional para que en el juego del día de La Chinita de esta temporada 2025-2026 todos los peloteros lleven el número 11 en su camiseta. Eso me hizo rememorar un texto que escribí en 2019 para un sitio en inglés llamado The Hardball Times lamentablemente desaparecido. Mientras más pensaba en eso, más encajaba con una idea que he estado considerando por mucho tiempo. Un juego solo posible en mi mente. Los comentaristas y narradores venezolanos siempre están especulando con el equipo ideal de peloteros venezolanos de todos los tiempos que jugaron en grandes ligas. La trivia siempre es la misma y se vuelve repetitiva, así que cambié el reto por este: ¿Cual es el mejor equipo que puedes armar con campocortos venezolanos que hayan jugado en las mayores al menos una temporada como regulares?
Los primeros peloteros que visualizaba en mi equipo eran Luis Aparicio en el campocorto, Omar Vizquel en segunda base y Gustavo Polidor en el jardín derecho. La escena más inolvidable de Field of Dreams (El Campo de los Sueños) es quella noche en Fenway Park, pura adrenalina, toda esa atmósfera asfixiante que solo la competitividad beisbolera puede proveer, el tipo de sensación que solo se experimenta cuando se visita una de esas catedrales del beisbol. Desde la mitad de la tribuna a medio camino entre primera base y el jardín derecho, Ray Kinsella mira hacia la pizarra y queda petrificado. El nombre de Moonlight Graham relumbra arriba en la pizarra. Miro hacia el terreno y observo mi equipo imaginario de campocortos. Aparicio corre hacia el hueco entre tercera y segunda base para alcanzar un roletazo incandescente con la punta de la malla del guante. Inmediatamente se levanta desde la arcilla y mete un riflazo hacia primera base desde las rodillas. Vizquel silba desde segunda base. Aparicio baja el rostro mientras aplana el terreno con la punta del zapato derecho. Durante su temporada de novato con los Medias Blancas de Chicago, Aparicio no podía encontrar la calma para atacar todos esos roletazos bateados hacia su posición. Pero se estabilizó con los días, y esa calma durante los momentos dificiles permaneció con él por el resto de su carrera; como en el blanqueo del 11 de agosto de 1961, donde Billy Pierce pitcheó sin permitir anotaciones y Luis Aparicio despachó un cuadrangular para ganar 1-0 sobre los Atléticos de Kansas City. O el 25 de mayo de 1972, cuando Marty Pattin lanzó otra gema para llevar a los Medias Rojas de Boston a una victoria 2-1 sobre los Orioles de Baltimore: En el cierre del tercer episodio, Aparicio remolcó a Tommy Harper con sencillo a la derecha, luego robó segunda base, pasó a la antesala mediante elevado de sacrificio al jardín centralde Duane Josephson y anotó por passed ball de Elrod Hendricks. Observar un juego en el terreno de Iowa donde fue filmada Field of Dreams es para mí una fantasía distante. Solo puedo tocarla al imaginar a Vizquel yomando a mano limpia un roletazo mientras adelanta varios pasos. Solo él puede lanzar la pelolta de espalda y sin balance, sin mirar a Aparicio para iniciar un doble play. En mi visión, Vizquel ataca la pelota, tan enfocado, tan rápido, tan preciso, como aquella ocasión en el estadio Luis Aparicio El Grande en Maracaibo. Jugaba campocorto para losLeones del Caracas contra Águilas del Zulia. El bateador levantó un elevado alto entre segunda y tercera base, pero elviento estaba soplando fuerte y la pelota se movió en el aire. Vizquel la siguió, buscó la mejor ubicación, y terminó atrapando la pelota de espaldas al plato. La misma expectativa, la misma emoción que brillaba en los ojos de Kinsella y Terence Mann en Field of Dreams, cuando subieron a aquella camioneta “van” para buscar a Moonlight Graham hasta encontrarlo caminando caminando en el medio de la noche con su paraguas inseparable, brilla en mi mente, cuando el bateador conecta una línea inmensa hacia el rincón del jardín derecho, y Gustavo Polidor corre y corre hasta atraparla justo contra el poste de foul. Inmediatamente gira 180 grados y lanza la pelota hacia el plato, donde Alfonso Carrasquel recibe la pelota de un bote y hace out al corredor. Todos saben que Polidor tenía uno de los mejores brazos entre los campocortos venezolanos, pero ¿efectuar un tiro tan perfecto desde el lugar más remoto del estadio? Eso parecía una fantasía que solo el manager de pequeñas ligas de Polidor creeería.
Los próximos tres peloteros que tendría en mi equipo: Oswaldo Guillén en el jardín izquierdo, César Izturis en el jardín central, y Álvaro Espinoza en tercera base. Izturis era un campocorto muy dinámico y flexible que podía alcanzar la pelota en un instante. Me lo imagino jugando en el jardín central casi detgrás de segunda base. El bateador conecta un rodado normal por el medio del terreno, pero Aparicio está cargado hacia tercera base y Vizquel está jugando muy adelantado. Así que la pelota pasa hacia el centro, Izturis la toma yhace que los árbitros se reunan para dioscutir la sentenciar. No puedo creerlo. Por eso ganó el guante de oro. Dudo por un momento y me pregunto, entre la tribuna de fenway y mi asiento frente al televisor, ¿cual es el límite entre mi equipo soñado de campocortos y la realidad? Voy a mis archivos y despues de mirar un montón de recortes periodísticos, revistas y libros, sé que mi visión no era exagerada. Izturis tenía unas manos magníficas, un tremedo juego de pies, inmensa velocidad, perop hasta ese momento no sabía de su sorprendente instinto para atacar un roletazo. *** Al pensar en Field of Dreams, es inevitable que se recree el momento cuando Kinsella detiene la van en la carretera y ese jovencito se sube, listo para jugar beisbol, listo para ir a ese maizal. Era el mismo entusiasmo, la misma pasión que Oswaldo Guillén mostró en su debut de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. A los 18 años de edad, en su temporada de novato, bateó un sencillo ante el experimentado Larry Andersen para dejar en el terreno a Navegantes del Magallanes. Irónicamente el magallanes había rechazado firmar a Guillén cuando Ernesto Aparicio llamó a su sobrino Luis Aparicio, entonces manager de los Navegantes de Magallanes. “Tengo un buen prospecto que muy pronto podría llegar a las grandes ligas”, le dijo Ernesto a su sobrino. Luis Aparicio arregló todo para que fuese a escautear al muchacho, pero el gerente general del Magallanes no quiso firmarlo. Ahora lo imagino persiguiendo una pelota que rebota del Monstruo Verde. En el último instante la pelota da un bote extraño, y Guillén tiene que lanzarse de cabeza para tomar la pelota con el guante de revés. Guillén tenía algo de experiencia jugando el jardín izquierdo desde sus días con Tiburones de La Guaira. Aquel grupo de jugadores llamado “La Guerrilla”, era muy talentoso, muchos de ellos eran campocortos (Argenis Salazar, Polidor, Carlos Café Martinez, Alfredo Pedrique, Guillén. El manager tenía el agradable dolor de cabeza de tener que ponerlos a jugar en otras posiciones para aprovechar su talento. Recuerdo la serie final de la temporada 1992-1993 en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, cuando las Águilas del Zulia barrieron a Navegantes del Magallanes. En medio de mi tristeza y frustración, una voz en mi mente me decía: “Manten la fe. Espera hasta la próxima temporada y verás que él vendrá...” Casi no tomé en cuenta ese pensamiento. La rabia y el dolor eran más grandes que cualquier otro sentimiento en ese momento. Llegué a pensar que los navegantes del Magallanes nunca ganarían otro campeonato en su vida. Entonces llegó octubre, y empezó la temporada 1993-1994. Ahí estaba él,jugando en el campocorto: Álvaro Espinoza, el que había sido shortstop regular de los Yankees de Nueva Yor por tres temporadas seguidas, llegó al Magallanes en una transacción con Tigres de Aragua. En el cuarto juego de aquella memorable serie final contra Leones del Caracas, Espinoza bateó una tremenda línea contra la mitad de la pared entre el jardín izquierdo y el central en el estadio Universitario para remolcar a Luis Raven desde primera base. Eso empato el juego a una carrera en el séptimo inning, después que habían sido dominados por Ugueth Urbina durante los primeros seis tramos. Eso sirvió la escena para una victoria 2-1 que igualó la serie a dos juegos. Espinoza aportaba algo del coraje que el equipo convirtió en su característica. Ahora, en los innings finales de este juego, en mi mente, el bateador conecta un roletazo invisible justo sobre la línea, detrás de tercera base. Cuando la pelota empieza su desvío hacia la zona de foul, Espinoza se zambulle para tomar la pelota. Con el pecho forrado de arcilla lanza a primera base desde el suelo para hacer un out inolvidable.
El primera base de mi equipo es David Concepción, el pitcher Enzo Hernández y Carrasquel el tipo con la armadura detrás del plato. Imagino a Concepción estirando todo su cuerpo para alcanzar un lanzamiento para recoger el corredor de Enzo Hernández. En el segundo intento, Concepción tiene que abandonar la base y hasta salta para evitar tropezar al corredor. El tercer intento es un lanzamiento totalmente desviado y Concepción debe lanzarse de cabeza hacia el jardín derecho corto para capturar la pelota, como en sus jugadas más espectaculares en el campocorto. Concepción desarrollo todos esos instintos a través de una prolongada carrera en las grandes ligas. Había aprendido mucho de Sparky Anderson y Tany Pérez mientras colaboraba para llevar a los Rojos de Cincinnati a cuatro Series Mundiales, ganaron las dos últimas. En la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, él fue factor clave en los primeros tres títulos de los Tigres de Aragua. Particularmente recuerdo dos momentos. Uno fue el tripleplay sin asistencia que ejecutó mientras jugaba primera base para el equipo de Aragua en un juego de pos temporada ante Leones del Caracas. El otro momento ocurrió en las mayores el 23 de junio de 1971. Concepción fue el único corredor que permitió Rick Wise en un juego sin hits ni carreras. En el sexto inning, Concepción negoció un boleto, para romper el juego perfecto de Wise. El bateador conecta un roletazo fuerte sobre segunda base que Aparicio toma casi en la grama del jardín central. Hace un disparo desviado a primera base. Pero Alfonso Carrasquel se quita la máscara y corre como el mejor velocista olímpico, para rescatar la pelota a pocos metros de la tribuna, detrás de la línea de cal del jardín derecho, y mantener así al corredor en primera base. Carrasquel lideró la Liga Americana varias veces en asistencias (477 en 1951), dobleplays (102 en 1954) y porcentaje defensivo (.975 en 1951, .976 en 1953 y .975 en 1954). Es el venezolano con más tripleplays registrados en las ligas mayores, al participar en cuatro. Como manager del estado Anzoátegui en un campeonato nacional, Carrasquel estuvo muy impresionado por los atributos defensivos de un campocorto muy joven llamado Enzo Hernández. Cuando el delegado del equipo le dijo a Carrasquel que no podía ir a un campeonato nacional de la categoría principal con un muchachito en el campocorto, él respondió: “Si Enzo Hernández, no es el shortstop de mi equipo, renuncio”. Así que Hernández fue el campocorto regular de ese equipo del estado Anzoátegui. El bateador conecta un roletazo de botes. Enzo Hernández corre hacia atrás y toma la pelota detrás del montículo en la malla de su pequeño guante. Además de jugar en las grandes ligas, Hernández ganó el campeonato de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional en las temporadas 1968-1969 y 1970-1971 en medio de una seguidilla de ocho apariciones en postemporada de los Tiburones de La Guaira. Lideró la Liga Venezolana de Beisbol Profesional en doble plays (56) en la campaña 1969-1970, y en promedio defensivo en las temporadas 1974-1975 y 1975-1976. Y desde esa posición lanza hacia primera base,saltando desde la punta de sus pies como en sus mejores años con los Padres de San Diego.
Alfonso L. Tusa C. Artículo Publicado en The Hardball Times de Fangraphs.com. Octubre 03, 2019.

miércoles, 29 de octubre de 2025

Caracas-Magallanes: El Impacto de una Rivalidad.

A veces se escuchan voces retadoras de algunos seguidores de otros equipo de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional, o de otros deportes en otros paises donde tiene rivalidades como Medias Rojas-Yankees en MLB o Real Madrid-Barcelona en la Liga Española de futbol. Si esa rivalidad Caracas-Magallanes es tan intensa tiene que tener otros detalles más allá de las conocidas pugnas que quien ha ganado más juegos, o tal serie en particular.
Este cronista que tiene al beisbol como uno de sus temas más recurrentes empezó a frecuentar lugares vetustos donde pudiese hallar reliquias o tesoros de esa rivalidad con remoquete de “eternos rivales”. Uno de esos atardeceres casi devenidos en noche Tulio apretó su laptop en la espalda, al tropezar con un taburete atravesado el bolso se deslizó a un costado de su espalda. A través de las volutas de humo, de los vahos alcohólico distinguió unas siluetas al fondo de la barra. Un tipo de barba entrecana casi se arranca los anteojos, el hombre de guayabera manga larga aguamarina derramó la mitad de su bebida. “Si, recuerdo ese mediodía dominical, me estaba bañando y me quedé enjabonado. No pude dejar de recordar aquella noche cuando el Látigo Chavéz reforzando al caracas retiró 25 bateadores en fila, ese día supimos lo que tanto habíamos sufrido en carne propia cuando el Látigo pitcheaba con el Caracas, sentimos lo que era tener un pitcher intratable en el montículo”.
El tipo de la guayabera apenas i respiraba tenía muchos juegos ganados del Látigo, aquel blanqueo contra los Tigres una mañana en el propio José Perez Colmenares y otro blanqueo contra La Guaira de Aparicio, José Herrera y Ángel Bravo. El barbudo lo interrumpió para decir que había llamado a un amigo suyo en Valencia para confirmar que Herman Hill había fallecido ahogado en la playa de Guaicamacuto. “Nunca vi a nadie más rápido que ese Herman Hill en la liga venezolana, ni Ángel Bravo, ni Victor Davalillo, ni Al Bumbry, ni Donnell Nixon, ni John Jeter, ni gary Pettis, ni el que quiera que pongan a correr en primera; y yo soy caraquista hasta la médula”. El de la guayabera recordó que unos días antes del accidente Hill jugaba profundo en el jardín izquierdo y le llegó a un elevado de foul detrás de tercera base, después se le cayó la pelota, ese tipo volaba.
El cronista apenas si podía sostener su bolígrafo, no sabía se escribía taquigrafía o soltaba la mano y dejaba que la tinta fluyese. “Ese día de Año Nuevo dejé de celebrar cuando escuché el extra noticioso. El mejor relevista del Magallanes y uno de los dos o tres mejores de la liga, aquel catirito que no tenía wind up, Mark Weems ya no vendría a rescatar más juegos para los Navegantes, se había ahogado en la playa de Patanemo mientras disfrutaba con sus compañeros Wayne Garland, Bob Bailor y Don Hood. Dejé de escuchar los juegos, Magallanes perdió varios juegos en el último inning y quedó eliminado. El barbudo pestañeó y reconoció que con Weems en el bullpen Magallanes hubiese clasificado.
El cronista contemplaba maravillado aquel contrapunteo, esta vez sin voces destempladas o desafío, solo expresiones melancólica y sollozos ahogados. El barbudo alejó su copa hasta casi tumbarla hacia el lado del cantinero. “Esa mañana odié como nunca al diario Meridiano, la fotografía de un choque de vehículos en la autopista regional de centro, “Gonzalo Marquez fallece en choque vial”, me hizo soltar el periódico mientras recordaba todas las atrapadas y piconazos que Gonzalo Márquez se cansó de hacer jugando primera base para Leones del Caracas, siempre hablaban de lo esenciales que eran Tovar y Davalillo para los Leones, Gonzalo Marquez también ganó muchos juegos para los melenudos con su bate. El tipo de la guayabera cerró lo ojos para recordar que Márquez había reforzado al Magallanes en la temporada 1969-1970 y fue campeón bate del la Serie del Caribe de 1970.
No sabía donde esconderme en el apartamento para tratar de entender el accidente donde había perecido Baudilio Díaz, primero no entendía porque no estaba con el equipo en el estadio y después se me hacia difícil imaginar como el mecanismo de una antena parabólica podía fallar y terminar aplastando el cráneo de Díaz. El hombre casi se arranca la punta de la barba antes de trastabillar en el taburete. Reflejaba cada detalle de los dos juegos sin hits ni carreras que les recibió a Urbano Lugo Padre y luego al hijo. También habló del jonrón 20 para romper la marca de Bob Darwin. El tipo de la guayabera refirió que tenía en su casa las fotografías de los dos outs en el plato que completó Baudilio al recibir aquellos dos disparos de Oswaldo Olivares desde al jardín derecho en el segundo juego ante República Dominicana en la Serie del Caribe de 1979 ganada por Magallanes.
Alfonso L. Tusa C. Octubre 29, 2025.

martes, 28 de octubre de 2025

¿A donde te fuiste Iván Murrell?

Sandy Burgin. MLB.com. 15-01-2002
Él jugó en uno de los no-hitters más famosos, algunos dicen infames, en la historia del béisbol. Puede haber sido el pelotero latinoamericano más joven en jugar en las Grandes Ligas, dependiendo del certificado de nacimiento que se tome en cuenta.   Fue uno de los primeros jugadores que formó parte de dos equipos de expansión. Fue un boxeador amateur invicto, quién además pudo jugar futbol profesional. Tiene un hijo y una hija que juegan voleibol de playa profesional.  Y a la edad de 56 o 58 años todavía tiene que ver con el juego que le apasiona, béisbol.  Iván Murrell, un miembro de los Padres de San Diego originales de 1969, tiene un cúmulo de memorias de una carrera de 10 años en las Grandes Ligas y toda una vida dentro y alrededor del béisbol.  Murrell, quién comenzó su carrera con el equipo de expansión Col 45’s de Houston en 1963, jugó para cuatro equipos, incluyendo a los Astros de Houston, los Padres y los Bravos de Atlanta, con quienes terminó su carrera en Grandes Ligas en 1974.  Murrell, un jugador del cuadro y jardinero, jugó cinco temporadas completas con los Padres, empezando por su año inaugural de 1969. Participó en un juego del 12 de junio de 1970 que es parte del folklore del béisbol y extrañamente ligado a los Padres del presente y el pasado.  En aquella fecha, el pitcher de los Piratas, Dock Ellis, lanzó sin hits ni carreras, para igualar una marca de Grandes Ligas al conceder 8 boletos. Golpeó dos bateadores, incluyendo a Murrell, y llenó las bases dos veces en una victoria 2-0, era el primer juego de una doble cartelera nocturna en Jack Murphy Stadium. Fue el primero y único no-hitter lanzado en San Diego hasta el 12 de mayo de 2001 cuando A. J. Burnett de los Marlins dejó sin hits ni carreras a los Padres, caminó a 9, un record de Grandes Ligas y le rompió la mano a Damian Jackson con un pitcheo en una victoria 3-0 en Qualcomm Stadium.  Lo que hizo más resaltante el no-hitter de Ellis fue el hecho de que lo hizo bajo la influencia de drogas alucinógenas suministradas (de acuerdo a Terry  Cannon de The Baseball Reliquary) por el Dr. Timothy Leary.
“Yo conocía muy bien a Dock Ellis”, dijo Murrell desde su hogar en Port St. Lucie, Fla. “Él era un tipo muy intenso y competitivo lo que llamaríamos en el mejor de los sentidos uno de esos ‘locos’. Ciertamente ese fue un juego extraño, pero no pienso que alguno de nosotros pensara así de extraño sobre eso”.  “Lo que recuerdo más de todo eso fue haber visto a Dock dos días después caminando a través del campo desde el dugout de Pittsburgh hacia el bullpen”, recordó Murrell. “Se volteó hacia mí y gritó ‘epa Murrell, Murrell, mira esto’ Miré su cabello, tenía un afro en aquellos días, tenía unos rizos rosados”.  “Ese día tambien tenía puesta una chaqueta que decía: ‘Mr. No-No’ Definitivamente era alguien de quién no podías saber de donde venía o hacia donde iba. Siempre te sorprendía con algo inesperado”.  Murrell está bien consciente de donde viene y hacia donde va.  Ahora entrena jugadores de secundaria y la universidad, de manera individual.  “He estado tratando de establecer mi propia academia de beisbol  para retribuirle a los muchachos”, dijo Murrell. “He ayudado a unos cuantos muchachos de secundaria para avanzar a la universidad y a varios universitarios para saltar al profesional.  “Ahorita tengo que usar muchos campos del condado y de las secundarias porque no tengo terreno propio”, dijo Murrell. “Desafortunadamente cuando jugábamos, yo no ganaba el dinero que pagan hoy. Mi primer cheque fue de 5500 dólares y el último con los Bravos fue de 34000 dólares. “Lo que me gustaría hacer algún día es comprar un pedazo de terreno y construir mi propio estadio. Hace unos años estaba entrenando tres equipos de diferentes  grupos de edades. Los llevábamos por todo el estado de Florida, Puerto Rico y Santo Domingo. Era difícil conseguir patrocinantes, por eso ahora entreno de manera individual”.
Aún cuando su carrera en las Grandes Ligas terminó en 1974, la carrera profesional de Murrell continuó por varios años en la Liga Mexicana.  “Jugué hasta 1984”, dijo Murrell, “Quería jugar hasta los 50. Estaba en buena forma, pero los sueldos en México no eran tan buenos. Lideré la liga en jonrones y carreras empujadas por dos temporadas. Sentí que no había mucho más que probar”.  Murrell dejó el béisbol y se mudó a Brooklyn, N.Y., donde él y un amigo establecieron un club nocturno de 1989 a 1990.  “Hubo muchas drogas, muchas peleas, un tiroteo, no nos fue bien”, dijo Murrell. “Después de eso me mudé a Stuart, Fla., y empecé a entrenar niños y a enseñar ESO (Education of Students of Other Languages). También participé en la Senior League, de corta vida, para jugadores mayores de 35 años”.  Murrell siempre ha tenido la voluntad para desenvolverse en varias actividades. Creció en Costa Rica, allí jugaba futbol y estudiaba mecánica de aviación. Luego que sus padres se divorciaron, él regresó a Panamá con su madre y comenzó a boxear. Se mantuvo invicto como púgil amateur del peso medio y recibió ofertas para hacerse profesional.  Fue seleccionado para jugar con el equipo de futbol de Panamá en los Juegos Panamericanos de 1963, pero terminó firmando un contrato de béisbol de Grandes Ligas con los Colt 45’s de Houston. “Nunca jugué béisbol organizado hasta que cumplí 17 años”, dijo Murrell. “Afortunadamente para mí, me di cuenta que mi mejor oportunidad de venir a los Estados Unidos era como beisbolista. Cuando regresé a Panamá dos años después de jugar en las Grandes Ligas en 1964, la gente me preguntaba: “¿Cómo carrizo lo pudiste lograr tan rápido?” Les dije que lo deseaba con todo mi corazón”.  Murrell pudo o no haber sido el jugador latino más joven en las Grandes Ligas.  “Mi edad beisbolera hoy es 56, aunque en realidad tengo 58”, dijo Murrell. “En aquellos días y aún ahora, algunos de los jugadores latinos se quitaban uno o dos años de edad. Eso ayudaba para conseguir 1500 dólares adicionales por clasificar para Clase A, 2500 para AA y 5000 para AAA. Ahora, por supuesto puedes ganar millones adicionales si ellos piensan que eres uno o dos años más joven. Cuando me hice profesional supuestamente tenía 18 años, pero en realidad tenía 20.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Agosto 30, 2011.
Ivan Murrell falleció el 08 de octubre de 2006 en Stuart, Florida. USA. Jugó en la LVBP con Cardenales de Lara (1969-70), Navegantes del Magallanes (1971-72, 1973-74) y Tiburones de La Guaira (1972-73).

lunes, 27 de octubre de 2025

Visiones fragmentarias

Hace unos días en el inicio de la Serie Mundial de grandes ligas, me sorprendió la figura de un personaje con todas las características de uno de los primeros peloteros que seguí por radio. Efectivamente ahí estaba Cito Gaston, a quien conocimos como Clarence Gaston por allá a finales de los 1960s. Los Azulejos de Toronto rendían tributo al único manager que los ha llevado a ganar la Serie Mundial.
Esa imagen se mezcló ayer con el aniversario de la fundación del equipo de beisbol Navegantes del Magallanes. Clarence Gaston fue el primer referente que tuve de un juego Caracas-Magallanes. Aunque los pergaminos históricos permiten conocer de la remota reunión en el bar Back Stop dela barriada que luego fue renombrada en honor al equipo de beisbol, de los dos juegos sin hits ni carreras de Vidal López cuando todavía la liga era conocida como Primera División, de las hazañas de Sam Nahem, Sudafrío Hines, Joe Margoneri, Johnny Hetki, entre otros, de los batazos decisivos de Camaleón García, aquella gesta de Clem Labine que ganó 13 juegos en una temporada, ocho ante el Caracas, lo cual llevó a los caraquistas a llamarlo “Lavaina”. La gran calidad de Ramón Monzant, la integridad y la competitividad de Isaías Látigo Chávez, aquel juego sin hits ni carreras de Graciliano Parra que se acabo en el décimo inning aunque el luego ganó por blanqueo, aquellos tres outs en el plato que ejecutó Armando Ortiz desde el jardín izquierdo para luego rematar con un jonrón que le dio el triunfo al Magallanes a la vez que acababa con el invicto de Diego Seguí, aquel doble de Gustavo Gil para remolcar a Gregorio Machado desde primera base en el inning 14 de la semifinal ante Tigres de Aragua en enero de 1970, la jugada infartante de Dámaso Blanco para neutralizar el intento de squeeze play de Santos Alomar en el juego decisivo de la Serie del caribe de 1970.
La electricidad de aquella dupla Parker-Page en la temporada 1976-77, los dos tiros incandescentes de Oswaldo Olivares en la Serie del Caribe de 1979 para enfriar dos veces en la mascota de Baudilio Diaz la amenaza de los dominicanos, en ese mismo juego el imparable de Rafael Cariel para dejar en el campo a los dominicanos. La atrapada fantasmagórica de Melvin Mora en elsexto juego ante batazo de Omar Vizquel para mantener la paridad 0-0. Aquel jonrón de Cheo Malavé para levantar a un Magallanes que perdía la final 1995-96 1-3 versus Cardenales de Lara. Aquel jonrón de Alejandro Freire ante Omar Daal para darle el triunfo a Ramon García en la segunda final Caracas-Magallanes. Los tiros certeros de Endy Chavez en los títulos 2001-2002, y los que siguieron en 2013 y 2014. La conversación de Wilfredo Romero con Bruce Rondón para decidir a quien lanzarle en aquel inning final entre Niuman Romero y Williams Astudillo.
Todos esos episodios quedaron suspendidos en la atmósfera cuando Clarence Gaston hizo el lanzamiento en el pimer juego de la Serie Mundial 2025, entonces escuché aquel turno del cierre del inning décimo tercero en el estadio de la UCV (07 de diciembre de 1968), si, esa fue la última temporada de Magallanes como home club en Caracas. Bob Lee, relevaba por el Caracas, hasta ese momento se mantenía invicto y apenas si le podían batear los contrarios. De pronto la voz de Delio Amado León empezó a aguzarse: “La bola se va…se va…se va…jooooooooooooonróoooooon de Clarence Gaston y Magallanes deja en el terreno al Caracas, el público se ha lanzado al terreno y Gaston tiene que apretar su carrera y hasta está saltando para llegar al plato…”
Alfonso L. Tusa C. Octubre 27, 2025.

domingo, 26 de octubre de 2025

La entrevista de Ken Berry (III)

Mark Liptak. White Sox Interactive.com. Agosto 2005.
ML: Una de las jugadas más raras que quisieras ver, ocurrió el 8 de septiembre de 1971, y estuviste involucrado en ella como miembro de los Angelinos. Ocurrió en Comiskey Park con un batazo de Carlos May. Yo estaba sentado al lado de Harry Caray en las gradas del jardín central cuando ocurrió. Fue en el primer inning con las bases llenas. Tom Murphy era el pitcher. ¿Puedes  recordarla?  KB: Yo jugaba en el jardín izquierdo y Mickey Rivers estaba en el cetro ese día. Carlos May despachó un linietazo sobre la raya de cal que se iba alejando de mí. Me lancé para tratar de hacer una atrapada en zambullida pero fallé. Me golpeé fuerte contra la grama artificial y me mareé un poco. Para cuando Mickey tomó la pelota todos habían anotado. No fue uno de miks mejores momentos, ¡de hecho he estado tratando de olvidarlo! (risas) Esa fue una de esas lecciones… si te vas a zambullir para hacer una atrapada más te vale que la pelota termine en tu guante”. (Nota del autor: Berry fue reemplazado inmediatamente después de la jugada. Su lugar fue tomado por Tony González).  ML: Tambien tuviste la oportunidad de dirigir en las ligas menores por varios años. Tuviste a John Elway cuando estabas con los Yanquis, dirigiste para los Padres y también  para los Medias Blancas en Birmingham. ¿Puedes enumerar algunos de los muchachos con quienes tuviste la oportunidad de trabajar y luego fueron al South Side (Lado Sur)?  KB: “Ese fue el año cuando nuestro equipo de Birmingham parecía un tren imparable, vencíamos a todos en la liga. Ganamos catorce seguidos en algún momento. Tenía muchachos como Robin Ventura, Matt Merullo, Rich Amaral, Frank Thomas, y Craig Grebeck”. “Nuestro estilo era ser agresivos, eso fue lo que aprendí de Eddie Stanky. Hacíamos muchas cosas como bateo y corrido, robar bases, mover a los corredores. Sin embargo tenía un pequeño problema porque no podía encontrar a quien debería ser mi cuarto bate. Ninguno de los tipos que tenía cumplía los requisitos. Finalmente tuve la idea de poner a Grebeck de cuarto bate. (Nota del autor: ¡Craig Grebeck era un tipo pequeño!). El experimento funcionó a las mil maravillas porque Craig podía hacer muchas cosas con el bate.  Podía batear elevados de sacrificio, batear un roletazo para delantar el corredor, aparecerse con el gran imparable con dos outs. Empujó como 87 carreras ese año y fue el jugador más valioso. Tenía un gran corazón y cuando jugó con los Medias Blancas, yo pensaba que era el mejor utility de la liga porque podía jugar las tres posiciones del infield y en todas era muy bueno”.  
ML: Me gustaría hablar de Frank. Él tuvo una gran habilidad desde sus primeros días en las mayores, ser capaz de batear con fuerza, batear lejos, pero también una habilidad increíble para negociar boletos, para trabajar al pitcher y conocer la zona de strike. Tü jugaste con inquilinos del Salón de la Fama como Al Kaline, Tony Oliva, Harmon Killebrew y Yastrzemski. ¿Cómo se compara Frank como bateador con esos grandes?  KB: “No olvides que él era un hombre grande que tenía una zona de strike grande. Él bateaba un poco encogido y tenía un conocimiento destacado de la zona de strike. Lo último que le dije cuando lo llamaron a las mayores fue ‘no dejes de batear hacia el jardín central’. Tenía tanto poder que podía hacer eso y la pelota aún viajaba a 450-500 pies. Tambien al hacer eso puedes ver un poco más la pelota y saber que tipo de pitcheo es”.  ML: Tambien tuviste la oportunidad de ser consejero técnico en la película de beisbol, ‘Eight Men Out’ (‘Ocho hombres fuera’) dirigida por John Sayles. ¿Cómo conseguiste esa oportunidad?  KB: “Yo estaba dirigiendo en Appleton, Wisconsin para los Reales. El equipo de la granja de los Mellizos era dirigido por mi amigo Don Leppert. Tuvimos una buena temporada pero ellos tuvieron un draft de junio extraordinario y esos muchachos fueron asignados a ese equipo y nos alcanzaron y ganaron el título de la liga al final. Ganaron algo así como trece juegos seguidos. Leppert me llama después que termina todo y me pregunta que voy a hacer en el receso entre temporadas. Le dije que me iba a casa. Me preguntó si quería colaborar en una película. Él estaba acargo de la liga instruccional de los Mellizos y no podía participar en esta película. Así que me dio el número de la persona a llamar, lo hice y me convertí en consejero técnico de ‘Eight Men Out’. Eso duró cerca de dos meses y lo disfruté mucho”.  ML: Algunos de los actores involucrados en esa película, especialmente Charlie Sheen, habían estado alrededor del juego y lo habían jugado competitivamente. Me imagino que podrías decir quien podía jugar y quien no. ¿Había alguien más que te impresionara además de Sheen? (Nota del autor: Sheen mientras asistía a Yale University, fue el último corte del equipo en su primer año universitario. Era pitcher y luego usó esa experiencia para interpretar a Rick Vaughn en la película ‘Major League’).  KB: “D.B. Sweeney sabía lo que estaba haciendo. Tenía una buena idea de cómo jugar el juego. John Cusack era muy atlético, solo que estaba un poco fuera de época. Estaba tratando de hacer muchas cosas que no ocurrían en un campo de beisbol en los años ’20. Hizo varias paradas atléticas en tercera base en la película, se zambullía a todo lo largo de su cuerpo y hacia la atrapada. Yo le bateaba esas pelotas fuera de cámara con fungo y la bateaba duro”.  “Disfruté trabajar con John Sayles. Fue un buen director. Me daba las escenas que necesitábamos filmar y trabajábamos en ellas. Recuerdo una donde Sheen tenía que hacer una atrapada y golpear contra la parte no acolchada de la pared donde estábamos filmando. (Nota del autor: Las escenas del juego fueron filmadas en Indianapolis donde los Medias Blancas tuvieron su principal equipo de ligas menores por muchos años. Berry jugó ahí en 1963 y 1964). Le mostré a Charlie como hacer la atrapada y luego girar sobre la cerca para amortiguar  el impacto del golpe. Hicimos la toma y Charlie desafortunadamente olvidó girar y se dio el trancazo contra la cerca. También se enredó la pierna cuando tropezó con una pieza que estaba pegada de la puerta. Otra cosa sobre Charlie destaca. Yo estaba lanzando la pelota y él  tenía que lanzarse y hacer la atrapada. En un intento él lo hizo completamente extendido sobre su cabeza. Excelente. Fue algo como lo que hizo Willie Mays en la Serie Mundial.
 ML: Tambien tuviste la oportunidad de una pequeña conversación en cámara en la película ¿Cuál es la historia detrás de esto? (Nota del autor: Hacia el final de la película, mientras Shoeless Jackson juega bajo otro nombre en un juego de liga menor, un fanático lo ofende acerca de su falta de inteligencia. Luego que Jackson batea un triple, mientras se para en tercera base él le responde al fanático. ¡Ese fanático era Berry!).  KB: “Se suponía que yo interpretara la parte del malandro que amenaza con matar a la esposa de Lefty Williams si él lanzaba el último juego. Así que practiqué el papel y   lo tenía controlado cuando la muchacha a cargo de las pruebas dijo que ella quería hacer un cambio. Ella dijo que al oir mi voz cada día durante la filmación le hizo pensar que la parte del ofensor era la mejor para mí”.  “Así que empecé a trabajar en eso y sentí que lo tenía controlado. Un día Sayles se me acerca y dice ‘¿estás listo?’ También dijo que debido a que era tarde y el sol estaba bajando eso tenía que ser hecho en una toma. ¡Hablamos de presión! Así que que nos pusimos a trabajar, yo había llamado a un  amigo, Dick Kenworthy, quien vivía en el area y le pregunté ‘¿quieres salir en una película?’, el estuvo sentado a mi lado en la escena. (Nota del autor: Kenworthy jugó para los Medias Blancas en 1962 y desde 1964 hasta la temporada de 1968. Su mejor año fue 1967 cuando bateó cuatro dobles, un triple y cuatro jonrones en 97 turnos al bate). Asi que lo hicimos y me sentí muy orgulloso de haber sido capaz de hacerlo en una toma”.  ML: Tu hijo Layne está en el sistema de ligas menores de los Medias Blancas y estuvo en el entrenamiento primaveral este año pasado. (Nota del autor: Él fue nombrado el ‘jugador del juego’, en la victoria de los Medias Blancas sobre Colorado el 31 de marzo de 2005). Me estabas diciendo que el pasó un tiempo contigo mientras estabas trabajando en la película ¿cierto?  KB: “Él tenía alrededor de siete años cuando se estaba haciendo esa película. Yo le bateaba pelotas en el campo durante el día y el hacía atrapadas en zambullidas, algunas pelotas casi lo golpeaban pero ahí fue donde agarró el gusanillo por el juego. Él hacía una atrapada maravillosa y las personas que veían la filmación de la película empezaban a aplaudir. A él le gustaba oir ese sonido”.  ML: ¿Que piensas del comienzo que los Medias Blancas han tenido hasta el momento esta temporada? (Nota del autor: Esta entrevista fue hecha el 21 de junio de 2005).  KB: “Los Medias Blancas están jugando bien de verdad y Ozzie Guillén ha sido una gran razón para eso. Cuando él jugaba él siempre estaba relajado y acertado, siempre hacía las pequeñas cosas que ayudan a ganar juegos y se puede decir que estos tipos son de la misma manera. Ellos juegan tan duro como cualquier equipo que haya visto jugar de esa manera”.  ML: Por más de una década…contando tus días de liga menor en el sistema de los Medias Blancas Ken. ¿Puedes resumir esa experiencia completa para mí de tus días en Chicago?  KB: “Tuve algunos grandes años y grandes memorias en Chicago. Fui muy afortunado de jugar para los managers de los Medias Blancas que lo hice porque todos me enseñaron algo que pude usar después cuando me convertí en manager. Al López fue parte de la ‘vieja guardia’, aprendí a trabajar los porcentajes con él, Eddie Stanky me enseñó mucho acerca del juego y el estilo agresivo que pienso te hace ganar en el beisbol y Chuck Tanner quien solo fue mi manager por cerca de un mes, me enseñó como ser un ‘manager de los jugadores’. Él y Roland Hemond eran exactamente el tipo de persona que los Medias Blancas necesitaban en ese momento”. “No era fácil y pasé algunos momentos difíciles con los Medias Blancas pero eso es parte de la vida. ¡A veces el beisbol te puede volver loco! Los aficionados fueron buenos conmigo y aprecio el hecho de que ellos aún recuerden a “The bandit”.  
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Enero 04, 2016.

sábado, 25 de octubre de 2025

La entrevista de Ken Berry (II)

Mark Liptak. White Sox Interactive.com. Agosto 2005.
ML: Por ciertas razones incluyendo la salud, López renunció como manager de los Medias Blancas en noviembre de 1965. Fue reemplazado por Eddie Stanky, el cual estaba ansioso por dejar que Al Capone llegara de nuevo a la ciudad. Me parece que la mejor parte para empezar es preguntarte por las diferencias entre Al y Eddie. KB: “Esa es una pregunta fácil. Las diferencias eran como la noche y el día. Eddie era extremadamente agresivo como manager. Siempre quería que presionáramos al otro equipo. Usaba mucho el toque, el bateo y corrido, el robo retardado…teníamos como cuatro o cinco tipos quienes podían correr y robamos muchas bases”. “Eddie tenía por regla que debías montarte en la base con cada elevado, y por lo menos amagar con salir. Él quería forzar a los rivales a lanzar la pelota. Él nos enseñaba cosas como tratar de tumbarle el guante al oponente cuando estaban tratando de tocarte. Hay una manera de hacer eso disimuladamente para que el árbitro no te cante out automáticamente”. “Él quería ganar y esperaba que tuvieses la misma actitud. Yo no tuve problemas con él porque sabía que esa era su forma de ser. Si estabas lesionado y no podías jugar, Eddie se lo tomaba personalmente. Una vez yo estaba en la habitación del masajista, tenía dolor en la espalda. Charlie Saad, nuestro masajista, estaba trabajando tratando de aliviarme. Eddie vino a ver como estaba y le dije que no sabía si podía jugar. Eddie me miró y me llamó perro. Así era él”. “Yo corría a través de una parec por él, el me enseñó mucho y era muy completo acerca del juego. Él siempre decía, ‘solo tienes 27 outs en un juego, así que no los malgastes…’ Cuando me hice manager y miraba hacia atrás el tipo de manager que fue Eddie, me dije que aprendí 80 porciento de beisbol agresivo en el campo de él. También aprendí 20 porciento de cómo no tratar a las personas de él”. ML: Cuando Eddie hacía cosas como su famoso ‘strip tease’ en abril de 1966 o sus comentarios acerca de Carl Yastrzemski en junio de 1967, ¿cuan duro fue para los peloteros de los Medias Blancas ganar juegos contra tipos que estaban molestos por sus acciones? (Nota del autor: En abril de 1966 Stanky lanzó una andanada verbal hacia el periodista de Detroit News Watson Spoelstra, luego que este preguntara que tipo de lanzamiento le hizo el relevista de los Medias Blancas Bob Locker a Gates Brown en una situación clave. Además del ataque verbal Stanky se rasgó el uniforme en jirones y lanzó sus zapatos contra la pared del clubhouse. En junio de 1967 Stanky fue citado de haber dicho sobre Yaz, “él puede ser un Todos Estrellas del cuello para abajo, pero en mi libro él es un pelotero malhumorado…y no me gustan los peloteros malhumorados”). KB: “Eso no hacía una diferencia para mí. Muchos tipos se reían de eso. A Eddie no le gustaba Yaz por alguna razón. Eddie podía ser de esa manera. Si no le gustabas, haría cualquier cosa para entrar en tu mente. Estoy seguro que había veces cuando Eddie lamentaba algo que dijo o hizo pero no iba a mostrar ninguna debilidad discúlpandose”. ML: Con todo esto como telón, la temporada de 1967 empezó con los Medias Blancas considerados fuera de competencia, aún así, de alguna manera ustedes ganaron. Una seguidilla de diez victorias que empezó el 30 de abril impulsó al equipo al primer lugar donde estuvieron hasta mediados de agosto. Considerando el talento de equipos como los Medias Rojas, Tigres y Mellizos, el potencial jonronero que ellos tenían, ¿Cómo hicieron los Medias Blancas para seguir ganando juegos?
KB: “Ganábamos por el pitcheo, velocidad y defensa. Cada equipo que mencionaste bateó cerca de .260 o más ese año y cuando miras a los jugadores que tenían, ellos tenían una mejor alineación que nosotros. Bateamos alrededor de .230 como equipo pero compensábamos haciendo las pequeñas cosas para ganar los juegos”. ML: Personalmente tu empezaste a surgir ese año, tuviste una seguidilla de veinte juegos bateando imparables y empezaste a jugar el tipo de defensa en los jardines que te ganó el remoquete de “The Bandit”, por tu habilidad para robarle jonrones a los bateadores. ¿Era eso simplemente por el hecho de que ahora te sentía cómodo en las mayores? KB: “Durante esa seguidilla de veinte juegos, todo lo que bateaba caía en territorio de nadie, sin importar si era una línea o un bombito. Eso ocurre a veces. Nunca entendí el bateo hasta que me retiré y empecé a jugar softbal de bola lenta. En ese deporte tienes que esperar por el lanzamiento, mantener tu peso atrás, cosas como esas. Cuando yo jugaba en las mayores tenía muchos malos hábitos, tenía mal balance, me lanzaba tras las pelotas y tenía un pobre reconocimiento de los pitcheos. Solía ser un bateador agresivo, me sentía incómodo al tener cuenta de dos strikes, a menudo hacía swing temprano en la cuenta, a veces no eran los mejores pitcheos”. ML: Ese año fuiste nombrado para el equipo de estrellas del Juego de Anaheim. ¿Cómo fue esa experiencia para ti? KB: “No fue buena. Estaba bateando por encima de .300 cuando los peloteros votaron para elegir el equipo pero para el momento que estaba próximo el juego yo había bajado hasta .255. Terminé cuarto en la votación para los jardineros pero el manager de los Orioles, Hank Bauer, quien tenía el equipo ese año, dijo que no me iba a tomar a pesar del voto de los peloteros”. “Resultó que justo antes del receso jugamos ante los Orioles. Tom Phoebus me lanzó un pitcheo que saqué de jonrón y mientras corría las bases grité “¡toma eso Bauer!” En esa serie Frank Robinson quien iba a estar en el juego, arrolló a Al Weis tratando de romper un doble play. Weis sufrió un esguince del ligamento cruzado y quedó inhabilitado por el resto de la temporada, pero Robinson recibió un golpe en la cabeza cuando hizo contacto con Al, y tuvo visión doble por mucho tiempo, así que estuvo fuera de juego. Entonces ese domingo Al Kaline bateó un elevado en una situación clave y se rompió la mano cuando golpeó el enfriador de agua…así que estaba fuera de juego. Cuando eso ocurrió, Bauer dijo que me llevaría”. “El juego empezó al atardecer y nadie podía ver nada en el plato. Sentado en el banco, veo a tipos como Willie Mays, Hank Aaron, Mickey Mantle, Tony Oliva y Harmon Killebrew poncharse. Pienso que los aficionados no querían ver un juego de estrellas donde los pitchers ponchaban a todos. (Nota del autor: Ese juego duró 15 innings y la Liga Nacional ganó 2-1 con un jonrón de Tany Pérez. ¡Ambos cuerpos de lanzadores se combinaron para treinta ponches!). Finalmente en el cierre del décimoquinto, Bauer me dice que tome un bate. Salgo a batear contra Tom Seaver y me poncha con tres envíos para terminar el juego”. ML: Ken era justo el principio de la última semana de la temporada. Los Medias Blancas estaban detrás de Minnesota por medio juego y cerraban la temporada con los Atléticos y los Senadores. La Serie Mundial estaba tan cerca para los Medias Blancas que los aficionados podían saborearla, hasta los rivales como Mike Andrews de los Medias Rojas me dijo que él y sus compañeros vieron con quienes iban a jugar los Medias Blancas y dijeron que todo se había acabado. El problema es que todo se acabó para los Medias Blancas, quienes perdieron los cinco juegos y vieron esfumarse su oportunidad en una derrota 1-0 ante Washington el último viernes de ese año. Ha pasado mucho tiempo pero sé que tienes que recordar esa semana.
KB: “Pienso que llegamos a esa última semana exhaustos. Stanky no hacía sustituciones, a si que jugamos cada inning de cada juego… tal vez solo estábamos desgastados. La otra cosa era que si, Kansas City y Washington eran los dos peores equipos, pero tenían algunos buenos peloteros que estaban surgiendo. Ellos estuvieron impresionantes y hay que darles crédito. Nosotros tampoco jugamos bien a la defensiva, hicimos tres o cuatro errores. (Nota del autor: En el doble juego perdido ante los Atléticos el miércoles 27 de septiembre de 1967, los Medias Blancas hicieron tres errores que provocaron tres carreras sucias). “La otra cosa que recuerdo es que cuando llegamos a casa para enfrentar a los Senadores, aún teníamos oportunidad de ganar el banderín pero en las tribunas solo había trece o catorce mil personas. Debimos haber tenido cuarenta mil para animarnos, eso fue una caída en espiral”. (Nota del autor: Los Medias Blancas llegaron a casa para una serie de fin de semana con Washington. La noche del viernes 29 de septiembre de 1967, asistieron 12.665 personas. Los Medias Blancas perdieron 1-0 y fueron eliminados). ML. Algunos de tus compañeros de ese equipo me han dicho que aún no se han recuperado de ver el banderín escapársele de las manos así. A través de los años ¿alguna vez te has dicho ‘que hubiera pasado si?’ KB: “No me ocupo mucho de eso. La única vez que pensé ‘que hubiera pasado si’, fue cuando pensé que tal vez debí haber hecho algo como invitar a Al Kaline a tomar una taza de café y hablar con él de bateo. Pasar algún tiempo con los grandes bateadores contra quienes jugué. Tal vez si hubiese hecho eso pude haber tomado algunos consejos y haber sido mejor bateador. Sin embargo esa no era mi naturaleza, nunca hice eso”. ML: El colapso llegó el año siguiente y desde 1968 hasta 1970 a pesar de tener tipos talentosos como tú, Ed Herrmann, Luis Aparicio, Joe Horlen, Peters y John, los Medias Blancas estuvieron horribles. ¿Por qué no pudieron ganar esos equipos? KB: “Mira los jugadores que cambiaron los Medias Blancas. Weis, Buford, Agee, Tommy McCraw, todos los tipos que podían correr. Los cambios cambiaron al equipo por completo. Los Medias Blancas perdieron la agresividad completamente”. “Recuerdo que en un juego yo estaba sentado al lado del manager. Teníamos hombre en primera y el bateador estaba adelante en la cuenta 2-1 0 3-1 ‘muchacho ese parecía un buen momento para el bateo y corrido’… El manager me miró y dijo…’oh noooo. El bateador podría fallar y el corredor podría ser out en segunda’. Ahí estaba el problema. Los Medias Blancas jugaban aburrido, beisbol de brillo ausente, esperando para ser vencidos”. ML: Tuviste algún éxito personal sin embargo…en 1970 bateaste .276 y ganaste tu primer guante de oro. Los aficionados de la época de los Medias Blancas te recuerdan saltando alto contra la cerca del jardín central para atrapar los que debieron haber sido jonrones. ¿Era eso algo que practicabas? KB: “Yo trabajaba en esas atrapadas en salto todos los días. Cada día practicaba a robar jonrones. Durante la práctica de bateo apartaba a los otros jugadores del jardín central y empezaba a trabajar. Lanzaba mi gorra hacia atrás para darme una idea desde donde empezaba a correr tras las pelotas. Después que hacía la atrapada podía ver cuan lejos había ido para hacerla y eso me daba una idea de lo que podía hacer en un juego. “Probablemente la atrapada más grande que hice llegó cuando estaba con los Angelinos. Estábamos en Baltimore y Terry Crowley un fuerte bateador zurdo, bateó una pelota entre dos. Andy Messersmith estaba lanzando, era la parte final del juego y los Orioles tenían dos hombres en base. La cerca en Baltimore era como la de Comiskey Park, una cadena con láminas verdes de madera. Yo corrí y salté, monté mi pie en la cerca y salté como tres metros de altura. Hice la atrapada con mi brazo, guante, cabeza y tórax pasando sobre la cerca y luego cayendo hacia el campo. De alguna manera mantuve la pelota. Deseo poder tener ese video”. “Sabes que he querido sacar esto de mi pecho por mucho tiempo. Una vez estaba viendo beisbol por ESPN con Jon Miller y Joe Morgan. Miler le recordó a Morgan que hacia el final de su carrera él jugó algo en los jardines y le preguntó como era. Morgan dijo , ‘no era como estar en segunda base, te podías relajar ahí’. Yo estaba sentado en casa y empecé a ladear la cabeza. Cuando yo jugaba en el jardín central era responsable por los otros dos jardineros en cuanto a posicionarlos. Yo tenía que saber quien estaba bateando, tenía que saber lo que iban a lanzar mis pitchers, cuando estaba en Comiskey Park tenía que mantenerme revisando el viento porque a menudo cambiaba o agitaba. Siempre tenía que estar listo. Y Morgan decía que se podía ‘relajar’ cuando jugaba en los jardines”.
Continuará

viernes, 24 de octubre de 2025

La entrevista de Ken Berry (I)

Mark Liptak. White Sox Interactive.com. Agosto 2005.
“Yo trabajaba en esas atrapadas en saltos cada día. Cada día practicaba a robar jonrones. Durante la práctica de bateo quitaba a los otros tipos del jardín central y empezaba a trabajar. Lanzaba la gorra para tener una idea de donde empecé y arrancaba a buscar elevados. Luego de realizar la atrapada podía ver cuan lejos había ido para agarrarla y eso me daba una idea de lo que podía hacer en un juego”. Ken Berry. (Mark Liptak, agosto 2005). Mark Liptak. Originalmente publicado en White Sox Interactive.com (08-2005).
Él demostró ser un meritorio successor de Jim Landis en la galaxia de jardineros centrales de los Medias Blancas. Su apodo era ‘The Bandit’ debido a su habilidad para robarle a los oponentes jonrones cantados haciendo acrobacias en la pared del jardín central de Comiskey Park, se estiraba muy alto y tomaba conexiones que parecían destinadas al fondo del bullpen. Más adelante en la vida, Ken Berry se convertiría en reconocido manager de ligas menores al trabajar con jóvenes prometedores como John Elway, Robin Ventura, Alex fernandez y Frank Thomas. Y si una carrera de ligas mayores extendida desde 1962 hasta 1975 no fuese suficiente, junto con una aprición en el Juego de Estrellas (1967) y dos guantes de oro, Berry se encontró trabajando en el cine, como consejero técnico en la película, ‘Eight Men Out’. Busque en dos de las carreras por el banderín más grandes de la historia de los Medias Blancas y tendrá una historia que contar. Ken contó esa historia desde su hogar de Kansas una mañana de martes. Lo encontré extremadamente profundo acerca del beisbol… posiblemente debido a que dirigió, fuerte en sus opiniones de cómo jugar el juego y seguro de sus memorias de los Medias Blancas…desde managers como Al Lopez, Eddie Stanky y Chuck Tanner hasta una semana a finales de septiembre de 1967, hasta sus pensamientos sobre el equipo de los Medias Blancas de este año que parece como que podría llegar a jugar la postemporada en octubre. Si de hecho…¡fue toda una historia!
ML: Ken ¿como empezó ese amorío entre tú y el beisbol? Imagino que jugaste mucho de niño mientras crecías en Kansas. KB: “Yo había jugado beisbol de pequeñas ligas y luego pelota de American Legion. Eran solo alrededor de 25 juegos al año, no como los 40 0 50 juegos que hacen los equipos itinerantes hoy. Llegamos al torneo regional en Oklahoma City un año pero fuimos vencidos por un equipo donde jugaba el hijo del antiguo Yanqui, Allie Reynolds. Si hubiésemos ganado ese juego hubiéramos ido a la Serie Mundial. Empecé como tercera base y tenía buena velocidad. Yo era un buen recibidor en futbol”. ML: Para el tiempo cuando estabas en la universidad en lo que ahora es Wichita State University, los Medias Blancas aparentemente estaban interesados en ti. Cuentanos como fuiste escauteado, y como firmaste. Y ¿no fue Ted Lyons parte de la gente de los Medias Blancas que te escauteo? KB: “Ted había venido desde Louisiana para verme jugar. Fue en verdad la única vez que sabía que alguien estaba interesado en mi por el beisbol. Yo tenía una beca para jugar futbol en la universidad, como dije yo era un buen recibidor, y los Chargers de san Diego de la vieja AFL sabían de mí, pero esta fue la primera vez por el beisbol”. ML: Firmaste con los Medias Blancas, trabajaste tu ascenso en el sistema de ligas menores e hiciste tu debut en las Grandes Ligas el 9 de septiembre de 1962 en Chicago contra los Senadores de Washington. Los Medias Blancas ganaron 3-2 en once innings, bateaste de 3-1. ¿Qué más recuerdas de tu primer día en el terreno? (Nota del autor: El primer imparable de Berry en Grandes Ligas llegó en el quinto inning cuando sencilleó al centro ante el pitcher de los Senadores Bob Baird). KB: “No recuerdo mucho excepto que la primera vez que fui a batear recuerdo estar temblando. No jugué mucho los primeros años (Nota del autor: Berry apareció en tres juegos en 1962 y se fue de 6-2). Yo tenía veinte años de edad y eso no me afectó al jugar en Grandes Ligas. Pienso que era mi turno. Recuerdo Comiskey Park… era grande y era muy dificil para la vista de los bateadores en esos días. Entonces tenían esa pizarra gigantesca. Esta tenía todos los nombres en ella, números, luces. La luz se reflejaba en ella y era difícil ver en el plato. No era como los fondos de hoy. Tambien los aficionados se podían sentar en las gradas, no estaban vacías o pintadas de negro como hoy”.
ML: En 1963 y 1964 fuiste llamado al final de ambas temporadas y estuviste en un total de 16 juegos. Bateaste tu primer jonrón en Kansas City el 25 de septiembre de 1964 mientras los Medias Blancas zurraban a los Atléticos 11-3. ¿Lo recuerdas? (Nota del autor: Berry conectó un jonrón de tres carreras en el segundo inning ante John O’Donoghue). KB: “No. Pensaba que se lo había bateado a Catfish Hunter. Me gustaba batearle porque el siempre lanzaba alrededor del plato. Su actitud era ‘aquí esta…trata de batearla si puedes”. ML: 1964 fue el año de la gran persecución mientras los Medias Blancas trataron desesperadamente de alcanzar a los Yanquis y asegurar el banderín. Se quedaron cortos por un juego y a pesar de ganar 98 encuentros en la temporada, estarían fuera de la Serie Mundial. ¿Qué hay de esa temporada Ken? Háblanos esa semana final y cual era el ánimo en el camerino cuando Nueva York finalmente aseguró el penúltimo día de la temporada. KB: “Pienso que jugué todos los juegos de esa recta final lo cual me sorprendió. Jim Landis había estado ahí por años y había vivido la presión. Yo bateé muy bien en ese período. Les Moss, mi manager en Indianapolis, cambió la posición de mis manos un poco y tuve un buen año”. (Nota del autor: Berry bateó .375 en esos doce juegos, al irse de 32-12 con un doble, un jonrón, cinco boletos y cuatro empujadas). “Recuerdo que los Yanquis cerraron la temporada con los Indios quienes habían hablado acerca de que estaban listos para vencerlos. En vez de eso Nueva York ganó los primeros dos juegos y ganó el banderín. La cosa más importante en mi mente en ese momento era jugar en la Serie Mundial. Yo solo quería jugar bien entonces”. (Nota del autor: Los Yanquis vencieron a Cleveland 5-2 y 8-3, para asegurar el título después del triunfo del sábado). ML: 1965 fue tu primera temporada completa con los Medias Blancas, ese receso entre temporadas ellos negociaron a Landis y Mike Hershberger para abrir espacio para ti. (Nota del autor: El 20 de enero de 1965 los Medias Blancas, Indios y Atléticos fueron parte de una negociación de tres vías. Los Medias Blancas enviaron a Landis y Hershberger a Kansas City y Cam Carreon a Cleveland. En retorno recibieron a John ‘Honey’ Romano, Tommie Agee y Tommy John). Ese año lideraste la liga en juegos, juegos iniciados, juegos terminados, outs e innings jugados, pero bateaste solo .217. ¿Era eso solo que estabas teniendo un mal momento ajustándote a la calidad del pitcheo de Grandes Ligas? KB: “No, me había lesionado el cuello jugando futbol cuando tenía catorce años haciendo una jugada brusca. Por alguna razón esa lesión se manifestó esa primavera. Los músculos de mi cuello tenían espasmos y no podía mover la cabeza. Tenía que mover el cuerpo cuando trataba de atrapar un elevado, no pude mover el cuello la primera mitad de la temporada. Literalmente jugué esos juegos e innings sin ser capaz de girar el cuello. Finalmente encontré un caballero japonés quién vivía en Oak Park, pienso, él usó terapia de interrupción muscular para relajar los músculos de mi cuello. La segunda mitad de la temporada me sentí mejor y bateé alrededor de .240. Ese fue un año duro porque siempre había tenido éxito con mi atleticismo. Tambien ese dolor fue la causa de que desarrollara una úlcera por la presión puesta en mí por Ed Short. (Nota del autor: Short era entonces el gerente general de los Medias Blancas). Short siguió amenazándome diciendo que iba a enviarme a las menores si yo no empezaba a jugar mejor. Yo estaba adolorido, no era que quería fallar”.
ML: Habías conocido al manager de los Medias Blancas, Al López por supuesto por el número de temporadas que estuviste en los entrenamientos primaverales, pero esta fue la primera vez que lo viste a diario. ¿Qué clase de hombre era él, que tipo de manager era? KB: “Al era extremadamente profesional. Él y su cuerpo técnico eran muy cercanos, ellos jugaban golf todo el tiempo y se conocían bien. Él jugaba con los porcentajes, y con el tipo de pitcheo que teníamos, él jugaba para una carrera. Por ejemplo, no hacíamos el batear y correr o usábamos el doble robo retardado. No éramos muy agresivos. Esperábamos mucho cuando la cuenta estaba en 3-1, por ejemplo. No estoy diciendo que él estaba equivocado, considerando la calidad de los tipos que teníamos en el cuerpo de lanzadores, esa era probablemente la manera correcta de hacer las cosas, pero esa no era la manera como me gustaba jugar y eso no es lo que hice cuando fui manager”. ML: Los Medias Blancas tuvieron otra temporada fabulosa al terminar segundos con 95 ganados pero algunos consideraron la temporada desconcertante porque ustedes empezaron ganando veintidós de los primeros treinta juegos. Las lesiones fueron clave ya que Gary Peters y Juan Pizarro fueron a la lista de incapacitados pero también López perdió tiempo con un dolor estomacal en junio de esa temporada. Imagino que esa incertidumbre con Al no ayudó para nada. KB: “En realidad la enfermedad de López no fue gran motivo de distracción porque sus tipos como Tony Cuchinello y Don Gutteridge sabían exactamente lo que Al quería hacer. La continuidad estaba ahí. Las lesiones de Peters y Pizarro fue lo que nos afectó. Cuando se pierden dos lanzadores tan buenos, eso afecta mucho. Extrañamos las aperturas de calidad que ellos nos daban”. ML: La otra ‘gran’ historia de esa temporada involucró las llamadas pelotas “congeladas”, una acusación hecha ese agosto por el pitcher de los Tigres, Hank Aguirre. ¿Habia certeza en esas acusaciones? KB: “Yo no sabía nada acerca de ese respecto, lo que sabía era como preparaban Comiskey Park a la medida de nuestro equipo y eso realmente me afectaba y a los otros bateadores”. “He oído por años de la gente acerca de cómo yo lideré el equipo en bateo en 1967 con .241, junto a Don Buford. Lo que los fanáticos no toman en cuenta es que con el cuerpo de lanzadores que teníamos, el estadio era preparado a su medida. La grama del infield la mantenían alta para que nuestros infielders pudieran atrapar las pelotas, nuestros pitchers inducían muchos roletazos, y el area alrededor del plato era siempre un pantano. Cuando te parabas ahí, podías ver el agua alrededor de tus zapatos. No éramos tan malos bateadores…solo que era muy difícil conseguir roletazos a través de nuestro infield. Recuerdo un día que bateé duro tres curvas de Gary Bell y cada uno de los batazos golpeó el area alrededor del plato y hasta allí llegó. Pienso que no podía batear una pelota más duro y sin embargo llegaba hasta ahí. Eso era frustrante. Bell hizo las tres jugadas y se estaba riendo cuando yo corría hacia primera base”.
Continuará.

Como la antigua estrella de MLB Brad Lidge se convirtió en arqueólogo

Ted Berg. USA Today. Septiembre 27, 2018. Como muchos ex grandes ligas con su pedigree, Brad Lidge se mantiene cercano y alrededor del ...