sábado, 7 de junio de 2025

Un Gran Momento de Gonzalo Márquez.

En las carpetas de mi memoria se me dificulta precisar si fue en las páginas de Sport Gráfico o en una entrevista radial donde escuché a Gonzalo Márquez expresar que lo que más extrañaba de Carúpano eran las arepas de mejillón fresco que vendían en el mercado municipal. De inmediato imaginé como serían esas arepas, sobre todo porque hasta ese momento sólo conocía los mejillones en conserva de los frascos que vendían en la carretera. También revisé una barajita de Márquez con los Cachorros donde decía que disfrutaba mucho tocando la guitarra y pintando lienzos. Márquez sigue apareciendo en mi lista particular de los mejores tres primeras bases venezolanos de todos los tiempos. Un bateador de líneas con mucho contacto, una defensiva maravillosa donde destacaba su maestría para levantar piconazos en cualquier dirección, y una actitud especial dentro y fuera del terreno. Emigró hacia la capital desde Carúpano y jugó pelota amateur hasta que los Leones del Caracas lo firmaron a una edad aparentemente tardía. Fue campeón con el Caracas en las temporadas: 1966-67, 67-68, 72-73,77-78, 80-81, y con el Magallanes en la 1969-70. Recuerdo muy bien que fue campeón bate (.478) de la Serie del Caribe de 1970 que también ganó Magallanes. En 833 juegos en LVBP, 2932 turnos al bate, 277 carreras anotadas, 845 imparables, 85 dobles, 19 triples, 16 jonrones, 295 carreras empujadas, 27 bases robadas, .288 promedio ofensivo.
El 07 de octubre de 1972 empezaba la serie por el campeonato de la Liga Americana entre los Tigres de Detroit y los Atléticos de Oakland. Los Atléticos llegaron perdiendo 2-1 al cierre del undécimo episodio. Sal Bando soltó imparable a la izquierda, Dick Williams envió a Blue Moon Odom a correr por Bando. Mike Epstein siguió con otro sencillo a la izquierda. Odom pasó a segunda base. Billy Martín trajo a relevar a Chuck Seelbach por Mickey Lolich. Williams envió a Mike Hegan a correr por Epstein. Gene Tenace tocó la pelota y forzaron a Odom en tercera base de Aurelio Rodríguez a Ed Brinkman. Hegan pasó a segunda. El día siguiente leí en el periódico que Marquez le había comentado a Dagoberto Campaneris que el le podía dar un hit a Seelbach. Williams no lo pensó dos veces y lo trajo a batear por Dal Maxvill. El carupanero soltó un roletazo que siguió hacia el right field. Hegan entró con el empate y Tenace anotó por error de Al Kaline. Los Atléticos ganaban en la apertura de la serie. Varios años después tuve oportunidad de saborear una arepa de mejillón fresco en el mercado de Carúpano y entendí las declaraciones de Gonzalo Márquez. Muy probablemente mientras salía del dugout para tomar aquel turno, Márquez rasgueó las cuerdas de la guitarra, empuñó el pincel y justo al momento de conectar la pelota saboreó los mejillones aderezados con pimienta y ají dulce. Marquez jugó en Grandes Ligas con Oakland (1972-73) y Cachorros de Chicago (1973-74). 76 juegos, 115 turnos al bate, 9 carreras anotadas, 27 hits, 3 dobles, 1 jonrón, 10 carreras empujadas, .235 promedio ofensivo.
Alfonso L. Tusa C. Octubre 09, 2012.

viernes, 6 de junio de 2025

Jay Ritchie, leyenda beisbolera de Rowan County, fallece a los 80 años.

Mike London. Miércoles, 6 de enero de 2016. Salisbury Post.
En el último juego de la temporada regular el lanzó para los Dragons de Granite Quarry High en 1955, Jay Seay Ritchie ponchó 20 bateadores de Rockwell y permitió solo un hit en una victoria 7-1. Eso fijo la barra alta, pero Ritchie se superó en la próxima salida. Esa fue en la apertura de una serie de playoff de tres juegos, el campeón de Rowan County, Granite Quarry contra el campeón de Cabarrus County, Hartsell, por el título Granite Belt Conference. Ritchie lanzó sin hits ni carreras, ni boletos y ponchó 19. Cuando Hartsell venció a Granite High en el Webb Field de Concord en el segundo juego de esa serie, detuvo una seguidilla de 29 juegos ganados de los Dragones, pero el entrenador Bob Fink envió a Ritchie al montículo para el decisivo tercer juego. Ritchie ponchó 15, y los Dragones, quienes también tenían al cátcher Virgil Bernhardt y el campocorto Doug Lingle, ganaron el campeonato fácilmente. Ritchie bateó .92 como jugador de último año y se mantuvo invicto en el montículo por segundo año seguido. Ritchie, quien falleció este martes 5 de enero, le dejó muchas memorias a muchas personas. El humilde muchacho granjero, el menor de siete hijos, lanzó dos no-hitters seguidos para Granite High en su tercer año en 1954. Ritchie era un tipo atlético quién también tuvo muchos logros en la cancha de baloncesto de la secundaria. Las estadísticas de su último año son impresionantes. Anotó 553 puntos en una temporada de 20 juegos. Lo mantuvieron por debajo de 20 puntos solo dos veces y anotó 30 o más siete veces. Cuando él se graduó, fue reconocido como líder anotador de todos los tiempos de Rowan County con 1325 puntos Ritchie tenía planes de llevar sus habilidades atléticas a la universidad de East Carolina donde iba a jugar ambos deportes. Los scouts de beisbol, había muchos en los juegos de él en su año final de secundaria, le dijeron que se olvidara de East Carolina y se diera una oportunidad en el beisbol profesional. Major League Baseball no empezó a draftear peloteros hasta 1965. Antes de eso, los scouts buscaban talento en todas partes y podían firmar peloteros quienes habían terminado la secundaria. Ritchie recibió ofertas de los Yanquis de Nueva York y los Medias Rojas de Boston. A él le gustaba el scout Mace Brown y escogió a los Medias Rojas de Boston. Recibió poco dinero, y para 1956 ya lanzaba en el profesional en Lafayette, Ind. Se casó con su novia de la secundaria, Shelby Jean Burwell, luego de esa temporada. Lafayette fue el inicio de el largo viaje de ligas menores de Ritchie, Entonces solo había 16 equipos de Grandes Ligas, y cada uno de esos 16 tenía un inmenso número de equipos granjas. También había más niveles que avanzar por aquellos días, Clase D, C , B, A, AA y AAA, para llegar a las mayores.
Ritchie lo hizo bien en su debut en Lafayette (9-6, 3.15 de efectividad), pero todo lo que consiguió fue un movimiento lateral a otro equipo Clase D de los Medias Rojas en Corning, N.Y., para la temporada de 1957. Le fue bien en Corning (11-10, 2.52 de efectividad) y saltó al Raleigh Clase B para 1958. Allí le fue muy bien, 8-2. 2.62, y alcanzó la pelota Clase A en Allentown, Pa., para finales de temporada. Desde 1959 hasta 1963 los resultados de Ritchie fueron positivos, pero el progreso fue lento. Había un debate en la organización de Boston sobre si él debía ser usado como abridor o relevista. Era usado en ambos frentes mientras lanzaba para los equipos AAA de los Medias Rojas en Minneapolis y Seattle. Consiguió su primera oportunidad en 1964, cuando el gerente general de Boston Mike “Pinky” Higgins estaba en el estadio cuando Ritchie hizo una aparición de relevo largo en Seattle y ponchó 16 bateadores. Eso llevó a que fuese llamado por los Medias Rojas el 31 de julio. Tenía 28 años de edad. Debutó el 4 de agosto de 1964. Eso fue un marte contra los Mellizos en el Metropolitan Stadium de Minnesota. Los Mellizos habían castigado con rudeza al abridor de Boston, Bill Monbouquette en los primeros dos innings. Ritchie fue enviado a iniciar el tercer contra el toletero Harmon Killebrew. Killebrew bateó un sencillo sobre el montículo, pero Ritchie estuvo brillante, cuatro innings, dos imparables, cero carreras, y los Medias Rojas habían hallado un relevista. Ritchie fue un baluarte en el bullpen de Boston en los dos últimos meses de la temporada de 1964 y lanzó en 44 juegos como relevo para Boston en 1965. Los Medias Rojas cerraron un trato con los Bravos, quienes se estaban mudando a Atlanta desde Milwaukee, el 11 de enero de 1966. Los Medias Rojas enviaron a un jugador a ser nombrado después, Anold Earley y Lee Thomas a los Bravos por Dan Osinski y Bob Sadowski. Ese jugador a ser nombrado después resultó ser Ritchie. El chsite entre los periodistas deportivos era que Ritchie había sido cambiados por “un par de Skis”, Dan y Bob. Ritchie estaba emocionado porque iba a jugar en Atlanta, mucho más cerca de su hogar, pero los Bravos lo enviaron al Richmond AAA al inicio de la temporada. Él dominó en Richmond (1.73 de efectividad). En julio, fue llamado a Atlanta, e hizo las mismas cosas que había estado haciendo para los Medias Rojas. Relevo largo. Relevo medio. Relevo corto. Su mejor pitcheo era la curva. Su slider no era mala, y su recta baja producía roletazos.
Él era un relevista natural. Podía calentar muy rápido, podía lanzar con efectividad en días consecutivos, y podía venir del bullpen a lanzar strikes. La guía de los Bravos publicada en 1967 decía que Ritchie tenía dos C que lo amparaban, control y coraje. Su encuentro más cercano con la fama en 1966 fue darle boleto a Willie Mays de San Francisco, y luego sorprenderlo en primera base. La temporada de 1967 produciría el legado más duradero de Ritchie para el beisbol, una destacada ruta de éxito en mayo. Lanzando en el quinto inning el 5 de mayo contra los Rojos de Cincinnati, Ritchie permitió un doble con un out a Pete Rose. Luego retiró a los siguientes dos bateadores para dejar a Rose varado. Entonces él retiró el sexto inning por la vía del 1-2-3. Su próxima aparición llegó en Filadelfia contra los Filis el 10 de mayo. Enfrentó cuatro bateadores, los retiró todos. En realidad fue acreditado con cinco outs, porque un Fili quien estaba en base cuando él entró al juego fue atrapado robando. El 12 de mayo, Ritchie entró en el octavo inning de un juego en Pittsburgh contra los Piratas. Los Piratas fueron retirados a paso de conga, y Ritchie había sacado a 12 bateadores seguidos. El 16 de mayo en Atlante fue el mejor día de Ritchie en el beisbol profesional. En un inning el bateó su único triple en las Grandes Ligas. También retiró 16 Mets de Nueva York en fila. Llegó al juego en el cuarto inning y logró un ponche para dejar corredores varados en primera y tercera. Luego dominó a 15 bateadores seguidos para terminar el juego. Ponchó cuatro. Eso completó 28 bateadores retirados por Ritchie, un juego perfecto más uno, aunque un juego perfecto ejecutado en un período de 12 días. Él siempre estuvo orgulloso de ese logro y recordaba que cuando su seguidilla de bateadores retirados finalmente terminó el 20 de mayo contra los Piratas, fue un error que la detuvo. Tampoco permitió imparable ese día. Enfrentó siete bateadores. Hizo cinco outs. Caminó intencionalmente a un octavo bateador para enfrentar al pitcher. Los últimos juegos de Ritchie en Grandes Ligas fueron como miembro de los Rojos de Cincinnati en 1968. Los Rojos tenían un cátcher novato llamado Johnny Bench, así que esos fueron días memorables. La efectividad de Ritchie en 167 apariciones en MLB, 165 en relevo, fue 3.49. Tuvo marca de 8-13 y ponchó 212 bateadores. Si el pitcheara hoy, estaría haciendo unos millones de dólares al año.
Ritchie también lanzó en 504 juegos en las menores y ganó 94 veces. Ritchie terminó su carrera lanzando en AAA en 1969 y 1970, tratando de conseguir una oportunidad más en las mayores. Cuando los Bravos le ofrecieron un trabajo como scout en 1971, él aceptó. Escauteó las Carolinas para ellos por tres años, pero cuando los Bravos quisieron expandir su territorio, el declinó porque quería estar con su familia. Se convirtió en vendedor y vendió muchos carros en Rowan County. Sin duda, hizo más dinero de lo que ganó en el beisbol donde su salario anual más lucrativo fue menos de 30.000 $. Sus compañeros incluyeron a Hank Aaron, Carl Yastrzemski, Rose y Bench, y él será recordado por muchos por su papel en los Bravos en su temporada de debut en Atlanta. Siempre dijo que Roberto Clemente de Pittsburgh fue el mejor bateador que enfrentó y que Willie Stargell de Pittsburgh fue el más temible. Ritchie dijo que no tuvo ninguna dificultad con Mickey Mantle, y cuando se mira su record, él no tuvo dificultades con mucha gente. Ritchie entró al Salón de la Fama de los Deportes de Salisbury-Rowan en 2004.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Febrero 04, 2016.
Nota del traductor: Jay Ritchie jugó en LVBP en la temporada 1965-66 con los Leones del Caracas: 9 J, 8 I, 2 C, 3 G, 1 P, 42.2 IP, 34 HP, 13 CL, 19 K, 10 B, 2.74 EFE. Y en la 1969-70 con los Navegantes del Magallanes: 4 J, 2 I, 1 G, 2 P, 16.0 IP, 14 HP, 7 CL, 8 K, 7 B, 3.94 EFE. Como bateador en ambas temporadas: 15 VB, 2 H, 1 CI, 1 B, 3 P, .133 PROM. En la temporada 1969-70, Ritchie ganó para Magallanes el juego que les dio la clasificación al play off semifinal ante los Tiburones de La Guaira, 6-4 el 13 de enero de 1970 en el José Bernardo Pérez de Valencia. También ganó el sexto juego de la serie semifinal ante los Tigres de Aragua, 9-0, el 27 de enero de 1970 en Valencia, con esa victoria Magallanes accedía a la final. El 1 de febrero de 1970 Ritchie venció 2-1 a los Tiburones de La Guaira en el estadio Universitario de Caracas para concretar el primer campeonato del Magallanes en quince años. En la Serie del Caribe efectuada en Caracas, Ritchie dejó en un imparable a los Tigres del Licey de Rico Carty, Manuel Mota y Cesar Cedeño, los venció 4-0 el 7 de febrero de 1970. El imparable de Elvio Jimenez en el quinto episodio fue lo único que separó a Ritchie del juego perfecto.

jueves, 5 de junio de 2025

Santiago Sánchez González finalmente en el Salón de la Fama de los Navegantes del Magallanes.

Quizás su trabajo no sea apreciado con la justicia que corresponde, la época cuando Santiago Sánchez debió asumir la gerencia general del Magallanes fue una muy dura y turbulenta, la parte más agria de la década de 1980, le tocó deglutir los sinsabores de las eliminaciones continuas hasta 1983. En esos años tuvo la dedicación y el empeño para buscar todas las soluciones que estuvieron a su alcance. Contrató a Luis Aparicio y a Gustavo Gil como managers, trajo importados del calibre de Orel Hershiser, Mike Anderson, Barry Bonds, Bob Kipper, Joe Orsulak, Mike Bieleki, Benny Distefano entre otros tantos.Y lo más importante fue el inicio de una labor de búsqueda de talento más organizada, más responsable y profunda, mediante buscadores de talento como Carlos Loreto y Raul Ortega, que tuvo sus primeros frutos en la firma de Carlos García, Clemente Álvarez, José Villa, Edgar Naveda, Ramón García, entre otros, quienes se convirtieron en el mascarón de proa que llevó al equipo a lograr laureles en la década siguiente. Antes de la temporada 1981-82, Oswaldo Olivares es cambiado a los Tigres de Aragua por Carlos Porte y Victor Davalillo quien luego fue dejado en libertad antes de empezar la temporada. Una transacción que terminó siendo poco productiva por cuanto Porte duró relativamente poco como segunda base del Magallanes. Durante la temporada 1983-84 la gerencia magallanera envió a Manuel Sarmiento a los Tigres por Wolfgang Ramos y Roberto Espinoza. Un cambio que estremeció a la fanaticada por lo que significaba Sarmiento en Magallanes.
Santiago Sánchez estaba en la gerencia deportiva cuando Magallanes consiguió que Pedro Padrón Panza cediera a Alfredo Pedrique a título de préstamo en la temporada 1983-84, la primera bajo la égida del manager Tommy Sandt. Pedrique fue esencial en la estabilización del cuadro interior magallanero, su solvencia defensiva en el campocorto apuntaló el nivel de juego a partir del cual el equipo empezó a ganar juegos con una regularidad que le permitió ir a un juego extra ante los Tigres de Aragua y clasificar por primera vez en cinco años. Una de las anécdotas que más recuerdo de Santiago Sánchez tiene que ver con los primeros pasos del antesalista Dimas Gutiérrez como regular con los Navegantes del Magallanes. Sánchez le comentó al periodista Rodolfo Mauriello que Gutiérrez le recordaba a un joven Gustavo Gil. “Dimas Gutiérrez tiene la misma mecánica, los mismos movimientos, el mismo estilo de lanzar, la misma flexibilidad que mostraba Gustavo Gil en su primera temporada con los Industriales del Valencia; Gil empezó jugando en tercera base, luego por recomendaciones de los técnicos se mudó a la intermedia, pero en la esquina caliente era muy bueno, le recuerdo muchas jugadas lanzándose de cabeza hacia la raya de cal, tal cual lo hace Dimas, con maestría, con determinación, con mucha convicción, sin nada que envidiarle a Dámaso Blanco ni a Brooks Robinson, ni a Graig Nettles, ni a Mike Schmidt”. Muy dinámico y diligente, Santiago Sánchez González jugó papel fundamental en fraguar las bases de la base criolla sobre la cual trabajaron Rubén Mijares y John Carrillo hasta entregarle el testigo a Alfredo Guadarrama y Juan José Ávila en la exitosa década de 1990.
Alfonso L. Tusa C. Noviembre 03, 2017.

miércoles, 4 de junio de 2025

El largo camino de Luebber, 29 años en la pelota de ligas menores.

Brad Myers, The News Journal. 14-07-2015.
Ex grande liga en su novena temporada en Wilmington.
Wilmington. Steve Luebber no lo ha visto todo en el beisbol. Pero ha visto tanto como cualquiera. Él lanzó en partes de cinco temporadas de Grandes Ligas, dispersas en 10 años. Con los Mellizos de Minnesota en 1976, estuvo a un out de lanzar sin hits ni carreras ante los Rangers de Texas. Él lanzó 19 temporadas en las ligas menores, incluyendo un período de ocho innings en el juego más largo del beisbol profesional. Él ha servido como coach de pitcheo de los Blue Rocks de Wilmington los últimos nueve años, parte de 29 temporadas de entrenamiento en las ligas menores. Así que Luebber tiene algunas historias que contar. “Él tiene algunos cuentos para usted, de seguro”, dijo el manager de los Blue Rocks, Brian Buchanan con una sonrisa. Empecemos con porqué Luebber ha estado año tras año en Wilmington. Eso es una rareza en el beisbol de ligas menores, donde los managers y coaches usualmente cambian cada temporada, como los peloteros. Los Blue Rocks son el equipo de Clase A fuerte de los Reales de Kansas City. Aquí los jugadores están a tres pasos de las mayores, y el trabajo de Luebber es ayudarlos a avanzar. Luebber ha sido coach en cada nivel de las ligas menores, Liga de Novatos, Clase A Débil, Clase A Fuerte, AA y AAA. Él sabé lo que hace falta para llegar a la siguiente parada. “A los Reales les gusta el hecho de que yo tenga experiencia en todos esos niveles, porque eso nos da la oportunidad de darle a estos pitchers una idea de cómo es lanzar un nivel por encima”, dijo Luebber. “Eso es lo que les digo todo el tiempo. Los envío que espero que hagan son envíos de Grandes Ligas, no envíos de Clase A”. Casi todos los jugadores de Clase A Fuerte tienen entre 19 y 23 años de dad. Una vez que se mueven a AA y más allá, competirán contra jugadores con mucha más edad y experiencia. “Pienso que este es un nivel crítico para el desarrollo”, dijo Buchanan. “Desde aquí hasta AA es un gran salto. A la organización le gusta tenerlo aquí, y él hace un gran trabajo en este nivel al conseguir que los pitchers lleguen hasta AA”. “En este nivel, tienes que empezar a aprender a mantener los corredores pegados a la base, y tienes que mantener la pelota baja”, agregó Buchanan. “En los niveles inferiores, pienso que te puedes defender con tus lanzamientos. Si tienes lanzamientos aquí y loos dejas en el medio del plato, te van a batear. El reza porque lancen la pelota abajo”.
Flexibilidad. Luebber ha ayudado a muchos de los prospectos de pitcheo de los Reales a avanzar más rápido de lo esperado, y lo ha hecho con un acercamiento flexible. “Veo a muchas personas quienes dirigen o entrenan, y solo están interesados en personas quienes puedan jugar el juego a su manera”, dijo Luebber. “Algunos coaches de pitcheo, tienen una sola manera en la que quieren entrenar, una talla sirve para todos”. “Pero esa no es la forma como son los muchachos. Todos ellos son diferentes en altura y brazos y velocidades. Para mí una talla no sirve para todos. Hay que ser capaz de entrenar en muchos estilos diferentes”. El pitcher de los Blue Rocks Andrew Edwards ha llegado a conocer a Luebber mientras ha pasado partes de las últimas tres temporadas en Wilmington. El espigado derecho dijo que Luebber trata a cada pitcher de manera diferente. “Él es muy individualizado en su entrenamiento”, dijo Edwards. “Él definitivamente me ha dado mucha confianza en el montículo. Mi primer año cuando vine aquí, yo era nuevo en el beisbol profesional y no sabía lo que ocurría. Él me tranquilizó y me dio confianza”. “Él conoce cada pitcher que tiene. Los estudia durante el juego, y a través de la temporada el puede descubrir cualquier mínimo detalle que estés haciendo mal. Él puede salir a hablar contigo y hacer que vuelvas a dar lo mejor de ti”.
Una noche gloriosa La carrera de Luebber en Grandes Ligas nunca arrancó. Lanzó en 66 juegos en el nivel más alto del beisbol, inició 24 y terminó 19. Sus estadísticas vitalicias: 6-10 con 4.62 de efectividad y tres salvados. Pero él tuvo una noche gloriosa, 7 de agosto de 1976, cuando subió al montículo por los Mellizos ante Texas en el viejo Arlington Stadium. “Yo estaba colocando bien mis lanzamientos quebrados”, dijo Luebber. “Las cosas estaban saliendo bien. Solo hubo una jugada difícil, y Rod Carew logró completarla”. Luebber, entonces de 27 años, tenía juego sin hits ni carreras con dos outs en el noveno inning cuando el tercera base de los Rangers, Roy Howell fue al plato. Los primeros dos lanzamientos fueron strikes. “Entonces hicimos un lanzamiento basura”, dijo Luebber. “Entonces lancé otro pitcheo adentro, y él fouleó. Hicimos otro pitcheo algo afuera, un buen envío. Y entonces hicimos el pitcheo que pensábamos era el tercer strike, y no fue cantado. El cátcher empezó a levantarse, pero no fue cantado. Entonces bateó de foul otro pitcheo”. Por cinco pitcheos, estuvo a un strike de un juego sin hits ni carreras. Y entonces, en el sexto pitcheo… “Entonces el consiguió el sencillo por el medio”, dijo Luebber. Howell siguió hasta tercera base cuando la pelota pasó entre las piernas del jardinero central Lyman Bostock. Entonces Mike Hargrove sencilleó a la derecha para hacer anotar a Howell y privar a Luebber del blanqueo. Bill Campbell fue a relevar para conseguir el tercer out y los Mellizos ganaron 3-1. Los padres de Luebber estaban escuchando la transmisión diferida del juego de los Mellizos en su hogar de Joplin, Missouri. Luego de hablar con los medios y ducharse, él llamó a su madre. “Fui a buscar un teléfono, porque sabía que ella iba a estar escuchando”., dijo Luebber. “Era como el octavo inning en el radio. Llamé y ella dijo, ‘¿Lo conseguiste?’ Dije, ‘No’. Y entonces le conté lo que pasó”. Esa sigue siendo la memoria favorita de Luebber de su carrera como jugador activo, aunque hay otras. En 1975, él lanzó siete innings sin hits ni carreras para el Tacoma AAA en lo que se suponía iba a ser un juego de siete innings como parte de una doble cartelera en Salt Lake City. Pero el juego estaba sin carreras y fue a extrainning. Tacoma anotó cinco carreras en la parte de arriba del octavo inning, y con dos outs en el cierre del octavo, Luebber perdió su no-hitter en un elevadito que cayó detrás del tercera base. Él también ponchó 15 y no permitió carreras en ocho innings en otro juego para Tacoma, y perdió. Pero Luebber se convirtió en parte de la historia otra vez el 18-19 de abril de 1981, en Pawtucket, Rhode Island. Él lanzó ocho innings para el Rochester AAA en el juego más largo del beisbol profesional jamás jugado. Su trabajo ocurrió desde el décimoquinto inning hasta el vigésimosegundo, los equipos batallaron por 32 innings antes de parar a las 4:07 a.m. con el juego aún igualado a 2. El juego se reanudó e 23 de junio, la próxima vez que Rochester viajó a Pawtucket. Ante un estadio repleto con 5.746 aficionados y 140 reporteros de todo el mundo. Dave koza empujó la carrera ganadora en el cierre del inning 33 para que Pawtucket ganara 3-2. Cal Ripcken Jr. jugó para Rochester, se fue de 13-2 en ese juego. Wade Boggs era parte de la alineación de Pawtucket, terminó de 12-4. Luebber dijo que una de las razones por las que el juego fue tan largo fue porque fue jugado una noche fría con el viento soplando hacia el plato, dificultando que se anotaran carreras. “Era una buena era, por muchas razones”, dijo Luebber. “Fui afortunado de jugar con muchos buenos jugadores, inquilinos del Salón de la Fama, Carew y Harmon Killebrew, tipos como Edie Murray, cal Ripken, y todos esos tipos”.
Experiencia inigualable Sume todo eso y Luebber ha lanzado en docenas de estadios profesionales en todo Estados Unidos. Y no olvide el beisbol invernal, en Venezuela y Puerto Rico. “He iniciado, he relevado, he hecho todo eso”, dijo él. “Sé de donde vienen. Sé lo que debe hacer un cerrador, lo que un abridor necesita hacer para llegar lejos en el juego”. Ashton Goudeau está entre los pitchers actuales de los Blue Rocks que se benefician de la sabiduría de Luebber. “Él es muy directo”, dijo Goudeau. “Él siempre te dice lo que piensa directamente. Respeto eso. És un coach muy directo, y nosotros lo escuchamos”. Goudeau, otro derecho espigado, tiene marca de 5-2 con efectividad de 2.22 hasta el momento esta temporada. “Mucho tiene que ver con enseñarnos cuando lanzar ciertos envíos”, dijo Goudeau. “Él trabaja con nostros en los conteos, los mejores enfoques para retirar a los bateadores en diferentes situaciones”.
Mucho tiempo en Wilmington. Luebber fue coach con las organizaciones de los Padres, Orioles, Rangers y Marlins antes de unirse a los Reales en 2006. Él pasó una temporada en Burlington, Iowa, antes de ir a Wilmington, donde ha estado desde entonces. “Ellos hacen un gran trabajo aquí”, dijo él de la atmósfera en Delaware. “La asistencia siempre es muy buena, y esto es un gran punto. He estado en lugares que no eran tan buenos, no eran tan amenos”. “A él no le importaría mudare al equipo afiliado de los Reales en AA en Northwest Arkansas, el cual está a solo 78 millas de su hogar en Joplin. Pero él mira hacia su larga carrera en el beisbol como una bendición. Nunca ha tenido una cirugía, y aún lanza la pelota todos los días. Y si los Reales de Kansas City aun quieren que él sea coach en Wilmington el próximo año, él regresará para otra vuelta en la Carolina League. “Cada grupo es un poco diferente, trae una energía un poco diferente a tu año”, dijo Luebber. “Siempre buscas progreso. Como coach, si no buscas eso, no deberías ser coach. Aún busco eso”.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Enero 20, 2016.
Nota del traductor: Steve Luebber jugó en LVBP con los siguientes equipos: Magallanes (1971-1972/1972-1973 y 1981-1982). Portuguesa (1975-1976). La Guaira (1976-1977) y Aragua (1978-1979).

martes, 3 de junio de 2025

¡Luces, Catcher, Acción!

Salvador Pérez de los Reales de Kansas City gana respeto por su juego y por el perfume
21-10-2014. Tyler Kepner. The New York Times
Kansas City, Mo. __Salvador Pérez jugaba tercera base cuando era niño en Venezuela, pero era muy indiferente a la defensiva. “Era malo”, dijo Pérez este martes 21 de octubre, riendo antes del primer juego de la Serie Mundial. “Me gustaba batear”. Pérez necesitaba una posición para ser firmado, por eso los Reales de Kansas City, impresionados por su tamaño y rapidez, trabajaron con él para que fuese catcher. Él aprobó su prueba de habilidades y ahora es un ganador del guante de oro con los campeones de la Liga Americana. La Serie Mundial le da a Pérez un beneficio colateral a su posición: mucho tiempo en la vitrina de la pantalla. “Me gusta todo”, dijo Pérez. “¡Me gusta bloquear algunas pelotas, me gusta hacer outs en las bases, me gusta llamar el juego, y estamos bajo la cámara cada vez!” Pérez rió de nuevo. Él ríe mucho, y nadie pareciera haber tenido más diversión que él durante la marcha de los Reales hacia el banderín. En el primer juego de la Serie Mundial todo se enturbió rápidamente para los Reales, pero Pérez jonroneó ante Madison Bumgarner en el séptimo inning de una derrota 7-1 en Kauffman Stadium. Luego que los Reales barrieron a los Angelinos de Los Angeles en su serie divisional, Pérez se subió al techo del dugout y blandió una escoba sobre su cabeza. Luego de barrer a los Orioles de Baltimore para ganar el banderín, Pérez salió de la celebración del clubhouse para confundirse en abrazos con los aficionados en la tribuna detrás del plato. “El se faja en el campo, pero en el clubhouse se mantiene relajado y asentado”, dijo el jardinero Lorenzo Cain. “No importa lo que ocurra, el no cambia. Esa es una gran cualidad de él”. Una cualidad menos agradable, para Cain, es la afición de Pérez para filmar películas. Pérez esgrime un iPhone como un arma alrededor de Cain, lo captura en el bus, en la habitación de terapias, la habitación de pesas y cualquier parte, luego publica videos cortos para sus 65000 seguidores en Instagram. “Sal de aquí ahora”, le dice Cain, mientras trata de hacer pesas. “Vete ¿Entiendes?” Cain dijo que no sabía porque Pérez la garraba con él. Pérez llamó a Cain un blanco fácil porque se molesta fácilmente. Pero estas travesuras no son las más inusuales de Pérez. Pérez usa perfume de mujer en cada juego. Un día, el campocorto Alcides Escobar, quien dijo que lo usaba para la buena suerte, roció un poco en la camiseta de Pérez y le dijo que batearía cuatro imparables. La profecía se hizo realidad, dijo Pérez, entonces ordenó una docena de cajas. Sus marcas preferidas son Victoria’s Secret y 212 VIP. Los árbitros están agradecidos.
“Hueles bien mi amigo, gracias”, le dicen, cuenta Pérez. “Sudamos, olemos mal, tu sabes. Necesitamos ponernos algo para el terreno. Algo diferente a lo que usamos fuera del terreno”. René Francisco, gerente general asistente de Kansas City para operaciones internacionales, dijo que la personalidad de Pérez impresionó a los Reales cuando lo firmaron a los 16 años de edad, por 65000$, en 2006. Dayton Moore recien se había hecho cargo como gerente general, heredando a un equipo que se ubicaba de último en las Grandes Ligas en inversiones internacionales durante la última década. El viaje que permitió encontrar a Pérez, dijo Francisco, fue el primero del equipo a Venezuela. “Creo que fue el destino”, dijo Francisco. “O la suerte, como se quiera llamar. Estuvimos en el lugar apropiado en el momento indicado”. Orlando Estevez, coordinador de scouts de los Reales para Latinoamérica, se encargó de Pérez y recomendó que jugara como catcher en la práctica. Pérez se adaptó tan rápido que Moore estaba emocionado cuando recibió una llamada de un asistente especial durante la primera parada de Pérez como profesional, en la liga de novatos de Arizona en 2007. “Bill Fischer me llamó y dijo, ‘Acabo de ver al Johnny Bench venezolano’”, dijo Moore. “Le dije, ‘¿de quién estás hablando?’” Desde ese momento, Pérez se convirtió en un nombre a tener en cuenta en la organización de los Reales. En 2010, en una asignación de rehabilitación de una lesión con el Wilmington Clase A (Del.), Alex Gordon notó de inmediato que Pérez sería una parte importante de la estructura de los Reales. En la próxima temporada, Pérez estaba en las mayores, ahora está bajo control del equipo hasta 2019. “Estaba casi seguro, cuando lo veía, de que este muchacho iba a ser muy especial”, dijo Gordon. “No sabía que iba a ser tan rápido, pero al verlo en la Clase A fuerte, su defensa era increíble. Y para su tamaño, moviéndose como lo hacía, era algo que definitivamente se podía visualizar”. Pérez mide un metro noventa y pesa 120 kg., 12 cm., más alto y 10 kg., más pesado que Yadier Molina, el catcher guante de oro de los Cardenales de San Luis. Pérez nombró a Molina entre sus peloteros favoritos, otro es Pedro Martínez, el antíguo lanzador de los Medias Rojas de Boston quién llamó para desearle lo mejor en esta post-temporada, y Francisco dijo que Pérez había aprendido a recibir como su maestro.
“Molina es su ídolo, y Molina no se mueve detrás del plato”, dijo Francisco. “Pienso que ahí es donde ha mejorado más Pérez, estando quieto detrás del plato. Y ha aprendido, poco a poco, sobre como llamar un juego y hacerse cargo”. El manager Ned Yost, un antíguo catcher, llamó a Pérez el mejor catcher de la Liga Americana, elogiándolo por su habilidad para bloquear y su velocidad para lanzar a segunda base, la cual Yost catalogó como la más rápida que haya visto. Reconoció que Pérez tuvo dificultades con el madero en los playoffs de la Liga Americana (de 34-4, con un boleto), pero dijo que siempre fue una amenaza de poder. Pérez hizo su segunda aparición en un Juegos de Estrellas este año, bateó para .260 con 17 jonrones y 70 carreras empujadas, números sólidos que disimularon un bajo promedio con gente en base (.289). Pérez es más bateador de bolas malas que Pablo Sandoval de los Gigantes de San Francisco, un amigo desde que Pérez tenía 13 o 14 años. Ellos hablan a menudo, dijo Sandoval, se animan mutuamente durante los momentos difíciles. “Es un gran tipo, una gran persona, un tipo divertido”, dijo Sandoval. “Cuando estás desilusionado, él te apoya, es muy bueno tenerlo al lado”. Los Gigantes, por supuesto, están maravillados con su catcher, Buster Posey, el mejor jugador de los dos equipos. Pero los Reales están satisfechos con Pérez, un hombre dispuesto a alcanzar las miradas, los sonidos, y si, los olores de la Serie Mundial”.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Octubre 27, 2014.

Otro cambio con los Tigres.

De buenas a primeras pareciese una transacción pelo a pelo de José Peraza por Luis Sardiñas, porque en principio parecieran los dos jugadores que podrían estar disponibles desde el primer día de la temporada 2025-2026, además de la experiencia acumulada por ambos tanto en LVBP como afuera. Pero este cambio entre Navegantes del Magallanes y Tigres de Aragua va mucho más allá de Sardiñas y Peraza. Está la confiabilidad de Deolis Guerra con todo su bagaje en las grandes ligas y más de diez temporadas, varias de ellas en plan estelar con los Navegantes. También la potencialidad de Kervin Castro que ya lo hizo debutaren grandes ligas y lo mantiene en AAA con buenos números este año. Con menos incidencia al menos a corto plazo se ubican los también pitchers Jhan Zambrano y Franklin Gómez, quienes sin embargo pudieran ver acción esta temporada. Sardiñas es el tipo de pelotero que podría potenciar y mejorar la química de un equipo mediante sus oficios defensivos en diversos lugares del cuadro, amén de su oportunismo con el madero. Tal vez haya algunos pequeños detalles de actitud que deba y podría mejorar en un nuevo ambiente. En poco más de dos meses desde su nombramiento como gerente deportivo Federico Rojas ha mantenido una dinámica incansable de censo de peloteros y por consiguiente de evaluación de las necesidades inmediatas del equipo con miras a la venidera zafra que inicia en octubre. Este es su segundo cambio, ambos con Tigres de Aragua. Aunque Sardiñas parezca la cara más visible, las figuras de Thairo Estrada y Ángel Bastardo probablemente tengan cierta incidencia en la versión de esta próxima campaña de los Navegantes. Aunque se espera que ambos finalmente debuten en LVBP, habría que esperar y confirmarlo con los hechos. Estrada juega en grandes ligas, buen bateador que además se desempeña muy bien al campo. Bastardo es uno de los prospectos de pitcheo más cotizados de los Azulejos de Toronto y aunque está lesionado se espera que regrese pronto a la acción, y de jugar este año con los Navegantes podría empezar a dibujar la verdadera figura del pelotero clave de esta transacción.
En medio de una aparente suficiente y eficiente cantidad de peloteros criollos, la dinámica de Rojas desde la gerencia apunta a optimizar la profundidad del equipo hasta contar con varias opciones muy cercanas en destrezas y capacidades ofensivas y defensivas que permitan mantener el nivel de juego hacia el final de la temporada y por supuesto en la postemporada.
Alfonso L. Tusa C. Junio 03, 2025. ©

domingo, 1 de junio de 2025

Nolan Ryan. Diez lustros de su cuarto juego sin imparables ni carreras.

California (LA) 1 versus Baltimore 0. Junio 01 de 1975.
Rich Wescott and Allan Lewis. No-Hitters. McFarland & Company, Inc., Publishers. Jefferson, North Carolina.2000. Pp. 287-289.
Luego de 62 triunfos en sus tres temporadas previas, Nolan Ryan estuvo acechado por las lesiones, por primera vez en 1975. Tirones musculares en las piernas y la ingle, y algunos depósitos de calcio en su codo le molestaron considerablemente durante la primavera, y para junio, el lanzador de 28 años de edad mostraba señales de desgaste extremo. Ryan tenía una marca de 8-3 cuando enfrentó a los campeones defensores de la división este de la Liga Americana, los Orioles de Baltimore, el domingo 01 de junio ante una multitud de 18.492 personas en Anaheim Stadium. Para ese momento ambos equipos ocupaban el último lugar en sus respectivas divisiones. Los Orioles sextos en el este y los Angelinos sextos en el oeste. Ross Grimsley subió al montículo por los Orioles. Pocas personas, menos Ryan, podrían haber visualizado que para el final del juego, el lanzador de brazo rayo laser, se convertiría no solo en el primer pitcher en la historia del beisbol en lanzar juegos sin imparables ni carreras en tres temporadas seguidas, sino que se uniría a Sandy Koufax como los únicos monticulistas de las ligas mayores en registrar cuatro juegos sin imparables ni carreras. Ryan lanzó con dolor, lo cual limitó sus pitcheos para ponchar, que estuvieron presente en sus primeros juegos sin imparables ni carreras. En este juego solo ponchó nueve oponentes y concedió boleto a cuatro. Los Orioles solo batearon pocas pelotas con solidez, apenas conectaron seis elevados a los jardines. Los Angelinos tampoco tuvieron mucha ofensiva. Su única carrera ocurrió en el tercer inning, luego de dos outs hubo sencillos seguidos de Mickey Rivers, Tommy Harper y Dave Chalk. Ryan inició su salida dominando a Ken Singleton con rodado al campocorto y ponchando a Tom Shopay y Al Bumbry. En el segundo inning caminó a Bobby Grich luego de un out, pero luego ponchó a Lee May y obligó a Brooks Robinson a rodarla por las paradas cortas.
Ryan se metió en problemas en el tercer inning al caminar a Mark Belanger luego de un out. Belanger estafó segunda base, y luego que Singleton se ponchase cantado, Shopay recibió cuatro malas. El inning terminó cuando Ryan ponchó a Bumbry. Baltimore fue retirado en orden en el cuarto, quinto y sexto innings, con algo de ruido. Lee May despachó línea sólida a la izquierda que fue directo al guante de Winston Llenas para el tercer out del cuarto tramo. En el quinto episodio, Brooks Robinson, Elrod Hendricks y Mark Belanger conectaron pelotas que fueron atrapadas por los jardineros de los Angelinos. Los Orioles volvieron a complicarle el panorama a Ryan en el séptimo inning. El bateador emergente Tommy Davis empezó el inning despachando un roletazo de botes altos sobre el montículo. El segunda base Jerry Remy corrió hacia su derecha, atrapó la pelota detrás de la almohadilla, y lanzó a primera base donde Bruce Bochte recibió la pelota a tiempo para retirar a Davis. El manager de los Orioles, Earl Weaver y Davis reclamaron la sentencia del árbitro Hank Soar, sin éxito. Entonces Ryan caminó a Bobby Grich de nuevo, y Lee May siguió con lo que parecía un rodado para dobleplay que el campocorto Billy Smith flumbeó. Grich llegó hasta tercera base en la jugada, pero allí se congeló porque Brooks Robinson roleteó por tercera base y Elrod Hendrick bateó un elevadito a Dave Chalk en la antesala. El octavo fue mucho más fácil para Ryan. Retiró a Mark Belanger con ponche cantado, dominó a Ken Singleton con elevado a la izquierda y obligó a Tom Shopay a rodarla por el campocorto. El noveno también fue fácil. Al Bumbry entregó el primer out mediante elevado a Moris Nettles en el jardín izquierdo. Tommy Davis siguió con roletazo de rutina a Jerry Remy en segunda base. Grich fuel el bateador final, y luego de llegar a cuenta de 2-2, y foulear dos pitcheos, vio pasar una recta meteórica que fue sentenciada como el tercer strike. Eso fue todo. Ryan obtuvo el cuarto juego sin imparables ni anotaciones de su carrera, ese fue el triunfo número 100 de su carrera. Su marca para la temporada fue 14-12.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Mayo 21, 2025.

Wayne Granger (1944-2026): Obituario. (II)

Marzo 30, 2026. Sam Gazdziak. RIP Baseball. Las tres temporadas que Granger pasó en Cincinnati representaron el periódo de estabilidad...