Se busca plasmar la conexión entre el béisbol y la vida, como cada regla del juego resulta una escuela de reflexión hasta para los seguidores más remotos cuando los sucesos del mundo indican que ciertas veces las normas de justicia son violadas; el transcurso de las sentencias de bolas y strikes reflejan la pertinencia y compromiso de cada pelotero en respetar la presencia del árbitro.Cada jugador deja lo mejor de sí sobre el campo de juego a pesar de lo complicado que pueda ser su vida.
martes, 8 de abril de 2025
La Ratificación de Eduardo Pérez.
El nombramiento de Federico Rojas trajo cierta incertidumbre ligada con lo sorpresivo de la salida de su antecesor Luis Blasini, quien parecía que por lo que se vio en la temporada 2024-2025, que podría permanecer en el cargo por otra temporada dado que se había clasificado al round robin. Parecía que aunque Rojas ha tenido cierta experiencia en las oficinas de Navegantes del Magallanes y en el departamento de tecnología de Rays de Tampa Bay, eso no calzaba el bagaje de conocimientos y aptitudes que requiere un gerente deportivo en el caso del beisbol, por todo lo intrincado, minucioso y particular que caracteriza al beisbol. Sin embargo el correr de la cotidianidad ha ido mostrando que Rojas al menos tiene la disciplina y la disposición de trabajar a diario, y que además aprende rápido sobre la marcha. Enfocarse en determinar a la brevedad el manager y su cuerpo técnico, indica que conoce aspectos técnicos del juego básicos para tener oportunidad de competir de lleno por un campeonato.
Tener definido y confirmado a Eduardo Pérez como manager de la campaña 2025-2026 es una señal que habla muy bien de la destreza y disposición de Rojas para resolver asuntos pendientes a la brevedad de los requerimientos. Haber ajustado o modificado parcialmente el cuerpo técnico que acompañará a Pérez despliega un panorama de comunicación y asertividad que implica la comprensión de contar con las piezas necesarias para echar a andar el proyecto desde ahora. Se esperaría que con Mario Lisson como coach de banca habrá más propiedad y precisión a la hora de escoger el relevista apropiado en determinado momento del juego o no separar del equipo a peloteros tan necesarios como Ángelo Castellano, o no aprobar cambios tan desventajosos como aquel donde Magallanes entregó a Romer Cuadrado a Caribes por un pitcher y un infielder que nunca calzaron el nivel de expectativas o sus logros fueron fugaces, lo cual podía vislumbrarse antes del cambio.
La llegada de Endy Chávez para encargarse de impartir señas y observaciones desde primera base, pareciera algo superficial, de trámites simples. Sin embargo quienes escrutan y disecan el beisbol conocen lo esencial que resulta contar con una persona que sepa comunicarse con los peloteros y sacar lo mejor de ellos en momentos determinantes del juego, si, eso se puede hacer desde la caja de coach de primera base. Estudiar el wind up del pitcher rival, detallar desde que ángulo suelta la pelota, saber el momento exacto cuando se debe arrancar al robo de la segunda base. Todos esos son puntos que domina muy bien Endy por su trayectoria en el beisbol, su experiencia en las grandes ligas, su aprendizaje en las ligas menores. Con Endy muy probablemente Carlos Rodriguez sea aún mejor primer bate de la alineación. Tal vez ajuste y pula sus habilidades para tocar la pelota para embasarse y también en misión de sacrificio, y también mejore su destreza para batear hacia la banda contraria.
Otro de los movimientos, quizás entre los más valiosos de la gerencia deportiva, la llegada de Miguel Socolovich, podría ser de un impacto vital en toda la estructura de manejo del pitcheo, por cuanto sus observaciones de seguro apoyarán y en otras ocasiones encontrarán el ángulo necesario para que Darwin Marrero tome las mejores decisiones para que cada pitcher aporte lo mejor de sí en la dinámica del equipo. Siempre es importante contar con otro punto de vista, otra visión sobre una situación que en principio parecía complicada y al escuchar una segunda opinión el panorama empieza a ser descifrable. También la presencia de Socolovich podría ser muy positiva para Clemente Álvarez al aportar ideas desde el punto de vista de la particularidad de cada pitcher que serían claves en los ajustes y sugerencias que puede sugerir Clemente en las sesiones de bullpen. Conversaciones en el mismo sentido y dirección que ambos tuvieron en su carrera con sus compañeros cátchers y pitchers respectivamente.
Tener manager y cuerpo técnico definidos tan temprano como inicios de abril es un paso anticipado en firme hacia establecimiento de una comunicación fluida y clara entre el manager y la gerencia deportiva, el manager y el cuerpo técnico, el manager y los peloteros. Desde allí debe empezar a forjarse la estructura de la química, el entramado de la mística, la esencia de la armonía del equipo; día a día, semana a semana, mes a mes hasta octubre y la temporada.
Alfonso L. Tusa C. 08 abril 2025. ©
lunes, 7 de abril de 2025
Johan Santana, ecos del Salón de los Inmortales magallaneros (2019). Aquel juego de un solo imparable.
Siempre he rememorado un atardecer de finales de la década de 1990 ¿ya era 2000? Habíamos acordado asistir al estadio Universitario con José Luis Rodríguez, no el cantante, ni el jinete, hablo de mi compañero de trabajo en aquel INTEVEP de tantos logros y satisfacciones. Todavía a las seis de la tarde estábamos en los laboratorios, llegamos a pensar que tendríamos que conformarnos con escuchar el juego por radio. Sin embargo, la expectativa, la curiosidad, el suspenso por comprobar en vivo lo que habíamos escuchado del nuevo novato maravilla del Magallanes, nos hizo aventurarnos a bajar a Caracas cuando ya eran las seis y cincuenta de la tarde, además habíamos comprado las entradas por internet. Pepe disecó todas las curvas de la carretera Panamericana con más pericia que Ayrton Sena, en el IVIC los neumáticos chirriaron sobre el pavimento, en el IUT la fuerza centrífuga hizo que el carro oscilara hasta casi rozar la isla, mientras la velocidad se incrementaba. Apenas entramos a la tribuna central cuando el árbitro empuñaba la mano derecha luego del ceremonioso Play Ball, casi me tropecé mientras subía los escalones, trataba de mirar hacia el dugout de tercera base.
En los primeros innings los Tiburones de La Guaira marcaron una anotación y a partir de ese momento se estableció un duelo de pitcheo de manos estrujadas y gritos ahogados, Pepe bromeaba con una hermosa aficionada guairista, “celebra todo lo que quieras, a ese novato no le anotan una carrera más”. Ciertamente, el imberbe Johan Santana manejaba con tal propiedad la recta y sorprendía con una magia inesperada el cambio de velocidad, que no le anotaron más carreras en el resto del juego, no recuerdo si terminó el juego, lo más probable es que no, pero al menos lanzó hasta el octavo episodio. Aún así al terminar la apertura del noveno episodio todas las casillas tenían ceros en la línea del Magallanes, la samba retumbaba y mirábamos intermitentemente las caderas cimbreantes de la aficionada guairista y hacia el dugout, desde el ángulo incómodo que tenía a pesar de moverme muchos metros en ambas direcciones, logré ver a Santana sentado en el banco con las manos y el rostro sobre las rodillas. Dentro del sinsabor y el malestar de la derrota, me dije que “ese novato le va a dar grandes satisfacciones al Magallanes y a todo el beisbol venezolano”, aunque preferí no comentarlo con nadie.
Poco tiempo pasó para empezar a comprobar aquel pronóstico personal. En la temporada 2000-2001 agenció efectividad de 1.99, aunque no reunió los innings para ingresar al cuadro formal de líderes de la competencia. Como abridor aceptó solo 4 carreras en 29.2 innings, con efectividad de 1.21 con marca de 2-1. Como relevista le marcaron 5 carreras en 11 innings para efectividad de 4.09. En el round robin de esa temporada fue líder en efectividad con 1.19. Venció al Pastora 8-6 el 7 de enero de 2001 y luego 2-1 el 22 de enero, en ambas ocasiones con juego salvado para Oscar Henriquez. Apenas permitió 2 carreras en 13 innings, 1 limpia. La segunda victoria significó el pase del Magallanes a la serie final. En la temporada 2001-2002 siguió tomando desquite de los Tiburones de La Guaira al reducirlos a cuatro imparables en 7 episodios, mientras ponchaba a 9, en el desafío efectuado el 5 de diciembre de 2001, luego el 22 de diciembre volvió a derrotar a los escualos al permitirles solo una carrera y cuatro imparables en seis entradas, aunque concediese seis boletos. Esa temporada lideró al Magallanes en efectividad con 1.76. Y en la serie final ante Tigres de Aragua consiguió el segundo triunfo de los Navegantes, 6-1, en trabajo de 7 innings donde permitió una carrera, cinco imparables y ponchó 7.
Luego vinieron los 2 premios Cy Young como mejor pitcher de la Liga Americana, mientras lanzaba para los Mellizos de Minnesota (2004 y 2006), los 20 triunfos en la temporada de 2004, el juego sin hits ni carreras ante los Cardenales de San Luis (01 de junio de 2012) , mientras lanzaba para los Mets de Nueva York, para convertirse en el primer pitcher de los metropolitanos que conseguía esa hazaña, algo que ni el propio Tom Seaver había podido lograr, aquella victoria 1-0 ante Freddy García (23 de agosto 2005 y los futuros campeones Medias Blancas de Chicago en agosto de 2005), Santana lanzó 8 innings en los que permitió solo 3 imparables, concedió 1 boleto y ponchó 7, JoeNathan se apuntó el salvado.
Cuando los Mellizos obtuvieron a Johan Santana en cambio con los Marlins de Florida luego que estos lo habían reclamado en la regla V para diciembre de 1999, recordamos con Pepe aquel juego que bajamos a ver sobre la hora, sí, el que se perdió 1-0, pero Santana demostró de qué estaba hecho, ¿que se podía esperar de él?, hasta donde podía llegar. Sin importar el resultado, había valido la pena ir a ver ese juego, como valió la pena que Andrés Reimer tomara el riesgo de insistir ante Bob Watson, el gerente general de los Astros, quien ante la negativa de sus superiores terminó suministrándole 400 $ a Reimer para que viajara a Mérida, a fin de observar a aquel mozalbete. Los Astros habían visto jugar a Santana en 1994, en un torneo nacional junior, entonces se desempeñaba como primera base y jardinero.
En medio del desarrollo de las pruebas de laboratorio siempre discutíamos con Pepe acerca de la mejor actuación de Santana con los Navegantes del Magallanes, aunque siempre salía a relucir aquel juego ante La Guaira, afortunadamente hubo uno mejor, el del 23 de diciembre de 2000, cuando maniató a los Cardenales de Lara, solo les permitió un imparable (de Miguel Cairo en el primer inning) en 8 innings, mientras ponchaba 6, en ruta a una victoria 1-0, que salvó Rubén Quevedo.
Alfonso L. Tusa C. 13 de diciembre de 2019.©
domingo, 6 de abril de 2025
Postales Imborrables de los Medias Rojas de Boston de 1975 (y III)
El 17 de agosto de 1975, luego de dos outs Rick Burleson despachó sencillo y Fred Lynn negoció boleto ante Rich Gossage, en esa situación Denny Doyle bateó imparable impulsor para darle la ventaja a los Medias Rojas 4-3.Jim Willoughby se apunto el triunfo en relevo de Bill Lee y del abridor Reggie Cleveland. Willoughby laboró por 3.1 innings, un imparable, un boleto, un ponche.
El 03 de septiembre de 1975 en un forcejeo con los Orioles, ocupantes del segundo lugar, en Baltimore; Cecil Cooper despachó su décimo tercer cuadrangular de la temporada para empezar el décimo episodio y ganar el juego 3-2. Rick Wise cubrió la ruta por los Medias Rojas, fue su victoria 18 de la campaña (su tope en su carrera de grandes ligas). Fue el úndécimo triunfo en sus últimas 13 decisiones.
Luis Tiant regresó a la acción el 11 de septiembre de 1975 luego de estar en lista de incapacitados por casi un mes con tendinitis y espasmos en la espalda, y lanzó seis innings y dos tercios sin permitir imparables, completó una victoria 3-1 sobre los Tigres de Detroit, solo permitió tres imparables, ponchó 10 bateadores y concedió solo un boleto. Fue su primer triunfo en casi un mes.
El 14 de septiembre Fred Lynn despachó cuatro imparables, incluso un vuelacercas, impulsó dos carreras y anotó otro par. También evitó una carrera en el cuarto inning al capturar un globo por sus predios y meter un riflazo al plato para enfriar a un corredor que intentaba anotar desde la antesala. Sin embargo fue Carl Yastrzemski quien aportó el drama con un sencillo empujador de dos anotaciones en un séptimo episodio de tres carreras.
El 16 de septiembre Luis Tiant se fajó en duelo de pitcheo ante Jim Palmer y blanqueó a los Orioles 2-0. Fue su primer blanqueo de la temporada. Rico Petrocelli y Carlton Fisk dispararon jonrones solitarios para rspaldar el trabajo de Tiant. Fenway Park resonaba con cánticos de “Loooie, Looouie, Loooie…”
El 21 de septiembre los Medias Rojas de Boston perdieron a su jardinero izquierdo Jim Rice luego que el pitcher de los Tigres de Detroit Vern Ruhle le golpeara en la mano en el segundo inning de un juego que Boston ganó 6-5. Bateó dos veces más antes de ser llevado al Ford Hospital de Detroit para hacerle exámenes de Rayos X que mostraron que tenía fracturado el cuarto hueso metacarpiano y por tanto le enyesaron la mano. Tony Conigliaro entrevistó a Rice para la televisión de Providence y trató de consolarlo al explicarle que él había pasado por algo similar ocho años antes, pero eso no hizo sentir mejor Jim Rice.
Debido a la baja de Rice los Medias Rojas readquirieron a Deron Johnson desde los Medias Blancas de Chicago por dinero y un pelotero a ser designado después (el cátcher Chuck Erickson). Jugó como primera base y bateador designado. Bateó de 10-6 en los tres juegos donde apareció.
El 27 de septiembre de 1975 terminó la carrera por el campeonato de la división este de la Liga Americana, sin heroísmo porque los Medias Rojas perdieron 5-2 ante los Indios de Cleveland, pero si por sentencia matemática porque los Yankees de Nueva York barrieron en un doble juego a los Orioles de Baltimore. Rick Burleson recordó que esa noche tenía el compromiso de dar una charla, cuando llegó a la función, los invitados le informaron que los Medias Rojas habían ganado el título de la división este.
El juego que mejor resume el temple, intensidad, coraje y entrega de aquel equipo fue el sexto de la Serie Mundial. Entonces la Gran Maquinaria Roja llegó ganando 6-3 al cierre del octavo inning, solo seis outs los separaban del título de la Serie Mundial. Aún así había un gran ambiente en Fenway Park, los aficionados seguían teniendo fe en que su equipo remontaría. Y pronto empezó a haber señales herrumbrosas y sonoras de que había posibilidades cada vez más evidentes. Fred Lynn y Rico Petrocelli empezaron embasándose, luego Dwight Evans y Rick Burleson fueron retirados, y con los Rojos de Cincinnati a solo cuatro outs de ganar la Serie Mundial Bernie Carbo salió a batear de emergente. Darrell Johnson le había dicho a Carbo que tomase un bate porque saldría de emergente, Carbo no estaba muy seguro de que iba a tomar ese turno, pensaba que Sparky Anderson traería a relevar a Will McEnaney y en consecuencia Darrel Johnson sacaría a batea al boricua Juan Beníquez por él, Bernie Carbo se sorprendió al ver que Sparky dejaba a Rawly Eastwick en el montículo. Carbo estuvo a punto de poncharse con un pitcheo imbateable en la esquina de adentro. A última hora, cuando muchos temían la inminencia del ponche, Carbo logró manejar el bate para rasguñar un foul. Luego vendría el vuelacercas a las gradas del jardín central y el frenesí en las tribunas de Fenway Park. Entonces en la incertidumbre y la intensidad del extrainning Dwight Evans persiguió y alcanzó con un guantazo por encima de la cabeza un estacazo de Joe Morgan que amenazaba con darle una ventaja muy significativa a la Gran Maquinaria Rojas. Una atrapada bestial, limítrofe entre lo fantástico y la fábula. Luego, en medio del éxtasis de ese momento, Evans, encandilado por las luces metió un riflazo desviado hacia primera base ante el cual Carl Yastrzemski debió salirse varios pasos de la base , Rick Burleson corrió desde el campo corto y cubrió la primera base para recibir el tiro de Yastrzemski y completar el dobleplay salvador. Eso terminó de servir el momento para que Carlton Fisk viniese a batear en el cierre del duodécimo inning y conectase aquel batazo que se estrelló contra el poste de foul del monstruo verde para decretar la victoria 8-7 de los Medias Rojas.
Alfonso L. Tusa C. 04 abril 2025. ©
sábado, 5 de abril de 2025
Postales Imborrables de los Medias Rojas de Boston de 1975 (II)
El 18 de mayo Wise se apuntó su cuarta victoria en siete decisiones, lanzó nueve episodios, dispersó seis imparables, concedió dos boletos y ponchó nueve Reales de Kansas City, amparado en par de jonrones de Bernie Carbo quien bateó de 4-3 y empujó todas las carreras de Boston en victoria 4-2 sobre Kansas City, con lo cual se terminó una seguidilla de cinco derrotas.
El tres de junio Dick Pole blanqueó a los Medias Blancas de Chicago en Fenway Park 4-0 en su segunda apertura de la temporada, al sustituir a Reggie Cleveland, fue el primer juego completo de su carrera. Solo permitió tres imparables, regaló tres boletos y ponchó ocho. Jim Rice descargó un vuelacercas de tres carreras en el primer inning.
El cuatro de junio los Medias Rojas llegaron perdiendo por tres carreras al cierre del noveno inning, los aficionados empezaban a abandonar resignados las tribunas de Fenway Park. Pero en el dugout se respiraba coraje y competitividad. Nadie quería fallar y menos entregar el último out. Jim Rice negoció boleto, Fred Lynn lo forzó con roletazo por segunda base. Tony Conigliaro soltó doble para llevar a Lynn hasta la antesala. Rich Gossage relevó a Jim Kaat en el montículo. Bernie Carbo emergió por Dwight Evans y descargó doblete para remolcar a Lynn y Conigliaro. Tim McCarver salió de bateador emergente por Doug Griffin y sencilleó para arrimar a Carbo hasta la antesala. Rick Miller entró a correr por McCarver. Cecil Cooper emergió por Bob Montgomery y conectó imparable impulsor de deCarbo, además Miller pasó a la intermedia. Beniquez entregó el segundo out con línea al campocorto. Rick Burleson sencilleó para empujar a Miller y dejar en el campo a los Medias Blancas 7-6. Gossage cargó con el revés. Rogelio Moret se apunto el triunfo en relevo de Rick Wise quien lanzó 6.2 innings.
El siete de junio Bill Lee tuvo sus mejores lanzamientos disponibles, sus compañeros le brindaron una muy buena defensa, y además dispusieron de una ofensiva bastante oportuna. Carl Yastrzemski y Fred Lynn despacharon sencillos remolcadores de carrera en el cierre del octavo inning para decretar la victoria. Lee transitó los nueve innings en ruta a una victoria 3-1 sobre los Mellizos de Minnesota. Dispersó ocho imparables, apenas uno de ellos extrabase (el doble de Larry Hisle en el séptimo inning). Solo concedió un boleto y recetó dos ponches, para colocar su marca en 8 ganados y 5 perdidos.
Carl Yastrzemski fue el héroe del juego el 11 de junio ante los Medias Blancas en Comiskey Park. El cuadrangular de Yaz en el décimo cuarto inning le dio la victoria a los Medias Rojas 9-7 sobre el ganso Gossage y los Medias Blancas. En el noveno inning Dick Drago salvó el juego cuando con las bases llenas atrapó un lineazo que iba para el jardín central con el mensaje de dejar sobre el terreno a Boston. Rogelio Moret entró a relevar en el décimo inning para sacar a los Medias Rojas de un atolladero y luego lanzó 3.2 innings de un solo imparable para apuntarse la victoria.
Luis Tiant se fajó con los Reales de Kansas City para vencerlos 4-3 el 14 de junio de 1975. El juego llegó igualado 3-3 al octavo inning donde Jim Rice impulsó la carrera de la ventaja con elevado de sacrificio, Denny Doyle aportó un prominente respaldo defensivo desde la segunda base, Ese fue el primer triunfo de una seguidilla de seis. En nueve innings de labor, Tiant recibió 12 imparables, tres carreras limpias, no concedió boletos y recetó un ponche.
Los Medias Rojas llegaron perdiendo al noveno inning ante Orioles de Baltimore el 20 de junio, recurrieron a la conducta épica y remontaron el marcador para nivelar a sus rivales y enviar el juego a extrainning. Luego en el décimo segundo episodio, un boleto, un sencillo con ojos de Juan Beníquez y un elevado de sacrificio de Rick Burleson manufacturaron la carrera de la ventaja. Dick Drago cerró el juego con victoria 4-3. Se apunto la victoria en trabajo de 2.1 innings sin permitir imparables ni carreras, concedió un boleto y recetó un ponche. Relevó a Rogelio Moret en el décimo inning quien a su vez suplantó a Reggie Cleveland en el noveno. Cleveland entró por Bill Lee en ese mismo inning. Lee pitcheó por ocho episodios en los que aceptó seis imparables, tres carreras, dos limpias, concedió dos boletos, sin ponches. Mike Torrez Cargó con el revés.
El juego llegó igualado 2-2 al cierre del octavo inning, Bernie Carbo despachó doble y Rick Burleson lo imitó para poner adelante a los Medias Rojas 3-2 con el marcador definitivo del juego del 29 de junio ante los Yankees de Nueva York y su lanzador estrella Jim Catfish Hunter. Rogelio Moret se apuntó la victoria en nueve innings en los que permitió seis imparables, dos carreras limpias, concedió dos boletos, propinó dos ponches.
Luego de haber atravesado un momento difícil donde permaneció sin conectar imparables durante 14 turnos al bate y tener que quedarse en el banco debido a una molestia en la muñeca; el 8 de julio ante los Mellizos de Minnesota, Fred Lynn salió de emergente en el noveno inning por Doug Griffin y descargó sencillo con las bases llenas para decretar la victoria de los Medias Rojas 6-5. Luis Tiant Abrió por Boston y lanzó siete innings en los que aceptó siete imparables y tres carreras limpias, concedió un boleto y recetó tres ponches. Lo relevaron Dick Drago, Burton y Reggie Cleveland quien se apuntó el triunfo.
El 9 de julio los Medias Rojas remontaron un juego que perdían por seis carreras en el tercer inning. Entonces recortaron la desventaja hasta una carrera en el octavo tramo. En el cierre del noveno inning, Cecil Cooper empató el juego con un vuelacercas en conteo de 3-1 que aterrizó en el bullpen de los Medias Rojas. Doug Griffin salió de emergente y despachó imparable. Entonces Jim Rice fue a la caja de bateó y en conteo de 3-2 tronó una línea trepidante entre el jardín central y el izquierdo; Griffin corrió y remató al pisar tercera base para llegar al plato con el mensaje de la victoria 9-8 sobre Mellizos de Minnesota. Diego Seguí ganó el juego en trabajo de dos entradas, solo permitió un imparable, sin carreras, concedió dos boletos, sin ponches.
Luego de haber atravesado un momento difícil donde permaneció sin conectar imparables durante 14 turnos al bate y tener que quedarse en el banco debido a una molestia en la muñeca; el 8 de julio ante los Mellizos de Minnesota, Fred Lynn salió de emergente en el noveno inning por Doug Griffin y descargó sencillo con las bases llenas para decretar la victoria de los Medias Rojas 6-5. Luis Tiant Abrió por Boston y lanzó siete innings en los que aceptó siete imparables y tres carreras limpias, concedió un boleto y recetó tres ponches. Lo relevaron Dick Drago, Burton y Reggie Cleveland quien se apuntó el triunfo.
El 9 de julio los Medias Rojas remontaron un juego que perdían por seis carreras en el tercer inning. Entonces recortaron la desventaja hasta una carrera en el octavo tramo. En el cierre del noveno inning, Cecil Cooper empató el juego con un vuelacercas en conteo de 3-1 que aterrizó en el bullpen de los Medias Rojas. Doug Griffin salió de emergente y despachó imparable. Entonces Jim Rice fue a la caja de bateó y en conteo de 3-2 tronó una línea trepidante entre el jardín central y el izquierdo; Griffin corrió y remató al pisar tercera base para llegar al plato con el mensaje de la victoria 9-8 sobre Mellizos de Minnesota. Diego Seguí ganó el juego en trabajo de dos entradas, solo permitió un imparable, sin carreras, concedió dos boletos, sin ponches.
El 23 de julio de 1975 Jim Rice lideró a los Medias Rojas a un triunfo sobre los Mellizos en Metropolitan Stadium sin conectar ni un solo imparable. Su guante escamoteó dos vuelacercas a Glenn Borgman con atrapadas infartantes. Una con un salto para alcanzar la esférica justo cuando esta volaba sobre la cerca. Luego ejecutó una carrera incandescente hasta girar con intensidad sobre la pared mientras capturaba la pelota en la parte alta de la misma. Un cuadrangular solitario de Cecil Cooper para abrir el sexto inning contribuyó a que los patirrojos venciesen 4-2 a los Mellizos. Era la novena victoria de Boston sobre Minnesota en 11 juegos efectuados. Rogelio Moret ganó el juego en trabajo de 8.1 innings, siete imparables, dos carreras limpias, dos boletos y cuatro ponches. James Willoughby se apuntó el salvado.
Reggie Cleveland lanzó perfecto hasta el quinto inning en el segundo de un doble juego ante los Yankees el 26 de julio en Shea Stadium. Jim Rice bateó elevado de sacrificio para romper el empate 1-1 en el noveno inning, Denny Doyle anotó la carrera de la ventaja. Luego Carlton Fisk soltó imparable impulsor de dos carreras con los Yankees jugando cuadro adentro, lo cual le dio la victoria a los Medias Rojas 4-2. Cleveland se apuntó el lauro en 8.2 innings de trabajo, cinco imparables, dos carreras limpias, dos boletos, cuatro ponches. Pat Dobson cargó con la derrota.
Bill Lee y Rogelio Moret lanzaron blanqueos en ambos juegos de una doble tanda efectuada el 27 de julio de 1975 en Shea Stadium para vencer a los Yankees 1-0 y luego 6-0. En el primero Rick Miller empujó a Fred Lynn con el mensaje del triunfo al despachar sencillo al centro en el noveno inning ante el as Jim Catfish Hunter lo cual decidió un cerrado duelo de pitcheo. En el cierre del noveno inning, luego de un out y lod Medias Rojas ganando 1-0, Graig Nettles destapó un lineazo entre el jardín izquierdo y el central que parecía destinado a convertirse en triple. Lynn estaba jugando cargado hacia la derecha y tuvo que regresar a toda marcha para lanzarse de cabeza y tomar la pelota en la malla de su guante.
En el primer juego de una doble tanda efectuada el 31 de julio de 1975 en Fenway Park, Carl Yastrzemski remolcó una carrera con roletazo a segunda base en el primer inning y otra con sencillo impulsor de Rick Burleson en el octavo. Luego en el décimo inning Jim Rice descargo sencillo remolcador de Denny Doyle para darle la victoria a los Medias Rojas de Boston 3-2 sobre los Tigres de Detroit. Bill Lee cubrió la distancia para alcanzar su quinto triunfo seguido y décimo en 12 decisiones desde mediados de mayo. Diez episodios de trabajo, 11 imparables, dos carreras limpias, un boleto, un ponche.
El primero de agosto de 1975, los Medias Rojas marcaron dos carreras en el noveno inning para ganar 8-7 sobre Tigres de Detroit. Denny Doyle se embasó por imparable de piernas y pasó a segunda base cuando el disparo a primera fue desviado en el apuro. Yastrzemski empujó a Dyle para igualar el marcador y avanzó hasta la intermedia con el tiro al plato. Entonces Jim Rice tocó la pelota por la línea de tercera base y el pitcher de los Tigres no tuvo oportunidad en primera base, así que intentó atrapar a Yastrzemski en la antesala y lanzó la pelota al terreno corto del jardín izquierdo lo cual permitió la carrera ganadora. Jim Willoughby se apuntó el triunfo en relevó de Luis Tiant quien lanzó 8.2 innings y permitió siete carreras limpias y 14 imparables, cuatro boletos, cuatro ponches.
Alfonso L. Tusa C. 04 abril 2025. ©
viernes, 4 de abril de 2025
Postales Imborrables de los Medias Rojas de Boston de 1975. (I)
Desde la temporada del Sueño Imposible (1967) los patirrojos rara vez se acercaron al primer lugar de la Liga Americana en 1968 y luego al tope de la división Este, bajo la dirección de Eddie Kasko apenas si disputaron ese primer lugar con los Tigres de Detroit hasta los últimos días de la temporada de 1972. Ahora para los entrenamientos primaverales de 1975 había cierta expectativa por la especie de segundo aire que había tomado el pitcher Luis Tiant, la promesa del Novato del Año Carlton Fisk, la llegada de un escopetero veterano como Rick Wise, el prospecto del potencial de ese joven pitcher Bill Lee y la emergencia de tres mozalbetes jardineros: Fred Lynn, Jim Rice, Dwight Evans, que contarían con la tutoría de Carl Yastrzemski. Pero hasta ahí, nadie entre los expertos pensaba que Boston disputaría el primer lugar ante Baltimore o Detroit. Hasta el manager Darrell Johnson se mostraba muy cauteloso cuando los periodistas le preguntaban por sus aspiraciones, sus percepciones de hasta donde podía llegar aquel equipo de los Medias Rojas.
Se trataba de un equipo en plena reconstrucción, venían llegando Jim Rice, Fisk, Evans, Lynn, el shortstop Rick Burleson apenas tomaba el testigo de Luis Aparicio. Si contaban con dos buenos pitchers en Tiant y Wise, pero aún debían esperar por el desarrollo de Lee, de Rogelio Moret, Reggie Cleveland. Ocho años desde aquella fantástica temporada parecía una eternidad que convertía aquellos chocos cardíacos en una especie de cuento de hadas de más allá de la edad media. Aunque había un gran talento en los novatos, los seguidores del equipo dudaban que consiguieran la química de 1967 aunque allí estaban todavía Carl Yastrzemski y Rico Petrocelli y hasta Tony Conigliaro intentó regresar con los Medias Rojas. Por otro lado ahí estaban muy vigentes los Orioles de Baltimore quienes habían ganado la división este de la Liga Americana las dos temporadas más recientes. En primera base había aparecido Cecil Cooper y en los jardines también estaba Bernie Carbo y Rick Miller quienes implicaban que Darrell Johnson tuviese que rotar a Yastrzemski y Cooper en primera.
A la vez el manager debía ingeniar enroques con Carbo, Miller y el propio Yastrzemski en el jardín izquierdo, lo cual iba conformando una profundidad, una química un engranaje que de a poco completaba un rompecabezas que iba encajando aunque los expertos seguían sin tomar mucho en cuenta a Boston ni en abril ni en mayo. Perdieron tantos juegos con tantos marcadores horrorosos que muy pocas personas les daban alguna oportunidad seria de competir por el título de la división este de la liga Americana, pensaba que además de Baltimore, los Medias Rojas iban a terminar cuando muy bien en cuarto lugar detrás de Detroit y los Yankees. El ajuste, la configuración del equipo de trabajo fue un proceso lento, pesado, imperceptible. No eran exactamente los chicos cardíacos de 1967, tal vez una versión similar, con muchos pitchers voluntariosos. Aunque había destellos en cada uno de los juegos donde Tony Conigliaro ocupó el espacio del bateador designado e hizo soñar a muchos cuando mostró matices de su poder con el madero en el propio noveno episodio o en extrainning entre abril y junio.
Doug Griffin, un excelente segunda base que había hecho buena combinación con Luis Aparicio en 1971. 1972 y 1973, y en 1974 empezó a jugar con Rick Burleson. Griffin siempre se lesionaba y cuando lo hizo de nuevo en 1974 el manager Darrell Johnson probó con Burleson en la intermedia. En 1975 empezó la temporada como titular, haciendo llave con Burleson en las paradas cortas y todo parecía ir muy bien hasta que el gerente deportivo Dick O’Connell trajo en un cambio desde los Angelinos de California a Denny Doyle, el manager los alternó durante la temporada. Un rectazo de Nolan Ryan hacia finales de abril en la temporada de 1974 lo sacó de acción por dos meses, en el primer juego que inició como regular anotó la carrera ganadora para los Medias Rojas. Varios expertos dicen que a partir de ese incidente Griffin no alcanzó de nuevo su nivel de rendimiento ofensivo principalmente. Aún así fue capaz de alternarse con Doyle en 1975 y aunque este terminaría ganando más tiempo de juego y en la postemporada se adueñó por completo de la posición, la colaboración de Griffin fue más que promedio.
Rick Burleson logró estabilizarse como campocorto y fue determinante para lograr el nivel defensivo que necesita un equipo para competir por el campeonato. Tomó tal nivel de liderazgo en el infield que se entendía tan bien con Griffin como después con Denny Doyle, podía llegar a pelotas en el hueco, en el límite con la tercera base y era capaz de atravesar el cuadro para hacer una asistencia detrás de primera base, como cuando Dwight Evans hizo aquella impactante atrapada en el duodécimo inning del sexto juego de la Serie Mundial de 1975 con el juego igualado 6-6, Evans lanzó tan desviado a primera base que Carl Yastrzemski tuvo que salirse de la base, entonces apareció Burleson para cubrir la base y recibir el disparo de Yastrzemski para completar el dobleplay. El 11 de abril de 1975 Tony Conigliaro largó su primer vuelacerca en cuatro años y mantuvo cerca a los Medias Rojas hasta que Burleson descargara cuadrangular en la apertura del octavo inning para igualar la pizarra 5-5. Yastrzemski despachó estacazo a las gradas del rightfield para decretar la victoria.
Detrás del plato en apariencia la titularidad de Carlton Fisk era indiscutible, solo que una lesión en la rodilla ocasionada en la temporada anterior mantenía ciertas dudas en Darrell Johnson y Dick O’Connell. Por esa razón también estaban en el roster Bob Montgomery y Tim Blackwell y cuando Fisk se lesionó la muñeca en los entrenamientos primaverales, O’Connell le ofreció contrato a Tim McCarver.
El día inaugural Montgomery remolcó dos carreras en el tercer inning que le dieron a los patirrojos una ventaja que nunca perdería a través de un juego que ganaron 5-2 a los Cerveceros de Milwaukee con trabajo completo para Luis Tiant quien apenas concedió un boleto. Luego de perder los dos primeros juegos de una serie ante los Yankees en Fenway Park, el 23 de abril ante Catfish Hunter, Cecil Cooper comenzó una reacción en el cierre del séptimo inning con triple entre el jardín derecho y el central. Bernie Carbo lo remolcó con sencillo. Fred Lynn y Jim Rice siguieron con imparables y Bob Montgomery coronó el ataque con doblete a la derecha que impulsó a Lynn y Rice, para que Boston pasase a ganar por una carrera. Luego el 6 de mayo Bill Lee lanzó un juego de seis imparables ante los Indios de Cleveland, un sencillo impulsor de dos carreras de Montgomery completó el respaldo ofensivo para que los Medias Rojas ganasen 4-1. El 15 de junio los Medias Rojas llegaron perdiendo 7-4 al cierre del octavo inning cuando Tim Blackwell logró un sencillo de piernas bueno para impulsar dos carreras la última en las piernas de Dwight Evans quien aprovechó que los Reales dejaron desguarnecido el plato para determinar la victoria 8-7.
En la antesala o esquina caliente Boston contaba con Rico Petrocelli uno de dos sobrevivientes, por este inicio de temporada de 1975 tres con Tony Conigliaro, del equipo del Sueño Imposible, los Muchachos Cardíacos de Dick Williams de 1967. Desde 1971 había hecho la transición desde el campocorto para hacerle espacio al recién adquirido Luis Aparicio. En principio sería titular indiscutible, aunque en cierto momento Bob Heise, quien fue adquirido de los Angelinos de California a cambio de Tommy Harper en otro movimiento de Dick O’Connell, pareció adueñarse de la titularidad. Petrocelli sufría de dolores de cabeza, vértigo, dificultades de oído interno. Solo bateaba .241, cuatro jonrones y 44 carreras empujadas. Algunos pensaron si había llegado el fin de su carrera, fue colocado en la lista de incapacitados. Y Bob Heise fue nombrado tercera base. El seis de julio Heise empujó tres carreras para liderar a los Medias Rojas a un triunfo 5-3 en el primero de una doble tanda ante los Indios de Cleveland. Ese fue el mejor juego de la temporada para Heise quien en ambos desafíos bateó de 7-4 con cinco: Bill Lee abrió y ganó su décimo juego para detener una seguidilla de cuatros perdidos en fila y dejar a Boston en el primer lugar del este de la Liga Americana por un juego, luego que Milwaukee perdiera un doble juego en Detroit. Heise largó otros tres imparables el 11 de julio ante los Rangers de Texas para ayudar a vencerlos 11-8, bateaba de 25-10 en sus últimos siete juegos. Jim Burton se apuntó su primer triunfo en grandes ligas.
Petrocelli regresó a la alineación en septiembre, el seis participó de la felpa de Boston ante Milwaukee 20-6; despachó cuatro imparables incluyendo cuadrangular de tres carreras. El 13 Petrocelli y Doug Griffin salieron de sus sequía de bateo para ayudar a Boston a ganar 6-3 ante Milwaukee. El 16 Petrocelli y Carlton Fisk descargaron jonrones ante Jim Palmer y Luis Tiant venció a los Orioles 2-0 para evitar la barrida de los oropéndolas.
El 16 de abril Rick Wise empezó a tranquilizar a quienes pensaban que Boston había regalado a Reggie Smith a los Cardenales de San Luis, ese día el pitcher derecho se apuntó una victoria 4-2 sobre los Yankees en Shea Stadium, en nueve episodios permitió nueve imparables, recetó cinco ponches y concedió dos boletos. Fred Lynn colaboró con dos vuelacercas y Carl Yastrzemski despachó otro.
El 9 de mayo Rick Wise lanzó su cuarto juego completo en seis aperturas y ganó por tercera vez en cinco decisiones al vencer 5-3 a los Angelinos de California en lo que significaba la sexta victoria seguida de los Medias Rojas. En nueve episodios Wise aceptó tres imparables, concedió dos boletos y ponchó siete. La buena defensa y el coraje respaldaron un triunfo en el cual también destacó Rick Burleson con tres imparables y dos brillantes jugadas defensivas.
Alfonso L. Tusa C. 04 abril 2025. ©
jueves, 3 de abril de 2025
Jim Holt, imágenes de 1969, episodios de una temporada mágica.
Este lunes 1 de abril de 2019, me enteré a través de las redes sociales, que otro de los integrantes de esa familia invisible, fraguada en las aficiones juveniles por el beisbol, había fallecido. Se había ido de este mundo otro de los peloteros de aquellos Navegantes del Magallanes de la temporada 1969-70. Los primeros recuerdos que guardo de Jim Holt se remontan hacia mediado de 1969, cuando la flamante directiva del equipo magallanero recién adquirido por un grupo de empresarios de Valencia anunció que no contarían con los servicios del formidable jardinero Pat Kelly. En su lugar vendría Jim Holt, quien venía de jugar con los Tigres de Aragua en la temporada anterior. Lamenté mucho la ausencia de Kelly, le dije a mis hermanos que me temía que Holt no alcanzaría el rendimiento de Kelly. Estaba tan molesto, que ni siquiera aquella canción de Stevie Wonder “Yesterme, yesteryou, yesterday” logró animarme. No me convencía siquiera la buena actuación de Holt en las ligas menores.
A medida que transcurría la temporada hube de empezar a tragarme mis palabras. Holt participaba de alguna manera en cada una de las victorias magallaneras ya fuera desde su posición en la alineación protegiendo a Clarence Gaston para que viera mejores envíos, repartiendo estacazos hacia todos los confines del terreno o atrapando batazos peligrosos y luego ejecutando lanzamientos certeros hacia las almohadillas o el plato. Aún así continuaba extrañando el juego de Pat Kelly y seguía preguntándome porque Magallanes no lo había repetido si había tenido una excelente actuación la temporada pasada. Los narradores y comentaristas radiofónicos hablaban cada vez con más elogio y reconocimiento sobre él, decían que Jim Holt había resultado la principal razón para que Gaston volviese a tener otra temporada extraordinaria con el madero “no solo es capaz de ganar un juego en el campo, su presencia en el dugout es relevante, hasta los peloteros que no hablan inglés entiendes sus gestos y actitudes”.
En la temporada 1968-69, Carlos Tovar Bracho había comentado que “Gaston y Kelly eran la versión en blanco y negro de Batman y Robin”, la temporada siguiente muchos decían que Gaston seguía bateando a diestra y siniestra con Holt bateando delante o detrás de él, como en el cierre del cuarto inning de un juego efectuado el 28 de noviembre de 1969 en el estadio José Bernardo Pérez de Valencia. Las Águilas del Zulia ganaban 1-0 y lanzaba Paul Edmonson. Luego de dos outs, Gaston se embasó por error de Luis Aparicio, allí apareció Holt para despachar un batazo de tres bases contra la pared del jardín derecho que produjo el empate en los spikes de Gaston. Luego Holt anotaría la ventaja mediante imparable de piernas de Ray Fosse. Las Águilas igualaron el marcador en el octavo inning mediante imparables de Oswaldo Blanco, Bill Melton y Aparicio. Entonces Gaston desaparece la pelota entre el jardín izquierdo y el central para dejar sobre el terreno a los zulianos.
El 20 de diciembre de 1969 Magallanes enfrentaba al Caracas en pleno forcejeo por la clasificación. Orlando Peña versus Luis Peñalver. En el segundo inning, Gaston se embasa mediante imparable a la izquierda, avanza a la intermedia mediante robo y desde allí anota con un trepidante estacazo de Holt hacia las profundidades del jardín derecho. En el cierre de la tercera entrada Caracas pasa adelante mediante sencillo impulsor de Victor Davalillo y triple barrebases de Richie Scheimblum. Al iniciar el noveno inning, luego del out de Gustavo Gil, Gaston suena petardo a la derecha. Holt truena doblete al jardín derecho bueno para impulsar a Gaston y servir la escena de la remontada. Fosse soltó una bala fría al jardín central para dejar corredores en las esquinas. Diego Seguí relevó a Peñalver. Entonces Dámaso Blanco conecto imparable remolcador de Holt para acercar más la pizarra. Armando Ortiz entregó el segundo out de pitcher a primera base. Pompeyo Davalillo ordenó el boleto intencional para Orlando Reyes y Patato Pascual trajo a Hector Martínez de emergente por Gregorio Machado, quien había entrado a relevar en el inning anterior. Martínez respondió con imparable remolcador del empate y Dámaso se vino al plato para anotar la diferencia al caérsele la pelota al receptor Roberto Musulungo Herrera.
En el tercer juego de la serie semifinal ante los Tigres de Aragua, los Navegantes del Magallanes visitaron el estadio José Perez Colmenares de Maracay, el 23 de enero de 1970. Danny Morris subió al montículo por Magallanes, mientras que el refuerzo Luis Peñalver hacia lo propio por los Tigres. Los felinos marcaron una rayita en el cierre del segundo inning mediante sencillo de Elio Chacón para remolcar a John Bateman quien había bateado doblete al jardín izquierdo. En la conclusión del cuarto tramo, Bateman despachó vuelacercas a las profundidades del jardín central y Jim Williams remolcó a Dennis Paepke desde la inicial mediante imparable y error del jardinero central Cesar Tovar. En la apertura del quinto inning, Magallanes descontó. Gregory Sims bateó doblete. Fosse falló con elevado a la inicial. Jesus Aristimuño descargó sencillo al centro para dejar corredores en los ángulos. Dámaso Blanco entregó el segundo out pero Aristimuño avanzó hasta segunda. Gonzalo Marquez emergió por Morris y conectó sencillo remolcador de dos carreras. Jim Holt niveló la pizarra con jonrón en el sexto inning. El juego se fue a extrainning y en el capitulo décimo cuarto Gustavo Gil remolcó a Gregorio Machado desde primera base con soberbio triple.
Luego de la emoción de los dos primeros triunfos ante los Tiburones de La Guaira en la serie final, el tercer desafío, escenificado el primero de febrero de 1970 a partir de las once de la mañana en el estadio de la UCV, empezó con algo de viento en contra porque los escualos rompieron la seguidilla de dieciocho ceros obsequiada por Orlando Peña y Don Eddy. En el primer inning, Remigio Hermoso se embaso mediante imparable de piernas, estafó la intermedia y llegó a tercera base por wild pitch de Jay Ritchie. Luego anotaría con sencillo de piernas de Graig Nettles por segunda base. Magallanes igualó en la apertura del tercero, luego de dos outs, Jim Holt despachó imparable a la izquierda. Marcelino López caminó a Ray Fosse y Armando Ortiz impulsó a Holt con sencillo. En el quinto episodio Holt descargó metrallazo a la derecha. Fosse bateó un rodado al campocorto a la medida para el dobleplay, pero Enzo Hernandez cometió error y quedaron corredores en primera y segunda. Ortiz despachó otra línea sólida hacia el jardín izquierdo y Holt anotó la carrera que significó el campeonato para los Navegantes puesto que Ritchie dominó a la alineación escuala a lo largo del juego.
Jim Holt fue quien recomendó a la directiva magallanera que trajera aquel veloz jardinero llamado Herman Hill para la temporada 1970-71. Y acertó en su observación, Hill resultó toda una sensación en la liga, principalmente por su rapidez en las almohadillas y cubriendo los jardines. Entonces llegó aquel 14 de diciembre de 1970. Hill se fue a disfrutar el lunes libre a la playa de Guaicamacuto, con sus compañeros John Morris, Dale Speiers y Ray Fosse. Luego de almorzar se lanzó a nadar y al parecer sufrió una embolia. Morris cuenta muy triste, que lo tuvo agarrado de las manos pero las corrientes marinas se lo arrebataron. Los peloteros no jugaron hasta que apareció el cuerpo. Jim Holt fue quien cumplió con la dolorosa tarea de informar a los padres de Hill sobre el deceso de su hijo y también fue el encargado de trasladar el cuerpo hasta los Estados Unidos para entregarlo a sus familiares.
El 19 de diciembre de 1971, los Navegantes del Magallanes enfrentaban a las Águilas del Zulia en el estadio Luis Aparicio El Grande de Maracaibo. Los rapaces habían ganado 1-0 el dia anterior. En esta ocasión Steve Luebber por los Navegantes y Mickey Scott por los zulianos se trenzaron en un duelo más calcinante que el sol meridiano marabino. Luebber salió del juego en el inning 11 sin permitir anotaciones, su relevo Alan Closter también mantuvo inmaculado el plato. En la apertura del décimo tercer episodio, Scott se mantenía lanzando en blanco desde el montículo zuliano. Gustavo Gil abrió el inning con imparable de piernas al cuadro interior. Jim Holt despachó petardo para llevar a Gil hasta la antesala. Entonces vino a relevar Bill Kirkpatrick e Ivan Murrell lo recibió con imparable sobre la almohadilla de segunda para remolcar a Gil con la rayita que decidiría el juego.
Holt tuvo una actuación decisiva en el juego realizado el 28 de noviembre de 1974 en el estadio José Bernardo Pérez de Valencia. La Guaira salió adelante en el propio primer episodio amparado en doblete remolcador de Ángel Bravo. Magallanes replicó de inmediato en le cierre de ese inning con doble y sencillo remolcadores de Dave Parker y Holt respectivamente. En el segundo episodio, los Navegantes pasaron adelante con sencillo de Bob Bailor y triple de Parker. En el tercero, luego que Gilberto Marcano pusiera el inning en dos outs, Leroy Stanton se embasó por error de Jesús Aristimuño. Robert Marcano conectó imparable y Al Bumbry largó una línea que se internó en las profundidades del jardín derecho para convertirse en jonrón dentro del parque. La Guaira 5, Magallanes 3. En el cierre de ese inning los Navegantes igualaron mediante cuadrangular de Holt más doblete de Rick Stelmaszek seguido de errores sucesivos de Robert Marcano y Oswaldo Blanco. En el cierre del cuarto Magallanes pasó adelante al aprovechar el descontrol de Hector Brito que había relevado al abridor Roric Harrison en el inning anterior, Jesus Aristimuño despachó sencillo impulsor de dos anotaciones. La Guaira volvió a empatar en la apertura del quinto, Oscar Zamora quien había relevado a Brito, se embasó por error, Bumbry lo remolcó mediante triple. Entonces vino a relevar Manuel Sarmiento y Paul Casanova conectó elevado de sacrificio que trajo la carrera de Bumbry. Entonces dominaron los pitchers por 8 innings, en el cierre del décimo tercero, Rob Andrews llegó a primera por infieldhit, dos errores de Remigio Hermoso ante rodado de Parker dejaron corredores en segunda y tercera, Don Baylor recibió boleto intencional y Holt dejó en el terreno a La Guaira con línea trepidante que se estrelló contra la pared del jardín derecho.
Holt jugó en las ligas mayores con los Mellizos de Minnesota (1968-1974) y los Atléticos de Oakland (1974-1976). En 707 juegos bateó para .265. Despachó 428 imparables en 1616 turnos al bate. 19 jonrones. 177 carreras empujadas. 174 anotadas. Su mejor temporada fue la de 1973, cuando bateó para .297 en 132 juegos. 11 jonrones. 58 remolcadas y 54 anotadas. Jugó en la serie de campeonato de la Liga Americana ante los Orioles de Baltimore en 1970 y se fue de 5-0.
En 1974 llegó hasta la Serie Mundial con los Atléticos, quienes dominaban a los Dodgers de Los Angeles 2 juegos a uno, y estaban igualados 2-2 en el sexto inning del cuarto juego. El manager Alvin Dark sacó de emergente a Holt, quien ya había bateado un imparable como emergente en la serie, por el catcher Ray Fosse con las bases llenas y un out. Dark debió sonreir cuando Holt disparó imparable hacia la derecha, impulsor de dos carreras. Oakland ganó el juego 5-2 y se tituló campeón de la Serie Mundial por tercer año seguido, el día siguiente.
En la LVBP, Holt bateó para .312 en seis temporadas (1968-1973, 1974-75). 1161 VB. 166 CA. 362 HC. 71 2B. 14 3B. 15 HR. 156 CI.
Jim Holt en efecto fue un pelotero que todo equipo ganador necesitaba, uno que sabía como ejecutar el juego y estaba listo cada vez que lo llamaban. Resultó tan bueno como Pat Kelly para los Navegantes del Magallanes.
Alfonso L. Tusa C. 9 de abril de 2019. ©
miércoles, 2 de abril de 2025
Es una pieza de historia beisbolera. ¿Pero de cual equipo?
Keith Williams. 30 de marzo de 2017. The New York Times.
Pregunta: Lei que una sección de una cerca del Washington Park, el estadio de los Dodgers de Brooklyn antes que empezaran a jugar en Ebbets Field en 1913, aun se mantiene erguida entre la Third Avenue y la First Street en Gowanus. ¿Es eso cierto?
Respuesta: La procedencia de la cerca no está confirmada. Pudo haber sido construida para el estadio de los Dodgers, o para un estadio subsecuente de otro equipo de corta vida, autoproclamado de “grandes ligas”.
Con otra temporada de beisbol a punto de empezar, es una ocasión excelente para escarbar en la historia del beisbol en Brooklyn.
Desde 1898 hasta 1912, el hogar de los Dodgers fue Washington Park, un sitio rodeado por Third Avenue, First Street, Fourth Avenue y Third Street, cerca del pujante Gowanus Canal. Fue ahí donde el legendario pelotero y manager Casey Stengel bateó cuatro imparables en su debut, y donde Cy Young, quien aun tiene la marca de grandes ligas con 511 triunfos, lanzó su último juego.
Durante la estadía del equipo en Washington Park, Charles H. Ebbets, el dueño del equipo tuvo que lidiar con un asunto recurrente: En cualquier momento, la ciudad podía ejercer su derecho a expandir Second Street a través de su terreno de juego. Incapaz de procurar una garantía contra esa posibilidad, Ebbets mudó a los Dodgers hacia el estadio que llevaba su nombre en un area entonces conocida como Pigtown en el lugar más apartado de Prospect Park. (La ciudad tenía pendiente expandir Second Street).
En 1914, los magnates panaderos Robert y George Ward establecieron un equipo en el desocupado Washington Park: los Tip-Tops de Brooklyn, nombrados así por la marca de pan blanco de los hermanos. (Los fanáticos de los Dodgers tenían otro nombre para ellos: los fuera de la ley). Los Tip-Tops se unieron a la naciente Liga Federal, la cual inmediatamente se declaró a la par de las Ligas Nacional y Americana.
Los Ward gastaron un estimado de 250.000$ para reconstruir Washington Park, aumentaron su capacidad hasta 20.000 personas. Allí aparece la pregunta: ¿Dejaron ellos una parte del “viejo” Washington Park intacta, o era la pared de ladrillos a lo largo de Third Avenue completamente nueva?
“No hay duda de que esa pared era parte del parque de la Liga Federal”, dijo Tom Gilbert, un historiador de beisbol quien lideró una campaña exitosa para preservar parte de la pared en 2010. Él agregó, sin embargo, “No me parece que se pueda asegurar que esa pared viene desde la época cuando los Dodgers jugaban ahí”.
Es difícil conseguir fotografías de la esquina en cuestión, pero hay una en particular, tomada durante la reconstrucción de los Ward, que ha sido fuente principal de intriga. Ella muestra la pared de ladrillos aislada detrás de un andamio de madera y equipo de construcción.
“Le pregunté a arquitectos y albañiles, y ellos no pudieron explicar porque había fotos que mostraban la pared perimetral construida antes de la estructura”, dijo Mr. Gilbert. Sugirió que los Ward, buscando apurar la construcción podían haber reformulado la fachada de ladrillos del parque viejo como la defensa del estadio nuevo.
Otros dicen que la pared viene desde 1914. “Todas las fotos que hemos visto del parque de los Dodgers mostraban que estaba hecho de madera”, dijo David Dyte un brooklynense quien ha estudiado el asunto. “No hemos descartado cada posibilidad, pero las hemos reducido considerablemente”.
La Liga Federal desapareció después de la temporada de 1915. Con la partida de su inquilino principal, Washington Park recibió una variedad de eventos, juegos de futbol americano de escuela secundaria, una pelea de campeonato de boxeo en la categoría de peso liviano, el espectáculo de Buffalo Bill y el salvaje oeste, antes que el predecesor de Consolidated Edison comprara la propiedad en 1925 y demoliera la mayor parte del estadio. Hoy, el lugar es un patio de ConEd; la compañía removió dos terceras partes de la pared en 2010.
A pesar de la breve existencia de la Liga Federal, esta tiene un legado duradero en el Wrigley Field (construido originalmente para los Whales de Chicago) y en la excepción antimonopolista de Major League Baseball (un resultado de demandas contra el monopolio organizado).
Para Mr. Gilbert, esa sola influencia hace a la pared digna de honores. “No creo que la pregunta ‘¿Cuál equipo la construyó?’ sea el punto importante aquí”, dijo él. “Se trata de un parque histórico de grandes ligas sin importar cual porcentaje es de los Dodgers”.
Mr. Dyte estuvo de acuerdo: “Es hermosa e interesante”, dijo él. “Vale la pena conservarla sin importar cual equipo levantó los ladrillos”.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. Marzo 2017.
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