Se busca plasmar la conexión entre el béisbol y la vida, como cada regla del juego resulta una escuela de reflexión hasta para los seguidores más remotos cuando los sucesos del mundo indican que ciertas veces las normas de justicia son violadas; el transcurso de las sentencias de bolas y strikes reflejan la pertinencia y compromiso de cada pelotero en respetar la presencia del árbitro.Cada jugador deja lo mejor de sí sobre el campo de juego a pesar de lo complicado que pueda ser su vida.
lunes, 2 de febrero de 2026
TCR Habla con Jean Hastings Ardell
Noviembre 24, 2017. Entrevista de no-Ficción. TCR Daily. The Coachella Review. Nathania Seales Oh.
Al elaborar My Pitch ;: A Woman’s Baseball Odyssey, Jean Hastings Ardell es co autora de la profundamente conmovedora memoria de Ila Borders, una mujer que estremeció los estereotipos de género en una profesión dominada por los hombres mientras navegaba en secreto su vergüenza y eventual aceptación de su orientación sexual.
A través del libro, Ardell señala los momentos de transformación y dificultad en la vida de Borders: como niña en casa y la iglesia, como joven en el campo de beisbol y en el club house de puros hombres, y en una Universidad Cristiana donde ella jugaba antes de ser firmada para jugar beisbol profesional. Hay momentos de levitación a lo largo de anécdotas de profunda pérdida y rechazo que muestran al lector el camino de Border hacia la autenticidad y el éxito.
Ardell ha trabajado en Orange County, California, como escritora a destajo por casi treinta años. Aunque haya cubierto una variedad de temas, ella siempre regresa al beisbol. Su primer libro, Breaking into BaseballÑ Women and The National Pastime, apareció en la lista de más vendidos de The LA Times. Making My Pitch: A Woman’s Baseball Odyssey, fue publicado en abril de 2017 y es una selección de la Junior Library Guild. Ardellvive en Laguna Beach con su esposo, Dan Ardell, quien jugó para los Angels de Anaheim de Los Angeles.
THE COACHELLA REVIEW: Como el proyecto del libro Making My Pitch: A Woman’s Baseball Odyssey, y la oportunidad de trabajar con Ila Borders aterrizaron en su escritorio?
JEAN HASTINGS ARDELL: En febrero de 1994, yo estaba investigando para mi primer libro, “Breaking into Baseball”: Woman and the National Pastime”. Mi escritorio estaba recargado de recortes de periódicos, transcripciones de entrevistas, e imágenes. Una mañana levanté el Orange Coast Daily Pilot y lei que una joven llamada Ila Borders estaba pitcheando para Southern California College en la cercana Costa Mesa, California. Manejé hasta allá para ver el juego __ Borders pitcheó completo en ujna victoria 12-1__la entrevisté despues, y, empezó una relación que se ha mantenido hasta hoy.
TCR: ¿Dado el clima actual y los comentarios que rodean la definición de los roles ocupacionales de acuerdo al género, hubo formas en que usted o Borders sintiesen la obligación de contar esta historia ahora?
JHA: Como historiadora de beisbol, estaba consciente de que el clima y la conversación referente a los papeles de género ha estado bajo discusión por muchas, muchas décadas. En los 1800s, las mujeres no siempre eran bienvenidas en el juego, ni siquiera como aficionadas. A las mujeres de finales de los 1800s les gustaba la idea de jugar beisbol, pero la “sabiduría” cultural de la época desaconsejaba eso con el temor de que se dañaría la habilidad de las mujeres para concebir hijos y de que eso también las despojaría de su femineidad. En los 1900s , permaneció el sesgo cultural contra las mujeres que jugaban beisbol. El softbol todavía es visto como el deporte por defecto para las muchachas.
TCR: Este es su primer proyecto como co-autora. ¿De que manera su enfoque para escribir este libro difiere de la escritura de su primer libro, el cual usted asumió en solitario?
JHA: Tomé un enfoque muy diferente. Para mi primer libro, la idea de escribir exhaustivamente acerca de las mujeres en el beisbol __para explorar por qué las mujeres tienen tanto amor por un juego que tendía a excluirlas__llegó sin invitación a mi mente. Así que sentí que era dueña de esa historia, y la escribí tal como me pareció oportuno. Trabajar con Ila en su memoria pedía un enfoque diferente. Desde ese primer día cuando la vi pitchear, estaba intrigada por ella y su sueño de pitchear en el beisbol profesional y escribí sobre ella en the Sporting News y en L.A. Times, y presenté aspectos de mi investigación sobre ella en varias conferencias académicas de beisbol. Cuando llegó el momento de empezar a trabajar con ella en el manuscrito, sabía claramente que quería que la narrativa se desarrollara en su voz, no la mía. (Tengo un sesgo contra los periodistas deportivos que imponen sus propias voces sobre sus temas en las biografías). Suplementé mucha de la información del libro (los antecedentes en la historia de las mujeres en el juego; recuentos de los juegos donde ella pitcheó; entrevistas con sus entrenadores y compañeros de equipo y familia), pero tanto como fue posible, busqué dejar que la voz de Ila contase la historia.
TCR: Borders comparte algunos elementos profundamente personales de su vida en este libro, incluyendo. sincerarse con su orientación sexual y el conflicto familiar. ¿Como describiría la experiencia de escribir tales detalles íntimos de la vida de otra persona?
JHA: Tomé la responsabilidad en serio para ser precisa y real respecto a las sensibilidades de Ila acerca de contar información profundamente personal. Yo no sabía que ella era lesbiana hasta que estuvimos bien avanzadas en el manuscrito. Para entonces, nos conocíamos y confiábamos la una n la otra. Y por años, en varias conversaciones que tuvimos, yo le había expresado mi creencia de que Dios no considera a la homosexualidad factor decisivo. Ila es homosexual, y yo soy heterosexual, y ambas somos cristianas; aunque ella fue criada en una iglesia fundamentalista que considera pecaminosa la homosexualidad, y yo soy miembro de una iglesia progresista que permite LGBTQs como ministros, mayores y diáconos. Para el momento cuando ella me dijo que era gay (su término preferido), estaba a medio camino de salir del closet con su familia y amigos, pero profesionalmente, no. A ella le preocupaba que la noticia arruinaran el libro., que este pudiera ser no publicable. Le dije que si ella escogía compartir la noticia eso solo mejoraría el libro. Después de todo, esto era una memoria, lo cual implica no ficción, lo cual hace importante decir la verdad. Pero una cosa es decirle a tus seres queridos que eres homosexual, y otra muy diferente es explicar los detalles de eso en un libro ante el mundo entero. Le dije que era su decisión la cantidad de información que quisiera develar. Decidió decirlo todo. Fue una decisión transformadora. La respuesta de los lectores, hetero y homosexuales, ha sido maravillosa. Un historiador beisbolero y amigo que fue cercano a la odisea de este libro por más de 23 años me comentó después de escuchar a Ila cuan confiada y relajada estuvo. Él dijo, “Escribir este libro ha sido bueno para ella”, Eso es lo que siempre había esperado.
TCR: ¿Como hizo para navegar manteniéndose fiel a la historia sin comprometer unos límites que no eran los suyos?
JHA: Me propuse mantenerme fiel a la historia recordándome que no era mía y por tanto no debía contarla. Cuando hubo que decir algunas de las crudas verdades __de su familia, por ejemplo--la animaba para que hablara con sus hermanos y padres para que ellos entendiesen porque ella estaba escribiendo ese libro. Muchas de nuestras conversaciones no están en este libro, las guardé en mis archivos.
TCR: ¿Como escribir esta historia le afectó como mujer y a sus ideas acerca de los papeles de género?
JHA: Siento una profunda admiración por lo que Ila logró en el montículo. El beisbol puede ser un juego muy exigente --día tras día, inning tras inning, se sale y se compite. Ila desafíó y venció el viejo adagio de que una mujer no era suficientemente fuerte o ruda para resistir los rigores de una temporada de beisbol. Me gusta mucho eso. Aunque creció jugando beisbol informal, sin entrenadores siendo una muchacha, siempre pensé que ese fue el caso. Trabajar en esta historia confirmó mi opinión de las capacidades de las mujeres.
TCR: Al principio del proyecto ¿hubo parámetros, papeles o límites establecidos entre usted y Borders? Si fue así, ¿cuales fueron, y fueron fáciles de adherirse a ellos? Si no, ¿hubo un punto en el proyecto donde una o ambas notaron su necesidad?
JHA: Nos reunimos con un bien considerado abogado literario, Jonathan Kirsch, quien elaboró el contrato de coautoría entre nosotras y estableció las expectativas y responsabilidades que tenía cada quien. Eso ayudó mucho. Ila me iba a enviar sus recuerdos via correo electrónico, a lo cual yo seguía con llamadas telefónicas y conversaciones en persona. Yo escribiría sus palabras, les daba forma en la narrativa, y se las enviaba de vuelta para su aprobación. Ella leyó cada palabra del manuscrito antes de su publicación. Después de la publicación del libro, tuvimos una diferencia de opinión sobre la mejor opción de publicidad. Ella eligió firmar con un gerente de talento, mientras yo no. Eso complicó el proceso comunicacional mientras mercadeábamos el libro a nivel internacional y los derechos cinematográficos, pero ambas acordamos respetarnos y nuestro agente literario,Rob Wilson, es esencial. Y empezando, mantuve una distancia emocional de un brazo entre nosotras, teniendo en mente que yo era una periodista escribiendo sobre un tema. Eso evolucionó con los años, hasta un punto donde había mucho menos distancia entre nosotras. En el afán por contar su historia correctamente y bien, sentía la responsabilidad adicional de apoyarla como ser humano. Ella a menudo ha venido a mi por consejos y me ha llamado su segunda mamá. Para el momento cuando eso ocurrió, estábamos pisando tierra firme respecto al libro.
TCR: ¿Hubo momentos a través del proceso de escribir esta historia donde usted se sintió en conflicto o complicada con sus propios prejuicios?
JHA: Estoy confundida con la miopía desde el punto de vista religioso hacia la homosexualidad Ila asisitió a una universidad (ahora conocida como Vanguard University) que está afiliada con la denominación Assemblies of God. Un empleado de la universidad, que trabajaba ahí cuando Ila pitcheaba, me dijo que si ella hubiese confesado su orientación sexual, habría sido separada del equipo y expulsada de la universidad. Hasta la fecha, la universidad no ha ofrecido organizar una firma de libros__por la mujer que le dio gran publicidad. Piemso que eso es vergonzoso. Desde mi punto de vista los fundamentalistas y la Cristiandad Evangélica han ignorado el mandamiento de Cristo de amar a los otros como a sí mismo. As{i que más que el conflicto con mi punto de vista sesgado respecto a este asunto, encontré que la experiencia de Ila confirmó mi creencia de que es posible vivir honorable y devotamente como homosexual que vuelve a ser cristiano. Las respuestas que hemos recibido de los lectores han demostrado que hay necesidad de este punto de vista.
TCR: ¿Hubo retos únicos para este tipo de narrativa?
JHA: El reto de necesitar colaborar y asegurarme de que cada palabra de cada oración fuese aceptable para Ila fue compensado por su confianza en mi juicio y su honestidad al hablar cuando había que cambiar algo. También hubo compensación por el sentido de compañerismo que evolucionó mientras escribíamos la historia. La escritura de mi primer libro fue una experiencia solitaria. Si, tuve el apoyo de muchos amigos escritores que hablaron conmigo de ideas y pasajes (mi lista de agradecimientos es larga) pero todo terminó conmigo escribiendo sola en la habitación, día tras día. Con Ila, sentí que éramos compañeras en la experiencia de crear el libro, y me gustó eso.
TCR: ¿Que rituales de escritura tiene, y tuvo necesidad de ajustarlos para este proyecto?
JHA: Estuve mejor organizada para este proyecto porque, en ese momento, yo había aprendido como escribir un libro. Trabajar primero en la organización del interior de cada capítulo ayudó mucho. No todos los autores siguen un esquema. Dios nos ayudó. También aprendí con George Gmelch del régimen 45/15, mejor que pasar largos turnos de horas frente a la computadora, como hice con mi primer libro. Se fija el cronómetro a cuarenta y cinco minutos y se escribe. Cuando el cronómetro indica que se cumplió el tiempo, se programa para quince minutos, te alejas caminando de la computadora y haces algunas llamadas telefónicas juegas con el perro o sacas las hierbas del jardín. Es sorprendente lo que se puede hacer en quince minutos. Cuando el cronómetro indica el final del lapso, se regresa a la computadora y se repite la rutina hasta que es tiempo de terminar el trabajo del día. También me aseguré de salir y pasar tiempo con las personas cada tarde sin hablar del libro. Hablar de eso, por el momento, los miembros de mi familia entienden sobre no tocar el tema del libro en ocasiones sociales. Por mucho que a los autores nos apasione escribir libros, es un alivio alejarse del trabajo en progreso en las ocasiones sociales.
Originalmente de las Islas Cayman, Nathalia Seales Oh es una veterana de la industria del entretenimiento con más de 20 años de experiencia en producción y en la actualidad vive y escribe en el Sur de California. Ella obtuvo su B.A en Pepperdine University y en la actualidad trabaja en su MFA en no ficción en el programa de residencia baja de UC Riverside. Nathania Seales Oh enseña Script to Screen (Guión para la pantalla), un taller con el programa Newport/Mesa ProLiteracy y fue recientemente elegida para la Literacy Advisory Board.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Febrero 02, 2026.
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