Se busca plasmar la conexión entre el béisbol y la vida, como cada regla del juego resulta una escuela de reflexión hasta para los seguidores más remotos cuando los sucesos del mundo indican que ciertas veces las normas de justicia son violadas; el transcurso de las sentencias de bolas y strikes reflejan la pertinencia y compromiso de cada pelotero en respetar la presencia del árbitro.Cada jugador deja lo mejor de sí sobre el campo de juego a pesar de lo complicado que pueda ser su vida.
viernes, 22 de mayo de 2026
El Superestrella Silencioso.
Paul Simon. The New York Times. Marzo 09, 1999.
Mi opinión respecto a la leyenda del beisbol Joe DiMaggio no sería de particular interés para el público general si no fuese por el hecho de que hace más de 30 años escribí la canción “Mrs. Robinson”, cuya letra “Where have you gone Joe DiMaggio? A nation turns its lonely eyes to you” (“¿A donde te has ido Joe DiMaggio? Toda una nación vuelve su solitaria mirada hacia tí”)aludía a eso y a la vez, probablemente realzó la estatura de DiMaggio en el panorama iconográfico estadounidense.
Pocos años después que “Mrs. Robinson” alcanzase el número 1 en las carteleras pop, yo estaba cenando en un restaurante italiano donde DiMaggio estaba sentado con un grupo de amigos. Yo había escuchado un rumor de que él estaba molesto con la canción y había considerado demandar, así que con cierta aprensión me acerqué y presenté como compositor de la canción. No había de que preocuparse: él fue muy cordial y me invitó a tomar asiento, acto seguido entablamos conversación sobre el único tema que teníamos en común.
“Lo que no entiendo”, dijo él, “es por qué preguntas a donde he ido. Hace poco hice un comercial de Mr. Coffee, soy vocero del Bowery Savings Bank. No me he ido a ninguna parte”.
Respondí que había escrito esa letra no desde el sentido literal, que pensaba en él como un héroe estadounidense y que los verdaderos héroes escaseaban. Él aceptó mi explicación y me agradeció. Estrechamos manos y nos despedimos.
Ahora en la penumbra de su deceso, me encuentro reflexionando sobre esa explicación. Si, él fue un ícono cultural, un héroe si se prefiere, pero no de mi generación. Él pertenecía a la juventud de mi padre: fue un tipo de la segunda guerra mundial cuya carrera empezó en los días de babe Ruth y Lou Gehrig y terminó con la llegada del joven Mickey Mantle (quien fue, en realidad, mi pelotero favorito).
En los 1950s y 1960s era costumbre referirse al beisbol como una metáfora de Estados Unidos, y DiMaggio representaba los valores de ese Estados Unidos: excelencia y cumplimiento del deber (él ha menudo jugaba con dolor) combinados con una gracia que implicaba pureza de espíritu, dignidad fuera del terreno y una vida privada guardada con celo. Se decía que seguía guardando luto por su ex esposa, Marilyn Monroe, y enviaba flores frescas a su tumba cada semana. Como hombre que se casó con una de las mujeres más famosas y notoriamente neuróticas de Estados Unidos, él nunca habló de ella en público. Entendía el valor del silencio.
Él era la antítesis de los años 60, iconoclastas, que expandían la mente y desafiaban la autoridad, por lo que creo que sospechaba que había un significado oculto en mis letras.El hecho de que esas frases fueran sinceras y que, con el paso de los años, se hayan interpretado como un anhelo de héroes y heroísmo, refleja los deseos subconscientes de nuestra cultura. Necesitamos héroes y buscamos candidatos para ser consagrados.
¿Por qué hacemos esto aunque sabemos que la atribución de características heroicas es casi siempre una distorsión? Analizado y examinado, el héroe resulta ser tan mezquino y egocéntrico como tú y yo. Lo sabemos, pero aun así lo ensalzamos. Lo deificamos, aunque sabemos que la deificación a menudo mata, como en los casos de Elvis Presley, la princesa Diana y John Lennon. Incluso cuando se salva la vida del héroe, la fama y la idolatría envenenan y dañan. No me cabe duda de que DiMaggio sufrió por ser DiMaggio.
Causamos este daño sin malicia porque nos fascinan los mitos, las historias y las alegorías. Hijo de inmigrantes italianos, padre pescador, crece en la pobreza en San Francisco y se convierte en el mejor jugador de béisbol de su época, se casa con una diosa estadounidense y jamás, ni de palabra ni de obra, mancha su leyenda y grandeza. Es «el Yankee Clipper», tan orgulloso y viril como un acorazado.
Cuando el héroe trasciende la vida misma, la vida se magnifica y nuestra brújula moral se revela con una claridad renovada. El héroe nos permite medir nuestra bondad: «Vale, no soy la Madre Teresa, pero tampoco soy Jeffrey Dahmer. Mejor seguir intentándolo ante los ojos de Dios».
¿Cual es el significado más profundo del deceso de DiMaggio? ¿Es un verdadero héroe? Permitánme citar la estrofa completa de “Mrs. Robinson”:
Sitting on a sofa on a Sunday afternoon (Sentado en el sofá un domingo por la tarde)
Going to the candidates' debate (Asistiendo al debate de candidatos).
Laugh about it, shout about it. (Riete de ello. Grítalo)
When you've got to choose. (Cuando tengas que elegir)
Every way you look at it you lose. (De la manera que lo mires pierdes)
Where have you gone, Joe DiMaggio? (¿Donde te has ido Joe DiMaggio?)
A nation turns its lonely eyes to you (Una nación vuelve sus ojos solitarios hacia tí)
What's that you say Mrs. Robinson (Que dice usted Mrs Robinson)
Joltin' Joe has left and gone away. (Joltin’ Joe se ha marchado e ido lejos)
En estos días de trangresiones presidenciales, disculpas y entrevistas de horario estelar sobre asuntos sexuales privados, lamentamos la pérdida de Joe DiMaggio, su gracia y dignidad, su profundo respeto por la privacidad, su fidelidad a la memoria de su esposa y el poder de su silencio.
El trabajo más reciente de Paul Simon fue el musical de Broadway “The Capeman”.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Mayo 21, 2026.
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